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Francisco Arias Solís

Foro Libre: Homenaje a Rafael Alberti

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

¡Paz en todos los hogares.

Paz en la tierra, en los cielos,

bajo el mar, sobre los mares.”

Rafael Alberti.

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A RAFAEL ALBERTI

 

El próximo lunes, día 26 de octubre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta andaluz Rafael Alberti (1902-1999), con motivo del décimo aniversario de su muerte.

 

Rafael Alberti, último mito viviente de la Generación del 27, murió en la madrugada del 28 de octubre de 1999 en su casa Ora Marítima de El Puerto de Santa María. Tenía 96 años. Poeta jondo, dramaturgo comprometido, pintor sensible y hombre de paz, la voz de Alberti ha sonado con potencia enorme por todos los mares a lo largo del pasado siglo. Sus cenizas fueron esparcidas en la Bahía de Cádiz, el mar de su infancia.

 

Es en 1923, cuando nuestro poeta comienza a trabajar en los primeros poemas de lo que luego será su primer libro Marinero en tierra. Estos poemas, escritos a la sombra de Gil Vicente y de los cancioneros musicales de los siglos XV y XVI, los escribe en la sierra de Guadarrama donde se encuentra descansando, víctima de una enfermedad de pulmón. Los días que baja a Madrid los pasa con sus nuevos amigos de la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza: García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel y Moreno Villa. También entra en relación por aquellos días con Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y Pedro Salinas.

 

En 1925 aparece Marinero en tierra que pocos meses antes ha dado a su autor, al alimón con Gerardo Diego, el Premio Nacional de Literatura. Traba conocimiento con su admirado Juan Ramón Jiménez, quien comienza a aconsejarle y establece amistad con José Bergamín.

 

En la misma línea de su primer libro están La amante y El alba de alhelí. Con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora (1927) escribe la prodigiosa arquitectura de Cal y canto. Sobre los ángeles, es uno de los hitos fundamentales en la lírica española moderna, y supone una doble ruptura: de forma, en su tendencia hacia el simbolismo, y de fondo, por la aparición de un cultivo más intenso de la intimidad.

 

En 1933, siendo ya miembro del partido comunista, funda con María Teresa León, la compañera de su vida, la revista revolucionaria Octubre; a partir de ese momento su postura se hace cada vez más comprometida con el Frente Popular, posición que se acentúa, una vez estallada la guerra civil, como secretario de la Alianza de Escritores Antifascistas. Son características a este respecto, Capital de la gloria y El poeta en la calle. Rafael Alberti, es el indiscutible iniciador de la poesía revolucionaria en España.

 

En 1939 llegó ese día sin alba. Una avioneta llevó a Alberti y a María Teresa a Orán. Luego; París, Buenos Aires, Roma... Viajero universal. Alberti se convirtió en uno de los símbolos más representativos de la otra España.

 

Con posterioridad a la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco, publica un buen número de libros que han acrecentado su reputación como uno de los más importantes poetas contemporáneos. Son de destacar: Entre el clavel y la espada, Coplas de Juan Panadero, A la pintura, Retornos de lo vivo lejano, Ora marítima, Roma, peligro para caminantes, Los ocho nombres de Picasso...

 

Tuvo que esperar la muerte de Franco y aún tardó en volver. El 27 de abril de 1977 llegó a Barajas con María Teresa y su hija. El canto de La Internacional le humedeció los ojos. “Me fui de España con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta en señal de concordia”. Aceptó ser candidato al Congreso por el partido comunista.. También tuvo el reconocimiento absoluto en su país: Premio Nacional de Teatro (1981), Cervantes (1983) y Premio Andalucía de las Letras (1993).

 

 

Francisco Arias Solís

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

 

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Fernán Pérez de Guzmán por Francisco Arias Solís

 

FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN

(1376-1460)

 

La verdat e çertidumbre del origin e nacimiento

de los linajes de Castilla, non se puede bien saber

sino quanto quedó en la memoria de los antiguos.

Ca en Castilla ovo siempre e ay poca diligençia

de las antigüedades, lo qual es gran daño.”

Fernán Pérez de Guzmán.

