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Francisco Arias Solís

LA SOLEDAD DEL EXILIO POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

LA SOLEDAD DEL EXILIO

 “La gran soledad del mundo,

  como ala que me domina,

  llevo sobre mí, y me arrastra

 de una espina en otra espina.”

Concha Méndez.

 A LOS PUEBLOS LOS MUEVEN LOS POETAS

Al término de la guerra civil, León Felipe escribe: “Al final... después de mil episodios y disputas...el viento se hizo vendaval y borrasca... y empujó a unos españoles elegidos hacia la gran puerta que mira al mar y a las estrellas... Por allí salimos. Por allí salí yo. Por allí salieron los españoles del éxodo y del llanto”.  “Y la España que se llevó la canción se llevó el salmo también” y algo más que la canción y el salmo: una carga científica, cultural, artística e ideológica con una reserva en un devenir histórico en el que confían. 

Esta alternativa, la del exilio, es una constante en el proceso histórico español, con la connotación psicológica de identificaciones de posturas en quienes lo han padecido por actitudes individuales y colectivas en la defensa de la libertad, de la libertad, aquí, como riesgo. Cuando Goytisolo, en tiempos y circunstancias diferentes, escribe el prólogo a la Obra Inglesa de Blanco White se produce el fenómeno de identificación entre el prologuista y el autor de la obra rescatada. Dice Goytisolo en la introducción: “En España, la represión ha actuado siempre en primer término, sobre la representación: se ha ensañado en el espejo y no en la realidad que refleja”.

 

Constante la dictadura, durante decenas de año, los trabajadores del verbo y la palabra adoptan distintas posturas en un país donde se vivía, como alguien ha dicho, en un estado de libertad vigilada.

 

Quizá la más interesante sea la evasión de la realidad por conciencia de ella y su rechazo, en el proceso inconsciente de la legítima defensa del pensamiento, y ello a través de la enajenación mental sublimada a rango de primera lógica. Blas de Otero, en Pido la Paz y la Palabra nos dejó dicho: “Debo decir “he visto y me lo callo”. / Apretando los ojos juraría / que no, que no lo he visto, y mentiría / hablando, hablando, hablando.”

 

O cuando, testigo excepcional del mecanismo de la dictadura añadía: “Dios me libre de ver lo que está claro” porque esa realidad doliente era la suya y la nuestra: “España, patria despeinada en llanto”.

 

El escritor, el poeta, el hombre pensante, en un estado de libertad vigilada, es siempre peligroso. La superestructura dominante que tantas veces se manifestó por la frase “a los pueblos los mueven los poetas”, les niega la palabra. Pero hay que decir que, aún consciente de las sanciones que pudieran sufrir frente a una generación desesperada o perdida, fueron muchos los trabajadores de la palabra poética que se alzaron constantemente frente al poder absoluto. El enfrentamiento les condujo en ocasiones a la cárcel y en otras pasaron a engrosar las filas de los exiliados, porque es válido eludir la acción de la injusticia y se exiliaron como salida a la constante claustrofobia que les impedía la expresión y se expresaron desde el exilio a través de ediciones que entraron en nuestro país o robustecieron la esperanza de los primeros exiliados. Alfonso Sastre escribiría desde una cárcel: “Mirando al exterior, oh prisión mía, / oigo risas que llegan a mis huesos: / hay quien se piensa libre todavía”.

 Blanco White, en su tiempo, y en la obra anteriormente citada, dice: “Todo español se ha visto obligado a pensar o por lo menos a hablar y escribir con arreglo a ciertas fórmulas y principios establecidos”. Hacemos esta cita, pues si antes hemos dicho de la prisión física, no podemos olvidar la prisión a que se someten las ideas y los conceptos cuando intentaban expresarse: la prisión del lenguaje. Los poetas del realismo social han de acudir a la referencia de circunstancias injustas en otros países, como medio de señalar las que se producían en el propio. 

Goytisolo ha dicho: “La historia de la literatura española está por hacer; la actualmente al uso lleva la impronta inconfundible de nuestra sempiterna derecha”.

 

“Trasplantados son mejores”. Eso dice Gracián de los españoles en el Criticón. No sé. Creo que para la inmensa mayoría, el destierro es un golpe inesperado, absurdo; una herida dolorosa e inaceptable que el tiempo y la historia se encargan de sanar. Para muchos el fenómeno vital sigue siendo -durante muchos años, en bastantes casos hasta la muerte- el desarraigo. Una negativa obstinada, a veces consciente, otras no; y lo que se niegan a aceptar es, nada menos, que el presente tenga razón, peso, sentido. Los exiliados siguen viviendo en Madrid, en Barcelona, en Valencia, en Sevilla, en Bilbao, en Oviedo, en Murcia, en Valladolid, en Pontevedra, en Santander, en Cuenca, en Málaga, en Cádiz... “¿Cómo no pensar en ti, / siempre en ti, desde aquí, Cádiz?, se preguntaba Alberti en su exilio.

