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Francisco Arias Solís

Antonio Espìna por Francisco Arias Solís

 

ANTONIO ESPINA

(1894-1972)

 

Aquí yace boca arriba

Uno que cayó de bruces

Muchas veces en la vida.”

Antonio Espina.

 

LA VOZ DEL ARTE LITERARIO

 

Algunos críticos sitúan a Espina, poeta genial, novelista y estupendo ensayista y biógrafo, en la línea que une a Quevedo, Larra y Unamuno. Como ellos, Espina reacciona con indignación ante el medio que le rodea; pero cada uno viste su exasperación con el traje de su tiempo, y a Espina le correspondió una indumentaria cosmopolita. La obra de Espina es una amarga crítica del mundo absurdo, frívolo y sin valores, de la sociedad europea tras la primera gran guerra. El estilo de fuerte raigambre conceptista revela claramente la carga crítica que subyace en unas divagaciones hechas al hilo del ramoniano “nada importa nada”.

 

Antonio Espina nació en Madrid en 1894. Abandonó la carrera de Medicina para dedicarse al la literatura y al periodismo. Ha sido redactor de los siguientes diarios de Madrid: Vida Nueva, Heraldo de Madrid, El Sol, Crisol y Luz. Colaboró en otros muchos de España y extranjero y varias revistas, entre ellas las siguientes: La Pluma, España, Revista de Occidente y La Gaceta Literaria. El 30 de enero de 1930, el mismo día en que caía la Dictadura de Primo Rivera, aparecía dirigida por Antonio Espina, José Díaz Fernández y Adolfo Salazar, la revista Nueva España. La revista tenía la intencionalidad de cubrir “todo el ala ideológica de las izquierdas” y de mantener una línea de periodismo polémico. Más tarde se incorporó a la dirección Joaquín Arderius. Durante aquellos años, es cierto que Antonio Espina bulló mucho y militó valientemente y en vanguardia en el arte nuevo.

 

Excluido caprichosamente, como tantos otros, de la llamada generación del 27. Antonio Espina, según Juan Ramón Jiménez, "genial, pero desaprensivo, irónico, quedó solo, asilado, satírico". Escritor independiente, se relaciona, por su independencia misma, con autores como Mauricio Bacarisse y Juan José Domenchina, cercanos a veces al ultraísmo, al creacionismo y al surrealismo, sin que se adhieran plenamente a ninguna de estas escuelas. Los poemas de Espina están escritos con levedad y gracia juguetona, próxima a la desplegada por José Moreno Villa y por Ramón Gómez de la Serna con quien le unieron muchos lazos de afinidad.

 

El arte de Espina pasa de los versos de su Signario y Umbrales, a las prosas de su Pájaro Pinto, Luna de copas, Luis Candelas, el bandido de Madrid, Romea, el comediante, Ganivet: el hombre y la obra, entre otros libros.

 

En 1935 fue procesado por publicar, en El Liberal de Bilbao, “El caso Hitler”. Partidario de la implicación del escritor en la política, Antonio Espina militó en el partido de Azaña, "Izquierda Republicana". Fue gobernador civil de Ávila y más tarde de Baleares, ya en los comienzos de 1936. Al terminar la guerra fue condenado a muerte, pero luego le fue conmutada la pena. Inicia así una dolorida y silenciosa posguerra, que termina con un exilio en México. Colabora en las revistas literarias del exilio español: Realidad /Revista de ideas, Las Españas, Los Sesenta, Cabalgata, Comunidad Ibérica y La Novela Española. En la asamblea constitutiva del Ateneo Español de México fue nombrado secretario de la sección de literatura.

 

Vuelto a España, en 1960, vive un particular exilio interior, con algunas colaboraciones en ABC, que firma con el seudónimo de “Simón de Atocha” y en las páginas de la Revista de Occidente, en su segunda época. En estos años reedita El alma Garibay (1964) y El genio cómico y otros ensayos (1965), ambas en Chile y recopilación, ambas, de viejos artículos y poemas. Publicó una historia de la prensa española El cuarto poder, llena de sabrosas reflexiones y cargada de intención política. Solitario, se le veía en alguna tertulia del Café León y a veces en compañía de Francisco Ayala y José Bergamín. Antonio Espina muere en Madrid el 12 de febrero de 1972.

