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Francisco Arias Solís

Bernardo Clariana por Francisco Arias Solís

Bernardo Clariana por Francisco Arias Solís

 

BERNARDO CLARIANA

(1912-1962)

 

¿Pero estará entre nosotros su misterioso nombre?

Vivimos en ausencia sin rozar nuestros cuerpos

perdidos entre gentes que viven su destino

Así pasea el hombre su soledad terrestre.”

Bernardo Clariana. “Cercada soledad”.

 

LA VOZ DE UN POETA REVOLUCIONARIO

 

Bernardo Clariana, poeta, crítico literario, latinista, traductor y periodista, escribió numerosos artículos literarios, políticos y sociales en diversos periódicos y revistas. Realizó en el exilio una loable labor cultural e intelectual que, como la de tantos otros exiliados, permanece aún desterrada en el olvido.

 

Bernardo Clariana nació en Carlet, Valencia, el 21 de julio de 1912 y falleció ahogado en una playa de la Costa Azul, en 1962. Se graduó en Filología Clásica. Fue catedrático de Letras en el Instituto de Enseñanza Media de Irún, lector de español en Toulouse, y, más tarde, colaborador del Centro de Estudios Históricos de Madrid. Colaboró en el periódico madrileño El Sol y fue secretario de la revista Nueva Cultura, órgano de los Intelectuales Antifascistas de Valencia. Al inicio de la guerra provocada por la rebelión militar del General Franco, fue redactor jefe del periódico de guerra Ataque y asiduo colaborador de la revista Hora de España, la revista de mayor calidad literaria de la guerra española. También fue colaborador de Aeronáutica, revista del Ministerio de Marina y Aire, y del Romancero general de la guerra de España (1937). Al finalizar la guerra estuvo internado en Saint Cyprien, campo de concentración francés. A fines de 1939 consiguió embarcarse con destino a la República Dominicana y a mediados de 1940 llega a Cuba. Publicó varios poemas, inspirados en la guerra española, en Nuestra España, revista del exilio español que dirigida por Álvaro de Albornoz, vio la luz en La Habana en la imprenta “La Verónica”, del poeta malagueño Manuel Altolaguirre. Fue redactor del diario Información y colaboró en Grafos, Nadie Parecía, Universidad de la Habana y en Mirador Literario y Crítica. A finales de 1942 se trasladó a Estados Unidos, donde fue profesor de español en el Middlebury College y comentarista de radio.

 

En 1942 Clariana publica en Cuba su primer libro de versos, Ardiente desnacer, con un prólogo de la malagueña María Zambrano. En Estados Unidos crea los poemas que recoge más tarde en Arco ciego,publicado en 1952, con un poema-prólogo de Jorge Guillén. Libro dividido en tres partes, que corresponden a tres distintas etapas. La parte última, con poemas creados en Nueva York entre los años 1944 y 1946, es bastante distinta de las otras dos. La temática es muy diversa: la nostalgia de la tierra, y el amor, son los temas claves en las dos primeras partes; la tercera tiene un tema casi único: observación y rechazo de la nueva vida: es decir, de la vida en Nueva York. Los mejores momentos se logran cuando el autor consigue transmitir la sensación de soledad, experimentada en la gran ciudad, ajena, enemiga, cruel..., de la que intenta evadirse por medio del recuerdo: “Pero no lograrán prefabricar / Los jazmines de tu patio...” Autor asimismo de las traducciones Epitalamios (1941), de Cátulo, La canción de Juan Sin Tierra (1941), de Iván Goll, junto a Manuel Altolaguirre, y Manual del periodista (1943), de Philip W. Porter, y de la antología Poesía popular española (1941). Y como dijo nuestro poeta: “Forzosamente el poeta, si lo es con plenitud, es un revolucionario”.

 

 

Francisco Arias Solís

 

Donde mora la libertad, allí está mi patria.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La educación desde la cuna por Francisco Arias Solís

La educación desde la cuna por Francisco Arias Solís

 

LA EDUCACIÓN MORAL

 

Yo era feliz cuando era niña,

cuando llevaba los zapatos rotos

y el corazón entero.”

Gloria Fuertes.