 

La generación del exilio es especialmente rica en poetas. La España del futuro necesita de los poetas. Sobre todo de la poesía que -como decía Neruda- “es siempre un acto de paz”, porque “el poeta nace de la paz como el pan nace de la harina”. Poesía que destierre al éxodo y al llanto. Poesía que no haga brotar el agua del destierro, agua que hacía llorar al poeta malagueño Moreno Villa, muerto en el exilio: “De soledad tan vaga y tan concreta / sale un hilo de agua: / el agua del destierro, / muy parecida al llanto”.

 

Francisco Arias Solis
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La paz no se reduce a la ausencia de guerras

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Gracias.

 

LOS NUEVOS RICOS POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

LOS NUEVOS RICOS. 

“La vida es para los ricos

 una fiesta sin parar.

Para los pobres, tan sólo

trabajar y trabajar.”

Alberto García Ulecia.

 LOS ADMINISTRADORES DE LOS POBRES. 

 

El concepto de riqueza es muy variable. El mendigo considera un capitalista al humilde funcionario que ha pasado años con sus retribuciones congeladas.

 

Con arreglo a una juiciosa hermenéutica del concepto puede afirmarse que en España no hubo ricos hasta hace unos cuantos años. Ahora los hay hasta en la cárcel. Lo afirmamos con satisfacción, porque nos molestaba mucho ser ciudadanos de una nación sin millonarios. Los que pasaban por ricos en nuestra infancia, apenas se significaban por tomar café todos los días en el casino. No les era posible adquirir un palco en un teatro, ni un cuadro en una exposición, y jamás se les vio aparecer por una librería. Una vez en la vida marchaban a París.

 

La secreta razón del desprecio que en el extranjero nos profesaban es preciso buscarla en que nunca habían visto a un millonario español. Nosotros no exportábamos más que pobres diablos que iban a buscar el pan por ahí fuera.

 

Faltos de costumbre, cuando se enriquecieron con el famoso milagro español, muchos nuevos ricos no supieron qué hacer. La vida amenazaba continuar en nuestro país tan tediosa como en décadas anteriores. Muchos que antes de doblar su capital tomaban un café diariamente, tomaron después dos. Otros, mejor orientados para los goces intensos de la existencia, sustituyeron el café por el té con pastas en la cafetería del campo de golf. Se sabe de algunos que llegaron a hacer un viaje a Londres y los más  osados  se atreven a viajar a Estados Unidos.

 

Aparte de estos casos de gente enriquecida de una manera inesperada, el español tiende al estatismo económico. Se ha forjado este lema: “A mí que no me toquen el cocido”. Y vive así, quieto, absorto, engullendo sacos de garbanzos. ¿Qué es lo que existe más allá del garbanzo? El excelente sujeto ni lo sabe ni lo quiere saber.

 

El ideal del país es el que se concreta con esta frase tan conocida: ir tirando. Los capitalistas encierran su dinero en un Banco y le van ordeñando el cinco por ciento; los que no tienen capital se conforman con vivir, pasan por todo; toleran la invasión de su hábitat por  las urbanizaciones, soportan la corrupción, perdonan los abusos de las grandes empresas, el desconcierto total de las funciones del Estado...; sólo murmuran ceñudamente cada cinco minutos:

 

- A mí que no me toquen el cocido.

 

El dinero español es egoísta, sombrío y cobarde.

 

¿Hasta qué punto debe consentirse el enriquecimiento del individuo? No hay cuestión más interesante ni más de nuestra época. El rico advierte que se estrecha el cerco en torno a él. ¿Qué conducta sigue para inclinarnos a la benevolencia y hacerse perdonar el pecado de sus privilegios? Nos da consejos y nos brinda máximas morales . La riqueza está muy bien organizada desde los tiempos más remotos de la Humanidad. En virtud de una inteligente y activa propaganda procura convencernos de que ser rico es la mayor calamidad que puede pesar sobre el hombre. Muchos pobres lo creen firmemente y les compadecen, doloridos.

