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Francisco Arias Solís

Las alarmantes condiciones ecológicas - Francisco Arias Solís

Las alarmantes condiciones ecológicas - Francisco Arias Solís

 

LAS ALARMANTES CONDICIONES ECOLÓGICAS

 

¿Si la esperanza se apaga

y la Babel se comienza,

qué antorcha iluminará

los caminos en la Tierra?”

Federico García Lorca..

 

UN NUEVO TIPO DE SOCIEDAD

 

Si las predicciones de eco-catástrofes para un futuro inmediato se confirman es hora de asignar a los problemas ecológicos un papel fundamental.

 

Todo el mundo habla del tiempo que hace, pero nadie hace nada por remediarlo”, reza un dicho inglés. Análogamente, todo el mundo habla de ecología y de equilibrio entre el hombre y su medio, pero aquí no ha pasado nada, o por lo menos nada digno de nota, que permita sospechar un viraje radical en el presente curso de la humanidad hacia un cataclismo. En vista de ello, muchas gentes sinceramente preocupadas por el asunto proponen que cada uno de nosotros haga algo; algo modesto si se quiere, pero efectivo cuando se multiplica por millones.

 

El frenesí automovilístico de las principales ciudades carga la atmósfera y los nervios; los conductores de los vehículos se pasan el tiempo tratando de encontrar un estacionamiento, y como generalmente no dan con él, circulan sin pausa, pero con prisa. ¿Por qué no echar mano siempre que se pueda de medios de transporte públicos? Con el fin de satisfacer nuestros apetitos de consumo, permitimos que se multipliquen industrias que contaminan nuestras aguas y que cercan nuestras ciudades con sus asfixiantes entornos. Preguntarse por qué se consumen tantas cosas inútiles y se engendran tantos desperdicios, es hacerse cuestión de un tipo de sociedad que ha supervalorado el consumo en detrimento de otras actividades.

 

Por desgracia, nada de eso, por sí mismo, puede ir muy lejos. La solución de los problemas ecológicos no se consigue con medidas puramente individuales. Estas corren el peligro de funcionar como las Damas de la Caridad, muy dispuestas a eliminar la pobreza, pero no sus causas. Abstenerse de matar animales cuya extinción causa desequilibrios ecológicos es cosa excelente, pero no basta con conservar y preservar; hay que alterar las condiciones que impiden la conservación y la preservación.

 

Bien, se dirá, esto es precisamente lo que todo el mundo propone. Políticos de todas las cuerdas, directores de empresas, economistas, ingenieros, etc., están de acuerdo en que hay que hacer algo para mejorar las relaciones entre el hombre y su medio. Se toman medidas, se aprueban leyes y se castigan infracciones. Siempre que todo el mundo esté dispuesto a dar prioridad a las cuestiones ecológicas habrá esperanza.

 

Este consuelo es magro tan pronto como se descubre que se funda en una falacia. Dar prioridad absoluta a las cuestiones ecológicas es suponer que se han resuelto en principio muchos de los problemas raciales, nacionales, económicos, políticos, sociales, etc. Ahora bien no sólo estos problemas no están resueltos, sino que son justa y precisamente los que determinan las alarmantes condiciones ecológicas actuales. Por lo pronto las empresas que proponen tomar medidas para evitar el deterioro progresivo del medio natural han contribuido y siguen contribuyendo a aquel.

 

Es lógico pensar que el desequilibrio ecológico tiene en lo político y social sus componentes fundamentales. Por tanto, parece obvio que cualquier solución tendrá que ser muy radical.

 

Las recomendaciones de “retornar a la tierra” y las protestas contra la sociedad de consumo, que tenían un aire tan ingenuo, puede adquirir de este modo un nuevo sentido. En su fondo late el deseo de que los hombres cambien a fondo, rectificando fundamentalmente su trayectoria histórica.

 

Un tipo enteramente nuevo de sociedad es una verdadera revolución cultural y para que ésta tenga sentido ha de consistir, en una dimensión esencial, en reconocer que no sólo el hombre tiene derecho a existir. El hombre no es moralmente viable a menos de permitir que lo no humano –la tierra, el aire, el agua, y el fuego, y las innumerables especies animales y vegetales- exista y prospere. Vivir consiste asimismo en convivir y en dejar vivir. En dejar vivir a nuestra madre, la tierra. Y como dijo el poeta: “Tierra tan sólo. Tierra. / Tierra para los manteles estremecidos, / para la pupila viciosa de nube, / para las heridas recientes y el húmedo pensamiento. / Tierra para todo lo que huye de la tierra”.

 

Francisco Arias Solís

 

Cádiz con Garzón.

DEMÓCRATAS CON EL JUEZ BALTASAR GARZÓN

Asociación por una justicia democrática y una judicatura digna.