 

El verso de Antonio Espina admira y asombra por la realidad de su presencia viva. Espina, depura, ciñe los objetos que mira –las imágenes de su pensamiento- apretando su contorno finamente hasta reducirlo a la expresión estricta, precisa, justa. Se había dicho que el verso de Antonio Espina tenía ritmo de chotis: y se ha añadido –por Marichalar- de “chotis encima de un ladrillo”.

 

Antonio Espina tiene la gran dicha de ser genial, auténtico, espontáneo, inmediato. Y luego: el escribir, el escribir por escribir: el arte literario. Y además el tener talento. El talento literario de Espina es dejar pasar todas las espontaneidades geniales de su invención poética, en prosa y verso, que da al arte de Espina ese sabor de autenticidad, de pura poesía.

 

El arte literario de Espina es de una finísima piel. El artista se inhibe, escapa, desaparece, para que el arte y sólo el arte –su arte- quede. Y es que, como dijo genialmente nuestro poeta: “El que ama la paradoja, en ella se queda.”

 

Francisco Arias Solís

 

La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.

 

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

 

 

 

Foro Libre: Homenaje a Alfonso Reyes

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

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El libro enriquece igualmente la soledad y la compañía...

La vida muere, los libros permanecen.”

Alfonso Reyes.

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A ALFONSO REYES

 

El próximo lunes, día 30 de noviembre, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del polígrafo mexicano Alfonso Reyes (1889-1959), con motivo del cincuentenario de su muerte.

 

Alfonso Reyes, uno de los grandes humanistas que ha tenido la cultura hispánica, es el “mexicano universal” por excelencia, el hombre de letras más completo que México ha dado al mundo. Su ingente obra de polígrafo estuvo siempre abierta a todos los canales de comunicación con otras culturas y abarca casi todos los géneros: poesía, narrativa, ensayo, crítica literaria y filológica, crónica... Está considerado uno de los mejores críticos de la lengua española.

 

Cuestiones estéticas, libro editado en París en 1911, es su primera irradiación en el mundo internacional de las letras. Durante muchos años, estuvo en el Servicio Exterior, primero en la embajada de México en París y después en Madrid. En España pasó diez años desde 1914 a 1924. Ortega y Gasset al fundar el diario El Sol, nombra a Reyes colaborador del mismo. Con el grupo de Ramón Menéndez Pidal realiza estudios filológicos –literarios de primera importancia. Es gran amigo de Juan Ramón Jiménez, Azorín, Valle-Inclán y Gómez de la Serna. La presencia en España se traduce luminosamente en sus ensayos costumbristas e impresionistas, los Cartones de Madrid, Horas de Burgos y en otras piezas que componen Las vísperas de España.

 

Terminada su carrera diplomática regresa la ciudad de México en 1939, para radicarse allí definitivamente. Se hace construir una casa en forma de “biblioteca con anexos”, bautizada “La capilla Alfonsina”, por su entrañable amigo español en el exilio Enrique Díez-Canedo. Fundó y regentó la cátedra de historia de la lengua y literatura españolas en la universidad de la Ciudad de México y creó el que se llamaría Colegio de México, ocupando en él la cátedra de historia de la cultura. En 1957 fue elegido presidente de la Academia Mexicana de la Lengua.

 

Son años de consolidación de su obra literaria: El deslinde, Al yunque, Ultima Tule, No hay tal lugar..., Junta de sombras, La filosofía helenística, La X en la frente, A campo traviesa, Trayectoria de Goethe....

 

Francisco Arias Solís

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

 

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Jornaleras por Francisco Arias Solís

 

JORNALERAS

 

A la vendimia, niñas

vendimiadoras.

A la vendimia, niña,

que ya es la hora.”

Miguel Hernández.

 

LA INTEGRACION MARGINAL DE LA MUJER

EN EL MERCADO DE TRABAJO

 

La incorporación de la mujer rural al mundo laboral es un factor de cambio importante. A pesar de todas sus contradicciones, el hecho de tener un marco más amplio de relaciones, una participación en el ámbito público y un salario propio, le permite ampliar su campo de actividades y decisiones. Aunque esto no significa que por el hecho de realizar un trabajo asalariado quede superado su papel subordinado, y asuma la igualdad de papeles con el otro sexo, pero posibilita que ponga en cuestión el rol que la sociedad le ha obligado a tomar.