 

Frecuentemente el rico se disculpa también diciendo:

 

- Cierto que soy rico pero no olvidéis que tengo una misión divina que cumplir: proteger al pobre. Abandonar mis riquezas sería como dimitir de ese cargo. Verdaderamente yo no soy otra cosa que un administrador del pobre. Nadie debe olvidarse de esto.

 

En rigor, no es que el pobre haya olvidado que los ricos no son más que sus administradores; pero es que está decididamente descontento de su administración, y sus protestas roncan bajo las puertas de los palacios como el viento de invierno.

 

A pesar de todo continúan protestando y piden la dimisión de sus administradores.

 

Los pobres deben saber lo difícil que es obtener la dimisión de un ministro, de un alcalde, de un simple concejal, a pesar de que su misión es difícil y poco envidiable. ¿Cómo quieren que se abandone tranquilamente una misión divina, un cargo de confianza celeste? El rico está animado de los mejores deseos y tiene un seráfico orgullo en ser el administrador de los pobres. Pero si se despoja de su riqueza, deja de ser administrador, y si la aminora, rebaja su categoría de tal. Lo que quiere es ser más rico, muy rico para ser muy administrador. Y es que, como dijo el poeta:  “Lo que un rico sabe de sobra / es que un euro  que se pierde / ya nunca más se recobra”.

  

Francisco Arias Solis
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Apostemos con el corazón en la mano por la paz.

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Gracias.

   

FORO LIBRE POR LA PAZ Y LA LIBERTAD

 FORO  LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

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 CINCO MINUTOS DE SILENCIO POR LA PAZ Y LA LIBERTAD EN LA TERTULIA DE FORO LIBRE DEDICADA A  MIHURA  

La Asociación Cultural, Artística y Literaria Foro Libre guardará cinco minutos de silencio al inicio de la tertulia sobre la vida y la obra del escritor Miguel Mihura, que tendrá lugar el próximo lunes, día 8, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21, Cádiz),  para expresar su repulsa por el cobarde atentado perpetrado por la banda terrorista ETA en la T-4 del aeropuerto de Madrid-Barajas.  

Foro Libre muestra su solidaridad con todos los afectados por este gravísimo atentado y, especialmente,  con los familiares y amigos de los dos trabajadores desaparecidos  de nacionalidad ecuatoriana, al tiempo que reitera su desprecio por las acciones terroristas que ponen en peligro o masacran vidas humanas e intentan intimidar a la población mediante el uso de la violencia, y quiere manifestar que la inmensa mayoría  de la población española desea vivir en un sistema democrático en paz y en libertad y eso es algo que las minorías violentas deben asumir y que no podrán modificar mediante el terror.

 

Resulta indignante el empecinamiento de la banda terrorista ETA, única culpable de la ruptura del alto fuego permanente,  en crear el máximo de tensión política mediante la estrategia del terror, para con un claro estilo fascistoide tratar de imponer una violencia sin límites.

 

Para los que hemos luchado por conseguir un sistema de libertades políticas en España, la ceguera de seguir defendiendo posiciones políticas mediante la violencia, después de más de veinte elecciones democráticas en el País Vasco, es totalmente rechazable.

 Foro Libre apela a la unidad de los demócratas frente al terrorismo  para hacer ver a los etarras  la inutilidad de sus criminales atentados   Francisco Arias Solis
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 No se debe admitir la violencia ni siquiera contra la violencia. 


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JOSE RICARDO MORALES POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

JOSE RICARDO MORALES

 “Escribir es, siempre, dirigirse a alguien desde “uno”. Pero este “uno” en el destierro ya no es tal, porque se encuentra escindido, dado que la vida del exilio adquiere, desde luego, un carácter distinto de la que nos fuera habitual.”

José Ricardo Morales.

 LA VOZ DEL TEATRO DE VANGUARDIA  

José Ricardo Morales es uno de los más importantes nombres  del exilio español del 36, autor del actual teatro de vanguardia. Resulta aleccionador observar como Morales convierte las resistencias y limitaciones del exilio en logros muy rigurosos, al hacer, de su perplejidad  ante el lenguaje, tema central de su teatro; al transformar su “extrañeza” de desterrado en la extrañeza radical que todos sentimos hoy ante nuestro mundo incierto. 

 

José Ricardo Morales Malva nace en Málaga, en 1915, al año se traslada con su familia a Valencia. Cursa el bachillerato en el Instituto Luis Vives de  la ciudad del Turia,  posteriormente estudia Magisterio y más tarde Filosofía y Letras en la Universidad de Valencia.  En la Escuela de Magisterio entra en la F.U.E.,  en la que militó hasta su exilio. En sus años de estudiante estuvo muy vinculado a El Búho, teatro universitario de Valencia, de tendencia antifascista, que dirigía Max Aub. De aquella época es Burlilla de Don Berrendo, Doña Caracolines  y su amante, en un acto, escrita bajo la influencia del teatro  para muñecos de Valle-Inclán y Lorca.