 

 

LA VOZ DEL PRIMER BIÓGRAFO


Fernán Pérez de Guzmán ha pasado a la historia de la literatura por su obra Generaciones y semblanzas, apéndice de otra obra parcialmente suya, Mar de historias, trasunto del libro homónimo de Giovanni di Colonna, vasta crónica que trata “de los emperadores e de sus vidas e príncipes gentiles e católicos”, y de “los santos e sabios e de sus vidas e de los libros que hicieron”. A continuación, en Generaciones y semblanzas, ofrece treinta y cuatro biografías de los personajes prepotentes de las cortes de Enrique III y Juan II. Mientras Mar de historias no deja de ser una síntesis brillante de otros historiadores, Generaciones y semblanzas es una obra personal llena de originalidad que inicia un género nuevo: la biografía. El mismo explica en el prólogo, y las cumple las cualidades del historiador, que son: objetividad, que se logrará narrando hechos a los que hubiera estado presente, o conocidos directamente por personas dignas de fe; penetración psicológica para alcanzar las facetas morales ocultas de los personajes; denuncia de la anarquía, las injusticias y los abusos de poder para la cual la historia no debe ser publicada “biviendo el rey o príncipe en cuyo tiempo e señorío se hordena, porque el estoriador sea libre para escrivir la verdad sin temor”. En estilo conciso, elegante, sin complejidades sintácticas, Pérez de Guzmán esboza estos retratos en los que puso al mismo tiempo su conciencia nacional y la crítica, censurando el antisemitismo y la anarquía de los tiempos de Juan II.


Fernán Pérez de Guzmán nació en Batres, provincia de Madrid, hacia 1376 y murió el 2 de octubre de 1460. Perteneció a una familia ilustre, sobrino de Pero López de Ayala, tío del marqués de Santillana y bisabuelo de Garcilaso de la Vega. En su juventud viajó a Aviñón, lugar clave para el alumbramiento de la conciencia prehumanista, y donde conoció a Benedicto XIII, el “Papa Luna”, según se desprende de los versos de sus cantos heroicos
Loores de los claros varones de España: “yo muy niño en Aviñón / en aquella turbaçión / que fue çisma en el papado”. Durante la regencia de Juan II, sus luchas contra Alvaro de Luna dieron lugar a muchas desgracias que culminaron con su apresamiento. Recuperada la libertad, se retiró a su señorío de Batres, no se sabe si desterrado o voluntariamente, donde se dedicó a la literatura moral e histórica hasta el momento de su muerte. En su poesía fue admirador de Francisco Imperial y en su visión del mundo se percibe la influencia filosófica del famoso obispo Alonso de Cartagena.


Pérez de Guzmán escribió poesías de cancionero, varias de las cuales están recogidas en el de Baena; poesías didácticas entre las que destacan
Confesión rimada, Coplas de vicios y virtudes, Coplas a la muerte del obispo de Burgos, De lores divinos a los maytines , así como Requesta fecha al magnífico Marqués de Santillana, y ya anciano, un largo poema de más cuatrocientas estrofas, llamado Loores de los claros varones de España, panegírico de relevantes personajes desde Viriato hasta Benedicto XIII y Gil de Albornoz. Su fama, sin embargo, se debe a una breve obra, Generaciones y semblanzas, conjunto de biografías de personas que Pérez de Guzmán conoció, que amó y que odió, lo cual le da una inmediatez absoluta y una gran vivacidad a la descripción física y psicológica de los personajes. A pesar de sus simpatías y antipatías, se muestra en sus descripciones independiente y objetivo, pero su estilo nervioso y espontáneo las tiñe de pasión humana. La obra nos ofrece, en conjunto, un cuadro de la sociedad de su época de valor inapreciable. Y como dijo Pérez de Guzmán: “A cuerdos, necios e locos / veo heredar las riquezas / de sus padres, e muy pocos / las virtudes e proezas”.

 

Francisco Arias Solís

 

La guerra es un mal que deshonra al género humano.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.

 

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Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.


Gracias.

La inmensa soledad de los exiliados por Francisco Arias Solís

 

LA INMENSA SOLEDAD DE LOS EXILIADOS

De soledad tan vaga y tan concreta

sale un hilo de agua;

el agua del destierro,

muy parecida al llanto.”

José Moreno Villa.

