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Francisco Arias Solís

Luis Seoane por Francisco Arias Solís

 

LUIS SEOANE

(1910-1979)

 

Dieciséis años soñando día a día con el regreso

que seguramente nunca podremos realizar los que

estamos aquí y los que están en otra parte,

olvidados de casi todos...”

Luis Seoane.

 

LA VOZ DE LA ESPONTANEIDAD Y DE LA SOBRIEDAD

 

En Luis Seoane, el artista plástico y literario se conjugan sin que las esencias de ambos quehaceres interfieran u oscurezcan sus legítimos linderos. De Luis Seoane existe una abundante bibliografía que se ocupa de él como pintor, grabador, muralista, ceramista e ilustrador, pero, si a esto se une su labor lírica, narrativa, teatral y ensayística, se echa de ver del humanismo que entraña uno de los más importantes artistas gallegos en el exilio. “Un poema no puede ser sólo un prisma de colores -nos dijo Seoane-, una habilidad de unir hermosas palabras y producir sonidos; es el grito de un hombre, el desgarre que producen en su espíritu los hechos del pasado vueltos eternidad y mito.... Pretendo decir con palabras lo que supongo que no puedo expresar cumplidamente con líneas y colores, pensando que la obra de arte efectuada por el hombre significa siempre cuando se analiza en su totalidad una actitud moral”. A la lírica, el teatro, la narrativa, lo mismo que a sus artes plásticas le van bien dos adjetivos que el propio Seoane considera como constante de toda su obra: espontaneidad y sobriedad.

 

El pintor y escritor galleguista Luis Seoane López nace en Buenos Aires el 1 de junio de 1910 y fallece en A Coruña, el 5 de abril de 1979. Hijo de emigrantes gallegos, retorna a Galicia con seis años de edad. Hace bachillerato en A Coruña y cursa Derecho en la Universidad de Santiago, al tiempo que estudia en la Escuela de Bellas Artes. En 1929 realiza su primera exposición en la Sala de Amigos del Arte de Santiago de Compostela. En 1934, junto a Manuel Boedo, crea en A Coruña el primer “Estudio Xurídico Colectivo”, trabajando como abogado laboralista, e ingresa en el Partido Galleguista. La rebelión militar del general Franco le obliga a exiliarse en Buenos Aires, a finales de 1936. Colabora con el periódico Crítica y, posteriormente, trabaja como redactor en El Diario. Se casa por poderes con su prima Maruxa Fernández. En 1938 comienza a colaborar con la editorial Losada como ilustrador. En 1939 comienza a dirigir la revista Galicia, del Centro Gallego de Buenos Aires. Funda Emecé Editores. En 1943 funda y dirige con Lorenzo Varela y Arturo Cuadrado la revista Correo Literario. Más tarde, con Lorenzo Varela y Joan Merlí, funda y dirige la revista literaria Cabalgata, cuyo primer número fue publicado el 1º de octubre de 1946. Fue director, editorialista e ilustrador de la revista Galicia Emigrante, una de las publicaciones de mayor alcance del exilio gallego. A partir de 1963 Luis Seone reside alternativamente en Buenos Aires y Galicia.

 

Más de cuarenta álbumes de dibujos y grabados, ilustraciones de hermosos libros de Alberti, Lorca, Gerardo Diego, Neruda, Lorenzo Varela, etc., realizador de más de medio centenar de murales, constituyen junto a su obra pictórica, un logro y un sueño, un trabajo manual y un movimiento del espíritu, arte e ideas. Sus libros de poemas: Fardel de eisilado (1956), Na brétema, Sant-Yago (1955), As cicatrices (1959), A maior abondamento (1972), todos ellos reunidos en Obra poética (1977). El exilio, los exiliados y la emigración gallega en América y Europa son los temas centrales de su poesía. Su “esquema de farsa” Día del Emigrante Gallego, es una parodia de una ridícula y oficial ceremonia celebrada en A Coruña en 1956. Antes, como intentos de teatro popular, publicó A soldadeira (traducido al castellano) y O irlandés astrólogo. Su libro en castellano Tres hojas de ruda y un ajo verde (1949) tiene como tema las leyendas históricas gallegas. En su editorial Nova, en 1944, publica Seoane un álbum de dibujos: Homenaje a la torre de Hércules, con prólogo de Rafael Dieste. El American Institute of Graphic Arts y la Pierpont Morgan Library of New York seleccionan este albúm como una de los diez mejores libros impresos en el mundo en los últimos diez años. Su obra como crítico de arte está representada, entre otros ensayos, por Castelao artista, publicado en 1969, Eiroa (1957) y Comunicación mesturadas (1973). Y como dijo Seoane, una de las figuras más relevantes de la Galicia del pasado siglo que sufrió como tantos otros el exilio : “Cuesta mucho esperar por aquello que jamás llega y que en mi caso, en el caso de todos, nuestra esperanza, primero, fundamental, estaba cifrada, está, en el regreso”.