 

Participa en la guerra civil, en la que Morales alcanza el grado de teniente-coronel. Terminada la guerra, Morales emigra,  a bordo del buque Winnipeg, a Chile,  donde llega con su familia, el 3 de septiembre de 1939. Allí acaba la licenciatura e inicia una brillante carrera de profesor universitario, que simultanea con su actividad literaria. Como investigador, es autor de Arquitectónica (Sobre la idea y el sentido de la arquitectura) (1966). Su actividad literaria,  se centra primordialmente en el teatro, y se interrumpe entre 1953 y 1963, para reanudarse después con intensidad creciente y con algunos cambios. Funda junto con el profesor Pedro de la Barra, el teatro experimental de la Universidad de  Chile.

  Hasta 1953, Morales, como autor teatral se mueve, fundamentalmente, dentro de la tradición inmediata: Valle-Inclán, Lorca, si bien apunta una temática vigorosamente original. De esta primera etapa es su primer estreno de cierto relieve en la escena comercial: El embustero en su enredo, por Margarita Xirgu, en Santiago de Chile, en 1944. Es de admirar la buena hechura literaria de esta obra, la agilidad del diálogo a la vez culto y popular, el buen trazado de los personajes... Pero nos importa de ella, sobre todo, el que ya aparece aquí el tema del lenguaje; el lenguaje,  con todas las trampas y las emboscadas que es capaz de tender al individuo, hasta destruirle, es el gran tema del teatro de Morales, que lo reencontramos en Bárbara Fidele (1952), en La vida imposible (1955) y,  particularmente, en la que se titula Pequeñas causas.  

 Completan esta primera etapa  las versiones de Don Gil de las calzas verdes y de La Celestina, que la Xirgu estrena en 1948 y 1949, además de una obra original, El juego de la verdad, que quedaría inédita; de la antología Poetas en el destierro (1943) y  de una colección de clásicos olvidados: “La fuente escondida”.

 

 Después de diez años de silencio, y entre 1963 y 1965, Morales  escribe el drama Los culpables y una preciosa colección de obras en un acto, Teatro de una pieza (1965), en la que Morales, se manifiesta ya como el dramaturgo que es. Teatro de una pieza abre la nueva etapa de madurez, y en ella, avanza con libertad e imaginación, en una línea vanguardista y el tema del  lenguaje, con sus diversas e inherentes implicaciones, cobra ahora toda su trascendencia en un único y constantemente reiterado ámbito dramático: el de un mundo feliz, superdesarrollado, supertecnoógico... y superalienado. En suma, el mundo de hoy, nuestro perro mundo, visto metafóricamente, como un extraño futuro, y a través de un velo de humor que mal encubre la rabia y la esperanza del dramaturgo. Libro unitario, Teatro de una pieza, está considerado una de las aportaciones más sobresalientes del teatro del exilio. La colección se abre con La odisea,  a la que siguen;  La grieta, La teoría y el método, El canal de la Mancha y La adaptación del medio.

 

 La inseguridad acerca de dónde estamos reaparece con insistencia en obras posteriores de Morales, y muy significativamente en Oficio de tinieblas, también en un acto, que consiste en un diálogo en la más completa oscuridad. Citemos ahora a dos obras de extensión normal: Hay una nube en su futuro (anuncio en dos actos y un epílogo)  y Un marciano sin objeto (drama de costumbres, en tres actos), escritas en 1965 y 1967, respectivamente, en las que el autor juega con las nociones de espacio y tiempo, actualizando la ya  clásica del teatro en el teatro. Hemos de destacar, también, a la obras contenidas en el volumen No son farsas. Se trata de las siguientes: Orfeo y el desodorante o El último viaje a los infiernos (artículo de consumo dramático, en tres actos, escrita en 1972), La cosa humana (en un acto, en 1966), El inventario (dos actos, en 1971), El material (un acto, en 1972) y No hay que perder la cabeza o Las preocupaciones del doctor Guillotín (dos actos, en 1973). Entre otros títulos relevantes de su extensa obra dramática, citaremos: La imagen (1975), Españoladas (1982), Teatro en Libertad (1984), Cuatros imposibles (1995) y Teatro mítico (2002).

