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Francisco Arias Solís

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Antón el de los Cantares por Francisco Arias Solís

 

ANTONIO DE TRUEBA

(1819-1889)

 

Es menester que compongas,

Señor, un poquito el mundo,

porque se ha deteriorado

de tal modo, con el uso,

que el enterrador de Güenes

anda vestido de luto,

porque hace más de dos años

que no se ha muerto ninguno.”

Antonio de Trueba.

 

LA VOZ DE ANTÓN EL DE LOS CANTARES

 

Escritor vizcaíno que alcanzó gran notoriedad en el siglo XIX, Antonio de Trueba, con sus famosos cuentos realizó en el Norte de España una labor algo parecida a la de Fernán Caballero en el Sur, siendo muy leído; y al igual que Rosalía de Castro en sus Cantares gallegos, recopila cantares sobre conflictos humanos y pequeños episodios que parafrasean o glosan canciones populares de su tierra natal. De formación autodidacta, tenía gran fecundidad literaria. Canta en sus poesías los sentimientos sencillos y espontáneos del amor a la familia, al hogar, a la tierra, etc. Y como nos dijo el propio poeta vasco: "Fue autor de cantares y narraciones vulgares el que pensaba ser labrador".

 

Antonio María de Trueba y de la Quintana, conocido también como Antón el de los Cantares, nació en Montellano, Vizcaya, el 24 de diciembre de 1819. Hijo de humildes campesinos, se sintió atraído desde niño por la literatura al oír los romances de ciego, pero tuvo que abandonar pronto la escuela para cultivar la tierra y trabajar en las minas de su tierra natal. Al cumplir los quince años marchó a Madrid para evitar la primera Guerra Carlista. Según nos cuenta Trueba, en uno de sus cuentos: "Veinte fusiles se alzaron por un movimiento instintivo y sin obedecer a voz de mando alguna, y Carmen cayó atravesada de balazos al expirar en sus labios el grito de ¡Viva Carlos V! como su padre había caído al expirar en los suyos el de ¡Viva Isabel II! Mi madre que también había caído sin sentido casi al mismo tiempo, cuando le recobró, exclamó dirigiéndose a mi padre con las manos juntas, en señal de entrañable súplica, y los ojos ciegos de lágrimas: -¡Manuel, vendamos lo poco que tenemos para enviar a este pobre hijo de nuestra alma a donde Dios le libre de la suerte que aquí le espera! Quince días después iba yo camino de Madrid, destinado a la tienda y almacén de ferretería que en la calle de Toledo, número 81, tenía don José Vicente de la Quintana, primo de mi madre y hermano del venerable párroco de mi aldea y vicario del partido eclesiástico a que ésta pertenecía". En la ferretería robó tiempo al sueño para leer a nuestros escritores románticos. En 1845 consigue un puesto burocrático en el Ayuntamiento de Madrid, lo que le permite más tiempo libre para dedicarse a la literatura. En 1851 publicó su primer libro, El libro de cantares, que le dio a conocer en los ámbitos literarios, al tiempo que inicia sus colaboraciones en La Correspondencia de España, Correo de la Moda, El Museo Universal y La Ilustración Española y Americana. En un piso madrileño comparte esperanzas y amarguras con Luis de Eguílaz, el pintor Germán Hernández y algunos más, y en un local de veladas poéticas leían sus composiciones Trueba, Núñez de Arce, Pedro Antonio de Alarcón, Eulogio Florentino Sanz... El escritor vizcaíno también frecuentó la tertulia del Café de la Esmeralda -en la calle de la Montera-. Trueba inicia la publicación de sus cuentos, género en el que llegó a ser maestro, en los que narra los aspectos amables de la realidad. Algunos de ellos, alcanzaron gran popularidad y están recogidos en diversos volúmenes: Cuentos populares (1853), Cuentos de color de rosa (1854), Las hijas del Cid (1859) y Cuentos campesinos (1860). Muchos de estos cuentos tienen como escenario ambientes rurales del País Vasco.