LA EDUCACIÓN COMIENZA EN LA CUNA

 

La conciencia moral no se “fabrica” a partir de los siete años, es decir, de lo que se ha dado en llamar “la edad del uso de la razón”. La educación moral y la educación a secas comienzan en la cuna. Algunos padres se sobresaltarán ante una afirmación tan sorprendente.

 

Es corriente encontrar en nuestro medio ambiente conceptos que se fundan en tradiciones cuasi primitivas. Es sabido que en la mayor parte de la culturas antiguas y aun en nuestros días en los poblados donde persisten ritos arcaicos, hasta los seis años el niño vive exclusivamente en el gineceo, es decir, se le confía a las mujeres. A los seis años comenzará la verdadera educación, aquella en la que intervienen los hombres.

 

Los desarrollados de la psicología moderna han demostrado que la educación moral tenía otras bases distintas de la integración de las normas de grupo o la afirmación muscular de sí en combates contra sus iguales o contra sus mayores... y que estaba fundada sobre otros aprendizajes, muy anteriores, ligados a la maduración del sistema nervioso y a las primeras relaciones con el medio ambiente.

 

Educar es aprender a controlarse, a socializarse, a respetar a los demás, es ante todo enseñar al niño a tolerar, a soportar ciertas frustraciones.

 

El niño no puede hacerlo todo. En la educación más liberal que se pueda imaginar seguirá habiendo un cierto número de frustraciones inevitables. Decir que “no” al niño es ya frustrarle con la realidad, con lo que existe y que no es él, pero con lo que tendrá necesariamente que tener en cuenta.

 

Esta “experimentación de la realidad” es necesaria. De su capacidad de tolerar la frustración dependerá en efecto la fuerza de su Yo, su resistencia ante las dificultades ulteriores de la vida, ante los “golpes del destino”..., su ánimo y su valentía.

 

Responder a todos los deseos del niño creyendo que cuanto más se cede se le demuestra más amor, es una aberración. Por una parte, utilizará esta debilidad de los demás pidiendo un poco más cada día, por otra, en la medida en que esta actitud le evita el encuentro con la realidad, es decir, que no le permite consolidar su Yo, afianzarlo, es en definitiva manifestarle un amor negativo, inútil y peligroso.

 

Muy pocos padres consideran la vida como un camino de rosas donde el niño no tiene más que aparecer para obtener la realización de los deseos. Para todos nosotros la existencia comporta decepciones, fracasos, insatisfacciones, luchas. Satisfacer todos los deseos del niño y todas sus reivindicaciones es negarse a socializarlo, a hacer aceptar la realidad y a los demás. Es prepararle a considerar más adelante a los demás no como iguales sino como obstáculos a su voluntad.

 

La descentración como factor de adquisición de la conciencia moral supone la compresión de la norma como necesaria al funcionamiento social, debiendo el niño tomar por objetivo el bien común del grupo y no el interés personal. Y en la edad de la socialización este paso se hace gracias al juego colectivo.

 

En el periodo de socialización y por medio a los juegos colectivos el niño, tras haber aprendido el respeto a la regla, descubre progresivamente la regla como convención libre del grupo.

 

La socialización es por una parte la aceptación del otro tal cual es (lo que supone benevolencia y tolerancia) y por otra el respeto de los límites impuestos por la existencia de los demás. El niño dice espontáneamente: “Tengo derecho”, no piensa en los derechos de los demás o los considera como una traba a su libertad.

 

Si el niño ha aprendido a tolerar las frustraciones, a sobrellevar las decepciones... una vez llegado a la adolescencia podrá volverse sin miedo ni audacia excesivas, hacia la vida y hacia a los demás. Y como dijo el poeta. “Por el cinco de enero, / cada enero ponía / mi calzado cabrero / a la ventana fría. / Y encontraba los días / que derriban las puertas, / mis abarcas vacías, / mis abarcas desiertas”.

 

Francisco Arias Solís

 

En Navidad,

Paz y Libertad.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.

 

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Pieles que hielan el corazón por Francisco Arias Solís

Pieles que hielan el corazón por Francisco Arias Solís

 

PIELES QUE HIELAN EL CORAZÓN

En el vestuario ya

somos parecidas todas,

que en una pobre mortaja

no hay distinción de personas.”

Calderón. El gran teatro del mundo.