EL CANTAR DE SOLEDAD DE LOS DESTERRADOS

 

Gregorio Marañón en el prólogo de su libro Españoles fuera de España (1947), al referirse a Séneca, que estuvo desterrado siete años en Córcega, nos recuerda esta exclamación del filósofo cordobés: “¡Qué sufrimiento intolerable es el vivir fuera de la patria!”

 

Es innecesario repetir una vez más que la mayor parte de nuestros mejores intelectuales y artistas emprendieron el camino del exilio al final de la guerra, provocada por la rebelión militar del general Franco. De este impresionante exilio -sin duda el más importante en nuestra larga historia de emigraciones- se cumplen ahora 70 años.

 

Al poema “Destierro” (París, 22 de marzo de 1952), del poeta José María Quiroga Plá, pertenecen estos versos: “Todos los crímenes tienen / perdón, y hallan indulgencia, / menos el crimen de echar / a los hombres de su tierra”.

 

El novelista y poeta catalán Alfonso Vidal y Planas, quien murió en el exilio, escribió un libro poético titulado Cirios en los rascacielos (1963), en el que figuran estos versos: “Sin España en mi vida, / yo mismo soy el muerto, / ¡y en la capilla ardiente / de Yanquilandia enciendo / un cirio por mi ánima / en cada rascacielos!”. Bernardo Clariana, nos transmite también la sensación de soledad experimentada en Nueva York, ciudad ajena, cruel... de la que quiere evadirse por medio del recuerdo: “Pero no lograrán prefabricar / los jardines de tu patio...” A su paso por Ellis Island, en 1939, Alfonso Vidal exclamó: “Enterradme en España cuando muera / (¡por caridad, hermanos, en mi España!), / si herido de su amor, en tierra extraña, / desangrado en suspiros, me muriera”.

 

Rafael Alberti en Roma, peligro para caminantes, nos transmite amor y nostalgia, soledad, recuerdos de una juventud y el dolor silencioso del exilio: “Dejé por ti mis bosques, mi perdida / arboleda, mis perros desvelados, / mis capitales años desterrados / hasta casi el invierno de la vida”.

 

Pedro Garfias vivió unos meses en 1939 en el pueblo inglés llamado Eaton Hasting: allí creó los poemas que constituirán su primer libro en el exilio que verá la luz en 1941, en México, lugar donde Garfias vivió su soledad, hasta su muerte. En estos versos de Garfias asoma la gran soledad, que crecerá más y más: “Dentro del pecho oscuro / la clara soledad me va creciendo....” Y nos grita: “Yo te puedo poblar, soledad mía, / igual que puedo hacer rocas y árboles / de estas oscuras gentes que me cercan... “

 

Luis Cernuda sabe que el destierro lo ha convertido en un muerto que, a pesar de todo sigue viviendo: “Tú, verdad solitaria, / transparente pasión, mi soledad de siempre, / eres inmenso abrazo; / el sol, el mar, / la oscuridad, la estepa, / el hombre y su deseo, / la airada muchedumbre, / ¿qué son sino tú misma?” Uno de los temas constantes en la poesía de Juan Rejano es España, vista en los primeros momentos del exilio con un gran dolor: “Vivir de ausencia es ya sobrevivir”. En la poesía de exilio de José Ramón Arana, aparecen algunos recuerdos de momentos dolorosos en esta “ciega soledad”: “Nadie vendrá a llorarte... / Solo el viento / avivará el clavel que me ha nacido / frente a este ciega soledad sin llanto...”

 

El poeta malagueño Emilio Prados, que en el exilio vive solo, apartado, quiere escapar de su soledad: “Golpeé con mi voz, con mi palabra / -no sé donde ni lo sabré jamás-: / nadie me abrió”. Y su paisano Manuel Altolaguirre, con una gran ternura, nos dice: “Estoy solo y no sé quienes / están sintiendo mi ausencia.” Y no menos agudo es el dolor de la mujer de Altolaguirre, Concha Méndez, que escribe: “La gran soledad del mundo / como ala que me domina / llevo sobre mí y me arrastra...”