 

Las profundas transformaciones que experimenta el medio rural convergen con un radical planteamiento del papel de la mujer en la sociedad, que se manifiesta en la aspiración de las mujeres a una identidad basada en la autonomía individual y no en la subordinación que arrastra su reinado doméstico.

 

Los procesos de mecanización de la agricultura han hecho desaparecer o transformado muchos espacios de laboriosidad femenina, por otra parte, la universalización de las relaciones de mercado han hecho perder sentido económico a las tareas doméstico-productivas destinadas al consumo familiar, y por último, el papel que ha ocupado tradicionalmente la mujer en la organización del trabajo agrario familiar ya no convence a las jóvenes, que buscan en la industria y los servicios locales la oportunidad de empleo que les permita romper con el destino de sus madres.

 

El rechazo a la agricultura, no es sólo un fenómeno generacional sino también genérico en la medida en que la mujer joven experimenta acentuadamente la contradicción entre sus expectativas, conformadas desde una mejor formación y una más amplia socialización en los valores de la cultura urbana, y los modelos patriarcales y familiares propios de la organización del trabajo agrícola.

 

El cuestionamiento de la identidad social de la mujer rural responde así a procesos sociales que confluyen, y se materializan en la ruptura de un modelo tradicional de laboriosidad femenina, anclado en la domesticidad familiar, en el cual, la actividad de la mujer, ocultada en el ámbito de lo familiar-privado, raramente adquiere la categoría social de “trabajo”.

 

La quiebra del orden tradicional, que situaba claramente a la mujer en cada ámbito de la vida social, entra en contradicción en muchos casos con la estrechez de los mercados de trabajo locales, incapaces de proporcionar alternativas de integración laboral-social a las mujeres. El desarraigo temporal o definitivo de la emigración, puede ser en estos casos la consecuencia inevitable de esta situación.

 

Una de las características del trabajo agrario, en general, es la eventualidad. El desarrollo de los sectores más rentables de la agricultura, se ha basado en gran medida en el empleo de una gran cantidad de obra femenina eventual (fresa, flor cortada, aceituna, vendimia, algodón, naranja...).

 

El colectivo de jornaleras se caracteriza por una baja cualificación profesional y la frecuente falta de relación contractual con la que realizan su trabajo. Trabajo a destajo, horarios excesivos, malas condiciones de trabajo y salarios “femeninos” son algunos de los rasgos que caracterizan este duro trabajo.

 

El valor emancipador del salario queda, de alguna forma, cuestionado por esta integración marginal de la mujer en el mercado de trabajo, pudiendo entenderse así la asimilación que se produce muchas veces entre la salarización de las jóvenes rurales y la reproducción del orden tradicional familiar, al constituirse su salario en aportación a la bolsa familiar que le es reintegrado en el momento del matrimonio con la compra del ajuar, y gran parte de los enseres y mobiliario de su futuro hogar.

 

El hecho de que la mujer rural se haya incorporado al mercado de trabajo no supone en líneas generales, que se haya producido un proceso emancipador que le sitúe en una posición de igualdad respecto al varón. La valoración como subsidiario del trabajo femenino, tanto el doméstico como del extradoméstico, dificulta esa aspiración de igualdad. Y como dijo el poeta: “Yo creía que con el tiempo / mis penas se acabarían, / y se me van aumentando / como las horas del día”.

 

 

Francisco Arias Solís

 

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.

 

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 

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El año de la corrupción por Francisco Arias Solís

 

EL AÑO DE LA CORRUPCIÓN

 

Y pare usted de contar

que en estas cuentas a España

no toca sino el llorar.”

Rafael Alberti.

 

ES HORA DE HACER ALGO

 

Se puede decir que la situación actual está caracterizada por una alarma social en la que todos tenemos algo que ver. “Para que triunfe el mal –decía Edmund Burke-es necesario que la gente decente no haga nada”.