 

 

Francisco Arias Solís

 

Sin libertad la vida vale poco.

 

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Agustí Bartra por Francisco Arias Solís

 

AGUSTI BARTRA

(1908-1982)

 

Caen fardos de estrellas

en las barcas.

Aquel que anduvo sobre el agua

y murió tan abierto

cuelga como una lamparilla en el rincón de los murmullos.”

Agustí Bartra.

 

LA VOZ AVENTURERA DE LA PALABRA

 

Cuando tuvo que salir para Francia en 1939, Agustí Bartra, había publicado en plena guerra civil, dos poemarios: L'oasi perdut (1937) y Cant corporal (1938). En éste resonaba ya el eco vibrante de Walt Whitman, pero el fruto personal de Bartra es fruto de su largo exilio, donde ha sido el poeta que más obras ha publicado. “Antes de la guerra yo no existía como poeta -nos dijo Bartra-. Nazco con la guerra en una situación límite. Mis primeros poemas salen de la tragedia que me rodean y de la que formo parte”. Aventurero de la palabra, el verbo será su grandeza y su servidumbre. De ahí que su épica lírica singular, transida de lirismo, marque un hito.

 

Agustí Bartra nació en Barcelona el 6 de noviembre de 1908 y fallece en Terrassa el 7 de julio de 1982. A muy tierna edad tuvo que trabajar en una fábrica textil de Sabadell. A los veinte años marcha a Barcelona, donde realizó su servicio militar y más tarde trabajó en una fábrica de sedas de dicha ciudad. En 1935 comienza a trabajar en el Ayuntamiento de la Plaza Sant Jaume e inicia sus colaboraciones literarias en Amic y Meridíá. Fue soldado de la República. No se le conoció militancia política. Al finalizar la contienda provocada por la rebelión militar del general Franco se exilió a Francia pasando por el puerto de Boet. A su llegada al país vecino fue internado en el campo de concentración de Argèles. En Francia conoce a la escritora Anna Murià, también exiliada, con la que se casó. En su largo exilio residió en el sur de Francia, y, con posterioridad, en la República Dominicana y Cuba, hasta que fijó su residencia en México. Dos becas Guggenheim le permitieron vivir en Brooklyn y Nueva Jersey (1949-1950) y, posteriormente, ser profesor en Yale (1961) y ocupar la cátedra Juan Ramón Jiménez en la Universidad de Maryland (1969). Regresó a España el 11 de enero de 1970 y se instaló en Terrasa. Recibió la Creu de Sant Jordy de la Generalitat de Catalunya y fue nombrado hijo adoptivo de la ciudad de Terrassa, poco antes de su muerte.

 

Bartra dirigió la revista del exilio Lletres, asépticamente literaria, de notoria y legítima ambición artística y el suplemento literario Gaseta de las Lletres, de Nova Revista, y colaboró en diversas revistas del exilio como Las Españas, Revista de Catalunya, Nostra Revista, Germanor y Catalunya.

 

Entre la añoranza -su primer libro de la diáspora fue Oda a Catalunya des dels tròpics (1942)- y la espera, no siempre sosegada, de la repatriación con dignidad -Poemes del retorn (1972)-, Bartrá construyó con indomable esfuerzo, un microcosmos y volvió de América cargado de mitos y metáforas.

 

L'arbre de foc (1946) revela ya una voz independiente. Campos de concentración y el culto al amor como un credo forman el núcleo del libro. Màrsias i Adila (1948), es un canto a la pareja humana, mitificada, a veces con perfil de superhombres. Oda Atlántida (1951), Coral a Lluis Companys per a moltes veus (1954), igual que Rèquiem (1948) a la muerte de su padre, son cantos de trasfondo épicos. Poemes d'Anna (1955), dedicado a Anna Murià, su mujer, escritora de talento, evoca las infinitas modulaciones de la ternura amorosa. L'evangeli del vent (1956), una invocación o himno entre la autobiografía y la inventiva. En Ecce homo (incluido en su obra poética completa), la figura del exiliado, conciencia de su pueblo, emerge más que nunca. Uno de sus libros más ambiciosos y difíciles es Quetzalcòatl, recreación de un mito náhualt, cuyo personaje central es un rey y sacerdote tolteca. Bartra rinde homenaje y demuestra su enraizamiento, a México, segunda patria. En 1971 apareció la Obra poètica completa. También hay que destacar sus traducciones y, entre ellas, Una antologia de la poesia nord-americana.

