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Francisco Arias Solís

Luis Cernuda por Francisco Arias Solis

 

LUIS CERNUDA

(1902-1963)

 

No es el amor quien muere,

somos nosotros mismos”.

Luis Cernuda.

 

LA VOZ DEL POETA DE LA SOLEDAD

 

Leer y releer al Luis Cernuda provoca una mezcla de entusiasmo e indignación: Luis Cernuda es sin lugar a dudas un poeta cuya trascendencia en la literatura contemporánea, adscrito a la generación que sea, o a la que no sea, no ha tenido en España el reflejo que merece. Habrá que esperar, sí, habrá que esperar a esos actos de justicia que impone el tiempo sobre las circunstancias de una época, cuando se barre la basura, llueve fuerte y sale el sol.

 

En su abrumadora soledad, rodeado de silencio e incomprensión, este extraordinario poeta muere en solitario en la casa de Concha Méndez en México y sólo tiene al final la compañía de un joven poeta que le admira. Para Luis Cernuda, la soledad era una forma del verdadero ver y del verdadero contemplar y saber. Pero hay otra soledad en Cernuda que le remite a sus propias soledades para que de su alma surjan ideas, surjan imágenes.

 

El 21 de septiembre de 1902, nace Luis Cernuda en Sevilla, en el seno de una familia burguesa. Uno de sus primeros encuentros con la poesía fue con ocasión del traslado de los restos de Bécquer, desde Madrid a Sevilla, en 1911. La lectura de la poesía de Bécquer le provocó una honda impresión.

 

La soledad acompañó a Cernuda desde sus años iniciales. Hacia los catorce años hace su primera tentativa de escribir versos, tentativa que según confiesa el poeta: “suscitaba en mí rubor incontrolable”.

 

Fue alumno de Pedro Salinas en la Universidad hispalense, donde se licenció en Derecho. En 1924, Cernuda vivía en la calle del Aire. En esa calle, surgirá su Perfil del Aire que publicarían Emilio Prados y Manuel Altolaguirre en la revista “Litoral”. Bergamín escribió: “La personalidad poética de Luis Cernuda se afirma con su librito: Perfil del Aire, joven y perfecta; idealmente andaluza, su poesía tiene, sobre todo, la gracia, el angélico don andaluz -sevillano- de la gracia, tiene ángel (auténtico, no mixtificado, por ningún sobrenaturalismo literario), y tiene arquitectura ideal viva, ligera, erguida, nítida, como una Giralda”.

 

En 1925 conoce Cernuda a Juan Ramón Jiménez. El año 1927 es una fecha importante para la afianzación poética de Cernuda. El poeta conoce a Lorca y a Vicente Aleixandre. En 1928 marcha a Toulouse en cuya Universidad fue lector de español, pero vuelve a Madrid, al año siguiente.

 

En 1936, se publica en la revista “Cruz y Raya” todos los libros escritos por Cernuda hasta entonces, bajo el conocido título de La Realidad y el Deseo. Lorca nos dijo: “La Realidad y el Deseo me ha vencido con su perfección sin mácula, con su amorosa agonía encadenada, con su ira y sus piedras de sobra. Libro delicado y terrible al mismo tiempo como un clave pálido que manara hilos de sangre por el temblor de cada cuerda. No habría escritor en España, de la clase que sea, si es realmente escritor, manejador de palabras, que no quede admirado del encanto y refinamiento con que Luis Cernuda une los vocablos para crear un mundo poético propio”.

 

Durante la guerra civil se exilió a Inglaterra, enseñando español en la Universidad de Glasgow y más tarde en la de Cambridge. En 1947 se traslada a Estados Unidos para enseñar como profesor en Mount Holyoke College, trasladándose en 1952 a México, de cuya Universidad Nacional Autónoma fue profesor. En México vive en casa de Concha Méndez, separada ya del que fue su esposo Manuel Altolaguirre, que en el homenaje a Luis Cernuda en 1936, dijo de él: “No conozco poesía más clara que la suya”. Desilusionado y solo, solo como siempre lo había estado, Luis Cernuda murió inesperadamente, el día 5 de noviembre de 1963, había cumplido 61 años.

 

El burgués educacional que configuró su nacimiento, luchaba de continuo con su rebeldía social, con su innato descontento con unas fórmulas ambientales, que habían de producir un radicalismo antiburgués.

 

La perfección es el signo que preside la obra del gran poeta de la soledad, hasta el punto de que, de humanismo contenido, sugiere haya sido trabajada por algún elemento: aire, sutil fuego. Hay en ella algo de intocable y aún de intangible. Y por ello, de raíz romántica, entra en el clima de lo clásico. Su poesía se hace ella misma, ella a solas. Cadencia que el aire arranca de la realidad inalcanzable. Gemido y llanto que se resuelven al fin en palabra. Canto del deseo; el canto más antiguo, enigmático, de la vida en su permanente alborear. Su lucha íntima entre la realidad y el deseo se le transparentaba en medio de un becquerianismo que le trasminaba desde su niñez sevillana y del que nunca él renegó. Y como dijo el poeta sevillano: “Tú, verdad solitaria, / transparente pasión, mi soledad de siempre, / eres inmenso abrazo; / el sol, el mar, / la oscuridad, la estepa, / el hombre y su deseo, / la airada muchedumbre, / ¿qué son sino tú misma? / Por ti, mi soledad, los busqué un día; / en ti, mi soledad, los amo ahora”.