 

En 1862, las Juntas Generales de Vizcaya proclamaron a Antonio de Trueba, Cronista y Archivero del Señorío, lo que determinó que el escritor se trasladara a Bilbao para el desempeño de sus funciones, y donde, pese a reconocer su precaria formación histórica, se dedicó a recopilar información para escribir "una modesta historia general de Vizcaya", que los disturbios políticos le impidieron concluir. A esta época pertenecen sus obras, Capítulos de un libro, sentidos y pensados viajando por las Provincias Vascongadas (1864), Defensa de un muerto atacado (los Fueros) por el Exmo. Sr. D. Manuel Sánchez Silva (1865), la novela histórica La paloma y los halcones (1865), Cuentos de varios colores (1866), El libro de las montañas (1867), Bosquejo de la organización social de Vizcaya (1870), El molinerillo (1871), La familia cristiana (1871-1872), Resumen descriptivo e histórico de M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya (1872) y la novela costumbrista El gabán y la chaqueta (1872).

 

Tras el paréntesis de la II Guerra Carlista, que hubo de marchar a Madrid (1873) acusado de una supuesta simpatía hacia el carlismo, volvió a Bilbao donde fue rehabilitado, nombrado Padre de la Provincia (1876) y sigue publicando un buen número de obras: Narraciones populares (1874), Exposición dirigida a las Cortes de la Nación por las Diputaciones de las Provincias Vascongadas en 16 de junio de 1876 (1876), Curiosidades histórico-literarias de Vizcaya (1878), Cuentos de madres e hijos (1878), Arte de hacer versos al alcance de todo el que sepa leer (1881), De flor en flor (1882).

 

Entre sus obras póstumas destacan: El libro de los recuerdos (1898), Cuentos populares de Vizcaya (1905) y Cuentos de vivos y muertos (1909).


Antonio de Trueba elevó varios memoriales a las Cortes, en relación con lo que el consideraba, en defensa de las Tradiciones Vascongadas. "Terminada la guerra (la tercera guerra carlista) -escribía el escritor vizcaíno-, Don Antonio Cánovas del Castillo, ansioso de popularidad, creyó excelente medio de alcanzarla la presentación a las Cortes de un proyecto de ley abolitorio de los fueros vascongados, y en efecto se presentó, y apenas hubo senador ni diputado que se atreviera a arrostrar la impopularidad de negarle su voto".


En uno de los edificios de la plaza elegante y recoleta de los Jardines de Albia de Bilbao, falleció Antonio de Trueba el 10 de marzo de 1889 y en dicho lugar, el 10 de noviembre de 1895, se erigió en su honor, una estatua sedente realizada por Mariano Benlliure, que se costeó con los fondo recaudados entre los vascos de América y de Bizkaia. Y como dijo tan ilustre escritor vasco: "La guerra, que Dios maldiga, y sobre todo la guerra civil, no tiene entrañas ni conoce la justicia"

 

Francisco Arias Solís

 

La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.

 

 

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 

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Pierre de Marivaux por Francisco Arias Solís

 

PIERRE DE MARIVAUX

(1688-1763)

 

El amor hace creer siempre en aquello

en que más habría que dudar.”

Pierre de Marivaux.

 

LA VOZ EN TORNO AL AMOR

 

La temática del poeta, novelista y dramaturgo francés Pierre de Marivaux gira sobre el amor y el matrimonio. Lo más importante de su obra es la producción dramática, que también gira siempre en torno al amor y que Marivaux desmenuza con toda escrupulosidad y penetración psicológica; sin embargo, todo parece demasiado razonado y sus piezas teatrales se apoyan muy especialmente en los diálogos, en la palabra preciosista. Sus personajes femeninos tienen una enorme importancia. Pocos autores tratan el amor con tanto realismo y sentido común, sin exageraciones librescas y malamente literarias.

 

Marivaux fue el creador de un nuevo estilo de comedia risueño, exquisito, ingenioso y fundamentado en un atento análisis de los caracteres y las relaciones amorosas, estilo que llegó a denominarse “marivaudage”. Llegó a convertirse en el más importante representante del sentimentalismo y en el precursor de la comedia de análisis. En este teatro, el más netamente clásico que existe, todo -marco, intriga, personajes- está simplificado en extremo; lo único que importa son los sentimientos. Es casi exclusivamente un teatro de amor; éste, en él, es un sentimiento delicado cuyo nacimiento, crecimiento, decepciones, susceptibilidades y contradicciones observamos. Marivaux terció en la famosa “querella de antiguos y modernos”, poniéndose al lado de La Motte a favor de los últimos. El comediógrafo Molière ensombreció la fama de Marivaux como hombre de teatro, que quedó un tanto olvidado por la crítica de sus contemporáneos y no ha sido sino en el siglo XX cuando su obra ha adquirido un mayor relieve. En la actualidad está considerado como uno de los dramaturgos emblemáticos del XVIII.