 

ESPAÑA ES EL PAIS EUROPEO CON MAYOR PROPORCIÓN

DE ABRIGOS DE PIELES

 

Para hacer un abrigo de visón natural se necesitan entre treinta y setenta de estos animales y para uno de marta unos sesenta. Aunque la mayor parte proviene de criaderos, con estas granjas no se ha eliminado la captura de especies silvestres lo que está originando que muchas de ellas estén en peligro de extinción.

 

Muy lejos ya los tiempos en los que llevar pieles de animales era una cuestión de supervivencia, estas prendas han pasado a ser en nuestros días un mero artículo de lujo. Un lujo que, sin embargo, además de suponer la muerte de millones de animales, implica también la desaparición de determinadas especies. Una buena opción, por tanto, es sustituir las pieles naturales. Las pieles sintéticas abrigan lo mismo, lo que se supone que es la función principal de un abrigo de este tipo. Pero además pesan menos que las pieles naturales y cuestan mucho menos. Si bien para la fabricación de las imitaciones se utilizan derivados de recursos no renovables como el petróleo, lo que para sus detractores las convierten en poco ecológicas.

 

Según los datos facilitados por la Asociación Nacional para la Defensa de Animales (ANDA), para hacer un solo abrigo han de matarse entre treinta y doscientas chinchillas, de diez a dieciséis nutrias o, entre otros animales, cerca de diez focas. Esto supone que cada año se matan sesenta millones de animales, de los que cuarenta millones proceden de granjas y los veinte restantes son animales silvestres capturados con trampas. Además, otros setenta millones de animales no útiles para la peletería caen accidentalmente en las trampas.

 

Las granjas –cuyos orígenes se remontan hacia 1920 y que en España se localizan fundamentalmente en las zonas más frías- no son la solución al problema. Por un lado, los animales que se escapan de las granjas se establecen en lugares que desplazan o dañan a nuestra propia fauna y desde 1979 se han producido fugas que han asentado visones americanos en el Sistema Central, Galicia, Aragón y Cataluña.

 

Por otro lado, hay que señalar también que en una granja se necesitan más de tres toneladas de comida para alimentar los visones necesarios para hacer un abrigo o una tonelada para los de zorro. Si estas cantidades se multiplican por todos los animales que hay en las granjas para sólo utilizar su piel, se comprende por qué los bancos de arenques de los países del norte se están agotando. Más de la mitad de los arenques que se capturan en estos países se utilizan para estas granjas.

 

Pero sobre todo las granjas no han hecho desaparecer la captura de animales silvestres, ya que casi un treinta por ciento de los animales que se utilizan para peletería son silvestres. Especies como el visón de mar o el zorro de Las Malvinas se han extinguido ya como consecuencia de estas prácticas, con el consiguiente desastre ecológico que ello supone, y otras como la nutria de mar, el lince o el ocelote están en grave peligro.

 

Las campañas de las asociaciones ecologistas han conseguido que en muchos países europeos se haya producido un descenso en la demanda de pieles. Y, además, que unos conocidos almacenes británicos hayan renunciado a todas sus concesiones de peletería.

 

En España no ha habido presiones muy duras, pero se está logrando la concienciación de los ciudadanos. No obstante, España sigue siendo el país europeo con mayor proporción de abrigos de pieles, seguido de Francia e Italia, mientras que en Austria, Holanda y Gran Bretaña ya casi no se demandan.

 

Es significativo que sean precisamente los países más cálidos de Europa donde se adquieren en mayor medida los abrigos de pieles, lo que evidencia que su función no es más que un signo de lujo, un lujo totalmente innecesario, que nos deja helado el corazón. Y como dijo el poeta: “Cuanto más pienso en las cosas, / mucho menos las comprendo; / por eso cuando te miro / te estoy viendo y no lo creo”.

 

Francisco Arias Solís

 

En Navidad,

Paz y Libertad.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad dedicado a Mario Benedetti.

 

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Ausiàs March por Francisco Arias Solís

Ausiàs March por Francisco Arias Solís

 

AUSIÀS MARCH

(1397-1459)

 

¿Cuándo ha de ser que la muerte no tema?

Eso será cuando en tu amor me inflame.

Previo es tener en muy poco a la vida

y que por Ti la menosprecie entera.”

Ausiàs March.

