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Francisco Arias Solís

Foro Libre: Homenaje a Joaquín Costa

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

Siendo abogado en España se puede ser de todo,

hasta Reina Madre.”

Joaquín Costa.

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A JOAQUIN COSTA

 

El próximo lunes, día 14 de septiembre, a las 19.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del político, erudito e historiador aragonés Joaquín Costa (1846-1911), con motivo del 163º aniversario de su nacimiento.

 

Escuela y despensa”, pide Joaquín Costa, la personalidad más robusta de la generación del 98. Cronológicamente pertenece a la anterior; su primer trabajo jurídico date de 1876; pero políticamente hay que incluirlo en la del 98, es el dolor de la guerra con los Estados Unidos el que le arranca de sus admirables estudios sobre el derecho, la poesía, la mitología y la organización política y social de la España Ibérica primitiva, y la lanza a un apostolado de regeneración nacional. Es el máximo representante del regeneracionismo, ideología que tanta influencia tuvo en la generación del 98.

Joaquín Costa nació en Monzón, pueblo de la provincia de Huesca, el 14 de septiembre de 1846. Hijo de una familia de humildes labradores. Su infancia y juventud transcurrieron agobiadas por la más extrema pobreza, teniendo que pagarse sus estudios con su corto salario de albañil. Dos acontecimientos juveniles dejaron en él profunda huella. Su visita a la Exposición Universal de París en 1867, a la que asistió como trabajador del pabellón de España, y su paso por la Universidad. Allí, se vinculó al grupo krausista, mientras preparaba los doctorados en Filosofía y Letras y en Derecho. Fue profesor de la Institución Libre de Enseñanza e ingresó en el cuerpo de notarios. Murió en Graus (Huesca), el 8 de febrero de 1911.

 

Su palabra, oral o escrita, cuando flagela tiene acentos de profeta bíblico. Su prosa política es de antología. Sus fórmulas son sencillas, pero clarividentes. En una de ellas, Reconstitución y europeización de España, título de uno de su libros (1900), resume su más ambicioso programa político. Por europeización entiende, predominantemente, transformación de medio físico económico de España: repoblación forestal, canales y pantanos, regadíos; en suma revolución de la agricultura y de toda la producción. Quiere que España sea rica para todos antes de pensar en repartir la miseria común.

 

Lo mejor de Costa es el problema vivo de España y lo mejor de España está representado en la obra de Costa. Hay que “fundar improvisadamente en la península una España nueva, es decir, una España rica y que coma, una España culta y que piense, una España fuerte y que venza, una España, en fin, contemporánea de la humanidad, que al trasponer la frontera no se sienta forastera como si hubiese penetrado en otro planeta o en otro siglo”.

 

Francisco Arias Solís

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

 

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Rabindranath Tagore por Francisco Arias Solís

 

RABINDRANATH TAGORE

(CALCUTA, 1861- SANTINIKETAN, 1941)

 

Con la mañana, el mundo ha abierto su corazón de luz.

¡Corazón mío, ve, con tu amor, en su busca!”

Rabindranath Tagore.


LA VOZ DE UN INMENSO CORAZON

 

Hemos conocido la obra de Tagore a través de la exquisita versión castellana realizada por Zenobia Camprubí en colaboración con su esposo Juan Ramón Jiménez: una versión exacta, bella, como hecha con sabiduría y con amor.

 

Rabindranath -escribía Ortega y Gasset- es un poeta místico. Tuvo en su mocedad amores terrenos, que cantó en El jardinero; pero el resto de su obra, espléndido edificio lírico, no tiene más inquilino que Dios”.

 

El poeta hindú en lengua bengalí, cuyo nombre real era Rabindranath Thakur nació el 6 de mayo de 1861 en Calcuta. Asiste a la escuela, pero su educación es un tanto anárquica. Rebelde desde pequeño a toda instrucción rutinaria, elude una y otra vez la asistencia regular a los diversos centros de enseñanza -después de la escuela, la Academia de Bengala, el Colegio de San Javier- donde sucesivamente es matriculado. Pasado el tiempo, cuando ya se haya en la cumbre de la fama, un periódico de su ciudad natal le reprochará que no tiene aprobadas ni las asignaturas más elementales.

 

A los trece años empieza ya un poema que titula “Flores silvestres”. Dos años más tarde surgen de su pluma ensayos, artículos, dramas... En 1877 marcha a Inglaterra. A raíz de este viaje terminó un drama sentimental, El corazón roto. A punto de cumplir veinte años fue enviado nuevamente a Inglaterra para que terminase los estudios iniciados en la visita anterior, pero el viaje se malogró y tuvo que regresar pronto a su país.