 

Pierre Carlet de Chamblain de Miravaux nació en París el 4 de febrero de 1688 y falleció en la capital francesa el 12 de febrero de 1763. Nació en el seno de una familia burguesa. Asiduo de los salones intelectuales, escribió en su juventud algunas novelas, pero solo se dedicó activamente a la literatura cuando, tras una quiebra financiera, lo necesitó para ganarse la vida. Perteneció a la Academia Francesa (1743). Atraído por el periodismo fundó tres periódicos: Le Spectateur Française (1722-1723), L’Indigent Philosophe (1726-1727) y Le Cabinet du Philophe (1734).

 

Escribe y estrena muchísimo: Arlequín, refinado por el amor (1720), La sorpresa del amor (1722), La doble inconstancia (1723), El juego del amor y del azar (1730), la más popular de sus obras, El triunfo del amor (1732), Las falsas confidencias (1737) y La prueba (1740). También es necesario citar sus dos novelas inacabadas que influyeron notablemente sobre narradores posteriores: La vida de Marianne (1731) y El campesino enriquecido (1735-1736), y, finalmente mencionaremos, la parodia de Los trabajos de Persiles y Sigismunda, de Cervantes. Y como dijo el dramaturgo francés: “Algunas personas se creen todo en cuanto se las susurra el oído”.

 

 

Francisco Arias Solís

 

Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

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Nos gustaría contar con su participación.

 

Gracias.

 

Miguel Ángel Asturias por Francisco Arias Solís

 

MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS
(1899-1974)

 

Mi libertad llamadla fantasía

en todo lo demás soy prisionero,

cárcel la realidad, la noche, el día,

la carne, el mundo,todo lo que quiero.”

Miguel Ángel Asturias.

 

LA VOZ DE LA POESÍA ENAMORADA

 

La obra poética de Miguel Ángel Asturias ha sido desplazada en cierto modo por la enorme difusión de su obra de novelista. Pero la sensibilidad poética del escritor guatemalteco impregna toda su obra literaria.

 

La poesía de Asturias, como casi toda su obra, refleja los sentimientos del autor. El amor hacia la humanidad; el amor hacia la rica fuente inspiradora de su pasado maya-quiché; como el acendrado amor por la libertad y la justicia. Es el amor el que conduce continuamente su verso. Cuando lo guía por senderos de lucha, produce una voz bronca; cuando es hacia la ternura, arranca dulces sonidos para el ser amado. En su obra poética hay cabida para la poesía sobre el amor y para la poesía enamorada. Es este último aspecto el que interesa observar, para determinar el concepto que, a través de la poesía, demuestra tener del amor, así como el tratamiento que da a la mujer de la cual se halla enamorado.

 

Miguel Ángel Asturias nace en Guatemala el 19 de octubre de 1899. De padre español y madre india, sus simpatías se inclinarán por la ascendencia materna. Prueba de su cariño por los pueblos primitivos de su patria sería el tema de la tesis de su doctorado en Derecho –El problema social indio (1923)- y la traducción con el mexicano González de Mendoza, del Popol Vuh (1927), libro sagrado de los indios quiché.

 

Con sólo cinco años marcha con su familia a Salamá, huyendo de las iras del dictador Estrada Cabrera. Con ochos años de edad vuelve a Guatemala. Poco antes de finalizar 1917, tuvo una impresionante experiencia: el terremoto que asoló a Guatemala el día de Navidad. Vio caer parte de su casa, así como muchas casas vecinas. Vio toda una población presa de terror, corriendo y dando alaridos por las calles.


Tembló la tierra y tembló el régimen político que dominaba Guatemala durante cuatro lustros. Los estudios de Derecho de Miguel Ángel se alternan con su quehacer literario y la actividad política, participando en las reivindicaciones estudiantiles y luchando contra la dictadura de su país. Fue uno de los fundadores de la revista El Estudiante, la más combativa de su época. También es uno de los más destacados colaboradores de la revista Cultura. Los estudiantes del grupo Cultura, serían más tarde conocidos por la “generación de 1920”, en recuerdo del año en que cayó el régimen de Estrada Cabrera.