 

Francisco Arias Solís

 

Por esa libertad bella como la vida.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foro Libre: Homenaje a Samuel Beckett

 

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ

e-mail: pazylibertad@arrakis.es

URL: http://www.internautasporlapaz.org


“Quisiera que mi amor muriese

y que lloviera sobre el cementerio

y las callejas por las que camino

llorando a aquella que creyó que amaba.”

Samuel Beckett.

HOMENAJE DE FORO LIBRE A SAMUEL BECKETT

 

El próximo lunes, día 29, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del escritor irlandés en lenguas inglesa y francesa Samuel Beckett (1906-1989), con motivo del 20º aniversario de su muerte.

 

Beckett es uno de los dramaturgos más originales y que mayor influencia ha ejercido en los escritores contemporáneos. Su teatro se caracteriza por la ruptura de las técnicas tradicionales. Sus obras cada vez más estáticas, sin acción y sin trucos escénicos, presentan un mundo interior sin relación con el exterior: son la apoteosis de la soledad humana sin el menor atisbo de esperanza. En su producción destaca la pieza teatral de dimensión filosófica Esperando a Godot (1952), con la que inició al mismo tiempo que el rumano Eugène Ionesco, el llamado “teatro del absurdo”, alcanzando con ella fama mundial.

 

A partir de mediados de los cuarenta Beckett escribe preferentemente en francés. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y Francia fue ocupada por el ejército nazi, Beckett apoya a la Resistencia Francesa y es perseguido por la Gestapo. En 1961 le otorgan el Premio Internacional de Literatura compartido por Jorge Luis Borges por su contribución a la literatura mundial y en 1969 el Premio Nobel de Literatura.

 

Beckett inicia su carrera literaria en el ámbito de la poesía con Whoroscope (1930). Al año siguiente escribe un ensayo crítico Proust, que sentaría las bases filosóficas de su vida y de su obra. Sus primeras novelas, Murphy (1938) y Watt (1953), intentan recoger las posibilidades humorísticas de la lengua inglesa, en combinación con su obsesión por el lenguaje y el orden lógico de éste impuesto por la mente humana; en ellas aparece ya una de sus ideas claves: la impotencia individual. Todo ello se hace más palpable en su trilogía de novelas escritas en francés Malone muere (1951), El innombrable (1953) y Como es (1961), a las que habría que añadir Molloy(1951). Su obra más famosa es una pieza teatral, En attendant Godot (Esperando a Godot) (1952). Otras obras del autor, que siguen la misma línea son Final de partida (1957), Días felices (1961) y Acto sin palabras (1962).

 

Francisco Arias Solís

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

 

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

Patricio de la Escosura por Francisco Arias Solis

 

PATRICIO DE LA ESCOSURA

(1807-1878)

Y oprimiendo contra el pecho

a un niño ya moribundo;

sumida en dolor profundo

una mujer en la venta

te olvida, guerra cruenta:

sólo al hijo ve en el mundo.”

Patricio de la Escosura.

 

LA VOZ ROMÁNTICA DESTERRADA

 

En una primera época la novela histórica liberal, y hasta que se politiza abiertamente en dirección al republicanismo o a un cierto socialismo, es cultivada por el asturiano Patricio de la Escosura, militar, dramaturgo, político que sufrió varios destierros, además de poeta romántico. Escosura trata la Historia medieval en el Conde de Candespina (1832) y el tema del pastelero de Madrigal en Ni rey ni Roque (1835). En El Patriarca del Valle (1846-1847) a vuelta con una historia más o menos folletinesca, el autor logra embutir parte de la historia liberal de su época.

 

Patricio de la Escosura Morrogh López de Porto Walcott nace en Madrid el 5 de noviembre de 1807. Durante la Guerra de la Independencia su familia se traslada a Lisboa y luego a Valladolid, donde cursa estudios en el muy ilustre Colegio de San Gregorio.

 

Regresado a su ciudad natal en 1820 estudia Moral y Leyes en la Universidad de Madrid y completó su formación asistiendo a las clases de literatura de Don Alberto Lista, en donde conocería a sus grandes amigos Espronceda y Ventura de la Vega.

 

Forma parte con sus amigos de la sociedad de “Los Numantinos” y se indigna como ellos, por el ajusticiamiento de Riego en 1823. Con motivo del juicio a que fueron sometidos, Escosura emigró a Versalles, París y Londres.