 

  José Ricardo Morales ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Pen Club de Chile (1971), Premio Federico García Lorca (1990), Condecoración de la Orden de Isabel la Católica (1995), Medalla Rectoral de la Universidad de Chile (2000),  y ha sido postulado por la Academia Chilena de la Lengua  para el Premio Cervantes, en cuatro ocasiones.

         

 “Yo creía en la libertad –nos cuenta José Ricardo Morales-, y evidentemente mi pensamiento no estaba con la derecha precisamente, pero de ahí a ser partidario de la revolución leninista había mucha distancia.  Los demócratas y los izquierdistas no extremistas también fueron al exilio. Pero siempre en España se creyó que todos éramos comunistas y procedíamos del infierno, cuando yo soy un creyente en la libertad, en el pensamiento y en la cultura”.

 

Francisco Arias Solis
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LO MEJOR POSIBLE POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

 

LO MEJOR POSIBLE

 “Despacito y buena letra: el hacer las cosas bien  importa  más que el hacerlas.”

Antonio Machado.

 LAS CUENTAS SUELEN AHUYENTAR LA CALIDAD.  

En tiempos difíciles, lo único aconsejable es hacer las cosas bien. Y precisamente la tentación es hacerlas mal o por lo menos no cuidarse de su calidad. Cuando se ve que las estimaciones son vacilantes, que se elogia o se vitupera por motivos que no tienen nada que ver con el valor de la conducta o de la obra; que -sobre todo- se administra el silencio de tal manera que se pasa por alto lo importante, como si no existiera, y se habla interminablemente de lo que no tiene más realidad que esa, la de “dar que hablar”, es fácil pensar: ¿Qué más da? y abandonarse, o plegarse a las demandas de los que, según piensan “hacen la opinión”.

 

Pienso estrictamente lo contrario. Cuando se dan esas condiciones, es absolutamente necesario hacer las cosas lo mejor posible. Y empleo esta expresión porque es aplicable a todos los niveles de excelencia y no supone ni requiere ninguna genialidad, ni siquiera unas dotes excepcionales. Siempre he creído que las dotes son relativamente secundarias, y que lo importante es lo que se hace con ellas. Y esto está al alcance de todos, y por eso somos de ello responsables.

 

Todos los que quieren tener las ideas claras debieran repasar en su memoria lo que ha sucedido -en España ante todo, pero se puede generalizar, o trasladar a otros países- a lo largo del pasado siglo, para no tomar las cosas desde muy lejos. Véase qué figuras, qué autores, qué obras han parecido eminentes y han recibido plena iluminación; considérese qué ha pasado con esas obras o personas al cabo de algunos decenios; se advertirá que una parte de la realidad actual; cuando se vuelven los ojos a lo que estuvo en primer plano de la atención, en muchos casos resulta injustificable, increíble y uno se pregunta por qué se le dio importancia.

 

En cambio, otras figuras públicas, otros libros, cuadros, músicas, ideas, películas, crecen al cabo de los años, suscitan admiración, entusiasmo; y lo que es más, esperanza. Invariablemente se reconoce en esos restos del pasado una alta calidad, un esmero en su realización, un grado de autenticidad que los salva del peligro de marchitarse, de ser algo “anticuado”.

 

Si dejamos el pretérito y volvemos los ojos al presente, cabe ejercitar la imaginación y adivinar qué será en los primeros decenios del siglo XXI de lo que ocupa nuestro escenario público. No es muy difícil. Háganse las cuentas de lo que ha sobrevivido, por ejemplo, del primer decenio del régimen que imperó desde el final de la guerra civil, para tomar magnitudes comparables. ¿Qué figuras públicas merecen nuestra estimación, o simplemente nos parecen interesantes? ¿Qué artistas nos parecen valiosos? ¿Qué libros de entonces seguimos leyendo? ¿Qué ideas, qué juicios resultan respetables, incluso a los ojos de sus propios autores, de manera que los recuerden y repitan?

 

Pero lo interesante no es separar lo que ha perecido de lo que sobrevive, sin encontrar qué tenía esto último para asegurar su pervivencia. Invariablemente aparecerá la calidad. Y esto nos pone sobre la pista del núcleo de la cuestión, de lo que conviene ver claro.

 

Pero quiero salir al paso de un error que sería peligroso, que invalidaría todo lo que hasta ahora he querido decir. Al mostrar la coincidencia de la calidad con la pervivencia, no me he propuesto sugerir que debemos buscar la calidad para asegurar la perduración. Este cálculo sería incorrecto, porque nunca se lograría esa calidad si se la persiguiera animado por la creencia de que “trae cuenta”. Ante todo, porque casi nunca trae cuenta, al menos durante mucho tiempo; en segundo lugar, porque las cuentas, en casi todo lo humano, suelen ahuyentar la calidad. Es bien claro que así sucede en el amor y en la amistad, pero también en todo lo que, por contener un elemento de creación o inspiración, se acerca a esas realidades: la literatura, la ciencia, el arte; y también la política, si merece llamarse así.