 

Abogado en 1922, fue uno de los fundadores de la Universidad Popular. Movido por su inquietud social se convierte en un nuevo y gran defensor de los indios. Asturias es un luchador a favor de esa clase social desposeída de todo, sojuzgada, despreciada.


Viaja a Londres y desde allí marcha a París, donde se encuentra con Vicente Huidobro, César Vallejo, Alejo Carpentier, Alfonso Reyes. Conoce también a los más importantes inspiradores del surrealismo: Breton, Aragon, Eluard.


En 1928 vuelve a su país, después de pasar por La Habana. Publica
Arquitectura de una nueva vida. Deslumbrado por el mundo quiché, publica en 1930, una de sus obras cumbres Leyenda de Guatemala. Al promediar el año 1930, llega a Madrid. Frecuenta la tertulia del salón de la Granja del Henar, que era presidida por don Ramón del Valle-Inclán. Escribe su primea novela importante El señor presidente. En su país funda el Diario del Aire.


La revolución de 1944, que inicia un periodo democrático en Guatemala, repercute hondamente en la vida del poeta. Viaja por América del Sur como agregado cultural de la embajada en Buenos Aires. Pasa a París como ministro consejero de la embajada y de allí, a El Salvador, con el cargo de embajador, pero el golpe de Estado de 1954, que terminó con la caída de Arbenz, le obligó a exiliarse en Buenos Aires por no querer aceptar la dictadura de Castillo Armas.


En 1966 es galardonado con el premio Lenin de la Paz. Al año siguiente recibe el premio Nobel de Literatura, siendo embajador de Guatemala en París. En mayo de 1968, estuvo en Mallorca, siguiendo el consejo de su amigo y médico, doctor Falicoft. A partir de esa fecha no dejó de visitar la isla. En abril de 1974 fue invitado a pronunciar una conferencia sobre Fray Bartolomé de las Casas, en Sevilla. Después de una breve estancia en Sevilla, Miguel Ángel Asturias volvió a Madrid, donde falleció el 9 de junio de 1974.

 

Entre sus novelas, además de las citadas, recordamos: Hombres de maíz, Viento fuerte, El papa verde, Los ojos de los enterrados, Week-end en Guatemala, El alhajadito, Mulata de tal, El espejo de Lida Sal y Viernes de Dolores. Escribe piezas teatrales como Soluna, La audiencia de los confines, Chantaje, Dique seco y El rey de la altanería. Entre los títulos más relevantes de su obra poética se cuentan: Rayito de estrellas, Sonetos, Anoche, 10 de marzo de 1543, Sien de alondra, Ejercicios poéticos sobre temas de Horacio y Clarivigilia primaveral.


La primera poesía de Asturias tiene indiscutiblemente una honda huella modernista. El surrealismo llegará al poeta guatemalteco con tanta fuerza como el modernismo. Pero junto a ambas influencias, continúa latiendo siempre la personalísima impronta de un vigoroso pasado. Y como dijo nuestro poeta: “... Madre, / gracias porque me inventaste; / yo no era, fui inventado por ti / en las letras, las estrellas, las hojas y los sueños”.

 

Francisco Arias Solís

 

Donde mora la libertad, allí está mi patria.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

Nos gustaría contar con su participación.

 

Gracias.

Feliciano de Silva por Francisco Arias Solís

 

FELICIANO DE SILVA
(1492-1548)

 

...y á mí paresciéndome que debajo deste estilo

podria más hacer ver la virtud enjerida en tal

representacion, esta segunda comedia de Celestina

escribí y á vuestra señoría la enderecé.”

Feliciano de Silva.

 

 

LA VOZ DE LA SEGUNDA COMEDIA DE CELESTINA

 

Feliciano de Silva es famoso en la literatura española por ser continuador de dos obras: La Celestina y el Amadís de Gaula. Su mejor obra es la Segunda comedia de Celestina (1534), que fue censurada por la Inquisición en 1559, en la que el autor resucita a su protagonista, que vuelve a encontrarse con Elicia y Areusa. Silva fue el primero de los seguidores de Rojas que percibió en la vieja alcahueta, y no en la pareja de amantes, el centro y raíz de la famosa novela dialogada, de ahí que no dude a resucitar a la zurcidora de malas voluntades. El éxito de esta segunda comedia fue tan arrollador que desbordó la influencia directa de Rojas. Los continuadores o imitadores se fijaron más en la resucitada remendadora de virgos que en la original: el toledano Gaspar Gómez, en la Tercera parte de la tragicomedia de Celestina no repara en su paisano Rojas y recoge los personajes de Silva. Igual hará más tarde Alonso de Villegas.