 

En diciembre de 1883, el poeta contrajo matrimonio con Mrinalinidebi, de la que tuvo un hijo y una hija. En diciembre de 1900 funda la escuela de Santiniketan -localidad próxima a Bolpur-. En esta escuela Tagore volcó lo más noble de sus afanes y lo más escogido de su enseñanza, buscando hacer de ella una especie de hogar para el espíritu de la India, cuyo don más precioso -en su opinión- es la serenidad reflexiva. Tagore siempre vio en esta escuela, que fue la ilusión de su vida, un ensayo de humanismo práctico y de convivencia humana de alcance universal.

 

En los primeros años del siglo XX, la prosa de Tagore está representada fundamentalmente por un grupo de novelas, entre las que destaca Gora, en opinión de algunos la más acabada de toda la literatura bengalí. Por esta época reanuda también su producción teatral, Raja (El rey), cuya versión castellana fue titulada El rey del salón oscuro (1910). Un paso más en el camino del simbolismo lo constituye El cartero del rey (1912). La elaboración de estos dramas es coetánea, poco más o menos, de la de Gitánjali, cuyos poemas están escritos entre 1907 y 1910. Gitánjali, cuya versión inglesa, constituyó una especie de revelación en Occidente, es quizá la obra que más ha contribuido a la fama mundial de Tagore. En 1913 se le concedió el premio Nobel de Literatura.

 

A raíz de la publicación de su novela La casa y el mundo que provocó violentas críticas tachándole de inmoral y antipatriota, Tagore pensó en apartarse ya definitivamente de todo. Pero vencida esa pasajera crisis de desaliento, emprendió, en el verano de 1916, un viaje al Japón y a los Estados Unidos, para dar una serie de conferencias sobre nacionalismo y personalidad, de contenido acusadamente pacifista. Durante la travesía fue escribiendo esos aforismos que constituyen tal vez la más alquitarada quinta esencia de su genio poético y que más adelante reuniría bajo el título de Pájaros perdidos. En 1917 escribió La fugitiva, una quincena de historias donde sus dotes de narrador alcanzan notas de un patetismo emocionante.

 

Otros títulos destacados de la vastísima producción literaria de Tagore son: los poemarios Cantos del crepúsculo y Cantos de aurora, El bajel del oro, El libro de los cumpleaños, La ofrenda lírica, El jardinero y La luna nueva; dramas como El rey y la reina, La máquina y Adelfas rojas; la novela La feria de la reina recién casada; obras de contenido filosófico-místico y político: La realización de la vida, La religión del hombre; y su autobiografía Recuerdos de mi vida.

 

A finales de 1921, Tagore funda en Santiniketan, la Universidad Internacional Visba Bharati, con la misión de “alcanzar en su integridad la Cultura Universal”.

 

Los dos últimos decenios de la vida de Tagore son de una actividad asombrosa al servicio de su más noble idea: la de la paz entre los pueblos, la de la convivencia humana. Como embajador oficioso y como símbolo de la India, como apóstol fervoroso del entendimiento entre Oriente y Occidente, recorre una y otra vez Asia, Europa, las Américas, tan insensible al desaliento de la incomprensión como al cansancio del tremendo esfuerzo físico.

 

Frente a las atrocidades desencadenadas por la segunda guerra mundial por todo el haz de la tierra, ya no es indignación, como antes, sino dolor, un lacerante dolor, lo que siente. Un dolor que viene de lo mucho que ama; para Tagore, toda guerra es fratricida. El 5 de agosto de 1941 pierde el sentido. Dos días más tarde en su Santiniketan se cierran para siempre los ojos penetrantes del que Gandhi había llamado “Gran Centinela de la India”. Y como dijo el poeta hindú: “La muerte es de la vida, igual que el nacer”.

 

Francisco Arias Solís

 

Vivimos en el mundo, cuando lo amamos (R. Tagore).

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

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Nos gustaría contar con su participación.

 

Gracias.

 

Rosalía de Castro por Francisco Arias Solís

 

ROSALÍA DE CASTRO

(1837-1885)

 

Ahí va la loca, soñando

con la eterna primavera de la vida y de los campos,

y ya bien, pronto, tendrá los cabellos canos.”

Rosalía de Castro.

 

LA VOZ DE LA EMOCIÓN

 

Una emoción personal anima bastante versos de Rosalía de Castro, emoción asociada a la visión de un lugar campestre. “No habiendo aprendido en otra escuela que en la que nuestros pobres aldeanos -escribía la poetisa en el prólogo a los Cantares gallegos-, sólo guiada por aquellos cantares, aquellas palabras cariñosas y aquellos giros nunca olvidados, que tan dulcemente resonaron en mis oídos desde la cuna, y que fueron recogidos por mi corazón como herencia propia, atrevíme a escribir estos cantares”. Por todo ello, los mejores versos de Rosalía de Castro son los que escribió en gallego.