 

Los exiliados españoles, lejos de su patria, trataron de sobrevivir su vida, sintieron la garra de la nostalgia, el incesante recuerdo de unas calles, de unos árboles, de unas fuentes como aquella a la que Alberti pedía, “que volviera para darle agua”. Supieron de angustia, de dificultades económicas para enfrentarse con ese cada día y cada mañana, pero especialmente sintieron una inmensa soledad. Soledad de soledades y todo soledad, como la del poeta malagueño José Moreno Villa: “Hay una soledad en el exilio / que no es de gente: soledad de muros, / de solera y de techo; / soledad de reflejos; / soledad de colores imprecisos”.

 

Francisco Arias Solís

 

Paz, queramos paz.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.

 

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Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.

 

Gracias.

 

 

 

 

 

 

 

 

Francisco Delicado por Francisco Arias Solís

 

FRANCISCO DELICADO

(h. 1475-h. 1535)

 

Protesta el auctor que ninguno quite o añada palabra

ni razón ni lenguaje, porque aquí no compuse modo de

fermoso dezir, ni saqué de otros libros, ni furte eloquencia

porque para dezir verdad poca eloquencia basta.”

Francisco Delicado.

 

LA VOZ DEL CLÉRIGO LIBERTINO


En los primeros años del siglo XVI hay una corriente crítica llena de ironía que va punteando diversos libros de mayor o menor fortuna: La Celestina, La Lozana Andaluza (1528), libros misceláneos, piezas teatrales como las de Naharro, Gil Vicente y Rueda contienen elementos realistas y críticos corrosivos; el mundo de los criados en Rojas, de rameras y cortesanas en Delicado, la crítica eclesiástica derivada por un lado de la satírica medieval, por otro del erasmismo, las punzantes acotaciones irónicas del portugués, la moralizante pulla de Naharro que describe el mundo de los señores con la lengua de los criados del tinello, los pasos de Rueda, todo esto va creando un cuerpo crítico al que se suma el autor del Lazarillo.


Se sabe muy poco de la vida de Francisco Delicado, salvo lo que de sí mismo dice en sus obras. Suele decirse que era natural de “la peña de Martos” (Jaén), atendiendo a sus palabras, pero más bien parece natural de Córdoba o algún lugar próximo, nació hacia 1475. Dados sus grandes conocimientos sobre las costumbres de los judíos conversos, puede deducirse que también él lo fuera. Fue discípulo de Antonio de Nebrija, al que llama preceptor, entró en el estado eclesiástico y fue vicario del valle de Cabezuela, y huyó de España atemorizado por la Inquisición, viajando a Italia, donde se publicó toda su obra; allí vivió en Roma, de donde se marchó tras el saqueo español de 1527, para establecerse en Venecia, hasta su muerte, ocurrida hacia 1535.


Parece ser que su primera obra fue el pequeño tratado de De consolatione infirmorum. En 1525 escribió un libro médico sobre el palo guayaco, en agradecimiento por haberse curado de Il mal francesco o sífilis, El modo de adoperare el legno de India occidentale: Salutífero remedio a ogni piaga et mal incurable. Francisco Delicado composuit in Alma Urbe anno 1525. Hizo magníficas ediciones del Amadis de Gaula (1533); La Celestina, la Cárcel de amor y de Los tres libros del caballero Primaleón y Polendos (1534). En su retiro veneciano escribió en italiano un opúsculo en el que, en otras cosas, trata el saqueo de Roma por las tropas del emperador Carlos V. Pero su obra más importante es el Retrato de la Lozana Andaluza, novela picaresca dialogada, de tipo erótico, aparecida en Venecia en 1528.

 

El texto del Retrato de la Lozana Andaluza se descubre en el siglo XIX en la Biblioteca Imperial de Viena, sin el nombre del autor y del impresor, por lo que durante mucho tiempo se la consideró anónima, hasta que la crítica especuló con la idea de que el autor era Francisco Delicado, “clérigo libertino y cavernario”, definiendo la obra como pornográfica y característica de la corrupción del clero del siglo XVI.