Internautas por la Paz y la Libertad y Foro Libre.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

Homenaje de Foro Libre a Américo Castro

Homenaje de Foro Libre a Américo  Castro

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

URL: http://www.internautasporlapaz.org


La justicia pura, como tantas otras construcciones

de la razón o del anhelo, cuando llegamos realmente

a asirlas se nos van de las manos.”

Américo Castro.

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A AMÉRICO CASTRO

 

El próximo lunes, día 3, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del historiador y filólogo español Américo Castro (1885-1972), con motivo del 125º aniversario de su nacimiento.

 

Américo Castro es un erudito y, además, un penetrante psicólogo. Crítico, ensayista y filólogo a quien se deben estudios notables sobre Lope y Quevedo, así como el eramismo y Cervantes. Su libro La realidad histórica de España, ha suscitado vehementes polémicas.

 

Su notable contribución el conocimiento histórico ha sido el descubrimiento de la gran proporción de importantes intelectuales y funcionarios del siglo XV al siglo XVI inclusive, que eran de descendencia judía. El tema de los judíos fue uno de los más insistentes en el gran erudito español. Por lo que, sabiéndole nacido en Brasil, hijo de comerciantes granadinos emigrados y con barba de profeta, le tildaron de judío. Pero también fue tildado de antisemita por algunos eruditos de Israel.

 

Este indómito liberal granadino es uno de nuestros intelectuales de más éxito, tanto en España, como fuera; universal y merecidamente respetado por su labor profesional, catedrático de Historia de la Lengua de la Universidad Central desde muy joven y uno de los mejores lingüistas de aquellos días. Al proclamarse la República, fue nombrado embajador de Berlín. En su larga expatriación desde la guerra civil española, Américo Castro residió en Norteamérica más de treinta años, la mayor parte en Princeton, a cuya universidad fue llamado en 1940 para ocupar la cátedra de lengua y literatura española.

 

Allí fue donde inició y desarrolló la obra de interpretación histórica que le ha dado universal renombre. Primero, España en su historia, 1948; luego, La realidad histórica de España, 1954, renovada otra vez en 1962, aparte de otras publicaciones menos extensas que reelaboran, aclaran o amplían diversos aspectos de su visión central de la historia española.

 

Entre sus libros también son importantes: El pensamiento de Cervantes (1925), Aspectos del vivir hispánico (1929), Dos ensayos (1956), Teresa la Santa y otros ensayos (1957), Hacia Cervantes (1957), Santiago de España (1958), De la edad conflictiva (1961), Cervantes y los casticismos españoles (1966), Los españoles: cómo llegaron a serlo (1970), “Español”, palabra extranjera (1970), Españoles al margen (1973) y De la España que aún no conocía (1973).

Francisco Arias Solís

 

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Julio Luelmo Luelmo - Francisco Arias Solís

Julio Luelmo Luelmo - Francisco Arias Solís

 

JULIO LUELMO LUELMO

(1906-1986)

 

En los tiempos modernos la Iglesia Católica siguió la

tradición esclavista del cristianismo primitivo: en el siglo

XVI, consultados por el Consejo de Indias, los jesuitas

encontraban legítima la esclavitud de los negros en

América. “

Mauro Olmeda.

 

LA VOZ EXILIADA ENTRE LOS SUYOS

 

El escritor, filósofo y abogado Julio Luelmo, que firmaba muchos de sus libros con el seudónimo de Mauro Olmeda, después de sufrir un exilio de casi treinta años en México, a su regreso a España, prácticamente, fue condenado a seguir exiliado entre los suyos. El día 30 de septiembre de 1986 El País publicaba una carta de Juan A. Portela en la que se decía: “Me permito escribirle esta carta, rogándole su publicación, ante el total silencio oficial y de los medios de comunicación -incluido su periódico- en relación con el fallecimiento de la cimera figura de la intelectualidad española Julio Luelmo (Mauro Olmeda)”. Por tanto, no es extraño que, el 22 de septiembre de 1986 , apareciera esta nota necrológica en el diario ABC: “En la esquela publicada el día 18 se consignó indebidamente el nombre de Mauro Olmeda, cuando lo correcto es Julio Luelmo”.

 

Julio Luelmo Luelmo nace en Villaralbo, Zamora, en 1906 y muere el 17 de septiembre de 1986. Hijo de una familia agrícola muy religiosa, inicia su formación en el seminario y termina sus estudios de bachiller en el Colegio Salesiano de Salamanca. Estudia Leyes en la Universidad de Salamanca, donde se gradúa en 1924. Ingresa por oposición en el Cuerpo de Abogados del Estado en 1927. En los años treinta ejerce su profesión en Madrid. Durante la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco es nombrado director general del ministerio de Administración Local. A la finalización de la guerra, emprende el camino del exilio, que le llevará en 1941, a bordo del barco holandés “El Stantendam”, a México, donde establece su residencia. En los primeros años trabaja de traductor y como vendedor de sus propios libros. En 1949 ingresa en el Partido Comunista.