 

No siempre sus temas derivan de alguna emoción nostálgica o melancólica; también ocurren otros de inspiración religiosa. Otros derivan del patriotismo regionalista, en los cuales halla la voz contra la injusticia (“Y el hambre de justicia que abate y que anonada”), que estima cometida por el resto de España contra su región nativa; injusticia simbolizada en la figura del emigrante gallego. “Este vaise e aquel vaise, / e todos, todos se van; / Galicia, sin homes quedas / que te poidan traballar”.

 

En general, el amor, frustrado es verdad, y el odio, excitan casi siempre a la poesía gallega, y ella misma nos repite en varias ocasiones lo que dice este verso: “En mi pecho ve juntos el odio y el cariño”. Esa confusión de emociones contrarias origina quizás en ella el desasosiego, el descontento de que sus versos se hacen eco tantas veces; aunque acaso otras dé a su voz el tono enérgico que tiene en composiciones como la que comienza: “Atrás, pues, mi dolor vano con sus acerbos gemidos”.

 

Rosalía de Castro de vida difícil y dolorosa, nace en Santiago de Compostela, el 24 de febrero de 1837 y fue inscrita como “hija de padres incógnitos”. Se cría en Ortoño, al cuidado de una tía, hasta que es reconocida por su madre. Un buen día la niña escribe sus primeros versos. En el Liceo de la Juventud, con 17 años, actúa como protagonista de una representación dramática. En 1856, Rosalía de Castro se traslada a Madrid, al año siguiente publica su primer libro de poemas, en lengua castellana: La flor.

 

En 1858 Rosalía contrae matrimonio con Manuel Martínez Murguía, destacado historiador de Galicia. A partir del casamiento, el matrimonio cambiará constantemente de domicilio; viajes por Andalucía, Extremadura, La Mancha, Levante. Sufre de un modo punzante, casi enfermizo, la nostalgia de su tierra, del paisaje que le rodea siempre y sin el cual no sabría vivir. El 15 de julio de 1885 muere Rosalía de Castro en la casa de La Matanza, en la parroquia de Iría.

 

Rosalía de Castro tiene una disposición natural para “sentir como propias las penas ajenas”. En el prólogo de Follas novas se excusa de que puedan tomarla por una “inspirada”, y no estima su libro un libro “trascendental”, ya que por ser mujer es “arpa sólo de dos cuerdas, la imaginación y el sentimiento”. Una observación interesante es: “En este libro prefiero, a las composiciones que pudieran decirse personales, las otras que con más o menos acierto expresan las tribulaciones de aquellos que, unos tras otros y de distintos modos, vinieron durante largo tiempo a sufrir a mi alrededor”. Y eso, en una época cuando el poeta se iba ya alzando frente al resto de la humanidad como criatura única y solitaria por excelencia.

 

Descontando la originalidad de su obra, la conexión de ella con la poesía galaica, y sobre todo con la gallega medieval, el recuerdo de Bécquer es visible en ella. Y hasta puede hallarse en los versos de la poetisa gallega anticipaciones al acento de algún poeta futuro, como éstos: “Bajemos, pues, que el camino / antiguo nos saldrá al paso... / lleno aún de las blancas fantasmas / que en otros tiempos adoramos”, que hoy pueden recordarnos a Machado, y hasta el tema de un poema bien conocido de Machado: “Yo voy soñando camino”, y lo hallamos en un poema gallego de Rosalía de Castro: “Unha vez tiven un cravo”. En algunos suyos hay cierto anticipo del tono modernista, como en esta otra “salutación del optimista”: “Frescas voces juveniles, armoniosos instrumentos”. Por último, no insistiendo más en estas coincidencias curiosas, sus versos: “Para llenar el mundo / basta a veces un solo pensamiento”, despiertan un eco de aquella sentencia maravillosa de San Juan de la Cruz: “Un solo pensamiento vale más que el mundo”.

 

En Rosalía de Castro se da esa doble perspectiva: hacia el pasado, de una parte, y hacia el futuro, hacia la poesía moderna, de otra, conectando la poesía de fin del siglo XIX con la mejor poesía de hoy. El atractivo de su poesía ha ido resistiendo el paso del tiempo porque en ella vibra la voz armoniosa y desbordante de la emoción poética.

 

Publicó en gallego la que es para muchos su obra cumbre, la colección de poemas Cantares gallegos (1872), que alcanzó un gran éxito y es uno de los libros pioneros en el renacimiento de la literatura gallega, a la que siguieron los poemas recogidos en Follas novas (1880); y en español, En las orillas del Sar (1884). También cultivó la prosa, en la que merecen citarse las novelas La hija del mar (1859), en la que exalta la condición femenina, y Flavio (1867). Se interesó de un modo especial por los temas de la humanidad doliente, de donde nace el carácter social de sus obras.