 

Difícilmente la vida en los campos de concentración podía quedar sin su testimonio literario. La descripción de personajes en su novela Xabola (1943), de ambientes y de hechos tiene un tono ligeramente lírico, pero rezuma realidad en cada frase. El lector siente, en Xabola, las penalidades del campo de concentración: el frío, el hambre, la sarna y los piojos, la disentería y otras enfermedades, la muerte de los compañeros, la brutalidad de los guardianes, la nostalgia de un pasado confortable y la incertidumbre del futuro, la solidaridad y la insolidaridad... En 1968 se publicó en Barcelona una nueva versión de Xabola, con el título de Crist de 200.000 braços. Odisseu (1953) es una recreación de mitos homéricos. La lluna mor amb aigua (1967) es una novela, de ambiente mexicano, rural, en la que se mezclan escenas de la vida campesina cotidiana con otros de tono trascendente y épico. Para algunos críticos La lluna mor amb aigua es uno de los más interesantes y acertados experimentos de toda nuestra narrativa. Citaremos también su cuento L'Estel sobre el mur (1943).

 

A su retorno del exilio, Bartra siguió publicando: Deixant flors a la tomba de Rilke (1975), L'home auroral (1977) y El gos geomètric (1979). Y como dijo el poeta catalán: “¿Qué puede vencer, dime, la distancia entre el sueño / y las islas blanquísimas?”

 

Francisco Arias Solís

 

La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.

 

 

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Arcipreste de Talavera por Francisco Arias Solís

 

ARCIPRESTE DE TALAVERA
(1398-1470)

 

Y digote verdad, que por esta mala y desordenada

codicia e inmoderada avaricia, las mujeres malas

todas son ladronas en poco o en mucho, las manos

tienen melosas que todas las cosas se les pegan.”

Arcipreste de Talavera.

 

LA VOZ DE LA REPROBACIÓN DEL AMOR MUNDANO

 

Alfonso Martínez de Toledo, arcipreste de Talavera, escribió una de las obras maestras de la literatura medieval española, sin embargo, sus datos biográficos siguen siendo poco precisos y algunos están extraídos de su obra. Nació en Toledo hacia 1398, debió pertenecer a una familia distinguida, a juzgar por el blasón que figura en su tumba; hacia 1427 visita Valencia, Tortosa y Barcelona, fue capellán del Rey, y arcipreste de Talavera antes de 1436, y en 1448 era porcionario de la catedral de Toledo y uno de los capellanes de la capilla catedralicia de Reyes Viejos. Murió hacia 1470.

 

En 1443 escribió Atalaya de las crónicas, en la que se propone recopilar todos los reyes, comenzando por los godos y terminando con Enrique III de Castilla; también son suyas dos hagiografías la Vida de San Idelfonso y la Vida de San Isidoro. Su obra principal, el Corbacho, o Reprobación del amor mundano, que “fabla de los vicios de las malas mugeres e complexiones de los hombres”, y que no quiso titular: “Sin bautismo sea por nombre llamado “Arcipreste de Talavera” donde quier que fuere levado”. Aunque ha prevalecido el de Corbacho, debido al parecido con el Corbaccio del italiano Boccaccio. Este libro se conoce a través de un solo manuscrito y de varias ediciones del siglo XV, que parecen indicar la existencia de otro o de otros manuscritos. El libro se divide en cuatro parte, de temas muy variados, como variado es el estilo. La primera es un tratado contra la lujuria; la segunda, una sátira mundana, cáustica y festiva, trata de “los vicios, tachas e malas condiciones de las perversas mugeres”, como son las avariciosas, codiciosas, envidiosas, inconstantes, desobedientes, soberbias, vanagloriosas, borrachas, cotillas y las que no discriminan sobre a quién aman. En la tercera parte se estudia la naturaleza humana y su disposición para el amor, teniendo en cuenta las complexiones de los hombres y las influencias astrológicas. La cuarta y última parte, por él llamada “media parte”, trata de la sabiduría de Dios, sazonándolo con abundantes argumentos escolásticos bien manejados. El Corbacho está dirigido a una segunda persona que abarca a la inmensa mayoría: hombres, mujeres, ricos, pobres, etc., y su estilo está lleno de caracteres habituales en la prosa del siglo XV: hipérbaton latinizante, amplitud retórica, acumulación de sinónimos, etc. En el Corbacho podría hablarse de tres niveles de lenguaje: culto, popular y semiculto.