 

LA VOZ EMOCIONADA DE UN GRAN TROVADOR

 

Ausiàs March nace en Gandía , en el reino de Valencia, hacia 1397 y muere en Valencia el 4 de noviembre de 1459. Pertenecía a la rama valenciana de una familia catalana, los March, de fuerte tradición literaria. Además nuestro poeta se casó con Isabel Martorell, hermana de otro gran autor valenciano, Joanot, quien escribió la novela de caballería Tirant lo Blanch, pero el matrimonio duró apenas tres años por muerte de la esposa; muerte que motivó un pleito contra March por parte de uno de sus cuñados.

 

March mantuvo por largos años el título de halconero mayor de Alfonso el Magnánimo. Título algo más que honorífico porque parece que gustó intensamente de este deporte nobiliario. Se casó cuarentón tuvo unos cuantos hijos naturales y amó, no sabemos con qué constancia a una o varias amadas imposibles. De una de ellas conservó el sabor de ceniza, el gusto de la muerte. De otra, la decepción de encontrarla demasiado viva. La verdadera amada, fue, probablemente la invención.

 

March es el mejor poeta de la literatura catalana antigua. Su obra poética, formada por 128 cants, la abonan tres influencias: la de los trovadores, cuyos versos había encontrado en la biblioteca de su padre Pere March; la aristotélica y escolástica y la de la poesía trascendentista italiana. Cuando March contempla el amor, la mujer no es el ideal aquel de los trovadores, sino algo humano, real, que tiene contactos con el mundo y la religión; de ese acercamiento nace la distinción entre el amor verdadero y el falso, entre la sensualidad y la sensatez, o dama “plena de seny”. Los Cants d’amor en que celebra a Teresa Bou, a quien como Petrarca a Laura conoció en una iglesia el día de Viernes Santo, aúnan amor y religiosidad. En los Cants de mort la muerte es aludida como una amenaza o peligro, pero luego surge el temor por motivos derivados de su platonismo erótico, ya que al morir, morirá el dolor en que el enamorado se satisface: canto de amor, dolor y muerte, cuando fallece la amada; en vez de resolverse en cólera.

 

Actualmente se conserva un corpus de poesía marquiana de unos diez mil versos. La gran edición de Amedée Pagés, Les obres d’Auziàs March, (1912), consiguió enumerar todos los poemas y eliminar la clasificación temática que se venía utilizando desde el Renacimiento.

 

Entre los poetas de indudable influencia marquiana se encuentran: Boscán, Garcilaso, Fray Luis de León, Gutierre de Cetina, y Fernando de Herrera. Honorato Juan, Obispo de Osma, hacía leer las poesías de March al príncipe Don Carlos, hijo de Felipe II.

 

March es más poeta de autoanálisis emocional que de elogio de su amada o amadas. “Poesía de hueso vivo”, se ha dicho que era su poesía. Sus versos son mucho más que poemas de amor. March dedicó la mayor parte de su esfuerzo poético al intento de comprender sus pasiones. Su obra rezuma elucubración aristotelizante y senequista, si bien, se nota la influencia poética de Dante y Petrarca, amén de los trovadores provenzales que representan la vena principal de la que se nutre su poesía. Dentro de la literatura en catalán hay que mencionar la influencia de Ramón Llull y quizá también la del predicador valenciano San Vicente Ferrer cuyas prédicas, March había oído cuando mozo.

 

Menéndez Pelayo calificó a March de gran poeta, pero poeta incompleto. Lo encontraba demasiado unilateral en su voluntad analista. Pero también reconoció el polígrafo santanderino que era un poeta romántico avant la lettre dada la intensidad emocional de sus imágenes.

 

Un aspecto importantísimo de la obra de March es nada menos que el de sus relaciones con las mujeres. La transformación de una poesía lírica más o menos emocional en una poesía tan intensamente psicológica y analítica no ha sido explicada suficientemente. Hay que esperar que ahora que el feminismo ha abierto para la crítica nuevas avenidas se considere esa poesía sin pudores ni prejuicios.