 Sin una dosis de desinterés, de lirismo, de íntima efusión, la calidad se evapora. Nada se puede esperar, de un amor, de una amistad personal, de un libro, un cuadro, una teoría, un proyecto de vida pública, si eso falta. El acierto, lo que hace posible la supervivencia, no se puede buscar directamente, ajustando las cuentas; es, como decía Aristóteles del placer, “un fin sobrevenido”, algo que cae sobre nosotros, inesperadamente, cuando hemos buscado otra cosa.  Y como dijo el poeta: “Quiéreme porque te quiero” / no es lo que dice el querer / cuando es querer verdadero. / Las palabras verdaderas / del querer son las que dicen / “te quiero aunque no me quieras”.  Francisco Arias Solis
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La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.

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LORENZO VARELA POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

LORENZO VARELA

(1916-1978)

  “¿Y cómo van a desterrarme entero, si es mi  cuerpo figura de tu polvo..?”

Lorenzo Varela.

 LA VOZ MITICA DEL EXILIO GALLEGO  

Lorenzo Varela  es un gran poeta gallego, importante en su lengua y también en castellano, si bien  su obra en castellano no es muy extensa.

 

Creo que Varela no había publicado poesía antes de la rebelión militar del general Franco. En  Poetas en la España Leal, la excelente antología hecha por la Redacción de Hora de España figuran tres poemas suyos fechados en  los primeros meses de la contienda. “En esta colección hay nombres de poetas que –escribía Luis Cernuda-, por ser más jóvenes o de más reciente aparición, no habían figurado en otras antologías... Juan Gil-Albert, Miguel Hernández, Arturo Serrano Plaja, Lorenzo Varela, esos son los poetas más jóvenes a que antes aludía. Sus nombres eran ya conocidos de quien siguiera la evolución de nuestra poesía.... Cierra el libro con tres poemas de ardiente vibración Lorenzo Varela, a quien muchos conocerán por unas interesantes y agudas notas criticas de El Sol”. A los momentos iniciales del exilio podría pertenecer Súplica a la libertad –poema reproducido en diversas antologías- y algunos otros publicados a finales de 1939 en la revista mexicana Taller. Toda esta poesía es de tono apasionado. En México, en 1940, publica Elegías españolas, que, con exclusión de un poema pasarán a formar parte de su libro Torres de amor, publicado en Buenos Aires, en 1942 y que se inicia con un poema que contiene estos maravillosos versos: “Torre de amor son hoy, / de piedra enamorada...”

 

Jesús Lorenzo Varela Vázquez nace el 10 de agosto de 1916 en el barco La Navarre que estaba haciendo su entrada en La Habana. Hijo de emigrantes gallegos originarios de Monterroso, provincia de Lugo. En 1920 la familia se traslada a la Argentina, y en Buenos Aires cursa sus estudios primarios. A los quince años Varela vuelve a Lugo, donde estudia el bachillerato y entra en contacto con miembros del partido galleguista. En 1934, se traslada a Madrid para estudiar Filosofía y Letras. Comienza su colaboración con la revista PAN   (Poetas, Andantes y Navegantes) y El Sol, incorporándose poco después a las Misiones Pedagógicas. Desde el comienzo de la contienda se incorpora a ella como soldado  colaborando al mismo tiempo en casi todos los números de Hora de España y El Mono Azul  y colabora también muy activamente en las labores de la Agrupación de Intelectuales Antifascistas. Participa con Sánchez Barbudo, Arturo Serrano Plaja, Juan Gil-Albert, Miguel Hernández, Ángel Gaos, Antonio Aparicio, Emilio Prados, Herrera Petere y otros escritores,  en  la redacción de la Ponencia Colectiva presentada en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, que reunió  en Valencia en julio de 1937 a  Antonio Machado, Pablo Neruda, José Bergamín, Ramón J. Sender, Octavio Paz, Nicolás Guillén, John dos Passos, André Malraux, Iliá Ehrenhburg, Corpus Barga, etc.