 

Esta sátira fue respondida por obras apologéticas de las mujeres como el Triunfo de las donas, de Juan Rodríguez del Padrón y el Libro de las claras e virtuosas mujeres, de don Álvaro de Luna. El Corbacho, que se aparta del carácter espiritualista de la misoginia europea, no puede extrañar situado entre el arcipreste de Hita y Fernando de Rojas. Su autor refleja por un lado una brutal carnalidad, mientras por otra parece esbozar una ascética espiritualidad que no sabemos si tomar en serio, porque en la última página de las ediciones posteriores a 1498 se arrepiente de las severas moralidades que ha expuesto: “El autor faze fin a la presente obra e demanda perdón si en algo de lo que ha dicho ha enojado o no bien dicho”. Pese a todo, Martínez de Toledo salva el vínculo del matrimonio, que las mujeres transgreden constantemente.

 

El objetivo de Martínez de Toledo fue reprobar el amor mundano y exaltar el divino, dejando sólo dos cartas a la elección: condenación eterna por el disfrute pasajero o salvación. Hay sin embargo, una característica en el Corbacho que lo distancia del Libro del Buen Amor: aunque ambos execran el pecado sexual, el arcipreste de Talavera no es un gozador, como el de Hita, sino, antes bien, un hombre ceñido a la severidad.

 

Hay párrafos en el Corbacho que ofrecen muestras de lenguaje popular, rápido, con abundantes giros dialogales que, rechazando la aridez didáctica, convierten a esta obra en novela, en un antecedente de la picaresca, como, por ejemplo, en el pasaje en que una mujer lamenta la pérdida de un huevo y que termina con esta frase: “Y en esta manera dan bozes e gritan por una nada”.

 

Francisco Arias Solís

 

Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.

 

 

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Juan Rulfo por Francisco Arias Solís

 

JUAN RULFO

(1918-1986)

 

 

Se trabaja con imaginación, intuición y una verdad

aparente; cuando esto se consigue, entonces se logra

la historia que uno quiere dar a conocer.”

Juan Rulfo.

 

 

LA VOZ DE UN MITO LITERARIO

 

El escritor mexicano Juan Rulfo es uno de los más destacados de la literatura hispanoamericana contemporánea. Pocas veces una obra tan breve, con solo dos títulos, han dado a su autor tan gran reconocimiento. Durante sus infancia vivió las violentas revueltas campesinas en su región natal, provocadas por la sublevación cristera, que al grito de ¡Viva Cristo Rey! y con el cómplice silencio de las autoridades eclesiásticas se opuso a las leyes promulgadas por el gobierno de Calles para subordinar la Iglesia al Estado. Estas luchas cristeras enlutaron a la familia de Rulfo, ya que su padre fue asesinado, y tuvieron una gran influencia en su literatura. Tal vez nunca un escritor, partiendo del ámbito localista, ha conseguido trascender con mayor acierto la historia real hacia espacios tan universalistas, pasando de lo real a lo fantástico en una atmósfera poética. Su obra se caracteriza por la utilización de nuevas técnicas narrativas y el uso elaborado del lenguaje popular, la desaparición de las fronteras entre la realidad y la imaginación y un peculiar tratamiento del tiempo. “El tiempo no transcurre en el espacio -nos dijo Rulfo-, como si tan sólo existiera suspendido en la atmósfera”. Es uno de los grandes escritores que pertenecieron al llamado “realismo mágico” hispanoamericano y se ha convertido en un mito literario.

 

Juan Rulfo nació en Sayula, Jalisco, el 16 de mayo de 1918 y falleció en Ciudad de México el 7 de enero de 1986. Vivió una gran parte de su infancia en San Gabriel, infancia que estuvo marcada por la violencia de los acontecimientos de la sublevación cristera. A los seis años perdió a su padre, asesinado de un disparo en la nuca, y cuando contaba solo diez, falleció su madre. Estudió en un internado y en el seminario de Guadalajara. En la Ciudad de México asiste a algunas clases de historia del arte en la Facultad de Filosofía y Letras. En abril de 1948 contrae matrimonio con Clara Aparicio Reyes. Tras diversos empleos, desde 1962, dirigió el departamento de publicaciones del Instituto Nacional Indigenista. Obtuvo en 1970 el Premio Nacional de Literatura y en 1983 le fue otorgado el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

 