 

En 1960 y siguientes hasta 1967 explica Historia de la Economía en la facultad de esta especialidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue colaborador de la revista del exilio español Las Españas. En 1967 llega al puerto de Cádiz, donde le son requisados los libros que traía, y que pudo recuperar más tarde, mediante soborno. Dichos libros formarán parte de la biblioteca pública que crea en su pueblo natal. En 1969 reingresa en el Cuerpo de Abogados del Estado y fija su residencia en Madrid.

 

Durante la permanencia en México se dedica a la investigación en el campo de la Sociología. Fruto de esta dedicación fue la publicación de varias obras, entre las que destaca Sociedades precapitalistas, obra de relevante mérito, que ha tenido una amplia repercusión en los países latinoamericanos. La UNAM la declaró de texto para su Escuela Antropológica.

 

Sus obras más destacadas son: La política local de España (1937), Los esclavistas norteamericanos. La cuestión de Texas y la guerra con México (1947), Breve historia de la agricultura en Europa y América (1958), El ingenio de Cervantes y la locura de Don Quijote (1958), Sociedades precapitalistas (1960), Las fuerzas productivas y las relaciones de producción en la antigüedad grecorromana (1962), Las fuerzas productivas y las relaciones de producción en la Edad Media (1963), El desarrollo de la sociedad mexicana, I. La fase prehispánica (1966) y II. Conquista, colonia e independencia (1969), El desarrollo de la sociedad I. Introducción a las sociedades precapitalistas (1970), El poderío económico de la Iglesia durante la Edad Media (1977), y, con Henry Winston escribe Eurocomunismo y estado (1978). Y como dijo el escritor zamorano: “La Iglesia no ha combatido nunca el principio de la esclavitud”.

Francisco Arias Solís

 

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Wenceslao Roces Suárez - Francisco Arias Solís

Wenceslao Roces Suárez - Francisco Arias Solís

 

WENCESLAO ROCES SUÁREZ

(1897-1992)

 

Salió mucha gente valiosa, pero España quedó allí, y esa

España, es la que hoy está garantizando su propio

renacer.”

Wenceslao Roces.

LA VOZ DE UN INTELECTUAL COMUNISTA

 

Wenceslao Roces, catedrático de Derecho Romano de la Universidad de Salamanca, y sin duda uno de los mejores en su especialidad en la España de los treinta, subsecretario de Instrucción Pública durante la guerra, hace de la traducción por lo menos en una parte de sus años de su exilio en México, la principal actividad de su vida “El doctor Roces se distinguió en México por dos cosas -nos decía el profesor mexicano Ortega Medina-: por su entrega a los universitarios, y por sus magníficas traducciones del alemán, inglés, francés, ruso y otras lenguas modernas”. Fiel a su credo marxista, no se limitó, como otros intelectuales, a interpretar el mundo sino que quiso transformarlo.

 