 

Sólo el durante mucho tiempo anónimo autor de la Tragicomedia de Lisandro y Roselia (1540) Sancho de Muñón, abreva en el original. Menor mérito tiene Silva como continuador de la primera novela de caballerías. Es autor del Noveno libro de Amadís de Gaula, cuyo larguísimo título reza Crónica del muy valiente y esforçado príncipe y cavalleresco de la Ardiente Espada Amadís de Grecia, hijo de Lisuarte de Grecia, Emperador de Constantinopla, y rey de Rodas, que tracta de los grandes hechos en armas y de los de sus altos cargos y extraños amores. Este título es bien significativo de la complicación argumental de la obra, con lances inverosímiles, y también del enrevesamiento de su lenguaje. El mismo carácter tienen, Lisuarte de Grecia (1514), Don Rogel de Grecia (1534) y Don Florisel de Niquea (1532-1551) cuyo protagonista, hijo de Amadís de Grecia, continúa el linaje de los Amadises.

 

Los libros de caballerías del mirobrigense Silva fueron muy celebrados en su época y traducidos a varias lenguas europeas, aunque Cervantes los trató duramente en el Quijote. En América, la reputación de Silva fue inmensa y Don Florisel de Niquea llegó a ser el libro más popular del Nuevo Mundo. Fue autor asimismo del libro autobiográfico Sueño de Feliciano de Silva (1532).

 

Feliciano de Silva y Guzmán nació en Ciudad Rodrigo, provincia de Salamanca, hacia 1492 y murió en su ciudad natal el 24 de junio de 1558. Estuvo en Sevilla al servicio del arzobispo don Diego de Deza, al que le dedicó Lisuarte de Grecia, publicado en esta ciudad. Sirvió dos años al emperador Carlos V, durante los cuales pudo haber participado en la Guerra de las Comunidades (1520-1521) del lado del emperador. Hacia 1520 Silva se casó con Gracia Fe, hija de Hernando de Caracena, un judio converso. Feliciano de Silva tuvo siete hijos, cuatro hijas y tres hijos. El 23 de agosto de 1523 se le otorgó el puesto de regidor de Ciudad Rodrigo de por vida, fue también árbitro en los tribunales, perito en testamentos, testigo en posesiones de canonjías. A pesar de ser lego y nuevo cristiano, el cabildo de la catedral le designó como representante en el concilio de Salamanca.

 

El autor de la Segunda Celestina, Feliciano de Silva, tan maltratado por Cervantes en el Quijote por sus famosos libros de caballerías, fue, como, los otros dos mejores –Rojas y Sancho Muñón-, un encubierto o enmascarado autor de tan excelente obra dramática. Y nos sorprende su lectura por la vivacidad, desenfado, gracia que manifiesta en todas sus escenas esta admirable Segunda comedia de Celestina. Comedia y no tragicomedia, como la de Rojas y Sancho Muñón; difícil le hubiese sido, en efecto; a su autor, volver a matar a Celestina, después de haberla resucitado. Y, de no matarla, tampoco era cosa de hacer morir trágicamente a los apasionados amantes, cuyos nombres, en esta Segunda Comedia, son los algo enrevesados para nosotros de decir: Felides y Polandria. Una vez decidida la meta de fingirse Celestina resucitada ya toda la perspectiva dramática de la obra de Rojas quedaba desviada y no podía seguir ese cauce trágico de su primitiva invención; como haría, con tan extraordinario acierto, apenas unos años después que Silva, el también seudo-anónimo Sancho Muñón, en su Celestina tercera.

 

La lectura de esta extraordinaria comedia de Silva, no sólo nos divierte y conmueve, sino que nos ofrece curiosidad mayor al compararla y equipararla con su antecesora de Rojas y con sus sucesoras de Sancho Muñón y Lope de Vega en su incomparable Dorotea.