 

Este año entrará en la historia como un año negro. Está siendo un año cargado de grandes dosis de escándalo derivadas de la corrupción y del fraude. Un año que, mal que nos pese, será recordado como “el año de la corrupción “. Un año en que las denuncias, publicaciones y revelaciones de escándalos están a la orden del día y los ciudadanos, de una y otra forma, han sentido de cerca la angustia y la rabia, y, a la vez, la desconfianza hacia sus administradores –públicos y privados-, cuyos nombres propios acaparan las noticias y los titulares de los medios de comunicación durante muchos días y, en todos los casos, con la misma cuestión de fondo. ¿qué será lo próximo?; ¿quién será el próximo?

 

Los protagonistas del año, están al frente de instituciones fundamentales, con responsabilidades públicas o privadas de gran calado. Y la alarma social ha llegado a su cota más alta porque, además, económicamente hablando, se nos pide, una vez más, sudor y lágrimas, para poder adquirir una vivienda.

 

Es norma habitual que, en buena parte del mundo, se niegue que la corrupción existe, a pesar de que estamos viendo, que en ciertos ambientes ésta se manifiesta de forma generalizada. Ningún país será capaz de reconocer semejante epidemia, porque su aceptación implica la incapacidad para establecer un control sobre una situación propiciada. Esta situación, esta epidemia, esta afloración de la corrupción, bien podría ser el resultado de la cultura del pelotazo, mantenida durante las dos últimas décadas, en las que el dinero se ha convertido en el amo de todo y de todos y en la única referencia de éxito.

 

“El fin corona la obra”, dice el adagio latino, y si en España y en nuestro entorno más cercano se ha afincado la llamada cultura del pelotazo y, como consecuencia, propiciado y tolerado la corrupción, este es el final lógico. Así en zonas de nuestro entorno los jueces están cobrando un protagonismo inusitado. Pero no hay que olvidar que todos, administradores y administrados, políticos y financieros, trabajadores y empresarios, en definitiva, ciudadanos en general, tenemos algo que ver con esto.

 

Es hora de reflexionar y de actuar contundentemente. Es hora no sólo de revelaciones, denuncias, dramatizaciones y procesamientos. Es hora de hacer algo, algo serio, y, sobre todo, de hacer un ejercicio de conducta social sincera y transparente. A los administradores corruptos habrá que recordarles, lo que dijo el poeta: “Siempre dices que te vas / pero no te vas de veras. / ¡Ojalá una vez te fueras / y no lo dijeras más!”.

 

Francisco Arias Solís

 

Tolerancia cero contra la corrupción.

 

 

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 

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Pablo de Xérica por Francisco Arias Solís

 

PABLO DE XÉRICA

(1781-1841)

 

Juega de manos Tomás

con sutileza asombrosa,

cual no se verá jamás:

Si él llega a ver una cosa,

su dueño no la ve más.”

Pablo de Xérica.

 

LA VOZ DE UN LIBERAL

 

Para Victor Hugo, liberalismo y romanticismo eran prácticamente dos caras de una misma moneda. En nuestro país además, y dada la fuerza de los grupos conservadores y reaccionarios, liberalismo correspondía a cultura.

 

El romanticismo no es sino el desarrollo natural de los propios ideales ilustrados de la revolución. La prédica de la libertad tenía que chocar en algún momento con la rigidez de las formas literarias. Fruto del deseo de libertad de origen ilustrado son el descubrimiento de la naturaleza, el irracionalismo, los sentimientos localistas y nacionalistas o la manifestación destacada de la individualidad. Si una de las características más clara del romanticismo es el gusto por lo local y lo regional, que se corresponde con la manifestación de los sentimientos personales y la importancia que adquiere el individuo, la guerra contra los franceses será ocasión para que ello se manifieste y, a la vez, se controle. En nuestra poesía del siglo XIX, los poemas a la libertad se confunden muchas veces, o se entremezclan, con las odas a los héroes del 2 de mayo de 1808.

También se integra el sentido de la libertad en los poemas sobre la marginalidad precediendo a cierta poesía modernista que llegará a alabar el vicio y el desorden.

Pablo de Xérica es un liberal. En sus poemas se mantiene una postura ética y estética que no se atreve a romper radicalmente con lo establecido. En una de sus composiciones nos dice: “Vivir tranquilo deseo; / mi juventud pasó ya”.