 

Hace carrera militar, como Ros de Olano, e ingresa en 1827 en la Academia de Artillería, de donde sale con destino a Valladolid a las órdenes de O’Donnell. Vuelve, destinado a Madrid, y con motivo de la muerte de Fernando VII Escosura acompaña al cadáver al Panteón de El Escorial, al mando de dos piezas de artillería. Fue ayudante de campo de don Luis Fernández de Córdova, y –con motivo del Motín del la Granja, cuando su jefe fue separado del servicio- se retiró de la milicia con el grado de capitán.

 

Toma parte desde entonces en las tertulias de “El Parnasillo”, y, en su activa militancia literaria de entonces, llegó a ser Presidente del Liceo en 1840. Su participación política en el Partido Liberal le lleva a ser responsable político de Guadalajara y a enfrentarse con el pronunciamiento de Septiembre de 1840. Victoriosos los pronunciados, Escosura huye a Valencia y de allí a París, donde vuelve a estar tres años exiliado.

 

Gracias al pronunciamiento de 1843, regresa Escosura a Madrid y es nombrado para altos cargos de la administración. Juega un papel importante en la génesis de la Guardia Civil. En 1847 es nombrado Ministro de Gobernación.

Diputado en Cortes y miembro de la Real Academia realiza una labor meritorio fruto de la cual fue la publicación de su obra más renombrada El Patriarca del Valle, en la que no sólo narra las vicisitudes políticas del liberalismo español, sino que nos hace penetrar en la vida de las reuniones literarias de Madrid de 1830.

 

Su paso del partido moderado al progresista inicia su declive político pese a una etapa floreciente en la que es nombrado Embajador en Lisboa (1851) y, de nuevo, Ministro de Gobernación en enero de 1856. Su enfrentamiento con O’Donnell precipita su dimisión.

 

Escosura destaca, sobre todo, como autor teatral, con obras como La Corte del Buen Retiro (1837), Bárbara de Bomberg (1837), Las mocedades de Hernán Cortés (1844) y Don Pedro Calderón de la Barca, que se estrenó en un aniversario de la muerte del dramaturgo, el 25 de mayo de 1867, en el Teatro de la Zarzuela. Esa noche el autor tuvo que saludar varias veces y la obra mereció críticas muy positivas. Además de los dramas históricos citados, Escosura escribió comedias como Las flores de Don Juan, El amante universal, etc. Fue también crítico e historiador literario, y en estas actividades destacan sus estudios sobre Calderón. Se hizo muy célebre su poema “El Bulto Vestido de Negro Capuz”, que sufrió numerosas imitaciones posteriores.

En 1863 es nombrado Comisario de España en Manila, y, diez años más tarde, Embajador en Alemania, donde empieza a resentirse su salud. Es relevado de su puesto con la proclamación de la I República. Escribe sus memorias de Comisario en Manila bajo el título de Recuerdos de Filipinas (1877) y es esta su última contribución importante a las letras españolas.

 

Desengañado y solitario, tras una vida de permanente agitación y lucha, muere Patricio de la Escosura en Madrid, el 22 de enero de 1877. Y como dijo nuestro poeta. “Del suspirado día mensajero / el crepúsculo pálido termina / una mañana del helado enero”.

 

Francisco Arias Solís

 

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

¿Qué cantan los poetas de ahora? por Francisco Arias Solis

 

¿Qué cantan los poetas de ahora? ¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?

Los grandes poetas siempre cantaron la Paz y la Libertad.

Federico García Lorca

"En la bandera de la Libertad

bordé el amor más grande de mi vida."

***

 

Pablo Neruda

 

"La poesía es un acto de paz. El poeta nace de la paz

como el pan nace de la harina."

***

 

Ernesto Cardenal

 

"Yo he repartido papeletas clandestinas,

gritado: ¡VIVA LA LIBERTAD! en plena calle

desafiando a los guardias armados.

Yo participé en la rebelión de abril:

pero palidezco cuando paso por tu casa

y tu sola mirada me hace temblar."

***

 

Pedro Garfias

 

"Libertad para el preso,

justicia para el pobre,

respeto para el loco,

para el gobernador honrado, ínsulas,

y palabras de miel y aro de sol

para la dulce, dulce Dulcinea."

***

 

Fayad Jamis

 

"Por esta libertad

bella como la vida

habrá que darlo todo."

***

 

Gloria Fuertes

 

"Si todos los políticos

se hicieran pacifistas

vendría la paz."

***

Blas de Otero

 

"Pido

la paz y la palabra."

***

Antonio Machado

 

"Creo en la libertad y en la esperanza."

***

 

Miguel de Cervantes

 

"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones

que a los hombres dieron los Cielos; con ella no pueden

igualarse los tesoros que encierra la tierra, ni el mar encubre;

por la Libertad, así como por la Honra,

se puede y se debe aventurar la vida."