El jurista, traductor y político Wenceslao Roces Suárez nace en Soto de Sobrescobio, Asturias, el 3 de febrero de 1897 y fallece en México el 28 de marzo de 1992. Todavía niño se traslada con su familia a Gijón, donde realiza sus estudios de secundaria. Después de cursar la carrera de Leyes, en la Universidad de Oviedo, obteniendo el Premio Extraordinario de Licenciatura en 1919, al año siguiente gana el Premio Extraordinario de Doctorado, al dar lectura en la Universidad Central de Madrid de su tesis, El caso fortuito en el Derecho de obligaciones. Consigue una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, y se marcha a Alemania para ampliar su conocimientos sobre filosofía del Derecho, con Stamnler, adquiriendo una sólida formación. En 1922 obtiene la cátedra de Derecho Romano de la Universidad de Salamanca. Su solidaridad con Unamuno, al ser desterrado por el General Primo de Rivera, le lleva a perder la cátedra que no recuperará hasta la proclamación de la República. Colaborador de la Revista de Derecho Privado y El Estudiante. Cofundador de la editorial Cenit en 1930, traduce muchas obras de los principales autores marxistas, entre ellas, las propias obras de Marx, Manifiesto comunista, El capital y Manuscrito económico-filosófico. Se siente atraído por el pensamiento de Marx y funda con José Bergamín y otros, el Grupo Intelectual de Acción Revolucionaria (GIAR), ingresa en el Partido Comunista de España, se integra en el Frente Antifascista, en la Unión de Escritores y Artistas Proletarios y en Socorro Rojo Internacional. Participa muy activamente en la asociación Amigos de la Unión Soviética. La revolución de 1934 le lleva a Asturias, siendo detenido y encarcelado. Después de cumplir su condena se exilia a la URSS, donde permanece hasta la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1936. Tras la rebelión militar del General Franco, se entrega a la defensa de la República. Es nombrado Subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, desarrollando una muy estimable tarea a nivel formativo y artístico, destacando su encomiable labor para preservar el tesoro artístico del Museo del Prado. Al finalizar la guerra emprende el camino del exilio, llegando a México en 1942, después de pasar por Francia, Chile y Cuba, en estos dos últimos países imparte clases de Derecho e Historia Antigua en las universidades de Santiago de Chile y de La Habana. En México se dedica a la traducción de obras de filosofía. A partir de 1947 imparte clases de Derecho Romano y de Historia de Roma en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ejerciendo también, a partir de 1954, como profesor de Historia de Grecia en la Facultad de Filosofía y Letras. En noviembre de 1947 asiste a la Conferencia de la UNESCO, celebrada en México, como miembro de la delegación de la República Española. Colaborador de la revista del exilio UltraMar. En 1969 es nombrado profesor emérito de la UNAM. En 1977 regresa España. Es elegido senador por Asturias, en la candidatura “Para un Senado Democrático”, en las primeras elecciones democráticas de 1977, pero a los pocos meses renuncia al escaño por problemas de salud y retorna a México. En 1980 recibe la Orden del Águila Azteca. Es nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Morelia (Michoacán) y en 1985 obtiene el Premio Universidad Nacional Autónoma de México de Docencia en Humanidades.

 

Entre sus publicaciones son de destacar: Modernas doctrinas sobre el Derecho y el Estado (1922), La idea de la justicia en los romanos (1924), Stammler, filósofo del Derecho civilista (1925) Y entre sus traducciones hacemos notar: El mundo de los Césares, de Mommsen (1945); Roma y Atenas en la Edad Media, de Ferdinand Gregorovius (1946); que además va precedida de un prólogo del traductor; Want, vida y obra, de Ernst Cassirer (1948); Las ciencias de la cultura, de Ernst Cassirer (1951); Lecciones sobre la Historia de la Filosofía, de Hegel (1955); Fenomenología del espíritu, de Hegel (1956); El pensamiento de Hegel, de E. Bloch; Vida y cultura en la Edad Media, de Johannes Bühler; El Mediterráneo y el mundo mediterráneo de la época de Felipe II, del profesor francés Fernand Braudel, traducción que hizo en colaboración con Mario Monforte Toledo; Paideia, de Werner Jaeger; Estética, de Kainz, El asalto a la razón, de Lukacs, e Introducción a la filosofía del Derecho, de Radbruch. Y como dijo el intelectual comunista: “La única persona que acompañó a don Miguel de Unamuno de Salamanca a Madrid para que no se fuese solo fui yo. La universidad en general estaba formada por un conjunto de profesores viejos y reaccionarios”.

 

Francisco Arias Solís

 

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Juan David García Bacca - Francisco Arias Solís

Juan David García Bacca - Francisco Arias Solís

 

JUAN DAVID GARCÍA BACCA

(1901-1992)

 

La conciencia real de verdad es la conciencia

sentimental; y seria más correcto decir que conciencia es

sentimiento, porque sentimiento es esencialmente un

sentirse. El instinto filosófico español, el del pueblo -no el

de los teólogos que no hicieron sino mantener el tipo

griego clásico de filosofar- , inventó esas maravillosas

frases de la Celestina, que son todo un programa de

ciencia real: el criterio metafísico para saber cuándo

somos y cuánto somos.”

Juan David García Bacca.

 

 

LA VOZ CON FILOSOFÍA PROPIA

 

Las obras filosóficas de García Bacca están escritas de forma que no se sabe que admirar más en ellas, si la profundidad del pensamiento o la galanura de su estilo. Y en eso no hace sino seguir el camino de otros pensadores españoles como Ortega y Gasset, Gaos y Zubiri, cuyas prosas son modelos literarios.

 

Juan David García Bacca es, sin duda, una de las mentalidades más destacada del exilio español, empezó interesándose por problemas de lógica y filosofía de la ciencia hasta acabar en una elaboración filosófica muy personal donde se trata de dar razón del mundo actual transformado por la ciencia, la técnica industrial y la economía. Otro exiliado, filósofo como él, José Gaos, ha dicho del mismo: “Un saber que se extiende desde las lenguas clásicas y las vivas principales hasta las matemáticas y la física más altas y recientes, desde la teología hasta el resto entero de la filosofía. Un sentido de la literatura y el arte que es frecuentemente incompatible con el talento necesario para poder llegar poseer saberes como los acabado de mentar”.