 

March empezó a poetizar utilizando el catalán y fue después de Llull el primer poeta que abandonó la lengua de sus maestros: ese provenzal que se mantenía gracias al esnobismo de nobles y burgueses y gracias a los esfuerzos titánicos de maestrillos, autores de Trejimanes y reglas de trovar, e ilustres miembros del Consistorio de la “Gaia Ciencia”. Sin base popular, el andamiaje provenzal cayó por su peso. Es lógico creer que la causa fue la inanidad de que se cultive una poesía en una lengua que ya no se habla, aunque ello no implique negarle a March el mérito de haber sido quien le dio el golpe de gracia.

 

March es uno de los poetas más vibrantes y complejos de nuestro país, en sus versos suele hallarse un abstruso y sutil filósofo, un gran psicólogo, de raigambre tomística. Por eso ha dicho el profesor Pagés que “su poesía, para ser comprendida del todo, exige una verdadera iniciación”, algo por el estilo de lo que ocurre con Dante si es lícita la comparación. Y como dijo el poeta valenciano. “Se le conoce a Amor por sus efectos. / Su cantidad no es demasiado exacta: / gran amador, para tal otro es chico / y toma Amor poder según dónde entre”.

 

 

Francisco Arias Solís

 

Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.

 

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La tierna edad por Francisco Arias Solís

La tierna edad por Francisco Arias Solís

 

LA TIERNA EDAD

 

El cuento aquel de Aquí No Pasa Nada

cuento español, de pies a la cabeza,

ven que te cuente, hijo. Todo empieza

con la niñez, tan niña y confiada.”

Rafael Montesinos.

 

TIEMPO O EDAD DE LA NIÑEZ

 

Las relaciones humanas son históricas, y por tanto variables. Las edades, los sexos, aquellos rasgos que parecen “naturales” y se supondrían invariables, están sujetos a la historicidad, y las diferencias entre países o épocas son enormes.

 

El niño ha tenido un puesto cambiante en las diversas sociedades, y con gran variación aun dentro de las occidentales y que no son bien conocidas. Hasta hace muy poco tiempo, la mortalidad infantil ha sido elevadísima: nacían muchos niños y gran parte de ellos morían en el primer año o poco después. Con esto se contaba como algo inevitable. Por esta razón y por otras, el niño carecía de sustantividad era entendido ante todo como la “cría” del hombre. Por lo pronto el niño era una “carga”, una boca que alimentar y un origen de trabajo y esfuerzo. Pronto se le veía como una esperanza de ayuda, como agente a su vez de trabajo. En estratos sociales superiores, como heredero y continuador de la estirpe.

 

La enseñanza solía envolver cierto desdén por el niño, y considerable dureza. Por supuesto, los azotes eran ingrediente normal en la práctica escolar. En el Diccionario de Autoridades (1726) se registra la expresión “Besar el azote” y se dice: “Esta frase está tomada de los Maestros de niños algo fuertes de natural y condición, que para escarmentarlos después de haberlos azotados les hacen besar el azote”.

 

Las expresiones que indican dureza son frecuentes: “quien bien te quiere te hará llorar”, “la letra con sangre entra”, el mimo como corruptor; “¨malcriar”, “echar a perder”. No significa esto ausencia de cariño; pero sí asperaza, tal vez más amor de apego que de complacencia.

 

Hay, sin embargo, una progresiva aparición de la ternura. Ya en el Diccionario de Autoridades (1737) se registra la expresión “tierna edad” , entre las acepciones de tierno se dice: “Se aplica también al tiempo y edad de la niñez, para explicar la delicadeza y docilidad”.

 

La madre ha estado unida íntimamente a los niños desde la gestación, luego mediante la lactancia –muy larga, luego cada vez más breve; en las clases más altas, evitada durante muchas épocas-; en todo caso, la compañía de la madre ha solido ser muy frecuente, aunque esto ha disminuido mucho al aumentar el número de mujeres que trabajan fuera de casa.

 

El padre ha solido tener menor presencia para los hijos –y de estos para él, por supuesto-. En nuestra época, ha aumentado un poco la convivencia entre el padre y los hijos.

 

Las relaciones afectivas entre los niños y sus padres han oscilado entre el respeto –a veces teñido de temor- y el cariño. Hasta avanzado el siglo XX ha sido usual el tratamiento de usted a los padres, que todavía persiste en algunos medios; significaba cierta distancia, con frecuencia falta de confianza. El supuesto general era que los padres quieren mucho a los hijos, y estos deben querer a los padres y sentir por ellos “gratitud”; lógicamente, esto no siempre era cierto.