***

 

 

Rubén Darío

 

"Déjame en el monte, déjame en el risco,

déjame existir en mi libertad..."

***

 

José Bergamín

 

"Paloma vuelta quimera

las peores guerras del mundo

te han hecho su mensajera."

***

 

Miguel Hernández

 

"Para la libertad sangro, lucho, pervivo.

Para la libertad, mis ojos y mis manos,

como un árbol carnal, generoso y cautivo,

doy a los cirujanos."

***

 

Rafael Alberti

 

"¡Paz, paz, paz! Paz luminosa.

Una vida de armonía

sobre una tierra dichosa."

***

 

 

Nicanor Parra

 

"USA

donde la libertad

es una estatua."

***

 

José Antonio Muñoz Rojas

 

"No paro de recordar

aquello que me decía

de morir sin libertad."

***

 

León Felipe

 

"Se dice que en el mundo hay ahora

una mortífera epidemia de palomas...

Y el Consejo de la Paz no encuentra

por ninguna parte una paloma."

***

 

José Manuel Caballero Bonald

 

"Escribo la palabra libertad,

la extiendo

sobre la piel dormida de mi patria."

***

Octavio Paz

 

"La libertad es alas,

es el viento entre hojas, detenido

por una simple flor; y el sueño

en el que somos nuestro sueño;

es morder la naranja prohibida,

abrir la vieja puerta condenada

y desatar el prisionero..."

 

 

Ángela Figuera Aymerich

 

"Donde veas

que el látigo o la espada se levantan

que la prisión redobla su cerrojos

que los fusiles amenazan muerte

acércate y, a pecho descubierto,

lanza un tremendo NO que salve al mundo."

***

 

 

Paul Eluard

 

"Hay palabras que hacen vivir

y son palabras inocentes

La palabra calor la palabra confianza

Amor justicia y la palabra libertad."

***

 

Mayo del 68

 

"La poésie est dans la rue."

***

 

Francisco Arias Solís

 

La primera víctima de la guerra es la infancia.

 

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

Para participar en el festival puede remitir sus poemas a la dirección:

pazylibertad@arrakis.es

 

Se ruega y agradece su difusión.

 

 

José Ortega y Gasset por Francisco Arias Solis

 

JOSE ORTEGA Y GASSET

(1883-1955)

 

 

Yo soy yo y mi circunstancia...”

José Ortega y Gasset.

 

LA VOZ DE LA RAZON VITAL

 

El krausismo, el regeneracionismo y la generación del 98 son sin duda los gérmenes de un clima de renovación filosófica que creo que puede emparentarse con el clima literario de lo que se ha llamado el “novecentismo”.

 

La figura máxima de dicha renovación y autor en no escasa medida de la misma, es José Ortega y Gasset, a dicho fin, utiliza todos los medios a su alcance: el periódico, la conferencia, el libro, la cátedra, el ensayo literario, etc. La tarea no le fue difícil desde el primer momento, pues su padre –Ortega y Munilla- fue un novelista conocido y director de El Imparcial, donde publicaría el futuro filósofo sus primeros escritos; su madre pertenecía a una conocida familia –los Gasset- de políticos muy influyentes durante la Restauración. El joven José tuvo una educación esmerada en España, completando posteriormente su formación filosófica en Alemania; a los veintisiete años –1910-, Ortega era ya catedrático de Metafísica en la Universidad de Madrid.

 

José Ortega y Gasset nació en Madrid el 9 de mayo de 1883. Se crió entre el ruido de las rotativas y la emoción del suceso del día. El solía decir: “He nacido sobre una rotativa”. Cursó los estudios de primera y segunda enseñanza en un colegio de jesuitas en Málaga, donde, desde muy niño, mostró una gran afición por las asignaturas de lenguas clásicas. Latín y Griego. Licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad Central, en 1904 se doctora con una tesis titulada Los terrores del año 1000 (Crítica de una leyenda).

 

Estudió en Alemania con el profesor Cohen la filosofía kantiana y el neokantismo, y fue el importador en España de esas doctrinas filosóficas. Pero Ortega es un hombre del Sur, y la doctrina filosófica, adquiere un nuevo vigor, una fuerza viva, actual. No es la suya una filosofía deshumanizada. La razón pura perderá en él su pureza para convertirse en razón vital.

 

Muy joven, comenzó a colaborar en el diario de su familia –el más importante entonces, de España-. Sus escritos llamaron en seguida la atención por la perfección de su prosa y la profundidad de su pensamiento.

 

Al crearse en el año 1909 la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio fue nombrado profesor de Filosofía. Al año siguiente hace oposiciones a la cátedra de Metafísica y debuta como catedrático en la Universidad Central de Madrid, cátedra que ejercerá hasta 1936. Fundador de varios diarios, publicaciones y editoriales, entre ellas Revista de Occidente, que representó una apertura de España a la cultura internacional. La guerra civil le hace abandonar España y permanece nueve años en el exilio desarrollando ciclos de conferencias en varios países. Cuando Ortega vuelve a España en 1945, apenas pudo actuar públicamente, porque nunca quiso hacerlo oficialmente. José Ortega y Gasset muere en Madrid el 18 de octubre de 1955, y poco antes de morir dijo aquellas palabras estremecedoras: “En España, ni para morirse le dejan a uno en paz”.