El Retrato de la Lozana Andaluza es una obra picaresca en ambiente celestinesco, dividida en “mamotretos”, en los que narra las peripecias de la cordobesa Lozana y su criado Rampín; posee gran valor histórico como documento social del ambiente romano de principios del XVI. La obra descubre todas las trampas, truhanerías y obscenidades del oficio más antiguo del mundo. Está escrita en la “lingua franca” o jerigonza italo-hispana usada en Roma por los españoles de baja estofa, junto con otros registros más elevados, siguiendo el ejemplo de multiplicidad lingüística de la Celestina, de Rojas. Su diálogo es ágil, salpicado de multitud de refranes y frases proverbiales. Su contenido es bastante libre, aunque al final invoca el saqueo de Roma de 1527 como castigo divino a los desenfrenos de sus habitantes. Cuando Aldonza, Lozana, conoce al mercader y lo abandona todo para irse con éste a Cádiz, su tía exclama: “¡Aldonza! ¡Sobrina! ¿Qué hacéis? ¿Dónde estáis? ¡Oh pecadora de mí! El hombre deja el padre y la madre por la mujer y la mujer olvida por el hombre su nido... mas no tenéis vos la culpa sino yo, que teniendo la yesca busqué el eslabón, mira qué pago, que si miro en ello, ella misma me hizo alcahueta”.

 

Francisco Arias Solís

 

La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.

 

 

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Manuel José Othón por Francisco Arias Solís

 

MANUEL JOSE OTHON

(1858-1906)

 

En tus aras quemé mi último incienso

y deshojé mis postrimeras rosas.

Do se alzaban los templos de mis diosas,

ya sólo queda el arenal inmenso.”

Manuel José Othón.

 

LA VOZ DEL SENTIDO HUMANÍSTICO

 

México da un gran paso hacia el modernismo a través de la obra de Gutiérrez Nájera, Díaz Mirón y Manuel José Othón. Todos cumplen la tarea de llevar la poesía del romanticismo al modernismo, en pleno siglo XIX, antes de que surja el dariísmo, asentando la base ideológica de su actuación en valores puramente estéticos. Manuel José Othón, a diferencia de sus contemporáneos poseía una educación clásica. Virgilio, Garcilaso, fray Luis y Chénier le dictan el lema de su arte: “No debemos expresar nada que no hayamos visto”. “Realizó el prodigio –escribía López Velarde- de vaciar el alma moderna en la serenidad imperturbable de los antiguos”. A pesar de habérnoslo presentado, algunos de sus interesados biógrafos, como un acólito o propagandista católico, hoy día se sabe que era simplemente un persona de enorme sentido humanístico e increíblemente solidaria.

 

Manuel José Othón Vargas nace el 14 de junio de 1858 en San Luis de Potosí y muere en dicha ciudad el 28 de noviembre de 1906. Terminados sus estudios primarios el poeta mexicano ingresa en el Seminario Conciliar, donde estudió latín y publicó algunos poemas y ensayos. En 1876 inicia sus estudios de Derecho en el Instituto Científico y Literario de San Luis de Potosí que finaliza en 1881. En 1876 fundó, con Colunga y Dávalos, la Sociedad Alarcón, que reunió a los mejores escritores de San Luis de Potosí. Su primer libro Poesías, se publica en 1880. Escribe en varias publicaciones potosinas y en la Revista Azul. Fue agente del Ministerio Público, juez de distinta poblaciones del centro y norte del país, director del Registro Público de la Propiedad y diputado al Congreso.

 

Durante su misión como funcionario en el norte de país, estuvo en contacto con la naturaleza, tema de su poesía; pero su contemplación no le lleva a un bucolismo arcaico sino a trasplantar, a transvasar su personalidad al mundo que enfrenta y describe. Su extraordinaria capacidad para trasladar las emociones propias al paisaje hace que su descripción de los desiertos, barrancas y bosques del norte de México sea insuperable.

 

Sus Poemas rústicos (1902), bien acogido por los modernistas, amalgama de manera total al poeta íntimo y al lírico que esboza el paisaje, sobre todo en su poema más celebrado Idilio salvaje (1905), inspirado por una pasión amorosa; lo de menos son las circunstancias del idilio; lo más, el escenario del poema, las vividas imágenes que trascienden el templo del poeta hasta integrar en su ánimo los lugares descritos.

 

Su libro El himno de los bosques (1890), es obra de un pintor; luz y sonido matizan el día y el mundo físico con toda una gama de cromatismos que rinden tributo a montañas, águilas, horizontes, llanuras y crepúsculos. Otra obra poética descriptiva es su famosa Noche rústica de Walpurgis (1897). La naturaleza de este poeta es grandiosa y realista a la par.