Pablo de Xérica y Corta nació en Vitoria-Gasteiz el 15 de enero de 1781. Estudió Filosofía con los religiosos dominicos de su ciudad natal y, más tarde, Derecho en la Universidad de Oñate. Por entonces publicó una traducción de las Heroidas de Ovidio. Al acabar sus estudios, pensó dedicarse al comercio y en 1804 publicó Cuentos jocosos en diferentes versos castellanos. Ese mismo ese año se trasladó a Cádiz para establecerse, pero tuvo la mala fortuna de coincidir con la epidemia que en la ciudad se declaró y con la batalla de Trafalgar. Publicó y estrenó en esta ciudad (1807) Los títeres o lo que puede el interés, comedia traducida del francés. Fue redactor del Diario Mercantil.

En el Cádiz de las Cortes existían dos periódicos “serviles y detestables” el Diario de la Tarde y El Censor, a los que Xérica dedicó el conocido epigrama “El suscriptor arrepentido”: “Arrepentido voime a confesar. / Jamás a delinquir he de volver: / ¡Oh buen Jesús! ¿querrásme perdonar? / De culpa tanta ¿quién me ha de absolver? / Pues, si ningún pecado he de ocultar, / decir al Confesor he menester, / ¡Oh Dios mío! que soy un suscriptor / al Diario de la Tarde y al Censor”.

Xérica se trasladó a La Coruña, donde se convierte en secretario de la Junta de Censura y Protección de la Libertad de Imprenta. Terminada la guerra de la Independencia, vuelve a su ciudad natal, y colabora en el Correo de Vitoria. En 1814 Fernando VII declaró nula la Constitución, Xérica fue perseguido por sus ideas liberales, procesado y condenado a un destierro en Melilla por diez años y un día. Se le inició un segundo proceso a consecuencia de la publicación de unos artículos en el Correo de Vitoria, siendo sentenciado a seis años de presidio en Pamplona. Prevenido, sin embargo, escapó a Francia, se mantuvo próximo a la frontera y hubo de pasar tres meses en la prisión de Pau, acusado de conspirar (1817); pasó a París, y allí permaneció tres años, dedicado a estudios literarios. En 1814 publica en Valencia su primer volumen de Ensayos poéticos, donde incluye algunos cuentos que habían sido publicados anteriormente, siendo prohibido por la Inquisición, y reimpreso en 1822 en Vitoria-Gasteiz bajo el título de Poesías de don Pablo de Xérica.

Xérica regresó a España, como tantos, en 1820, y, de acuerdo con su filiación liberal, fue comandante del Batallón de Voluntarios Constitucionales de Vitoria y miembro de la Junta de Censura de la Diputación Provincial de Álava, y, en 1823, alcalde constitucional de Vitoria-Gasteiz. Derrocada la Constitución, permaneció en nuestro país, ocultándose de la persecución que se le hacía. Finalmente, vendió todos sus bienes, pasó a Francia, donde contrajo matrimonio con la francesa Victoria de Cambotte y adquirió la nacionalidad francesa. Establecido en Dax, publicó Colección de cuentos, fábulas, descripciones, anécdotas, diálogos selectos (1831), Miscelánea instructiva y entretenida (1836) y unas Letrillas y fábulas (1837). Pablo de Xérica falleció en la ciudad francesa de Cagnotte (Landas), en marzo de 1841.

De ingenio fácil, festivo, libre y mordaz, los versos de este poeta vasco están llenos de gracia, soltura, malicia y agudeza, y, sin embargo, han caído en un olvido tan vergonzoso como injusto, tal vez, por lo que nos dejó dicho en este epigrama: “Infinitas crueldades / ha concitado tu escrito / y no por sus falsedades. / ¿No sabes porque, maldito? / Porque dice las verdades”.

Francisco Arias Solís

 

Paz y Libertad.

 

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Francisco Cerdá y Rico por Francisco Arias Solís

 

FRANCISCO CERDÁ Y RICO

(1739-1800)

 

Si el agua te es placentera,

hay allí fuente tan bella,

que para ser la primera

entre todas, sólo espera

que tú te laves en ella.”

Gaspar Gil Polo. La Diana enamorada.

 

LA VOZ DE UN HUMANISTA

 

Cerdá fue sustancialmente un bibliófilo, como su maestro Mayáns, amaba apasionadamente cuanto representaba el humanismo español del siglo XVI. Dedicó toda su vida a la publicación de textos antiguos con el propósito de poner al alcance del lector obras de difícil o imposible acceso. Como en tantos otros escritores del siglo XVIII, la tarea de Cerdá está mentada por una vivísima pasión patriótica.