Se inició con El llano en llamas (1953), colección de quince cuentos muy originales y de estilo sencillo. Temáticamente transmiten el mundo rural mexicano donde conviven la miseria y la violencia en la existencia de unos campesinos marginados y duros. Sus renovaciones técnicas hacen de los relatos pequeñas piezas maestras que se separan del realismo tradicional. Pedro Páramo (1955), novela magistral, consolidó la fama del autor. Recibida en principio como novela de denuncia, ya que refleja el dolor de su tierra en su forma más universal, y como testimonio de la injusticia, aspecto que es profundamente cierto, pronto fue descubierta como un rico escenario donde cobran fuerza los valores míticos, el fatalismo, la magia y la poesía, en una estructura de imágenes en que se borran los límites entre la realidad y la alucinación, entre el presente y el pasado, entre la vida y la muerte. La presencia de un pueblo muerto, habitado por fantasmas que evocan el pasado doloroso bajo el caciquismo de Pedro Páramo, produce un cuadro estremecedor donde el lector siente la ambigüedad inquietante de estar entre vivos o entre espíritus que no han encontrado el descanso eterno. Esta visión es posible gracias a la magistral utilización de técnicas narrativas: saltos en el tiempo constantes, cambios de puntos de vista, alternancia de monólogos y diálogos, fusión de evocaciones y anécdotas presentes, etc. Pedro Páramo, en consecuencia, ha sido considerada como una metáfora mexicana de la desorientación del hombre moderno. “En realidad es la historia de un pueblo que va muriendo por sí mismo -nos dijo Juan Rulfo-. No lo mata nada. No lo mata nadie. Es el pueblo. El pueblo que nunca tuvo conciencia de lo que podía desde la situación en que estaba”.

 

En 1980, Rulfo publicó los guiones cinematográficos recogidos en El gallo de oro. Varios de sus relatos han sido llevados al cine (por ejemplo, El despojo y La fórmula secreta, corto y mediometraje, respectivamente), habiendo actuado en algunas películas el mismo autor. Y como dijo el gran novelista mexicano: “El tiempo es más pesado que la más pesada carga que puede soportar el hombre”.

 

 

Francisco Arias Solís

 

Paz y Libertad.

 

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Eduardo Barrios por Francisco Arias Solís

 

EDUARDO BARRIOS

(1884-1963)

 

Tres públicos reciben la obra de arte; el superior,

uno de segunda y de tercera otro. Sólo deben

interesarnos el primero y el último; pues el de primera

es la sensibilidad refinada y de conciencia, y el de tercera

el de la frescura y espontaneidad.”

Eduardo Barrios.

 

LA VOZ DE UN NARRADOR ARISTOCRÁTICO Y MUY POPULAR

 

Los novelistas hispanoamericanos han creado un tipo de novela social con personajes humanos bien logrados, en los que se han profundizados en los caracteres, haciendo de ellos unos estudios acabados; un novelista que en este sentido merece especial atención es el chileno Eduardo Barrios, uno de los autores más leídos, como lo demuestran las ediciones de sus obras. Su novela Gran señor y rajadiablos (1948), al año siguiente de su aparición había sido editada nueve veces y agotados cien mil ejemplares. Barrios,dentro de una máxima pulcritud artística, sin halagos para el lector vulgar, sabe mantener viva la atención del público.

 

Eduardo Barrios es un narrador aristocrático y muy popular a la vez. Dándose con noble trabajo de escritos a la sabiduría y a la sinceridad, logra novelas cada vez más perfectas. En el cuento tiene narraciones muy atractivas que figuran ya en las antologías de Hispanoamérica.

 

Eduardo Barrios Hudtwlcheer nace en Valparaíso el 25 de octubre de 1884 y muere en Santiago el 13 de septiembre de 1963. A la muerte de su padre, con cinco años de edad, se establece con su madre en Lima. Donde hubo de recorrer varios centros de enseñanza. A los quince años regresa a Chile e ingresa en la Escuela Militar, que abandona antes de ser oficial. Recorrió toda la América Latina, realizando trabajos muy dispares como comerciante, buscador de minas, vendedor de estufas económicas, viajó entre cómicos y saltimbanquis, levantó pesas en un circo, se empleó en oficinas salitreras, etc. Al volver a Santiago trabaja como funcionario de la Universidad de Chile y como taquígrafo en la Cámara de los Diputados. En 1910 contrae matrimonio con Deifiria Passe. Cinco años más tarde es redactor del diario La Mañana. Colabora en Pluma y Lápiz, Zig-Zag, Pacífico Magazine y otras publicaciones. En 1920 contrae segundas nupcias con Carmen Rivadeneira. Dirige la revista Atenea, de la Universidad de Concepción. En 1927 es nombrado Director del Servicio de Bibliotecas y Archivos. Ese mismo año con el gobierno de Carlos Ibáñez, accede al cargo de Ministro de Educación, cartera que desempeñó hasta noviembre de 1928. Fue redactor de los diarios El Mercurio y Las Últimas Noticias. En 1946 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. En 1953 es nombrado nuevamente Director del Servicio de Bibliotecas y Archivos, vuelve a ser Ministro de Educación e ingresa en la Academia Chilena de la Lengua.