 

Español de nacimiento, aunque nacionalizado venezolano, es hombre de plena dedicación a las letras, especialmente a la filosofía. No obstante, en su libro Metafísica natural estabilizada y problemática metafísica espontánea, culmina su preocupación y atención por la ciencia. Basada en la experiencia de la realidad, esta obra supone un conocimiento de toda la ciencia moderna bajo un punto de vista original y dentro del más exigente rigor científico. En cierto modo, la metafísica de García Bacca es opuesta a la de Aristóteles ya que este fundamenta su metafísica en una concepción natural del mundo, mientras aquél en una concepción artificial del mismo, de conformidad con los tiempos actuales, o sea, la instauración de una nueva metafísica o una metafísica de carácter transformador. Se ha considerado esta obra como una de las más atrevidas del siglo XX, llamada a realizar una verdadera revolución en los conceptos metafísicos tradicionales, y muy especialmente dentro de su fenomenología. Fue también traductor y editor de grandes filósofos de todos los tiempos, desde los presocráticos a Descartes.

 

Juan David García Bacca nace en Pamplona el 26 de junio de 1901 y fallece en Quito el 5 de agosto de 1992. Hizo sus estudios primarios con los claretianos en Alagón, Zaragoza. Ingresa muy joven en el Seminario de los Padres Claretianos. Estudia en Cervera, Filosofía y Teología, y, en Solsona, Moral y Derecho. En 1925 se ordena sacerdote claretiano. Se traslada a Suiza para consolidar su formación, cursando estudios en la Universidad de Zurich y, posteriormente, en las universidades de Munich, París, Lovaina y Friburgo. A partir de los años treinta se produce su distanciamiento de los estudios eclesiásticos. Estudia en la Universidad de Barcelona donde se licencia en Filosofía y Letras en 1934 y un año más tarde termina su tesis doctoral Ensayo sobre la estructura lógico-genética de las ciencias físicas. Enseña en la Universidad Autónoma de Barcelona Filosofía de las Ciencias y Lógica Matemática. En febrero de 1936 gana la cátedra de Introducción de la Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela, que no ocupa, debido a la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco. “Estaba de corazón y mente de parte de la República”, nos dice García Bacca, que se exilia en París en 1937. En noviembre de 1939 parte para Quito, Ecuador, donde profesa en la cátedra de Filosofía de su Universidad. En esta ciudad conoce a Fanny Palacios, con quien contrajo matrimonio. En 1942 es nombrado profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro de El Colegio de México. Fue colaborador de las revistas del exilio español Las Españas y UltraMar En 1947 se traslada a Caracas donde establece su residencia. Es uno de los profesores fundadores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela, y se le nombra decano de la Facultad de Humanidades y Educación, durante varios años, y director del Instituto de Filosofía. En 1952 obtiene la nacionalidad venezolana y permanece activo hasta 1971. En 1972 el Instituto Pedagógico de Caracas le otorga la medalla Augusto Pi Suñer. En 1977, restablecida la democracia, regresa a España. “Salí de España en 1937, -nos diría García Bacca-, por motivos de conciencia democrática; volví en 1977, por el restablecimiento de la democracia en España. El intervalo, en América hispánica”. En 1978 recibe el Premio Nacional de Literatura y en 1982 la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. En 1985 la Universidad Complutense le otorga el titulo de doctor honoris causa.

 

Entre los títulos de más relieve de sus numerosas obras se cuentan: Introducción a la lógica matemática (1934), Ensayos modernos para la fundamentación de las matemáticas (1934), Introducción a la lógica moderna (1935), Invitación al filosofar (1942), Filosofía en metáforas y parábolas (1945), Teoría de la relatividad (1956), Antropología filosófica contemporánea (1956), Gnoseología y Ontología en Aristóteles (1957), Existencialismo (1962), Historia filosófica de las ciencias (1963), Metafísica natural estabilizada y problemática metafísica espontánea (1963), Introducción literaria a la Filosofía (1963), Humanismo teórico, práctico y positivo según Marx (1965), Elementos de filosofía de las ciencias (1967), Invitación a filosofar según espíritu y letra de Antonio Machado (1967), Elogio de la técnica (1968), Cosas y personas (1977), Vida, muerte, inmortalidad (1983), Qué es dios y Quién es Dios (1985), De magia a técnica. Ensayo de teatro-literario-técnico (1989) y Confesiones (2000). Y como dijo la personalidad fundamental de la filosofía española del exilio: “Mi vida ha sido un atrevimiento constante contra todo”.