 

Rosalía de Castro que tanto lugar hizo en sus versos a los humildes, a las víctimas de las injusticias sociales, a la pobreza y al dolor, comprendía y apoyaba a sus paisanos cuando salían de su tierra en busca de pan y... sólo recogían humillaciones y durezas... “Castellanos de Castilla, / tratade ben ós gallegos; / cuando van, van como rosas; / cuando vén, vén como negros”.

 

Francisco Arias Solís

 

Debe haber otro modo … de ser humano y libre.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

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Nos gustaría contar con su participación.

 

Gracias.

 

 

Victor Hugo por Francisco Arias Solís

 

VICTOR HUGO

(1802-1885)

 

 

Dejad amar a la mujer caída,

dejad al polvo su vital calor,

porque todo recobra nueva vida

con la luz y el amor.”

Victor Hugo.

 

LA VOZ POETICA Y PROFETICA

 

Victor Hugo es uno de los poetas más geniales del romanticismo y el mayor genio poético que ha tenido Francia. Esto último lo formulaba André Gide diciendo: “¿Que cuál es el mayor poeta de Francia? Victor Hugo, helás!” Y nuestro Menéndez Pelayo, a principios del siglo XX, al iniciar su magnífico estudio sobre el enorme poeta francés, escribía: “Todo indica que la gloria de Victor Hugo ha de pasar todavía por muchas depuraciones y pruebas antes que resueltamente se le tenga por clásico”.

 

Victor Hugo nació el 26 de febrero de 1802, en Besançon. Hijo de un general de Napoleón, fue educado tanto con tutores privados como en escuelas públicas de París, desde niño viaja por el centro de Europa; Italia y España (1811-1813). A muy corta edad decidió convertirse en escritor. En 1817 la Academia francesa le premió un poema y, cinco años más tarde, publicó su primer libro de poemas, Odas y baladas de corte clasicista. A los veintiún años escribió su primera novela, Han de Islandia (1823), a la que siguieron los dramas Cromwel (1827), primer drama histórico, cuyo prefacio constituye un manifiesto de la nueva estética romántica, que impugna la regla aristotélica de las tres unidades, respetando solo la de acción, admite lo bufo y lo sublime en una misma obra e insiste en la presencia del color local, Marion Delorme (1829) y la obra que marcó un hito en la historia literaria por su ruptura con las rígidas normas de la tragedia francesa: Hernani (1830), de ambiente español y cuyo estreno resultó un escándalo por la polémica originada entre sus detractores, últimos partidarios del clasicismo, y los jóvenes románticos. Para el teatro escribió además Lucrecia Borgia (1833) y Ruy Blas (1838). Tal vez, el aspecto más popular de Hugo es el de novelista, género al que aportó su gran imaginación poética: Nuestra señora de París (1830), reconstrucción histórica del París del siglo XV, Los miserables (1862), epopeya humana, Los trabajadores del mar (1866), El hombre que ríe (1869) y El noventa y tres (1874). La excelencia y perfección formal de sus composiciones poéticas se demuestra en libros como Odas y baladas (1822), Nuevas odas y baladas (1826), Las hojas de otoño (1831) y Los cantos del crepúsculo (1835); a estas siguieron: Las contemplaciones (1856), La leyenda de los siglos (1859-1883), extensa reflexión sobre la lucha entre el bien y el mal, y El año terrible (1872), evocación del sitio de París y de la época de la Comuna. Durante el exilio en Bruselas publicó dos libros satíricos contra Napoleón III: Los castigos (1853) y Napoleón el pequeño. Otros dos poemas fueron publicados a título póstumo: Fin de Satán (1886) y Dios (1891).

 

La familia de Victor Hugo siempre había sido bonapartista, y él mismo, en su juventud, había sido monárquico, pero cuando se produjo la revolución de 1848, Hugo era ya republicano. En 1851, después del fracaso de la revuelta contra el presidente Luis Napoleón, más tarde emperador con el nombre de Napoleón III, Hugo hubo de emigrar a Bélgica. En 1855 dio comienzo su largo exilio de quince años en la isla de Guernsey. Hugo regresó a Francia después de la caída del Segundo Imperio en 1870, y reanudó su carrera política. Fue elegido primero para la Asamblea Nacional y más tarde para el Senado.

 

Las obras de Victor Hugo marcaron un decisivo hito en el gusto poético y retórico de las jóvenes generaciones de escritores franceses. Después de su muerte, acaecida el 22 de mayo de 1885, en París, su cuerpo permaneció expuesto bajo el Arco del Triunfo y fue trasladado, según su deseo, en un mísero coche fúnebre, hasta el Panteón, donde fue enterrado junto a algunos de los más célebres ciudadanos franceses.