 

Es curioso que, siendo esta deliciosa comedia de Silva anterior de unos pocos años a la Tragicomedia de Lisandro y Roselia (ésta se sitúa pasado 1540 y aquélla hacia 1534 ), nos parezca más moderna la de Silva, y sobre todo, mucho más cercana a la de Lope. Aunque la Gerarda de Lope muera tragicómicamente, a su vez, cayéndose por la escalera, como es sabido, y mereciendo el comentario adecuado a los testigos de su desdichado accidente mortal: porque “iba a buscar agua y no vino”.

 

El fantasma de Celestina, resucitada por Silva es tan fantasmal, en efecto, que las jóvenes enamoradas convierten ingeniosamente, a esta Celestina con natural facilidad, en la más infeliz e inofensiva casamentera.

 

La segunda o renovada Celestina de la comedia de Silva está muy lejos de la endemoniada bruja hechicera, vieja barbuda que envenenó infernalmente el amor natural y puro de Calixto y Melibea, precipitándolo en la tragedia. La comedia de Silva –la más enriquecida de músicas, canciones y serenatas-, tan expresa como expresivamente, elude el canto erótico de la sangre. Por eso es cómica y no trágica . Por eso (tan natural como sobrenaturalmente por eso) acaba en bodas.

 

Francisco Arias Solís

 

Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.

 

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 

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Bartolomé de Torres Naharro por Francisco Arias Solís

 

BARTOLOME DE TORRES NAHARRO

(h. 1485-h.1524 ó 1531)

 

Si por amarte esperaba cortesía,

por mis huesos la querría

si viniesen en tus manos

que la triste carne mía

sé que antes de año y día,

será un montón de gusanos.”

Bartolomé de Torres Naharro.

 

LA VOZ DEL PRIMER PRECEPTISTA TEATRAL

 

En el reinado de Carlos I encontramos dos autores, Gil Vicente y Torres Naharro, que a caballo entre el pasado y el Renacimiento, ponen las primeras piedras del teatro español. A Torres Naharro se le considera el primer maestro de la comedia “a fantasía” o drama novelesco -que trata lo fantástico con visos de realidad-, por la complicación y enriquecimiento de la intriga, la multiplicación de personajes, quizá llevada al exceso, y el estudio de los caracteres.

 

La Propalladia (1517), título con el que Torres Naharro recopiló el conjunto de su obra, es un libro curiosísimo en el que lo mismo se leen versos escritos en latín, como en italiano y en catalán, además del castellano. Hay ya allí el germen del futuro teatro español, con su gracejo, ciertos caracteres, el desarrollo de la intriga, más complicado que antes, con mayor número de personajes, y con tirada de versos que tienen, a veces un primor literario y una gallardía a que antes no se estaba acostumbrado.

 

Bartolomé de Torres Naharro nace en la Torre de Miguel Sesmero, provincia de Badajoz, hacia el año 1485, las únicas noticias que de su vida tenemos las ofrece él mismo. Soldado, cautivo en Argel y sacerdote en sus últimos años, vivió en Roma y Nápoles al servicio de varias personalidades civiles y eclesiásticas. Sus obras se representaron en la corte pontificia con asistencia en alguna ocasión del Papa. En fecha desconocida regresó a Sevilla, donde escribió sus últimas comedias y al parecer murió entre 1521 y 1531, dándose como fecha más probable la de 1524.

 

Torres Naharro escribió Propalladia en medio de una corte pontificia de religiosidad barrida por los vientos paganizantes del Renacimiento. Más soldado y cortesano que sacerdote, él mismo es un hombre renacentista aunque aferrado a las fuerzas vectoras del medievo; así, los poemas que incluye en Propalladia, pese a su residencia italiana, son tradicionales y su temática se arraiga en el moralismo satírico medieval, destacan por la flexibilidad métrica Lamentaciones de amor y las Epístolas; y por el contenido, las sátiras, furiosas diatribas contra la curia, contra aquel “castillo de malicia” como define a Roma: “digo que Roma es lugar / do para el cuerpo ganar / habéis de perder el alma”.

 

Al frente de su “opera omnia”, Propalliada, puso Naharro un prólogo que le convierte en el primer preceptista teatral de la Europa renaciente. Aceptando la división horaciana de las cinco jornadas, define la comedia como un “artificio de notables y finalmente alegres acontecimientos”, dividiéndolas en dos clases; son comedias “a noticia” aquellas que tienen una base real, y “a fantasía” las creadas sobre la pura invención. Y ejemplifica esta división afirmando que al primer tipo corresponden Soldadesca y Tinellaria; al segundo; Serafina e Himenea.