 

Othón escribió además cuentos y novelas cortas donde ocupan buena parte los paisajes y los apuntes costumbristas sobre las gentes aldeanas. Alfonso Reyes nos contaba: “En la paz de las aldeas gustaba Othón de pasar la vida, donde es más fácil salir al campo...” En cuanto al teatro, Lo que hay detrás de la dicha (1886) y El último capítulo (1905), carecen de valor y denuncian influjos de Echegaray.

 

Manuel José Othón es un poeta singular. En realidad Othón no tiene mucho que ver con el modernismo, al que no se vincula ni por ideología ni por técnica, sino por su esmero formal. Y como dijo el poeta mexicano: “Si tu voz melancólica no entona / ya sus himnos de amor, conmigo vuela / a esta región que asombra y que consuela”.

 

Francisco Arias Solís

 

Donde mora la libertad, allí está mi patria.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.

 

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Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.

 

Gracias.

Cristóbal de Virués por Francisco Arias Solís

 

CRISTÓBAL DE VIRUÉS

(1550-1614)

 

Cerca de donde Llobregate ameno

mezcla sus aguas con el mar profundo,

de bellezas riquísimas tan lleno

que a ningún río debe ser segundo,

tiene dos islas en su dulce seno,

a donde da, la que enriquece el mundo,

todo lo de más gusto y de alegría,

que en los jardines más curiosos cría.”

Cristóbal de Virués.

 

LA VOZ DEL POETA TRÁGICO DE LA GENERACIÓN NEOSENEQUISTA


Cristóbal de Virués es el poeta trágico más destacado de la generación neo-senequista anterior a Lope de Vega. Debe su fama principalmente a su obra El Monserrate, poema épico religioso en octavas reales sobre la fundación del monasterio de Monserrat, celebrado por Lope de Vega y Cervantes, en el que nos cuenta la leyenda de Fray Garín, y nos habla de la magnífica y única montaña. El Monserrate, junto con La Araucana, de Alonso de Ercilla y La Austriada, de Juan Rufo, merecieron elogios de Cervantes en el escrutinio de la librería de Don Quijote. De ellos quedaron escritas estas palabras: “Todos estos tres libros –dijo el cura- son los mejores que, en verso heroico, en lengua castellana, están escritos, y pueden competir con los más famosos de Italia: guárdense como las más ricas prendas de poesía que tiene España”.


Cristóbal de Virués nació en Valencia hacia 1550 y muere en su ciudad natal en 1614. Hijo de familia distinguida, su padre era médico, amigo de Luis Vives. Al igual que él, todos sus hermanos, incluida su hermana Jerónima, recibieron una sólida formación intelectual. Cristóbal siguió la carrera militar, participó en importantes empresas militares de su tiempo, siendo herido en la batalla de Lepanto. En 1586 se retiró con el grado de capitán. Vuelto a su ciudad natal se dedicó plenamente a las letras. Allí escribe su poema El Monserrate, que daría a la imprenta en 1587 y que le proporcionó gran notoriedad. Más tarde regresó a Italia, donde vería la luz la segunda parte de su poema titulado El Monserrate segundo, publicado en 1602. En sus Obras trágicas y líricas publicadas en 1609, dio a la luz cinco tragedias moralizadoras: La gran Semiramis, La cruel Casandra, Atila furioso, La infelice Marcela y Elisa Dido, que contienen fragmentos de singular fuerza pese al tono general exageradamente truculento y patético. A excepción de Elisa Dido, que se ajusta a los preceptos clásicos, su obra dramática forma parte de la tradición neosenequista. Su obra más “clásica” es Elisa Dido, basada en la Eneida de Virgilio, su única tragedia de cinco actos y coros. Las intrigas de sus cuatro obras adicionales se encuentran en la tragedia romana pero fueron compuestas en un estilo nuevo, o sea, con tres actos, prólogos, epílogos, y sin coros.