 

A pesar del paso de tiempo, el gran fantasma del poeta francés merodea alrededor de su tumba, cantando, con voz vibrante y profunda, cantando y contando su Leyenda de los Siglos Humanos: su poética y profética visión humana de la Historia: visión iluminada, y ensombrecida, de todos los pueblos de Dios. La visión histórica de Hugo, ¿era, fue, sigue siendo una visión humana y fantasmal, una visión profética? ¿Con su libertad y su justicia, su progreso y su paz? Nuestro Menéndez Pelayo nos afirma, muy retóricamente a su vez, que “el martillo de Victor Hugo es el más formidable que ha caído nunca sobre el yunque de la retórica” ¿De la retórica?

 

¿Es visión retórica la de Victor Hugo o sencillamente poética como la de Dante o Shakespeare, Cervantes o Goethe? ¿Es visión retórica la de la Historia humana victorhuguesca, que levantó en los pueblos esperanzas de paz, de justicia, de progreso, de libertad? Los miserables, Los trabajadores del mar, Los castigos, Las contemplaciones, La leyenda de los siglos con su Fin de Satán, ¿todo eso es visión retórica de la vida y del mundo, retórica del sentimiento, emoción retórica del pensamiento? ¿O de una retórica de verdad? “Respóndate, retórico, el silencio” contestaba la Rosaura de Calderón a su Segismundo. El silencio retórico de la verdad se llama sangre vertida: la voz divina de los pueblos que Hugo escuchó y cantó: “¿Hasta dónde -pregunta, se pregunta a sí mismo Victor Hugo- pertenece el canto a la voz y la voz al poeta?” ¿Por qué, entonces, llamarle retórica y sólo retórico al estilo, al admirable, portentoso estilo poético de Victor Hugo?

 

Hay una buena y una mala retórica de la poesía: como de la vida; como de la muerte. La retórica, a veces infernal, de Victor Hugo, y precisamente por serlo, nos parece la expresión efectiva -y no expresamente efectista- de la mejor poesía posible.

 

Victor Hugo, enorme poeta y profeta de nuestro tiempo. “El hombre más dotado -escribe Baudelaire, acaso su mejor discípulo retórico-, más visiblemente elegido, para expresar, por la poesía, el misterio de la vida”. “Ningún artista más universal que él -añade Baudelaire-, más ágil para tomar contacto con las formas universales de la vida”.

 

Y terminaremos evocando, por siempre actuales cuando se habla de verdadera poesía, como la del mayor genio poético de Francia, estas palabras poéticas que parecen retóricas porque son proféticas: “El hombre que no piensa vive ciego; el que piensa, en la oscuridad. No podemos elegir más que entre negruras”.

 

Francisco Arias Solís

 

Donde mora la libertad, allí está mi patria.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

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Nos gustaría contar con su participación.

 

Gracias.

 

 

Mariano José de Larra por Francisco Arias Solís

 

MARIANO JOSE DE LARRA

(1809-1837)

 

Un pueblo no es verdaderamente libre

mientras que la libertad no está arraigada

en sus costumbres e identificada con ellas.”

Mariano José de Larra.

 

LA VOZ DE UN VERDADERO PROGRESISTA

 

Larra fue el primer escritor de España que consideró con gesto intelectual los problemas y vicisitudes nacionales que siempre han flotado en nuestra atmósfera. Por el enfoque siempre actual de su visión, la calidad de su ironía y el alcance de las meditaciones que fulgen en la obra de Larra, queda plenamente justificado el gusto nuevo y la vuelta a Larra que se manifestó hace ya algo más de un siglo. La iniciativa partió de la generación del 98.

 

Mariano José de Larra, nacido el 24 de marzo de 1809 en Madrid, cumple diecinueve años cuando se decide, en 1828, a publicar un periódico a sus expensas, El Duende Satírico del Día, sólo aparecieron cinco números, pero ya encontramos en él el esbozo de varios de los grandes temas que el escritor desarrollará en los años siguientes. Es una época de censura muy estricta: por eso debe dar prueba de gran habilidad para presentar sus críticas contra la España caótica y desecada, nula y vacía, y para abogar por otro gobierno, por las libertades y la civilización.

 

En agosto de 1832, después de haber ensayado otros géneros literarios, vuelve con obstinación al periodismo. Publica el primer número del famoso periódico El Pobrecito Hablador, del que saldrán catorce números. En ellos encontramos artículos tan célebres como “El castellano viejo”, “Vuelva usted mañana”, “¿Quién es el público y dónde se le encuentra?”, etc.

 

Larra ha comprendido que por medio de la prensa puede llegar a sus contemporáneos, modificar la sociedad, sentar las bases de un credo político y sacudir la apatía general. Estos son los motivos por los que este autor pone su genial originalidad al servicio de esta obra bien cívica.