 

En su libro Personas, obras, cosas recoge los artículos que, en forma de ensayos, fueron publicados en su primera juventud. En 1914 escribe Meditaciones del Quijote. El tema central de este libro es España. “Estos ensayos –escribe Ortega- son para el autor –como la cátedra, el periódico o la política- modos diversos de ejercer una misma actividad, de dar salida a un mismo efecto... Se trata, pues, lector, de unos ensayos de amor intelectual. El lector descubrirá hasta en los últimos rincones los latidos de la preocupación patriótica”. Quizá lo más granado de esta actitud se halle recogido en los ocho tomos de El Espectador, cuya publicación iniciará Ortega en 1916 y terminará en 1934. Ortega, desde su mocedad, ejercitó una función de orientación política, basta recordar dos de sus libros: España invertebrada (1921) y La rebelión de las masas (1930).

 

En 1910 dio su primera gran conferencia en la sociedad “El Sitio” de Bilbao, titulándola Pedagogía Social. En 1914 desarrolló en el teatro de la Comedia, de Madrid, su disertación Vieja y nueva política, señalando nuevos rumbos a la juventud de la nueva generación.

 

Siendo el Estado el eje de la sociedad y el gran impulsor de la historia, es natural que Ortega se preocupara de su origen y esencia. El origen deportivo del Estado se titula uno de sus ensayos más bellos, sin embargo, es más realista el ensayo Abenjaldun nos revela el secreto, donde Ortega resume las ideas que el gran sociólogo del siglo XV expone en sus Prolegómenos, sobre el origen del Estado de conquista o sociológico, como luego se ha llamado.

 

Su labor literaria y filosófica es la mayor y más importante de la España contemporánea. Hay que reconocerle el gran servicio pedagógico de haber puesto en circulación más ideas filosóficas que ningún otro español de su tiempo Ha escrito de todo lo divino y lo humano y es muy difícil, no ya resumir la vasta floresta de su obra, sino diferenciar los frutos más válidos. Citaremos al menos, algunos títulos: Ideas sobre la novela (1914), Vieja y nueva política (1914), El tema de nuestro tiempo (1923), La deshumanización del arte (1925), La redención de las provincias (1929), Misión de la Universidad (1930), Goethe desde dentro (1932), Rectificación de la República (1933), En torno a Galileo (1933), Ensimismamiento y alteración (1939), Ideas y creencias (1940), Sobre el amor (1940), Historia como sistema (1940), Apuntes sobre el pensamiento (1943) y Papeles sobre Velázquez y Goya (1950. Después de su muerte se publicaron, entre otros textos, El hombre y la gente (1957), ¿Qué es filosofía? (1958), Idea del teatro (1958), La idea de principio en Leibniz (1958), Meditación de Europa (1960), Origen y epílogo de la filosofía (1960) y Pasado y porvenir para un hombre joven (1962).

 

La ecuación personal de Ortega puede ser ésta: un liberal de su época, un fuerte temperamento estético que hace filosofía, un brillante escritor que permanecerá en la literatura española, por su forma y por su emoción estética, por su poesía. Su obra seguirá siendo, esencialmente, una obra de arte.

 

“En la España de los vencedores –escribe su famoso discípulo Julián Marías-, Ortega fue eliminado, sistemáticamente atacado, y se trató de borrar hasta su última huella, especialmente en la Universidad. Muchos emigrados –aunque fuesen de 1936 y no de 1939, aunque no hubiesen participado en la defensa de la República- simularon creer que Ortega no la había defendido, aunque la verdad estricta es que la defendió contra todos (contra los que la atacaron y contra los que usurparon su nombre y destruyeron su espíritu)”.

 

Francisco Arias Solís

Paz y libertad.


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Gracias.

Emilio Ballagas por Francisco Arias Solis

 

EMILIO BALLAGAS

(1908-1954)

 

Si pregunta por mí, dile que habito

en la hoja del acanto y de la acacia.

O dile, si prefieres, que me he muerto.

Dale el suspiro mío, mi pañuelo;

mi fantasma en la nave del espejo.“

Emilio Ballagas.

 

LA VOZ DE LA LIRICA NEGRISTA

 

La lírica negrista se desarrolla en las Antillas en la segunda mitad del siglo XX movida por la atención que empieza a prestarse a partir de 1910, año en el cual Frobenius publicó Der Scharwarse Dekameron. Después de la Primera Guerra Mundial el agotamiento espiritual de los ambientes artísticos encontró en el motivo una evasión exótica. En París despertó numerosos entusiasmos, entre ellos el de Picasso que pobló de fetiches su arte, mientras Josephine Baker revelaba desde los escenarios europeos los secretos de la danza negra. Fue el periodo en que se descubrieron también los grandes músicos y poetas negros de los Estados Unidos.