 

Las primeras piezas de Naharro, Diálogo del Nacimiento y Trofea son ejercicios de aprendizaje a base de Juan del Encina. Pero ya en las dos comedias a noticia, aunque no faltan las influencias de los clásicos latinos, el autor parece haber encontrado camino propio. En Soldadesca, militares italianos y españoles dialogan en un ambiente de vida alegre y desenfadada, no exenta de lances atrevidos. La nota satírica anticlerical se acentúa en Tinellaria: la acción transcurre en una cocina (tinello) de la curia romana y consiste en los comentarios que los criados van desgranando para poner al descubierto las entrañas de la vida pontificia sin pararse en barras ni en la grosería de los vocablos.

 

En el grupo de comedias de fantasía encontramos dos piezas claves Serafina e Himenea, y dos mediocres, Jacinta y Aquilana (no incluida en la edición de 1517), aunque estas contengan delicadas escenas y otra de dura crítica social. Jacinta, antecedente de Himenea, escenifica un tema socorrido: la protagonista, so disculpa de elegir a uno de ellos por marido, hace relatar a tres peregrinos noticias de sus países.

 

Himenea es la clave del teatro de Naharro que se anticipa a la comedia de capa y espada del siglo siguiente al poner en escena el problema de la honra: Himeneo y Fabia son sorprendidos durante una cita nocturna por el hermano de la doncella, el cual pretende salvar el honor de la familia matándola. Himeneo le persuadirá a permitir el casamiento.

 

Torres Naharro es también poeta lírico, aunque utilizó sólo los metros tradicionales y los temas procedentes de la poesía cancioneril. Destacan entre ellas sus Lamentaciones de amor, algunos romances, las sátiras de la Corte papal y un poema licencioso, el Concilio de los galanes y cortesanos en Roma.

 

Propalladia supone en 1517 para el teatro un paso gigantesco en lo referente a técnica, al manejo de los personajes, a expresividad y a estudio de tipos realistas, de una vitalidad poderosa. Que los esquemas escénicos de Naharro no se impusieran hasta Lope puede parecer extraño; pero la culpa de ello hay que achacársela a la Inquisición que prohibió Propalladia y hasta 1573 no permitió una edición expurgada del libro. Y como dijo nuestro autor: “El decoro en las comedias es como el gobernalle en la nao, el cual el buen cómico siempre debe traer ante los ojos”.

 

Francisco Arias Solís

 

Si quieres la paz, trabaja por la justicia.

 

 

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 

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Foro Libre: Homenaje a Xavier Zubiri

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

 

El ser no es algo entendido, sino que es ser sentido”.

Xavier Zubiri.

 

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A XAVIER ZUBIRI

 

El próximo lunes, día 21 de septiembre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del filósofo vasco Xavier Zubiri (1898-1983), con motivo del 26º aniversario de su muerte.

 

Junto a los numerosos pensadores que se especializan en cualquier rama del saber o de las ciencias humanas, emerge un filósofo (sin duda, una de las cabezas pensantes más sobresalientes de la Península), que se mantiene apartado del mundo político-social para consagrarse estrictamente a la reflexión metafísica y antropológica: Xavier Zubiri. Perteneciente a la tradición de los especulativos puros y dotado de una inmensa cultura científica, teológica y filosófica, fue un hombre de primerísimo rango, cuya aportación merece ser comparada con la de los más grandes maestros del siglo XX de la filosofía mundial.

Se trata de la figura más importante de la llamada Escuela de Madrid. Su filosofía pretende volver a las raíces del pensamiento y la inteligencia, reaccionando contra las corrientes positivistas, tecnicistas y pragmáticas.

Xavier Zubiri y Apalategui nació en San Sebastián el 4 de diciembre de 1898, siendo por tanto de la verdadera generación que nace en el 98, García Lorca, Vicente Aleixandre, Concha Méndez, Victoria Kent, Juan José Domenchina, César Muñoz Arconada, Rosa Chacel y José Díaz Fernández. Zubiri vivió en Madrid desde siempre, ciudad en la que falleció el 21 de septiembre de 1983.