 

Cerdá, a diferencia de su maestro Mayáns, fue muy bien acogido en las esferas oficiales y no debió andar corto de habilidad para manejarse entre los grandes que le pudieran favorecer y patrocinaran sus trabajos.

 

Francisco Cerdá y Rico nació en Castalla, provincia de Alicante, el 8 de marzo de 1739. Hijo de familia hidalga, estudió leyes y cánones en la Universidad de Valencia, donde se graduó de Bachiller en Derecho Civil. Desde muy temprano entró en relación con Mayáns, que orientó sus aficiones humanistas y con quien mantuvo larga correspondencia. Ayudado por las recomendaciones de Mayáns se trasladó Cerdá a Madrid; bien pronto obtuvo un puesto en la Biblioteca Real, donde pudo entregarse fácilmente a sus trabajos preferidos. En 1775 fue elegido académico de la Historia y en 1783 oficial de la Secretaría de Estado y del despacho universal de Gracia y Justicia de Indias, lo que le obligó a dejar el servicio activo en la Biblioteca Real; más tarde fue nombrado secretario del Consejo y Cámara de Indias para el departamento de Nueva España. El erudito de Castalla fue condecorado con la cruz de Carlos III. Francisco Cerdá y Rico murió en Madrid el 5 de enero de 180, dejando tras sí un testamento con abundantes deudas.

 

Cerdá editó obras de escritores españoles en latín y castellano. Entre las primeras deben destacarse las obras de Alfonso García Matamoros; el De Aphrodisio expugnato, de Juan Cristóbal Calvete de Estrella; las Obras de Juan Ginés de Sepúlveda. Finalmente hay que añadir la Retórica de Vosio, a la que añade Cerdá un comentario sobre numerosos retóricos españoles desde Nebrija a Luis Vives hasta Mayáns, con noticias bibliográficas, sobre cada uno.

 

Entre las ediciones en español deben destacarse las Obras de Francisco Cervantes de Salazar; La Diana enamorada, de Gaspar Gil Polo, una colección de Poesías espirituales de diversos autores; las Tablas poéticas, de Francisco Cascales; las Coplas de Jorge Manrique. Mención aparte merece la gran colección en veinte volúmenes de las Obras sueltas, así en prosa como en verso, de Félix Lope de Vega Carpio.

 

No menor que en el campo de la literatura fue la actividad de Cerdá en el terreno de la historiografía. Editó Cerdá la Expedición de los catalanes y aragoneses contra turcos y griegos, de Francisco Moncada, no publicada hasta 1623. En 1777 editó las Memorias Históricas del Rei D. Alfonso el Sabio i observaciones a su Crónica, del Marqués de Mondéjar. En 1783 editó Cerdá las Memorias históricas de la Vida y Acciones del rey D. Alonso el Noble, octavo del nombre, según manuscrito de Mondéjar facilitado por Mayáns poco antes de su muerte. Y en 1787 editó la Crónica de D. Alonso de Onceno de este nombre, publicada por primera y única vez en 1551.

 

En numerosos pasajes de sus publicaciones. Cerdá declara que le mueve el deseo de vindicar el honor y el nombre de la literatura española, dándola a conocer dentro y fuera de país: los eruditos europeos –dice- apenas tienen noticias de unas pocas obras españolas, debido en buena medida a nuestra propia incuria, ya que no nos hemos cuidado de sacar de la oscuridad a nuestros ingenios. Y como dijo el poeta: “Y es hoy aquel mañana de ayer... “

 

Francisco Arias Solís

 

Paz y Libertad.

 

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Colegios ruidosos por Francisco Arias Solís

 

COLEGIOS RUIDOSOS

 

 

Y todo un coro infantil

va cantando la lección:

mil veces ciento, cien mil;

mil veces mil, un millón”

Antonio Machado.