 

La atención dedicada al negro en las Antillas, presencia directa y no pocas veces dominante, marcó dos corrientes en la poesía: una folklorista que se contentaba con un acercamiento epidérmico al tema, y la otra de signo más profundo que trataba de penetrar y expresar la compleja espiritualidad del alma negra. Como es sabido García Lorca, extrajo iluminaciones determinantes durante su estancia en Harlem entre 1929 y 1930 y del contacto directo con el mundo y la poesía cubana. Rafael Alberti pareció dar empuje con el “Poema del mar Caribe”, escrito tras su estancia en Cuba en 1935, al acento social de la poesía negra antillana.

 

Con Emilio Ballagas, al folklore se une, superándolo, una profunda participación humana. En el “Baile del papalote”, por ejemplo, él se convierte en intérprete feliz de la espiritualidad negra en la que actúan profundamente el rito y el animismo, en la “Comparsa habanera” lo que domina es el ritmo, mientras que en la “Elegía a María Belén Chacón” se impone el problema humano y social que da vida a una de las interpretaciones más sensibles de la condición negra americana.

 

Emilio Ballagas Cubeñas nace en Camagüey el 7 de noviembre de 1908. A los quince años ya había escrito un cuento y a los dieciocho publica su primer poema “Rostro de cara”. En 1926 se gradúa de Bachiller de Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de Camagüey . En 1928 comienza los estudios de Pedagogía en la Universidad de la Habana. En 1933 se doctora en Pedagogía y ocupa la cátedra de Literatura y Gramática en la Escuela Normal para Maestros de Santa Clara, cargo que desempeña hasta 1946. Colabora como redactor en el periódico La Publicidad. En 1937 viaja a Francia. En 1942 edita junto a otros poetas la revista Clavileño. En 1946 obtiene el título de Doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de la Habana y al año siguiente se casa con Antonia López Villaverde. Se traslada a la Habana y es profesor en el Instituto de Segunda Enseñanza de Marianao. En 1951 obtiene con Cielo en rehenes el Premio Nacional de Poesía. Emilio Ballagas muere en La Habana el 11 de septiembre de 1954.

 

Emilio Ballagas es junto al puertorriqueño Luis Palés Matos, uno de los máximos representantes de la llamada “poesía negrista, negra o negroide”, cuyo iniciador fue Nicolás Guillén. Poesía que mediante el ritmo y los registros léxicos refleja la influencia de la cultura africana en el mundo americano.

 

Las composiciones de Ballagas son sensuales, dramáticas, dinámicas y de lenguaje propio. Su fama se debe sobre todo, a su producción negrista en Cuadernos de poesía negra (1934) y analogías fundamentales sobre el tema Antología de la poesía negra hispanoamericana (1944) y Mapa de la poesía negra americana (1946). En realidad, él representa una de las expresiones más logradas de la poesía pura. Desde Júbilo y fuga, hasta Elegía sin nombre, Nuestra Señora del Mar y Cielo en rehenes –libros reunidos más tarde en Obras poéticas (1955)- está documentado el proceso a través del cual ha pasado su lírica: de un verbalismo jubiloso –“gimnástico” lo han definido- del que es singular ejemplo el “Poema de la ele”, en las huellas de “Verdehalago” de Brull, a una doliente expresión romántica, para llegar finalmente a tonalidades neoclásicas. El periodo negrista es, sin embargo, uno de los momentos que mejor caracteriza a la poesía de Ballagas. Y como dijo el poeta cubano: “La carne es un laurel que canta y sufre / y yo en vano esperé bajo su sombra”.

 

Francisco Arias Solís

 

La paz no se reduce a la ausencia de guerras.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

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José Nogales por Francisco Arias Solis

 

JOSE NOGALES

(1860-1908)

 

¡Valiente soldado del Arte,

adiós, que luego nos veremos!...

También nosotros pronto iremos

con nuestra música a otra parte.”

Manuel Machado. A José Nogales.

 

LA VOZ DEL PERIODISMO MODERNO

 

José Nogales tenía sentido periodístico. Para un escritor tener sentido periodístico, en estricto sentido, es tener sentido del tiempo; del tiempo que vive y del tiempo en que vive (esto es, del tiempo suyo y del tiempo de los demás; del tiempo de todos y de su tiempo propio).

 

José Nogales Nogales nace en Valverde del Camino, provincia de Huelva, el 21 de octubre de 1860. Sin embargo, él se consideraba natural de Aracena. Su padre era notario. En Aracena estudia las primeras letras y marcha a Sevilla a estudiar Bachillerato. Allí comienza la carrera de Leyes. Nogales compaginaría sus estudios con el trabajo en los semanarios El Látigo y El Pensamiento Moderno. Antes de terminar la carrera, Nogales se marcha con unos amigos a Marruecos, en un navío contrabandista. “Fui a Marruecos a pasar unas semanas –nos cuenta Nogales- y pasé algunos años”.