 

Francisco Arias Solís

 

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Luis Jiménez de Asúa - Francisco Arias Solís

Luis Jiménez de Asúa - Francisco Arias Solís

 

LUIS JIMÉNEZ DE ASÚA

(1889-1970)

 

Hacemos una Constitución de izquierdas, y esta Constitución va

directa al alma popular. No quiere la Comisión que la compuso

que el pueblo español, que salió a la calle a ganar la República,

tenga que salir a ganar su contenido. Por eso, porque es una

Constitución democrática, liberal, de un gran contenido social, la

Constitución que os ofrecemos es conservadora... Nuestro

proyecto de Constitución es una obra conservadora,

conservadora de la República”

Discurso de Luis Jiménez de Asúa presentando el Proyecto de

Constitución. 27 agosto de 1931.

 

LA VOZ DEL PENALISTA POR EXCELENCIA

 

Luis Jiménez de Asúa es el más importante penalista de habla española de todos los tiempos. Penalista de renombre internacional, está considerado el patriarca de la ciencia penal iberoamericana.

 

Luis Jiménez de Asúa nace en Madrid el 19 de junio de 1889 y fallece en Buenos Aires el 16 de noviembre de 1970. Hace en la capital de España la totalidad de sus estudios, culminando los mismos con el doctorado en Derecho en la Universidad Central en 1913, con su tesis El sistema de penas determinadas “a posteriori” en la ciencia y en la vida. Amplía estudios en Alemania, al lado de Franz von List, y en Suiza con Gautier y Zürcher. En 1918 obtiene, por oposición, la cátedra de Derecho Penal en la Facultad correspondiente de la Universidad Central de Madrid. Es confinado en las Islas Chafarinas durante la dictadura de Primo de Rivera, por su protesta ante las vejaciones sufridas por Unamuno. Renuncia entonces a su cátedra en protesta por la intromisión de la dictadura en la Universidad. Vicepresidente del Ateneo de Madrid. En 1931, ingresa en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Es diputado socialista en las elecciones constituyentes de 1931 y presidente de la Comisión Redactora de la Constitución de la República española de 1931. Director del Instituto de Estudios Penales, participa en la redacción del Código Penal de 1932. Su brillante defensa y consiguiente absolución de Francisco Largo Caballero, acusado de instigar la Revolución de Asturias, motiva que se atentara contra su vida. Vicepresidente de las Cortes (1936). Durante la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco es embajador en Polonia y Checolosvaquia y representante ante la Sociedad de Naciones. En 1939 se exilia en París, llegando a Argentina en septiembre de ese año, para impartir unas conferencias en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata. Al año siguiente es nombrado profesor extraordinario de la Universidad rioplatense y director del Instituto de Derecho Penal y Criminología. Más adelante es nombrado director del Instituto de Altos Estudios Jurídicos de la Facultad de Derecho. Es colaborador del periódico del exilio España Libre. En 1943 a causa del pronunciamiento militar renuncia a sus cargos y cátedra, a los que no retorna hasta mitad de 1945. En diciembre de 1946, tras la llegada de Juan Domingo Perón al poder, vuelve a renunciar a sus cargos y cátedra. Entre 1955 y 1958 ejerce la cátedra en la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe contratado por la Universidad de Buenos Aires. En febrero de 1962 asume las funciones de presidente de la República en el exilio, desde Buenos Aires. Allí designa jefe de Gobierno al republicano Claudio Sánchez Albornoz, ex rector de la Universidad de Madrid. En 1966, “la noche de los bastones largos”, como consecuencia de la dictadura del General Juan Carlos Onganía, lo aleja definitivamente de las aulas, fundando el Instituto de Estudios Jurídicos Superiores de la Asociación de Abogados de Buenos Aires y la Revista de Derecho Penal y Criminología, que dirige hasta su muerte.

 

Entre las numerosas obras de Jiménez de Asúa destacamos: El Derecho penal del porvenir (1916), El estado de necesidad (1922), Libertad de amar y derecho a morir (1929), Al servicio de la nueva generación (1930), La teoría jurídica del delito (1931), Psicoanálisis criminal (1940), El criminalista (1941-1949, 8 vols.), La Constitución política de la democracia española (1942), La ley y el delito (1945), La Constitución de la democracia española y el problema regional (1946), La sentencia indeterminada (1948), Tratado de Derecho penal (1949-1963, 7 vols.), su obra fundamental, Cuestiones de derecho penal (1953), El pensamiento jurídico español y su influencia en Europa (1958), Lombroso (1960) y Crónica del crimen (1970). Y como dijo el eminente jurista: “Por mis ideas he sido socialista siempre”.

 

Francisco Arias Solís

 

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La leve voz de tu carta - Francisco Arias Solís

La leve voz de tu carta - Francisco Arias Solís

 

LA LEVE VOZ DE TU CARTA

 

Allá va mi carta cálida

paloma forjada al fuego,

con las dos alas plegadas

y la dirección en medio.”