 

A pesar de todo, se puede decir que el vínculo con el niño es lo único bueno de muchos hombres. En casos bastante frecuentes, es la única “excepción” en actitudes y conductas resueltamente negativas. No sé si se ha estudiado el papel del niño como formulador de la bondad, como estimulante del fondo mejor de las personas. La relación con el niño se ha sentado siempre en su educación, en el sentido lato del término; pero hay que tener presente la inversa: la educación de los adultos por la convivencia con los niños. Y como dijo el poeta: “Hijo del alba eres, hijo del mediodía. / Y ha de quedar de ti luces en todo impuestas, / mientras tu madre y yo vamos a la agonía, / dormidos y despiertos con el amor a cuestas”.

 

Francisco Arias Solís

 

En Navidad,

Paz y Libertad.

 

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 

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Celso Amieva por Francisco Arias Solís

Celso Amieva por Francisco Arias Solís

 

CELSO AMIEVA

(1911-1988)

 

Hablo de esos veintitrés héroes que han matado los nazis

hoy 22 de febrero de 1944 en Mont-Valérien

Veintidós hombres de veintipocos años

Veintidós jóvenes correctamente fusilados

más una joven decapitada con hacha

Total veintitrés muertos

Poetas

sabed que aquella mujer se llamaba Olga Bancic...”

Celso Amieva.

 

LA VOZ DE UN POETA TESTIMONIAL

 

Celso Amieva pasó cuatro años en los campos de concentración franceses. Sus experiencias son recogidas en La almohada de arena, libro de versos escrito en los campos de concentración. Otro libro en prosa, Poeta en la arena -no publicado hasta 1964-, es complemento del libro de versos. Y ambos son documentos históricos para conocer la vida de los republicanos españoles en los campos de concentración. Versos del Maquis, es también un testimonio de la Resistencia francesa, en la que Amieva participó hasta el final de la guerra. No solo nos cuenta Amieva la epopeya de los guerrilleros españoles, sino la historia de todos los que en aquel momento luchaban por la libertad sobre el suelo francés.

 

El poeta, periodista y guionista de cine Celso Amieva (seudónimo de José María Álvarez Posada, que también se llamó Lino Serdal, Elías Pombo, Fideal y Corsino Urriel) nació en la población cántabra de Puente de San Miguel el 19 de marzo de 1911 y falleció en Moscú en 1988. Hijo de familia asturiana, su padre ejercía la profesión de maestro en la población que vio nacer al poeta, aunque él siempre se consideró asturiano. Estudió en la Escuela Normal de Oviedo y ejerció el magisterio en varias poblaciones asturianas. Sólo contaba catorce años cuando publicó sus primeros poemas en El Eco de los Valles, diario de Panes, y en los semanarios de Llanes El Pueblo y El Oriente de Asturias. Más tarde publicó sus versos en los periódicos Región de Oviedo y El Noroeste de Gijón, y en las revistas Mundo Gráfico de Madrid y Bohemia de La Habana. También publicó narraciones y cuentos en el diario Avance de Oviedo y Luz de Madrid. En la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco combatió en defensa de la República y de la libertad. Tras la contienda estuvo internado en los campos de concentración franceses de Argelès-sur-Mer y Le Barcarés, y trabajó en las Compañías de Trabajadores Extranjeros. Participó en la Resistencia Francesa y se incorporó a la Quinta Brigada del Aude, en la que llegó a ser sargento. Publicó poemas en Ataque de Perpignan, en Ahora de Touluse y en L'Espagne Républicaine, revista que apareció en Touluse en 1945 y que, a partir de octubre de 1948, se convirtió en L'Espagne, pasando a publicarse en París. También publicó prosas en Don Quijote de Rodez. Fue director de la Maison d'Enfants Espagnoles Sain Goin y profesor de la Maison d'Enfants-Israeelites en Cessieu. Después se trasladó a México, donde publicó la mayor parte de su obra poética e impartió clases en la Escuela Bancaria y Comercial de México. Tradujo al español a Paul Eluard, Louis Aragon, Bertolt Brecht, Francis Jammes y otros, y al francés la poesía de Nicolás Guillén. Colaboró en el Anuario de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en los suplementos de Excelsior, El Nacional, El Día, entre otras publicaciones. Recibió la Medalla Artística de la Revolución Mexicana 1959 por su guión de la película Pueblo en armas otorgada por la Unificación de Veteranos de la Revolución. Después del largo exilio en Francia y México, a partir de 1969 fijó su residencia en la URSS, donde trabajó como corrector de estilo de la agencia soviética de noticias Novosti, para la que había trabajado anteriormente en México. El Soviet Supremo le premió en 1885 con la Orden de la Amistad de los Pueblos.