Como es sabido Nicolás Fernández de Moratín echó su cuarto a espadas en la polémica sobre el teatro nacional con varios folletos, Desengaños del teatro español (1763), diatriba contra Calderón y defensa de lo galo: “El teatro español es la escuela de la maldad, el espejo de la lascivia, el retrato de la desventura, la academia del desuello...”. Lope y Calderón son los “corrompedores del mismo... Lope por autorizarse él solo, abatió y despreció a toda su nación injusta e ingratamente, tratándola de irracional... Sin duda fue Lope de Vega Carpio el primer corrompedor del teatro y al mismo tiempo Cristóbal de Virués”. En dicho folleto de Moratín, Cristóbal de Virués figura junto a Lope de Vega. Y bien cumplió Cervantes, respecto de Virués, lo que en el Canto de Calíope de su Galatea anunciaba: “Yo haré que en propios reynos y en extraños / el fruto de tu ingenio levantado / se conozca, se admire y sea estimado.”

 

Francisco Arias Solís

 

Por esa libertad bella como la vida.

 

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El llanto de la guitarra por Francisco Arias Solís

 

EL LLANTO DE LA GUITARRA

 

“Llora monótona

como llora el agua,

como llora el viento

sobre la nevada.

Es imposible

callarla.”

Federico García Lorca.

EL CANTE FLAMENCO

 

Una de las maravillas del cante jondo –nos dijo Federico García Lorca-, aparte de la esencial melódica, consiste en los poemas”. Poesía, música y ritmo se conjuntan para expresar acordes del mundo íntimo del cantaor. Lo más verdadero de su ser. Su verdad que salta a los labios. Para cantar como quiere. Para cantar la verdad.

 

Antonio Machado nos había dicho: “Si vais para poetas, cuidad vuestro folklore. Porque la verdadera poesía la hace el pueblo. Entendámonos la hace alguien que no sabemos quién es...” Y adrede cita un cante de esta vieja tierra del Sur: “Tengo una pena, una pena, / que casi puedo decir / que yo no tengo la pena: / la pena me tiene a mí”.

 

Lo que el cante flamenco expresa son sentimientos a intuiciones radicales del hombre; de ahí esa profundidad u hondura que le valió el epíteto de jondo. En virtud de esa inspiración profundamente humana, el cante flamenco es universal, a la vez que español y andaluz.

 

El cante flamenco suele impresionar por su espontaneidad, desnudez y simplicidad. Su lenguaje es el de todos los días, que es el lenguaje de la emoción sincera. En el cante flamenco hay un grito para cada dolor, una sonrisa para cada esperanza, una lágrima para cada desengaño, un suspiro para cada recuerdo.

 

En esta vieja tierra del Sur cuando la guitarra acompaña la soledad o soleá; ella misma parece que se queja y llora. Y como dijo Federico: “Es imposible / callarla. / Llora por cosas lejanas”. Llanto sin lágrimas. Como dice una cante del siglo XIX: “Las fatigas que se cantan / son las fatigas más grandes, / porque se cantan llorando / y las lágrimas no salen”.

 

Todos los sentimientos, todas las grandes ideas que constituyen la inspiración están expresadas en el flamenco, con una sobriedad y maestría que no puede por menos de llamar la atención. No hay nada más profundamente poemático que los tres versos de esta siguiriya: “Si acasito muero mira que te encargo / que con las trenzas de tu pelo negro / me ates las manos”.

 

Escribir en España no es llorar, es morir. El autor del Primer cancionero de coplas flamencas, Manuel Balmaseda, murió de hambre. Este trabajador era prácticamente analfabeto, tuvo que salir de Sevilla en busca de trabajo y murió en Málaga, donde tampoco lo encontró, sumido en la miseria. Balmaseda es el autor de este letra : “Si el queré era bueno o malo / a un sabio le pregunté / y el sabio no había querío / y no supo respondé”. Y también, de esta otra: “Era jondito y sin soga / el pozo donde caí , / y por más voces que daba / nadie me sacó de allí”.

 

Tienen los cantes de Balmaseda un aire popular inconfundible y son los que van mejor con el patetismo melancólico del cante flamenco. Su melancolía es tan irresistible que a todos nos producen un llanto íntimo y nos hacen exclamar: ¡Pobre Balmaseda! ¡Pobre poeta! Su hambre y su angustia harían llorar a la guitarra: “Es inútil callarla. / Es imposible / callarla”.

 

 

Francisco Arias Solís

 

Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.

 

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Revistas poéticas andaluzas por Francisco Arias Solís

 

REVISTAS POÉTICAS ANDALUZAS

 

Y los gitanos del agua,

levantan, por distraerse,

glorietas de caracolas

y ramas de pino verde.”