 

Si Larra no hubiese escrito más que su novela El doncel de don Enrique el Doliente, su débil teatro y sus versos –aquellas odas que “el diablo le tentó a escribir”-, no nos acordaríamos en el segundo centenario de su nacimiento, de su nombre. Pero hizo artículos. Observó, criticó y analizó. Expuso con ironía y justeza. Trazó cuadros y siluetas de gran aire español. Derrochó aquí y allá juicios de universal alcance y logró en ocasiones lo que no pudo hallar en versos ramplones: el acento del verdadero poeta.

 

Larra tiene de don Francisco Quevedo, la crueldad y el sarcasmo implacable. Pero el verdadero y legítimo antecedente del gran articulista es, como señala Azorín, Beaumarchais. En el autor de El barbero de Sevilla se encuentra implícito el humorismo del español, que supo adoptarle originalmente con temperamento propio.

 

Al anochecer del 13 de febrero de 1837 Larra se suicidó. Le faltaba más de un mes para cumplir los veintiocho años. Los periódicos de la época dieron poca importancia al suicidio de Fígaro. Apenas si le dedicaron comentario alguno. Azorín se escandaliza de ello. La llamada generación del 98 y la siguiente revisaron aquel silencio como un proceso de insensibilidad española o de mal gusto. “La obra de Larra estaba acabada allí donde él la dejó –escribió Antonio Machado-, y fue el suicidio su último y definitivo artículo de costumbre”.

 

Larra nos recuerda constantemente que si la sociedad es una amalgama él escribe para esta sociedad, es decir, para la mayoría, en defensa de una amplia difusión de la cultura para sacar al pueblo de su marasmo.

 

Llegamos con esto al final de la evolución personal de Larra. Ha discernido que en una sociedad cuanto mayor es el número de individuos implicados en sus transformaciones tanto más este gran número –que llama “masa”, “masas” y “pueblo”- tiene probabilidades de transformar profundamente la historia. De aquí sus incesantes llamadas a este gran número.

 

El hecho de que hayamos aplicado el calificativo de “progresista” cobra así toda su significación. El elemento más importante de su evolución personal, es, sin duda, esta progresiva toma de conciencia de la realidad histórica de España, realidad móvil y no definitiva.

 

Y preguntamos hoy como ayer. ¿Por qué se suicidó Larra? “Larra se mató –nos cuenta Machado- porque no pudo encontrar la España que buscaba y cuando hubo perdido toda la esperanza de encontrarla”. Larra, nuestro romántico escritor, fue un peregrino en su patria. La ideó y la idealizó peregrinamente. Larra, fue un peregrino de amor, un enamorado. Y como dijo el poeta: “Fue peregrino en su patria / desde que nació. / Y lo fue en todos los tiempos / que en ella vivió”.

Francisco Arias Solís

 

El futuro se gana, ganando la libertad.

 

 

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 

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Arturo Cuadrado por Francisco Arias Solís

 

ARTURO CUADRADO

(1904-1998)

 

Tuve el capricho y la suerte de entregarme a la famosa

generación del 98. Fueron mis amigos y maestros

don Ramón María del Valle Inclán, don Miguel de Unamuno,

don Pío Baroja, Ortega y Gasset. Con ellos he vivido,

con ellos he aprendido a luchar y también a vencer. Porque en mi

generación no sabemos de derrotas, no. Hemos sufrido persecución,

guerra, cárcel, exilio y todo se ha transformado en una canción.”

Arturo Cuadrado.

 

LA VOZ TRANSFORMADA EN CANCIÓN

 

El poeta Arturo Cuadrado, íntimo colaborador de Luis Seoane, veterano en tareas editoriales minoritarias y director de la revista Resol en su Compostela, había publicado un sólo libro en España, durante la guerra: Aviones. Prácticamente toda la obra poética de Cuadrado se editó en la República Argentina. Sus poemas tienen un tono, sereno y contenido, y una palabra justa, precisa, sean cuales fueran los temas, entre los que se repiten con cierta frecuencia, la comunicación, la muerte y la vida. Con un lenguaje en extremo sencillo, deliberadamente sencillo, el poeta transmite su ansia, su esperanza de vencer a la muerte y a la soledad, por medio de la comunicación. Expresa su amor hacia la madre, mezclado con el terror de la muerte de ella, lejos. “Buscaría para ti / El hábito reluciente de los dioses / La estela que deja el amor / O el recuerdo vivo del hijo muerto...”