 

En los primeros años de su exilio en México, Amieva escribía poesía que publicó mucho más tarde. Pertenecen a este momento algunos libros de carácter muy testimonial, que Celso Amieva editará ya en la década del sesenta, Versos del Maquis y La almohada de arena. Ambos publicados en México en 1960. En 1955, también en México, publicó Amieva Los poemas de Llanes (prologado por Alfonso Camín), libro evocador de tradiciones, gentes y paisajes de su Asturias; en 1957, El cura de Tresviso, cuento versificado de corte costumbrista; más tarde -1966- recogerá en El paraíso incendiado. España (1936-1939) poemas escritos durante la guerra española. Además, publicó en 1976 la biografía Los vencedores de Negrìn y, en 1977, el libro Asturianos en el destierro (Francia).

 

Recordemos los versos finales de su poema “En la muerte de Lázaro Cárdenas”, en el que rinde merecido homenaje al Presidente de México, “el padre de los españoles sin patria y sin derechos -en expresión de Álvaro de Albornoz-, perseguidos por la tiranía y desheredados por el odio”: «“Tata” de Hispanoamérica, / gran paladín de la Reforma Agraria, / precursor de la pura Independencia / por la que el continente clama, / tú alumbras ya el mañana deseado. / ¡Viva Lázaro Cárdenas!»

Francisco Arias Solís

 

Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.

 

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Feliz Navidad por Francisco Arias Solís

Feliz Navidad por Francisco Arias Solís

 

Feliz Navidad

Las pajas del pesebre,
niño de Belén,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Lloráis entre las pajas
de frío que tenéis,
hermoso niño mío,
y de calor también.

***

De una Virgen hermosa
celos tiene el sol,
porque vio en sus brazos
otro sol mayor.

Cuando del Oriente
salió el sol dorado,
y otro sol helado
miró tan ardiente,
quitó de la frente
la corona bella,
y a los pies de la estrella
su lumbre adoró,
porque vio en sus brazos
otro sol mayor.

«Hermosa María,
dice el sol vencido,
de vos ha nacido
el sol que podía
dar al mundo el día
que ha deseado».
Esto dijo humillado
a María el sol,
porque vio en sus brazos
otro sol mayor.
***


La Niña a quien dijo el Ángel
que estaba de gracia llena,
cuando de ser de Dios madre
le trujo tan altas nuevas,

ya le mira en un pesebre,
llorando lágrimas tiernas,
que obligándose a ser hombre,
también se obliga a sus penas.

¿Qué tenéis, dulce Jesús?,
le dice la Niña bella;
¿tan presto sentís mis ojos
el dolor de mi pobreza?

***

Pues andáis en las palmas,
Ángeles santos,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

Palmas de Belén
que mueven airados
los furiosos vientos
que suenan tanto.

No le hagáis ruido,
corred más paso,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

***



No lloréis, mis ojos,

Niño Dios, callad,

que si llora el Cielo,

¿quién podrá cantar?


Vuestra madre hermosa,

que cantando está,

llorará también

si ve que lloráis.


O es fuego o es frío

la causa que os dan.

Si es amor, mis ojos,

muy pequeño amáis.


Enjugad las perlas,

nácar celestial,

que si llora el Cielo,

¿quién podrá cantar?


Los ángeles bellos

cantan que les dais

a los Cielos Gloria,

a la tierra paz.

(Lope de Vega)


Mis mejores deseos en estas fiestas navideñas

en Paz y Libertad.

Francisco Arias Solís

 

En Navidad,

Paz y Libertad

 

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Cecilia G. de Guilarte por Francisco Arias Solís

 

CECILIA G. DE GUILARTE

(1915-1989)

 

En estos momentos de calma, que nosotros disfrutamos

entre el barro y la lluvia, cabe admitir la posibilidad de

que las fuerzas enemigas se hagan fuertes en los frentes

de Irún. De cualquier forma la calma de hoy, hace

presentir una próxima tormenta.”