 

Sus dos novelas más importantes, El niño que enloqueció de amor (1915) y El hermano asno (1922), cuentan con un clima semejante; en la primera lo crea el diario de un niño hipersensitivo que a los diez años se enamora de un mujer; sus sufrimientos le condenan a la enfermedad y luego a la locura. El caso psicológico de El hermano asno lo narra un franciscano que no ha olvidado su pasado mundano ni su amada, a cuya hermana menor encuentra ahora. La pasión vuelve a surgir en él; pero otro franciscano tenido por santo trata de violar a la muchacha en la oscuridad del locutorio. Posteriormente Barrios contempló la realidad chilena Tamarugal (1944) y sobre todo en Gran señor y rajadiablos, que exalta la memoria de un patrón agrario, cuya vida relata en la niñez, adolescencia, juventud, madurez y vejez; si resulta interesante el ahonde en el personaje, no lo es menos el cuadro que ofrece de Chile desde la perspectiva de un ser que pretendió volver la espalda a su época y rechazar la máquina porque de ella deriva tristeza en la faena. Otras novelas muy interesantes de Barrios son Un perdido (1917) y Los hombres del hombre (1950). Entre sus piezas dramáticas destacan: Mercaderes en el templo (1910), Lo que niega la vida. Por el decoro (1913) y Vivir (1916). Sus narraciones breves están reunidas en Del natural (1907), Páginas de un pobre diablo (1923), de trasfondo autobiográfico, y La vida sigue (1925). Y como dijo el gran novelista chileno: “Si antes la labor del campo fue mezcla de trabajo y fiesta, en lo venidero sólo habrá esfuerzo, monotonía, fatiga...”.

 

Francisco Arias Solís

 

La paz no se reduce a la ausencia de guerras

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

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Nos gustaría contar con su participación.

 

Gracias.

Foro Libre: Programacíón del último cuatrimestre de 2009

 

FORO LIBRE

 

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

ULTIMADA LA PROGRAMACION

DEL TERCER CUATRIMESTRE DE 2009

 

"¡Paz, paz, paz! Paz luminosa.

Una vida de armonía

sobre una tierra dichosa."

Rafael Alberti.

 

QUINCE ENCUENTROS LITERARIOS

Y DOS FESTIVALES POETICOS

 

La programación del tercer cuatrimestre de 2009 de la Asociación Cultural, Artística y Literaria Foro Libre incluye quince encuentros literarios y dos festivales poéticos, siendo la entidad andaluza que cuenta en su programación para dicho periodo con un mayor número de actos literarios.

 

Los encuentros literarios estarán dedicados a los siguientes personajes: Emilio Castelar, Joaquín Costa, Xavier Zubiri, Rómulo Gallego, José Antonio Muñoz Rojas, Leopoldo Panero, Santiago Ramón y Cajal, Rafael Alberti, Schiller, Ciro Alegría, Paul Eluard, Ionesco, Alfonso Reyes, Vicente Aleixandre y Julio Camba.

 

En octubre se celebrará el XI Festival de Poesía y Cante Jondo dedicado a Ratael Alberti, y en el mes de diciembre tendrá lugar el XVII Recital de Poemas Navideños y Villancicos.

 

Los encuentros literarios de Foro Libre se celebran los lunes a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz). La entrada es libre y todos los asistentes pueden participar con plena libertad en los distintos encuentros.

 

 

 

XVII ANIVERSARIO DE FORO LIBRE (1992-2009)

 

 

Paz y Libertad.

Aviso: Se pone en conocimiento de los internautas la nueva dirección del portal de Foro Libre e Internautas por la Paz y la Libertad:

 

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Francisco Sánchez El Brocense por Francisco Arias Solís

 

FRANCISCO SÁNCHEZ “EL BROCENSE”

(1523-1600)

 

La pluma es el mejor y más hábil de nuestros maestros

para formarnos en el bien hablar.”

Francisco Sánchez de las Brozas.