Miguel Hernández.

PARA SENTIR LA PRIMAVERA EN TU RECUERDO

El río está blanco bajo la luna y negro en la sombra. ¿Y tú estarás durmiendo? ¿Sueñas? ¿De qué color son tus sueños? Ya han pasado casi seis meses desde que dimos aquel paseo por la orilla del mar. Sigo pensando en ti, sueño con tu rostro, con tu sonrisa, con tu voz violenta y dulce al mismo tiempo.

 

Todo lo que se puede contar tiene un término. De hecho, no existe más infinito que el cielo, a causa de sus estrellas; y el mar, por sus gotas de agua. Todo lo demás es pequeño. Por eso cuando te hablo de mi amor por ti, siempre lo he de comparar con el cielo o con el mar. ¡No tengas miedo de que te olvide! Sabes muy bien que no se olvida a una mujer como tú.

 

Dices, en tu carta, que me analizo demasiado. Pero a mí me parece que no me conozco lo suficiente. Jamás te he mentido; te amé instintivamente; y no es que me propusiera gustarte: todo sucedió porque tenía que suceder.

 

¡Anda, ríete! Hoy estoy alegre, no sé por qué. Pero no me digas que es el dinero lo que me ha impedido ser feliz, que si hubiera encontrado un trabajo me encontraría mejor. ¡Como si bastara tener un trabajo para ser feliz en este mundo! Todo eso ya me lo han dicho un montón de personas, así que no quiero oírlo de tus labios: los estropea, no están hechos para eso. No creas que soy un perezoso y que paso mis días mirando al techo; soy por naturaleza activo y laborioso. Escribo mucho y leo más, mucho más.

 

Al recordar todo lo que disfruté a tu lado paseando por la orilla del mar hago como los árabes que un día al año se vuelven hacia Granada y lloran por la bella tierra que perdieron. ¿Acaso no nos agarramos siempre a nuestro pasado por muy reciente que sea? En nuestro apetito de vida, rumiamos las sensaciones de otros tiempos, soñamos con las que nos depara el porvenir.

 

El amor –igual que todo lo demás- no es sino una manera de ver y sentir. ¿Qué quieres que yo le haga? Amo a mi manera. Pero te amo, no lo dudes. Me reprendes por todo lo que escribo, por todas mis ideas, hasta por aquellas que nada tienen que ver con nosotros dos. Pero di lo que quieras, me gusta tu escritura. Escribe cualquier cosa. Quiero que me lo cuentes todo, ¿entiendes?, todo y que me des muchos detalles. Necesito la leve voz de tu carta.

 

Hace frío , casi todos los árboles de esta tierra están desnudos; mi pensamiento friolero huye y vuela hacia ti para sentir la primavera en tu recuerdo. Me parece que el amor debe ser más fuerte que todo, que la ausencia, que la desgracia y que el olvido.

 

Quisiera verte feliz. Cuando camino silencioso durante horas enteras por la arena de la playa y oyendo romperse las conchas bajo mis pies y el ruido acompasado del mar, suele venir tu imagen a mi mente, me sigue y me acompaña; veo tu rostro de nuevo, me pregunto que estarás haciendo, o pensando, o soñando... Y luego, de ti mi pensamiento retorna hacia mí y me pongo más triste, más sombrío, me emociono... y añado para mi interior: tal vez ella acaba de releer aquellos versos que tanto le gustaron: “Me han dicho que hay una flor, / de todas la más humilde: / flor que quisiera yo darte, / flor llamada no me olvides”.

 

Francisco Arias Solís

 

A la calle contra el olvido y contra el juicio a Garzón.

DEMÓCRATAS CON EL JUEZ BALTASAR GARZÓN

Asociación por una justicia democrática y una judicatura digna.

Internautas por la Paz y la Libertad y Foro Libre.

URL: http://www.internautasporlapaz.org


Luis Recasens Siches - Francisco Arias Solís

Luis Recasens Siches - Francisco Arias Solís

 

LUIS RECASENS SICHES

(1903-1977)

 

Desde que don Niceto hizo posible la República

conservadora, católica, burguesa, yo me hice

republicano. Busco las perspectivas de futuro. Soy

de la derecha liberal republicana, sección centro

izquierda, un poco inclinado a la derecha.”

Luis Recasens Siches.

 

LA VOZ DE UN MAESTRO DE LA FILOSOFÍA DEL DERECHO

 

La llamada herencia de Ortega resulta básica en todos los pensadores exiliados, pero dicha herencia tiene una singular importancia por su impronta y por su duración en María Zambrano, Francisco Ayala, Manuel Granell y Luis Recasens Siches.