 

En unión de un industrial inglés, Trinidad G. Absines, Nogales funda, dirige y realiza, prácticamente en solitario, casi dos años, el que fue el primer periódico de Marruecos, Al-mogreb Alaksa (El Lejano Occidente). Este periódico semanal siguió viviendo hasta bien entrado el siglo XX, en que se transformó en el Tangier Gazette.

 

Nogales inicia en el periódico marroquí una campaña contra la venta de esclavos que se practicaba en las plazas públicas. Es tanta la insistencia del periodista onubense, que los representantes europeos formularon ante su majestad xerifiana, una enérgica protesta por estos espectáculos de lesa humanidad, consiguiendo que la esclavitud fuese abolida. El Gobierno portugués condecoró a Nogales por esta campaña de humanidad y justicia.

 

En 1844 Nogales vuelve a España. Termina la carrera de Leyes y se establece en Huelva donde ejerce como abogado.

 

Desde el diario la Coalición Republicana emprende una campaña contra los métodos de explotación de la Compañía de Río Tinto, cuyo procedimiento de calcinación de las piritas producía unos humos que asolaban, poco a poco, todos los terrenos agrícolas sobre los que se posaban. Nogales consigue que la Compañía modifique sus sistemas y que abone las indemnizaciones a los perjudicados.

 

En los años finales de siglo José Nogales es secretario del Ayuntamiento de Niebla, bibliotecario de la Diputación Provincial de Huelva, se casa, y se dedica reposadamente a escribir. Aparecen sus primeros libros Mosaico, Leyendas y tradiciones de la Sierra y Nuevas cartas del Caballero de la Tenaza.

 

Las calidades literarias de Nogales se muestran en toda su belleza en los cuentos, artículos y relatos cortos. Las tres cosas del tío Juan es su cuento más conocido, escrito en el pueblo onubense de San Juan del Puerto. Funda y dirige la edición sevillana de El Liberal. De allí pasa a la redacción del de Madrid, donde ya vivió prácticamente sin interrupción. Publica dos novelas de costumbres andaluzas: Mariquita León y El último patriota. El libro Notas sevillanas es un compendio de sus artículos periodísticos sobre la Sevilla de principios del siglo XX.

 

El escritor describe en Mariquita León un pueblo corrompido por la tiranía y falta de honradez de tres caciques que intentan aniquilar el poder de la protagonista, rica terrateniente llegada a la cumbre de la jerarquía aldeana por medios honrados. Nogales alude a la corrupción del sistema electoral. Los caciques presionan a los aldeanos para que voten a favor del candidato que les designan.

 

En escritos de su madurez encontramos estas pinceladas sobre la dramática situación de los jornaleros en Andalucía. “El pueblo, la masa trabajadora –escribe Nogales- va despertando en fuerza de latigazos y merced a extrañas direcciones. El concepto de la propiedad es allí absolutamente feudal. Los hombres son para la tierra, no la tierra para los hombres. Y esta antigua concepción del derecho, que aún nos dan en las Universidades, donde se estudia más derecho romano que derecho español, hace que el jornalero se le considere como un apero de labranza a la entera disposición del señor de la tierra, no como un colaborador de imprescindible necesidad. El jornal supone la cantidad mínima suficiente para la sustentación del jornalero. La diferencia, entre el antiguo esclavo y el moderno jornalero consiste en que para el esclavo se señalaba la cantidad máxima de alimentación, toda ella en especie: al jornalero la mínima, y se le suele suministrar en especie y dinero”.

 

A los 47 años, Nogales pierde la vista, por una doble catarata, poco después el 7 de diciembre de 1908, muere José Nogales en su casa de Santa Engracia en Madrid. Manuel Machado nos dejó estos versos: “En la hora mala / de tu partida, compañero, / nos peguntamos unos a otros / cuando nos tocará a nosotros...”

 

Francisco Arias Solís

 

La peor paz es mejor que la mejor guerra.

 

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

 

Esteban Echeverría por Francisco Arias Solis

 

ESTEBAN ECHEVERRIA

(1805-1851)

 

Dime ¡oh pueblo soberano!

¿Qué hiciste de ellos liviano

cuando tuviste en la mano

tu destino y porvenir”.

Esteban Echeverría.

 

LA VOZ DEL HACEDOR DE UTOPIAS

 

El ambiente de violencias, peligros, prisiones, martirios y muertes en que vivió la Argentina bajo la larga e implacable dictadura de Juan Manuel Rosas infundió al romanticismo rioplatense un giro social y de lucha, de carácter abiertamente liberal. La disolución de la Asociación de Mayo, organizada por Esteban Echeverría se ha estimado como el más visible exponente de la lucha que los escritores sufrieron bajo las más duras persecuciones.