 

LA VOZ DEL GRAN HUMANISTA EXTREMEÑO

 

El Brocense fue el nombre que dieron sus coetáneos a Francisco Sánchez de las Brozas, un humanista que participó, como anteriormente lo había hecho Nebrija, en la reforma de los estudios clásicos y en el pensamiento lingüístico, sin embargo, para la historia de la literatura, quizá lo más importante de su labor sean sus comentarios a Juan de Mena y la edición anotada de las poesías de Garcilaso (1574), en donde plantea el problema de la crítica textual; añade composiciones no incluidas en la edición de 1543 y corrige o enmienda textos (de aquí brotará una polémica respuesta

de Fernando de Herrera).


El famoso maestro Francisco Sánchez de las Brozas, se dedicó a estudiar a Garcilaso en diversas ediciones, enmendando los muchos errores que en ellas halla y escribiendo unas
Anotaciones y declaraciones sobre las obras del excelente poeta, en las cuales “muestra y trae todos los lugares de poetas latinos, y griegos, italianos, y españoles, de los quales los auia sacado (el original) el dicho Garci Lasso, y los auia imitado en sus obras”. Además, recoge diversos sonetos y canciones del mismo que aun no habían visto la luz pública, y de todo ello pide al rey privilegio para hacer imprimir una edición especial. Llega al Brocense el privilegio real, fechado en Aranjuez en 28 de enero de 1574, después de lo cual Pedro Lasso publica el libro de Garcilaso en Salamanca con un prólogo de Francisco Sánchez, y al final de todas las poesías, como otra obra, las consabidas Anotaciones y declaraciones.


Francisco Sánchez de las Brozas, nace en las Brozas, provincia de Cáceres, el 20 de julio de 1523, sus padres eran hijosdalgo venidos a menos. Gracias a las ayudas de unos tíos suyos, estudia latín y humanidades, en Évora, donde residía la corte portuguesa, y en Lisboa. Posteriormente se traslada a Salamanca, donde estudia Artes y Teología y Humanidades. Todavía estudiante contrae matrimonio con Ana Ruiz del Pozo. Obtiene el título de bachiller en Artes en 1951. Tres años más tarde pierde a su esposa, con la que había tenido seis hijos, y contrae segunda nupcias con Antonia Ruiz de Posa, pariente de su primera esposa, con la que vuelve a tener seis hijos. Debido a esta gran familia, el Brocense pasó estrecheces económicas. En 1573 obtiene la cátedra de Retórica de la Universidad de Salamanca y poco después el partido de Griego. En 1584 sufrió el primer proceso con la Inquisición, que le declaró inocente, si bien fue reprendido. En 1595, se inicia el segundo proceso contra este rebelde nato contra el conformismo, que se paralizaría con su muerte, ocurrida el 5 de diciembre de 1600 con arresto domiciliario impuesto por la Inquisición.

 

La importancia de el Brocense en la reforma de los estudios clásicos es similar a la de Nebrija, como se manifiesta en su Arte para saber latín (1595), en el Granmaticae graecae compendium (1581), y especialmente, en Verae brevesque latinae instutiones (1587), obra ésta en la que se corrige el método de Nebrija. Compuso también tratados retóricos: De arte dicendi (1556) y Organum dialecticum et rhetoricum cunctis discipulis utiissimun en necessarium. Entre sus obras de carácter filosófico figuran Doctrina de Epitecto (1600), Paradoxa (1581). De todas éstas, la más conocida y la que ha vuelto a adquirir notable importancia para el pensamiento lingüístico actual es su Minerva, seu de causis linguae latinae (1587), planteada en principio como una polémica con Nebrija. Mientras éste se limita a describir, el Brocense intentará hallar las causas de la estructura lingüística latina; ello le llevará a plantearse las relaciones entre Gramática y Lógica y la fundamentación mental de las estructuras del lenguaje.

 


El gran humanista extremeño también publicó ediciones de las
Bucólicas de Virgilio, algunas obras de Ovidio y el Arte poética de Horacio. Y como dijo el Brocense: “No hay ninguna lengua que no guste de la brevedad en su realización, y hablamos tanto más agradablemente cuantos más cosas dejamos sobreentendidas”.

 

Francisco Arias Solís


No se puede ser libre más que entre libres.

 

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Alfonsina Storni por Francisco Arias Solís

 

ALFONSINA STORNI

(1892-1938)

 

Soy un alma desnuda en estos versos,

alma desnuda que angustiada y sola

va dejando sus pétalos dispersos.”

Alfonsina Storni.


LA VOZ DE UN ALMA DESNUDA

 

La aparición en las letras del Continente americano a principios de siglo de Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Delmira Agustini, Juana de Ibarbourou y Dulce María Loynaz, constituye uno de los hechos más notables de toda la historia de la cultura hispánica.