 

Al terminar la guerra, Varela cruza los Pirineos y es recluido en un campo de concentración hasta que consigue embarcarse en el Sinaia hacia México. Formó parte de la redacción de la revista literaria Taller, dirigida por Octavio Paz y  perteneció al Comité de Redacción de  Romance, revista de gran calidad literaria, concebida y realizada en México por exiliados españoles, dirigida por Juan Rejano. En esta famosa revista Varela  alterna sus críticas literarias y artísticas con poemas y alguna narración como el hermoso cuento de ambiente gallego El ilusionista (agosto de 1940).

 

Tras su estancia y labor en México, Lorenzo Varela se instaló en Buenos Aires, donde, en 1943 fundó y dirigió con Arturo Cuadrado y Luis Seoane, la revista Correo  Literario. Posteriormente con  Luis Seoane y Joan Merli,, funda y dirige  la revista literaria Cabalgata,  cuyo primer número fue publicado el 1º de octubre de 1946. Su obra Catro poemas para catro grabados, ilustrada por Luis Seoane  y a la que puso música el maestro –exiliado también- Julián Bautista, fue publicada por la Editorial Argentina de Música.  Su libro más importante de poemas Lonxe  (1954, ilustrado por Seoane), en el que está presente la realidad angustiosa de la ausencia, lejanía y nostalgia que le dan una gran densidad personal, también fue publicado en la Argentina. Varela escribe para los periódicos argentinos, Clarín , La Nación y El Mundo.

 

Aunque Varela publicó después fundamentalmente en lengua gallega, no abandonó la poesía en lengua castellana: en revistas, en carpetas, como prólogos a libros de otros –sobre todo, a libros de arte- hay poemas suyos, algunos, incluso de fechas más recientes. Aun juzgando a través de las escasas muestras de poesía de Varela –en castellano- escritas durante los  últimos años, su obra de madurez posee una fuerza imaginativa sorprendente y un dominio de la emoción primaria, sin que esa emoción se pierda: poesía  de una maestría total.

 

Lorenzo Varela regresa a España en 1976 y muere en Madrid el 25 de noviembre de 1978. Sus restos fueron trasladados a Monterroso en 1981 Y como dijo el poeta gallego desde su exilio: “¡Qué sana, clarísima locura nos alimentaba, daba vida a la sangre y sangre a la vida que se nos iba...!”

 

Francisco Arias Solis
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  En Navidad,

Paz y Libertad. 

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PEDRO HENRIQUEZ UREÑA POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

PEDRO HENRIQUEZ UREÑA

(1884-1946) 

           

“La grandeza que hay en nuestros pueblos quizá sin ellos saberlo:

eso es lo que quiere descubrirles nuestra literatura.”

Pedro Henríquez Ureña.

 LA VOZ DEL GRAN ESPIRITU HUMANISTA  DE AMERICA  

 

Henríquez Ureña es una de las figuras más relevantes de la cultura y las letras hispanoamericanas en el siglo XX y el intelectual dominicano más universal. Era conocido por sus camaradas como “nuestro hermano mayor”, expresión acuñada por Alfonso Reyes en honor a su mente preclara y su permanente iniciativa y entusiasmo. Educador y guía de varias generaciones Henríquez Ureña dejó una huella honda en los intelectuales más importantes de la primera mitad del siglo pasado e hizo renacer el espíritu de las humanidades en muchos países hispanoamericanos. Profesor universitario, profundo pensador y humanista, sus trabajos sobre la historia de la literatura hispanoamericana son fundamentales. “Tengo la impresión de que Henríquez Ureña –claro que es absurdo decir eso- de que él había leído todo-escribe Jorge Luis Borges-, todo. Y al mismo tiempo, que él no usaba eso para abrumar en la conversación. Era un hombre muy cortés, y –como los japoneses- prefería que el interlocutor tuviera razón, lo cual es una virtud bastante rara, sobre todo en este país ¿no?”.

 

Pedro Henríquez Ureña nace en Santo Domingo el 29 de junio de 1884 y muere en Buenos Aires el 11 de mayo de 1946. Descendiente de una familia intelectual. Su madre era  Salomé Ureña, una gran poetisa, su padre Francisco Henríquez y Carvajal, médico, abogado, escritor, pedagogo, político y presidente de la República Dominicana; comenzó interesándose por la literatura. También dos de sus dos hermanos, Max y Camila, fueron dos grandes intelectuales.  Después de la escuela de enseñanza primaria Pedro Henríquez continuó los estudios en el Liceo Dominicano, donde recibió el título de Bachiller en Ciencia y Letras (1901).