 

EL MEDIO AMBIENTE RUIDOSO AFECTA AL DESARROLLO DEL LENGUAJE

 

Los niveles crecientes de ruido en el exterior han ido invadiendo núcleos de población, sin que existieran previsiones para limitar este deterioro. La ordenación del tráfico ha hecho que la circulación intensa en vez de reducirse a unas pocas calles se vea esparcida por toda la ciudad. De esta forma áreas considerables anteriormente tranquilas se han deteriorado en su medio ambiente exterior.

 

Por otro lado, muchos de los equipamientos docentes se han ido localizando de forma inadecuada cerca de grandes fuentes de ruido o bien éstas, como en el caso de las carreteras, pueden haber discurrido con trazados excesivamente cercanos a algunos centros docentes.

 

La protección de esta zona frente al ruido no se ha podido aplicar, en gran medida porque los criterios correspondientes a la protección para este tipo de contaminación no forman parte de la planificación urbana.

 

Desde hace años se conocen los efectos perjudiciales causados por el ruido. Los daños provocados a través de la vía auditiva son quizás los más conocidos, pero sobre todo a nivel de la calidad de la escucha y la inteligibilidad de las comunicaciones es donde se manifiesta con mayor claridad los efectos del ruido. Las investigaciones de las dos últimas décadas han destacado el impacto del ruido en el medio escolar.

 

La perturbación de la inteligibilidad de la comunicación oral es particularmente grave cuando se trata de la formación de los alumnos y el desarrollo mental de las jóvenes generaciones. El medio ambiente ruidoso afecta al desarrollo del lenguaje, así como la adquisición de la lectura en toda la pequeña infancia y en la escuela primaria que son los dos periodos capitales para el desarrollo intelectual. Los principales efectos son: la pérdida de significación del contenido de la enseñanza de los profesores, la fatiga vocal de éstos, la reducción de la atención de los alumnos, equivocaciones en la inteligibilidad de las palabras e incluso de frases enteras.

 

La comprensión de la palabra en un aula está en función del ruido de fondo. Por lo general, en los lugares de trabajo, el habla no queda distorsionada en tanto el nivel de ruido de fondo sea inferior en 10 dB (A) al nivel sonoro de la voz emitida.

 

El ruido ambiental máximo en un aula ocupada no debería rebasar los 55 dB (A), dado que para un nivel superior buena parte del mensaje pedagógico resulta inaudible.

 

Uno de los aspectos básicos de la panorámica actual respecto a este tipo de contaminación es la ausencia de normativa que limita específicamente el ruido exterior, sea cual sea cual sea su origen, en los distintos usos del suelo o como mínimo en los más sensibles desde el punto de vista acústico (hospitales, escuelas, etc.); normativa que serviría de base y criterio en la confección del planeamiento, actuando así a nivel preventivo.

 

La planificación urbana como instrumento para el uso racional de un recurso natural escaso como es el suelo urbano, es así mismo uno de los mejores instrumentos para prevenir los deterioros ambientales originados por el ruido.

 

Aunque el primer y principal método de lucha para prevenir la degradación sonora de los centros docentes es la de proceder a través de la zonificación urbanística para evitar utilizaciones incompatibles de suelo, existe, sin embargo, otro notable medio de reducción de la contaminación acústica, principalmente en los ambientes interiores (aulas) que es la derivada de la intervención en la concepción de los edificios. Finalmente, es necesario actuar sobre los centros construidos, realizando la rehabilitación sonora. Y es que, como dijo el poeta: “El viento trajo una voz / que venía de muy lejos. / Quise entender qué decía / pero no pude entenderlo”.

 

Francisco Arias Solís

 

Vivimos en el mundo, cuando lo amamos.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

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Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.

 

Gracias.

 

 

 

Niños en salas de espera por Francisco Arias Solís

 

NIÑOS EN SALAS DE ESPERA

 

La canción que yo he cantado

para los niños dolientes,

misericordiosamente

¡cántame!”

Gabriela Mistral.

 

UNA LARGA ESPERA PREÑADA DE DESESPERANZA

 

Uno de los derechos primordiales de los menores es el de tener una familia que se responsabilice de sus necesidades materiales, que le dé afecto y apoyo social. En el caso de los menores en instituciones, se presupone que una grave carencia en uno o en todos estos aspectos ha motivado la intervención de las autoridades y que se ponga en marcha una acción educadora que restituye a los niños el derecho de crecer en un ámbito que satisfaga sus necesidades materiales y psicológicas.