 

Arturo Cuadrado Moure nació en Denia, el 3 de mayo de 1904 y falleció en Buenos Aires el 6 de agosto de 1998. Al fallecer su padre, maestro nacional, se traslada con su madre y hermanos a Agolada, Pontevedra, de donde era natural la madre. En 1920 se marcha a Santiago de Compostela, donde termina sus estudios secundarios y comienza a trabajar como dependiente de una tienda de telas de confección. Allí conoce a Luis Seone y Valle-Inclán. Ingresa en la masonería y trabaja como funcionario en el Ayuntamiento de Santiago. Se hace corresponsal de varios periódicos como El Pueblo Galllego de Vigo, El Sol de Madrid y de la revista literaria El Yunque, entre otros. Funda la revista Resol, hojilla volandera del pueblo y monta la librería y editorial “Niké”. Tiene una activa participación en la primera Asamblea para constituir la Asociación de Escritores Galegos, también participa en la redacción del manifiesto de Esquerda Galeguista. Interviene como Secretario General de la Comisión del Estatuto de Autonomía de Galicia en la redacción del mismo. La rebelión militar del general Franco le sorprende en Madrid, donde se había desplazado como miembro de la comisión gallega encargada de presentar el Estatuo de Autonomía de Galicia a las Cortes Republicanas. Cuadrado se casa con Amparo Alvajar en Valencia, siendo Castelao el padrino de la boda. Se traslada a Barcelona, desde donde emprende su exilio a Francia. En el vapor francés “Massilia”, fletado por las organizaciones solidarias argentinas, llega a Buenos Aires.

 

En la capital argentina, además de publicar su libro de poemas, Soledad imposible (1944), en la editorial Botella al Mar, y un ensayo testimonial, Muerte y permanencia de don Ramón del V.I., en los Estudios de la Universidad de la Plata, contribuye asiduamente a la presentación de casi todos los libros reimpresos y nuevas ediciones salidos de “sus” editoriales Emecé, con sus dos colecciones más importantes , “Dorna” y “Hórreo”, Nova, Botella al Mar y Camino de Santiago. En la revista Galicia Emigrante, una de las publicaciones de mayor alcance de las producidas en el exilio gallego, lo mismo que en sus emisiones radiales, Cuadrado colabora en casi todos sus números, ocupándose de la exaltación de los valores auténticos entre los argentinos y uruguayos oriundos de Galicia, contribuyendo de este modo a aumentar la cohesión entre exiliados y residentes en aquellos países. Sobre los últimos días de Valle Inclán, con quien convivió estrechamente en Santiago, publicó un detallado relato en la revista Galicia: “Agonía y muerte de V.I.”. En “Hórreo” publica la antología Veinte cuentos gallegos. Crítico de arte, el Centro Gallego premió un libro suyo sobre pintura gallega. Con Luis Seoane y Lorenzo Varela fundó y dirigió la importante revista quincenal El Correo Literario (1943-1945). En 1981 publica un nuevo libro de poema, Amar sin amor. En 1995, la Embajada de España lo condecoró con la Medalla del Mérito Civil. Y como dijo nuestro poeta: “En 1936, en enero, yo era Secretario General de la Autonomía de Galicia. Habíamos decidido por el 90% del voto popular que Galicia quería ser libre, gobernarse por sí misma. Los pueblos como los hombres tienen el derecho a dirigir su destino”.

 

Francisco Arias Solís

 

La primera víctima de la guerra es la infancia.

 

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Foro Libre: Homenaje a Emilio Castelar

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ

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Jóvenes oíd a un viejo a quien oían los viejos cuando era joven.

Desechad toda idea de fundar un República con los republicanos solos

y para los republicanos solos; es la República como el sol para todos los españoles:

forma suprema de la libertad y del derecho.”

Emilio Castelar (5 de mayo de 1899).

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A EMILIO CASTELAR

 

El próximo lunes, día 7 de septiembre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del orador, repúblico, escritor, historiador y catedrático gaditano Emilio Castelar (1832-1899), con motivo del 177º aniversario de su nacimiento.

 

Licenciado en Derecho a los veinte años, Castelar hace el doctorado un año más tarde. En 1858 obtiene la cátedra de Historia de la Universidad Central, de la que fue separado en 1864. Participa en el alzamiento de 1866, reprimido por Serrano, teniendo que huir a Francia, de donde regresa después de la revolución de 1868. Su actividad en pro de la causa republicana es incansable y cuando finalmente en 1873 llegue a la I República ocupará la más alta magistratura: ministro de Estado, primero, con Estanislao Figueras; y luego, presidente de la República, sustituyendo a Nicolás Salmerón, mandato que terminará con la disolución del Parlamento ante la terminante conminación del general Pavía.

 

Entre sus numerosas obras destacan, entre otras, Ideas democráticas, Fomento del progreso, Cuestiones políticas y sociales, Vida de Lord Byron, Recuerdos de Italia, El ocaso de la libertad, La redención del esclavo, Recuerdos y esperanzas, Historia de un corazón, Abolición de la esclavitud, Historia crítico-filosófica de España, La idea del progreso, Discursos parlamentarios, Discursos políticos y Ensayos literarios.