Federico García Lorca.

Litoral, nº 1, 1926

65 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE LITORAL EN MÉXICO

 

Andalucía ha sido cuna fecunda de escritores y poetas y sigue siendo centro propicio para la celebración de tertulias y para la edición de revistas poéticas. Es un hecho evidente que la poesía española del siglo XX tiene nombre andaluz hasta nuestra última hora, si se tiene en cuenta la influencia que siguen ejerciendo en las nuevas generaciones Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o los poetas andaluces de la generación del 27: Federico García Lorca, Alberti, Cernuda, Prados, Altolaguirre, Aleixandre, Fernando Villalón, José María Hinojosa, Juan Rejano...

 

Muchos piensan que las revistas poéticas surgen del impulso creador, alentado por la necesidad de comunicación. Otros creen que nacen fatalmente, porque sí. Las revistas poéticas aparecen por toda la geografía andaluza, algunas aparecen y desaparecen casi simultáneamente. Pero si se quiere conocer las características de las corrientes literarias del siglo XX, resulta imprescindible el estudio de las numerosas revistas poéticas que han proliferado en Andalucía.

 

En noviembre de 1926, nace en Málaga, Litoral, dirigida por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Más tarde se incorpora a la dirección José María Hinojosa. En su primer número colaboraron: García Lorca, Alberti, Prados, Hinojosa, Bergamín, Jorge Guillén, Gerardo Diego y Benjamín Jarnés. La presencia de los poetas de la generación del 27 en Litoral fue constante y unánime. Además de los citados colaboraron en Litoral: Cernuda, Altolaguirre, Moreno Villa, Aleixandre, Pedro Garfias, Espina Rogelio Buendía, Adriano del Valle...

 

En la primera etapa de Litoral, ven la luz nueve números entre los que destaca el número triple dedicado a Góngora que es admirable. En 1944, Litoral se publica en México y con Emilio Prados y Manuel Altolaguirre intervinieron José Moreno Villa, Francisco Giner de los Ríos y Juan Rejano. En 1968, Litoral inicia su tercera época, junto al mismo Mediterráneo que la vio nacer.

 

En 1918 había aparecido en Sevilla Grecia, revista poética en la que tuvo lugar el nacimiento del ultraísmo. Su fundador fue Isaac del Vando-Villar. Con él dirigió la revista Adriano del Valle. Siete años después, nace en Sevilla, Mediodía, que no es órgano conductor de ningún movimiento determinado. El grupo fundador estaba formado por Eduardo Llosent, Rafael Porlán, Alejandro Collantes, Joaquín Romero Murube y Manuel Halcón.

 

Isla es la primera revista poética gaditana del siglo XX –nació en Cádiz el año 1932 y murió en Jerez en 1940-. Su fundador fue Pedro Pérez-Clotet. Isla es uno de los órganos de expresión de mayor alcance literario y proyección social de los nacidos en la provincia de Cádiz. Entre sus colaboradores se encuentran: Aleixandre, Prados, Villalón, Miguel Hernández, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Carrasco, Dionisio Ridruejo, Pemán, Luis Rosales, Muñoz Rojas, Carmen Conde, Adriano del Valle...

 

En junio de 1936, nace en Jerez, Cauces. El grupo fundador estuvo integrado por José Hernández Rubio y por los hermanos Francisco y Pedro Montero Calvache. Lorca, Pérez-Clotet, Pemán y Julián Permatín son los colaboradores del primer número.

 

En enero de 1951 aparece en Cádiz Platero, segunda época de la revista El Parnaso. El último número de Platero se publica en 1954. Entre sus colaboradores citamos: Juan Ramón Jiménez, Alberti, Aleixandre, Cela, Carlos Edmundo de Ory, Gerardo Diego, Luis Rosales, Muñoz Rojas, Bousoño, Celaya, Blas de Otero, Aquilino Duque, José Luis Cano y Fernando Quiñónez.

 

La huella de Andalucía es más profunda en la poesía que en cualquier otro género literario. Han sido poetas andaluces los que han sentado la base de un lenguaje poético nuevo. Y como dijo Federico: “El poeta comprende / todo lo incomprensible, / y a cosas que se odian, / él, amigas las llama”.

 

 

Francisco Arias Solís

 

Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.

 

Gracias.