Cecilia G. de Guilarte.

 

 

LA VOZ DE LA PRIMERA CORRESPONSAL DE GUERRA

 

Cecilia G. de Guilarte practicó el periodismo desde antes de la guerra, durante la guerra, siendo la primera corresponsal de guerra, en el frente del Norte, entre 1936 y 1937, luego en su exilio en Francia y México, y de nuevo en su retorno español. Esta anarquista fue una periodista de raza, sin miedo a la censura y con fe en la victoria final. Sus crónicas de la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco se publicaron en los periódicos CNT Norte, Frente Popular y El Liberal. Es autora también de novelas, relatos, ensayos, obras de teatro y biografías.

 

Cecilia García Gilarte nació en Tolosa, Guipúzcoa, el 20 de diciembre de 1915 y falleció en su ciudad natal el 14 de julio de 1989. Hija de una familia obrera emigrada de Burgos, su padre trabajaba en la industria papelera y era militante de la CNT. Inicia sus primeros estudios en el colegio de las Hijas de Jesús de su localidad natal. Colaboró en el periódico En marcha de Canarias y la revista Estampa de Madrid. En 1936 se incorporó al grupo anarquista Los temerarios y el 2 de mayo de 1937 se casa con el perito agrícola y socialista Amós Ruiz Girón, un gudari que llegó a ser jefe del Batallón Disciplinario de Euskadi. G, de Gilarte permaneció en Cataluña hasta febrero de 1939. Poco antes de finalizar la guerra emprendió el exilio a Francia. Colaboró en el periódico Le Soud-Ouest. En1940 embarcó con rumbo a México. En este país colaboró en la revista Rumbo y fue directora de las revistas El Hogar y Mujer, al tiempo que colaboró en diversas publicaciones vascas del exilio, entre ellas, Euzko-Deya, Gernika, Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos, Tierra Vasca, etc. En la capital mexicana militó en Izquierda Republicana de Euskadi. Fue socia fundadora del Ateneo Español de México. Fue jefa del departamento de Extensión Universitaria y directora de la revista Universidad de Sonora. En dicha universidad fue profesora de Historia del Arte e Historia del Teatro. En 1964, regresa a Tolosa, mientras que su marido permanece en México hasta la muerte del dictador. Guilarte tuvo que vivir hasta su muerte el segundo exilio o el exilio de la “tierra del exilio” y de parte de su familia. Ya en España, colaboró en La voz de España y en el periódico mexicano Novedades.

 

Junto a una notable labor en periódicos y revistas Guilarte ha dado a conocer una interesante obra de creación literaria. Su producción narrativa comienza con una serie de novelas cortas, Locos y vencidos (1935), Mujeres (1935), Rosa del rosal cortada (1936) y Los claros ojos de Ignacio (1936), que se consolida en el exilio con las novelas cortas Camino del corazón (1942), El milagro de la vida (1942) y Orgullo de casta (1942), pero, sobre todo, a partir de su novela Nació en España (1944), prologada por Álvaro de Albornoz, jefe del Gobierno republicano en el exilio, cuyo hilo argumental tiene mucho de biográfico, narrado con la prosa ágil del periodismo. Con cierto parecido argumental publicó en 1969, la novela Cualquiera que os dé muerte, que obtuvo el Premio Águilas, posteriormente aparece La soledad y sus ríos (1975), en la que plasma perfectamente el tipo femenino. En su producción teatral citamos: Contra el dragón (1954), La trampa (1958), con prólogo de Niceto Alcalá Zamora, y El camino y la cruz (2001), drama del mundo indio. Sus libros preferidos fueron sus estudios de tipo histórico, Sor Juana Inés de la Cruz. Claro en la selva (1958) y Juana de Asbaje, la monja almirante (1970). Igualmente es necesario destacar la biografía El padre Hidalgo, libertador (1958). Póstumamente se han publicado Trilogía dramática (2001) y Un barco cargado de... (2001), recopilación de artículos y cuentos. Y como dijo nuestra primera corresponsal de guerra: “viviendo aprendió la vida”.

 

Francisco Arias Solís

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