 

Alfonsina Storni Martignoni nace en Sala Capriasca (Suiza italiana), el 29 de mayo de 1892. Trasladada muy niña a la Argentina, vive y se educa en San Juan y en Coronda (Santa Fe). Muy joven Alfonsina se vio obligada a abandonar sus estudios y tuvo que trabajar en una fábrica para ayudar en su casa. Cuando tenía catorce años, murió su padre. En su adolescencia ingresó en una compañía de teatro. Más tarde cursó estudios de magisterio, como la Mistral. Pasa a Buenos Aires con un hijito en brazos. Da lecciones de primera y segunda enseñanza y luego entra como empleada en una oficina comercial. En 1921, ya es conocida como poetisa, se crea para ella una cátedra en el Teatro Municipal Lavardén. En 1928 y 1931 viaja por Europa. Y el 25 de octubre de 1938 se arroja al mar en la playa de Mar de Plata. Un mes más tarde la Cámara de los Diputados acordaba erigir un mausoleo en su memoria en el lugar mismo en que apareció el cadáver. Alfonsina Storni quedaba de este modo incorporada a las glorias nacionales argentinas como lo que es: una de las más inspiradas poetisas de lengua española, y la mejor sin duda de su país.

 

Su poesía es personalísima, casi salvaje. “Soy un alma desnuda en estos versos”, confiesa refiriéndose a los que integran el libro que lleva por título Irremediablemente. Y esta confesión podría extenderse a todos sus poemas, que son simple y exacta traducción, sin veladuras ni disfraces, de su lucha interior, de sus esperanzas, de sus fracasos, de sus pequeños triunfos y desaliento. Pocas veces un alma se nos ha dado tan brutalmente desnuda. En pugna con las convenciones sociales, ella no quiere ocultarnos nada. Hay ocasiones en que habla la razón, es cierto; pero hay otras, muchas más, en que habla sólo el instinto. Espíritu rebelde y en estado semisalvaje, choca contra todo. Una rosa que pide campo abierto, que en la ciudad se muere lenta, “irremediablemente”. “Hazme tener la cólera sin nombre: / ya me fatiga esta misión de rosa”. Nos lo dice una vez y otra en todos sus libros y con mayor insistencia en La inquietud del rosal y en Mundo de siete pozos.

 

Una serie de estados contradictorios -depresión y optimismo, esperanza y desasosiego- se va apoderando sucesivamente de Alfonsina Storni, y la domina hasta que se libera de ellos, volcándose en sus libros: El dulce daño, Languidez, Ocre, Mascarilla y trébol. Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura.

 

Alfonsina intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y participó intensamente en el gremialismo literario. En 1928 viaja a España en compañía de la actriz Blanca de la Vega, y repitió su viaje en 1931, en compañía de su hijo. Allí conoció a otras mujeres escritoras, y la poeta Concha Méndez le dedica algunos poemas.

 

En la Peña del café Tortoni conoció a Federico García Lorca, durante la permanencia del poeta en Buenos Aires. Alfonsina le dedicó un poema, “Retrato de García Lorca”: “Irrumpe un griego / por sus ojos distantes (...) Salta su garganta / hacia fuera / pidiendo / la navaja lunada / aguas filosas...”

 

El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. Al año siguiente se suicida su amigo Horacio Quiroga y ella le dedicó un poema conmovedor: “Morir como tú, Horacio, en tus cabales / y así como en tus cuentos, no está mal / un rayo a tiempo y se acabó la feria ... Allá dirán”.

 

Un día, no pudiendo ya con la carga de su vida llena de contradicciones y desencantos, Alfonsina se fue al mar y se arrojó a las olas. Su cadáver apareció flotando frente a la playa en Mar del Plata. La ardiente defensora del feminismo había soñado muchas veces, y así lo había dicho en sus versos, con una sepultura marina. Pocos días antes de tomar su fatal decisión había escrito un soneto: “Voy a dormir”, que termina así: “Déjame sola: oyes romper los brotes, / te acuna un pie celeste desde arriba / y un pájaro te traza unos compases / para que olvides... Gracias... Ah, un encargo: / si él llama nuevamente por teléfono / le dices que no insista, que he salido...” Y mucho antes había compuesto para la tumba su propio Epitafio: “Aquí descanso yo. dice “Alfonsina” / el epitafio claro al que se inclina. / Aquí descanso yo, y en este pozo, / pues que no siento, me solazo y gozo”.

 

Francisco Arias Solís

 

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