 

La crítica ha coincidido en resaltar La cautiva dentro de la obra de Echeverría. La acogida por parte de los poetas jóvenes porteños fue clamorosa también lo fue de la crítica en el momento de su edición, en septiembre de 1837. En La cautiva, Echeverría se propuso crear una poesía que fuera completamente nacional, argentina: la poesía dela Pampa. En Cádiz, donde según Menéndez Pelayo, se reedita el libro, se agota media edición.

 

Esteban Echeverría nace en Buenos Aires el 2 de septiembre de 1805, cinco años antes de la revolución de Mayo que tanto gravitará sobre su vida y la del país. Los vientos de la liberación ya soplaban con fuerza en toda América. El absolutismo retrógrado de Fernando VII no había hecho sino deteriorar más las difíciles relaciones entre la metrópoli y las colonias.

 

En un fragmento autobiográfico, él mismo responsabiliza de la irregularidad de sus estudios primarios a la borrascosa situación política. A la inestabilidad del entorno se suma otra : la emocional, causada por la temprana muerte de su padre, el comerciante vasco José Domingo Echeverría.

 

Su adolescencia es disipada y bohemia, aunque seguramente, menos peculiar a lo que él lamenta al declararse don Juan y libertino. A la muerte de su madre, en 1822, se marcha al campo para buscar paz y consuelo en la naturaleza. En ese mismo año, se inscribe en la flamante Universidad de Buenos Aires. Estudia filosofía y latín. A finales de 1823 comienza a trabajar como dependiente de aduana en unos almacenes mayoristas.

 

En marzo de 1826, luego de un viaje azaroso, llega a París con una guitarra y unos pocos libros. En la Sorbona estudia economía política y legislación, y “como desahogo a estudios más serios –según él mismo escribe- me dediqué a leer algunos libros de literatura. Shakespeare, Schiller, Goethe y especialmente Byron me conmovieron profundamente y me revelaron un nuevo mundo”. Y si bien su conversión al romanticismo estético fue súbita, su asimilación del socialismo utópico pertenece a una etapa posterior.

 

En París asiste a algunas tertulias literarias y escribe sus primeros poemas. Vuelve a Buenos Aires, en junio de 1830. “Al volver a mi patria ¡cuántas esperanzas traía! Pero todas estériles: la patria ya no existía”, diría el poeta.

 

Al poco tiempo de llegar de París publica en La Gaceta Mercantil “Regreso” y “Celebridad de Mayo” , que luego incluirá en Los consuelos (1834). Por esa época frecuenta el salón de Mariquita Sánchez, dama progresista y patriota, donde se vincula con jóvenes que luego formarán el grupo conocido como la Generación del 37.

 

En 1832 aparece Elvira o la novia del Plata , que tendrá el mérito de introducir el romanticismo en el Río de la Plata. La cumbre de su actividad poética la consigue con La cautiva, que aparece incluida en Rimas (1837). Comienza su primer poema de tema político, La insurrección del sud, que publicará años después en Montevideo. Pero su obra más conocida es el relato costumbrista de descarnado realismo, El matadero (1838), escrito el mismo año en que fundó la asociación secreta “Joven Argentina” (más tarde llamada “Asociación de Mayo” ), para luchar contra la brutal tiranía de Rosas.

 

Echeverría se ve obligado a exiliarse en Uruguay. En 1841 se instala en Montevideo. Allí escribe La guitarra o primera página de un libro, poema autobiográfico. Es curiosa la coincidencia de la reaparición de la guitarra, como tema de su primera composición importante del exilio. La obra cumbre de esta etapa es, sin duda, el Dogma socialista de la Asociación de Mayo.

 

Desterrado, pobre, enfermo y olvidado, el poeta encarna todas las fatalidades “románticas”, a su dolencia cardiaca se suma una tisis que completa el arquetipo y le anuncia continuamente “que en juventud temprana / morir es su destino”.

 

En 1840 participa como miembro del primer Consejo de la Universidad Nacional de Montevideo. Pero en agosto del año siguiente debe pedir la baja por el empeoramiento de su siempre precaria salud. Finalmente, y para coronación de esa adversidad “romántica” muere en Montevideo el 19 de enero de 1851, poco antes del pronunciamiento de Urquiza, sin ver cumplido el proyecto al que había consagrado su vida y su poesía. Su proyecto político se cumple en la orientación de la Constitución y en la acción de gobierno de sus compañeros de generación que dirigirán el país hasta fines de siglo.

 

Además de ser un propulsor de iniciativas múltiples es un realizador de utopías que consigue pensar una nación y fijarla en su literatura. Y como dijo nuestro poeta “Murió, por siempre cerrados / están sus ojos cansados / de correr por llanuras y cielo, / de sufrir tanto desvelo... “

 

Francisco Arias Solis

 

No se puede ser libre más que entre libres.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

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