 

La infancia y adolescencia de Henríquez Ureña transcurren en los años de la dictadura Hereaux. Henríquez Ureña recuerda sus aflicciones de adolescente acosado por la persecución política y por las contradicciones con el medio que le rodeaba. Refugiado en sí mismo y en la literatura lleva una “vida exclusivamente intelectual”. Finalizado sus estudios secundarios, marchó a los Estados Unidos, comenzando así un largo periplo que lo alejaría de su país, casi durante todo el tiempo que le restaba de existencia. Un largo exilio iniciado en 1901, y que sólo interrumpe en dos breves ocasiones durante algunos días en 1911, y en 1931, cuando regresa a Santo Domingo para ocupar por dieciocho meses el cargo de Superintendente General de Enseñanza. Vivió en Cuba y España, donde tomó parte activa en la redacción de la revista Filología Española.  Fue profesor universitario en México, donde vivió de 1906 a 1913, Estados Unidos, donde estuvo entre 1915 y 1916, Argentina, donde se vinculó a la revista Sur, de Victoria Ocampo y fue académico de Letras, Estados Unidos otra vez, República Dominicana y vivió la última etapa de su vida en Argentina. Se graduó de abogado en la Universidad Nacional de México y de Doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de Minnesota. Los afanes de Pedro Henríquez fueron su permanente deseo por educar y descubrir vocaciones. Alfonso Reyes, su amigo de toda la vida escribió: “enseñaba a ver, a oír y a pensar, y suscitó una verdadera reforma de la cultura”. Muy lejos del totalitarismo y de la ideología trujillista se encuentra el proyecto democrático contenido en su utopía, crítico de la mendicidad espiritual y económica en la que medran las dictaduras y que,  sobre todo, procuró rescatar lo popular como parte integral de la cultura.

 

Entre los títulos más relevantes de su extensa obra poética,  crítica y filosófica, citaremos: Ensayos críticos (1905), El nacimiento de Dionisios (1906), Horas de estudio (1910), Seis ensayos en busca de nuestra expresión (1928), La utopía de América (1925), En la orilla: mi España (1922), Comienzo del español en América (1932), La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo (1936), La versificación irregular en la poesía castellana (1933), España en la cultura moderna, Cultura española en la Edad Media y Las corrientes literarias en la América Hispánica (1945 y 1949). Y como dijo el gran humanista dominicano: “No debe haber alta cultura, porque sería falsa y efímera, donde no haya cultura popular”.

 

Francisco Arias Solis
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 En Navidad,

Paz y Libertad. 

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Gracias.

      

INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD CONDENA EL ATENTADO DE BARAJAS Y CULPABLIZA A ETA DE LA RUPTURA DEL ALTO EL FUEGO

INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD

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Francisco Arias Solís - Presidente / Tfno  956 / 263131 Plaza San Severiano, 2  11007  Cádiz.

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INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD CONDENA EL ATENTADO DE BARAJAS Y CULPABILIZA EXCLUSIVAMENTE A ETA DE LA RUPTURA DEL ALTO EL FUEGO

   La Asociación Internacional de Usuarios de Internet Internautas por la Paz y la Libertad manifiesta su más enérgica condena al brutal atentado cometido esta mañana  por la banda terrorista ETA  en el aeropuerto de Barajas, mediante la explosión de una furgoneta bomba que ha causado la desaparición de dos personas y  ha herido a otras  cuatro, además de haber dañado seriamente la estructura del aparcamiento de la T-4 del aeropuerto, responsabilizando exclusivamente a ETA de la ruptura del alto fuego “permanente”. 

 Internautas por la Paz y la Libertad que muestra su solidaridad con los heridos, amigos y familiares de las víctimas del terrorismo expresa su repudio a estos actos de vandalismo fascistoide perpetrados por los etarras, que ponen en peligro o masacran vidas humanas e intentan intimidar a la población mediante el uso de la violencia. 

 ETA vuelve a la utilización de las bombas simplemente porque nunca se había planteado en serio dejarlas. Nuevamente hace de la violencia su esencia y finalidad en contra de la voluntad de los ciudadanos, especialmente de los vascos, que habían apostado claramente por la paz y la libertad. Entre la ciudadanía cundía la convicción de que cada día que pasaba la paz estaba más cerca y la banda terrorista ETA,  con su atentado de hoy, ha vuelto a las andadas para evitar que esa convicción se impusiera. 

 Es inadmisible e intolerable que nuevamente la banda terrorista ETA pretenda asesinar las esperanzas de paz y libertad de todo un pueblo.  Ante hechos de esta naturaleza toda la sociedad tiene que reaccionar y mostrar su capacidad de indignación,  dejando  claro que la violencia es incompatible con  el diálogo en cualquier democracia, regla que hay que mantener a rajatabla. 

 Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
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 No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.