 

Luis Recasens Siches se mueve en el campo de las ciencias jurídicas, y en su caso concreto, en el de la filosofía del Derecho, a cuyo ámbito aplica la teoría orteguiana de la razón vital. En muchos de sus libros se plasma esta tendencia de su pensamiento. Es uno de nuestros mejores historiadores de la filosofía del Derecho, en el que ha pesado mucho los estudios extranjeros hechos en Berlín al lado de Stammler, Heller y Smend, los realizados en Viena con Kelsen, Kaufman y Schrecer, y no menos los realizados en Roma con Del Vecchio, que llevaron a su pensamiento hacia amplios horizontes de europeización No obstante ello, al escribir la Vida humana, sociedad y Derecho, tiene que olvidar un tanto la influencia alemana, pues creía con sobrada razón, que el idealismo tenía que ser superado en la filosofía del Derecho, y cimentarla en la realidad ontológica y orteguiana, y ya en esta línea va encajando sus sucesivas obras.

 

Luis Recasens Siches nace en Guatemala el 19 de junio de 1903 y fallece en México el 4 de julio de 1977. Hijo de padres españoles, con dos años de edad ya se encontraba en nuestro país. En 1918 se residencia en Madrid, donde cursa estudios, en su Universidad, de Derecho y Filosofía, donde conoce a Ortega y Gasset, y le sigue como uno de los mejores discípulos. Después amplía estudios en el extranjero: en Alemania, Austria e Italia. En 1928 obtiene por oposición la cátedra de Filosofía del Derecho de la Universidad de de Santiago de Compostela. En 1930 pasa a desempeñar la misma cátedra en la Universidad de Salamanca. En 1932 profesa en la Universidad de Valladolid, hasta 1936, que toma posesión de la misma cátedra en la Universidad Central. “Quiero ser en Madrid catedrático de Filosofía del Derecho -decía Luis Recasens-¡Oh! Esta es la ilusión de mi vida, el eje de mi eje, mi razón de ser”. Fue diputado en las Cortes constituyentes de la Segunda República Española y en las elecciones de 1933, fue asimismo, subsecretario de Industria y director general de Administración Local.

 

En 1937, ya exiliado en México, es nombrado catedrático en la Facultad de Derecho de su Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y a su vez investigador del Centro de Estudios Filosóficos. Desde 1949 a 1954 es catedrático de la Graduate Faculty o the New School for Social Research, Nueva York. Desde 1953 a 1954 es profesor en NewYork University.

 

Vuelve a México, donde se encarga de su cátedra, y hace compatible su desempeño con numerosas conferencias en el extranjero, y muy especialmente en los países latinoamericanos, en los que se le tiene considerado como extraordinario filósofo. Fue colaborador de la revista del exilio español, Romance, aparecida en 1940, y también de las prestigiosas revistas mexicanas Trimestre Económico, Revista Mexicana de Sociología, Cuadernos Americanos y Revista de la Escuela de Jurisprudencia.

 

Entre los títulos más relevantes de su extensa obra se cuentan: Filosofía del Derecho de Francisco de Suárez, (1927), su tesis doctoral, Direcciones contemporáneas del pensamiento jurídico (1928), Extensas adiciones originales a la Filosofía del Derecho (2 vol., 1929), El poder constituyente. Su teoría aplicada al momento español (1931), Assunto e Propettiva della filosofia del Diritti (1934), Temas de la Filosofía del Derecho, en perspectiva histórica y visión de futuro (1934), Estudios de Filosofía del Derecho (1936), Base para la estimática jurídica, versión taquigráfica de un curso dado en la Universidad de La Habana (1939), Vida humana, sociedad y Derecho (1940), La Filosofía del Derecho en el siglo XX (1941), Lecciones de sociología (1948), Nueva Filosofía de la interpretación del Derecho (1956), Tratado general de la sociología (1956), Tratado general de la filosofía del Derecho (1959), Panorama del pensamiento jurídico en el siglo XX (1963) y Experiencia jurídica, naturaleza de las cosas y lógica razonable (1971).

 

En diciembre de 1975 se celebró el “Symposium Luis Recasens Siches”, convocado por la Conferencia Nacional de Colegios y Asociaciones Profesionales de México y bajo el patrocinio de la Universidad Nacional, en cálido homenaje internacional al profesor emérito de la Facultad de Derecho de la UNAM, catedrático del Filosofía del Derecho, al cumplir cincuenta años de actividades docente, en el que participó el presidente de la República Mexicana, abogado Luis Echeverría Álvarez. Y como dijo nuestro filósofo y jurista: “No hay como descarriarse para llegar antes que nadie”.

 

Francisco Arias Solís

 

Cádiz con Garzón.

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