 

Se da por sentado que la acción institucional es sustitutoria y, por lo mismo, dura un tiempo más bien escaso. ¿Cuánto tiempo? En la práctica cotidiana existe un grupo muy numeroso de estos menores para los cuales su estancia en las instituciones de acogidas se hace crónica. Las dos posibles salidas que se les promete –reintegrarse a su familia de origen o ser acogidos (adopción) por parte de una nueva familia- no se plantean con ninguna inmediatez. En cualquier caso los niños mantienen unas expectativas acumuladas que, un día o un año tras otro, se ven frustradas. Son niños que se ven permanentemente instalados en la “sala de espera”.

 

Es obvio que esta situación contradictoria incide negativamente en su adaptación a las instituciones que los acogen. Cuando se “está de paso” no hay necesidad ni esfuerzo por integrarse, si se “está de paso” durante mucho tiempo, la integración se descarta pues cuanto más tiempo transcurre, más cerca ha de estar el fin. Esta falta de adaptación incide particularmente en la escuela con los efectos que se pueden suponer.

 

Como consecuencia, los niños en esta coyuntura proceden a una especie de “evasión” imaginaria. Uno de los principales problemas que existe en la mayor parte de los que están en instituciones de acogida, es la reconstrucción fantástica que hacen de su vida. Y ello en una doble vertiente: crean un pasado inexistente e imaginan un futuro imposible. Ello se da sobre todo en los niños que están a la espera de reintegrarse con su familia originaria. Generalmente son incapaces de reconocer las causas (familiares) que están en el origen de su institucionalización y se forjan una interpretación del pasado que jamás pone en entredicho el comportamiento de sus padres; en cambio, son aquellas personas e instituciones que los acogen los “culpables” de su situación desesperadamente incierta. El futuro es contemplado por estos niños como un tiempo idealizado en que todos estos problemas dejarán de existir. Pero en el tránsito a esa otra fase de vida pocas veces, piensan ellos, va a intervenir su decisión y su esfuerzo personal sino que sobrevendrá como el final de un cuento de hadas.

 

En muchos casos los padres no se mantienen alejados de sus hijos: los visitan de vez en cuando o, al menos una vez por año, declaran que siguen sin poder mantenerlos (y así permanecen en la institución). Este vínculo –cuya ruptura tiene algo de “tabú”- alimenta ilusiones, expectativas de un futuro necesariamente mejor. Los padres, cuando se encuentran con los hijos, les prometen que pronto los sacarán de la institución; después siempre hay alguna razón externa, ajena a su voluntad, que se levanta como obstáculo a este “final feliz”. Nunca llega el momento idóneo para el regreso. Pero los niños se siguen aferrando, como a un clavo ardiente, a la creencia en el retorno inminente al hogar. Ello define un eje de sentido para sus vidas.

 

Algunos padres desencadenan sutilmente un proceso de culpabilización en sus hijos. Le transmiten el mensaje de que si no regresan es por su culpa: se portan mal, no son responsables, son malos estudiantes... Por si fuera poco, en más de una ocasión los propios educadores contribuyen a remachar el clavo. La principal consecuencia de todo ello está en que se encuentran en un callejón sin salida: no se reintegran a su familia porque se portan mal, pero se portan mal, porque ello es inherente a la vida en una institución disciplinaria. Con lo que se entra en círculo vicioso que lleva al bloqueo, al estancamiento y a un sin fin de conductas motivadas por la rabia y la impotencia.

 

No es de extrañar que muchos de estos niños acaben por enquistarse dentro de una “burbuja” psicológica: se alejan de la realidad, pierden toda motivación para aprender, no disfrutan de la vida y tienen una marcada tendencia al fantaseo como ensoñación estéril en oposición tanto a la imaginación como a la conciencia de la realidad.

 

En definitiva, una larga espera preñada de desesperanza, unida a la falta de conciencia de la propia situación y a la percepción sui generis de su realidad, constituyen un muro que se alza como barrera al desarrollo. Y como dijo el poeta: “Desde entonces viví soñando / con aquel infantil infierno / por el que tus manos de niña / me guiaban para perdernos”.

 

Francisco Arias Solís

 

No disparar donde haya niños. Stop.

En la gloria no necesitamos más ángeles.

 

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