 

Este andaluz -decía Azorín-, criado en Levante, apasionado del Medíterráneo, ha sido quien, para el arte, ha ensanchado más el idioma de Cervantes, Lope y Calderón”. Galdós, a su muerte, escribirá: “¡Triste ocaso! No volveremos a tener colonias. No nacerá otro Castelar”. Y La Liberté escribe a la muerte de Castelar: “Francia saluda en el hombre que desaparece a una de las más nobles figuras de este final de siglo...”

 

Sus contemporáneos veían en Moret, el orador que fascinaba; en Martos, el que conmovía; en Salmerón, al que aterraba; en Romero, al que halagaba; en Cánovas, al que convencía; pero Castelar era el que arrebataba y su oratoria contribuía a convertirle en la gran figura de su tiempo. “Yo creía, al visitarle -escribía Rubén Darío-, entrar en la morada de un semidiós... Su oratoria tenía del prodigio, del milagro; y creo difícil que se repita dicho fenómeno... Castelar era en ese tiempo, sin duda alguna, la más alta figura de España, y su nombre estaba rodeado de la más completa gloria”.

 

Francisco Arias Solís

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

 

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

Sylvia Plath por Francisco Arias Solís

 

SYLVIA PLATH

(1932-1963)

 

Tengo sólo treinta años.

Y como gato he de morir nueve veces.

Esta es la Número Tres,

Qué desperdicio

Eso de aniquilarse cada década.”

Sylvia Plath.

 

LA VOZ DE LA AMANTE DE LA PERFECCIÓN

 

La vida y obra de la poetisa y novelista estadounidense Sylvia Plath, eje de numerosos debates feministas, revelan el estrecho vínculo entre la mujer escritora, la locura y la historia. Las condiciones sociales de la identidad femenina y la pasión de la inspiración poética fueron temas recurrentes en su escritura. A su fama mundial contribuyó, además de su suicidio a la edad de treinta años, la condición de mujer emblemática que le otorgaron ciertos grupos de defensa de los derechos femeninos. Plath, una de las exponentes de la poesía confesional, fue una amante de la perfección. “El no ser perfecta -dijo-, me hiere”. Para muchos Plath es la poeta estadounidense más importante del siglo XX y todos la consideran una de las figuras más relevantes del panorama literario estadounidense.

 

Sylvia Plath nació en Boston, Massachusetts, el 27 de octubre de 1932 y falleció en Pimrose Hill, Londres, el 11 de febrero de 1963. Sus padres de ascendencia alemana se dedicaron a la enseñanza, el padre era profesor de la Universidad de Boston y un especialista en entomología y su madre profesora de alemán e inglés. A muy temprana edad la poetisa mostró su gran talento, extraordinaria sensibilidad y su tremendo amor a la literatura. Cuando escribió su primer poema sólo contaba con ocho años de edad. La muerte del padre en 1940 la marcó durante toda su corta vida. Estudió en la universidad Smith College, donde ya intentó el suicidio por lo que hubo de ser tratada en una institución psiquiátrica. Tras su brillante graduación, con una beca Fulbright se trasladó a Gran Bretaña para estudiar en la Universidad de Cambridge, donde colaboró en el periódico universitario Varsity y conoció al poeta Ted Hughes, con quien contrajo matrimonio en 1956. Su viaje de boda fue a España. La infidelidad de Hughes puso fin al matrimonio y las relaciones de éste con Assia Guttman, esposa del poeta David Wevil, acrecentaron la inestabilidad emocional y la depresión de Silvya Plath, que terminó con su vida abriendo la espita de gas en la cocina de su domicilio. Se suicidó por celos. Mucho antes había escrito en las páginas de su diario: “Tengo celos de los hombres. Una envidia profunda y peligrosa que puede corroer, imagino, cualquier tipo de relación. Una envidia nacida del deseo de ser activa y hacer cosas, no ser pasiva y sólo escucharlas”.

 

Antes de su temprana muerte había publicado ya un libro de poesías, El coloso (1960) y una novela autobiográfica, con el seudónimo de Victoria Lucas, La campana de cristal (1963), ambientada en la Nueva York de los años cincuenta. Entre sus libros póstumos destacan Ariel (1965), Cruzando el agua (1971) y Árboles invernales (1972). En 1982 se le concedió póstumamente el Premio Pulitzer a su colección de Poemas escogidos editada y publicada por Ted Hughes en 1981. Y como dijo la poeta estadounidense: “Quizás cuando nos encontramos deseando todo, es porque estamos peligrosamente cerca de no desear nada”.

 

Francisco Arias Solís

 

Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad dedicado a Mario Benedetti.

 

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

Nos gustaría contar con su participación.

 

Gracias.