A partir de su tesis doctoral Ensayo de una teoría fenomenológica del juicio, Zubiri, ha publicado una larga serie de ensayos de gran contenido filosófico, reunidos casi en su totalidad en el volumen Naturaleza, Historia, Dios. De ellos, los más importantes son: Sobre el problema de la filosofía, Qué es saber, Ciencia y realidad, Cinco lecciones sobre filosofía, Inteligencia sentiente, Inteligencia y logos, Inteligencia y razón, Nuestra situación intelectual, Sócrates y la sabiduría griega y Sobre la esencia.

 

Francisco Arias Solís

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

 

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

Enrique de Villena por Francisco Arias Solís

 

ENRIQUE DE VILLENA

(1384-1434)

 

... después de elegido el Rei don Fernando,

en cuyo servicio vino Don Enrique de Villena,

el cual procuró la Reformación del Consistorio

i señaláronle por el principal dellos”.

Enrique de Villena.

 

LA VOZ DEL AUTOR DEL PRIMER TRATADO DE MÉTRICA

 

Enrique de Villena es uno de los escritores más interesantes del siglo XV español. Su vida estuvo rodeada de cierta leyenda; parece que fue muy aficionado a todo género de placeres, especialmente eróticos y gastronómicos. Pero fue también un hombre de estudios, interesado por los temas más diversos, cuya curiosidad refleja, por una parte, el mundo y la cultura medievales y anuncia ya las preocupaciones del humanismo prerrenacentista, por otra. Como humanista tradujo la Eneida (1428) y la Divina Comedia (1427), las primeras en castellano; pese a sus deficiencias y errores serían los útiles indispensables del naciente humanismo.

 

Enrique de Villena, maestre de Calatrava, nació en Cuenca en 1384. Aunque nunca fue marqués se le ha conocido como marqués de Villena y es uno de los personajes ilustres de la época. Nieto de Enrique II de Castilla y biznieto del infante Pedro de Aragón. Quedó huérfano a temprana edad, su padre que había sido desposeído del título de marqués de Villena murió en la Batalla de Aljubarrota en 1398. Educado en la corte de su abuelo Enrique II y posteriormente en la de Enrique III, estudió matemáticas, filosofía y astrología y alquimia. Aficionado a las artes mágicas, tuvo fama de brujo y encantador. Fue destituido de la dignidad de la orden de Calatrava, otorgada por Enrique III. Su capacidad moral ha sido puesta repetidas veces en tela de juicio y Pérez de Guzmán asegura que “fue avido en pequeña reputación de los reyes de su tiempo y en poca reverencia de los cavalleros”, como parecen demostrar algunas bajezas tales como acceder al divorcio para que su mujer, doña María de Albornoz, se convirtiera en amante de Enrique III. A su muerte, ocurrida en Madrid en 1434, casi todas sus obras fueron quemadas por el obispo Lope de Barrientos por orden de Juan II de Castilla.


Entre los títulos que nos han llegado de lo que dejó escrito, se halla el Arte de trovar (1424), dedicado al marqués de Santillana, muy importante para la historia de la literatura ya que es el primer tratado de métrica de nuestra lengua, del que sólo se conservan fragmentos, y del que parece se inspiraba en su gran conocimiento de libros de los trovadores provenzales y catalanes. Otros títulos de sus obras son: el Tratado de la lepra; el Tratado del Arte de cortar del cuchillo o Arte cisoria (1423), la primera obra de recetas culinarias; el Libro de aojamiento o fascinología, compendio de datos médicos y supersticiosos con interesantes descripciones sobre usos pintorescos; Los doce trabajos de Hércules (1417), obra que escribió primero en catalán a ruegos de su amigo el caballero mosén Pero Pardo, y que tradujo luego al castellano, reformándola algo; siguiendo a Dante, Petrarca, Villena hace tras cada trabajo una exposición alegórica, “la verdad de la historia y su aplicación moral”, distinta según los estados o clases sociales del mundo, doce trabajos que se aplican a los doce estados del mundo: “estado de príncipe: estado de perlado: estado de cauallero: estado de religioso: estado de cibdadano: estado de mercader: estado de labrador: estado de oficial: estado de maestro: estado de discípulo: estado de solitario: estado de mujer”.

 

Francisco Arias Solís

 

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