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Francisco Arias Solís

James Thomas Farrell por Francisco Arias Solis

JAMES THOMAS FARRELL

(1904-1979)

 

“Recrear la vida americana tal como la vi,

 la imaginé y de acuerdo con mis reflexiones y juicios de valor.”

James T. Farrell. 

 

LA VOZ DEL ZOLA AMERICANO

 

El novelista  estadounidense de ascendencia irlandesa James Thomas Farell,  riguroso  crítico del capitalismo manifiesto en las grandes ciudades americanas y centros industriales,  es uno de los componentes de la mal llamada “generación perdida”, junto a John Dos Passos, Erskine Caldwell y William  Faulkner, entre otros

 

James Thomas Farrell  nació en Chicago el 27 de febrero de 1904 y falleció en Nueva York el 22 de agosto de 1979. De familia humilde, desempeñó diversos oficios, empleado de un estanco y de una gasolinera, también ejerció como empleado de pompas fúnebres, y se pagó sus estudios en la Universidad de Chicago (1925-1929). Residió en París a principios de los años treinta. Decidido por la literatura se instaló en Nueva York. Farrell se casó por tres veces.

 

Su escritura, influida por James Joyce, John Dos Passos y Sherwood Anderson, entra dentro de la tendencia realista de la escuela de Chicago, en la que la lucha por la vida ocupa una lugar relevante. Su conocimiento de la situación de pobreza de los suburbios de Chicago, en la gran depresión económica de 1929, le suministró los materiales precisos para sus novelas, que fueron criticadas por los sectores reaccionarios americanos que le reprobaron sus descripciones sexuales y sus ataques a la Iglesia católica.  Sus novelas, de carácter autobiográfico y próximas al naturalismo, algunos le llegaron a llamar el “Zola americano”, se divide en tres ciclos independientes en sus tramas pero con evidente conexión.

 

La trilogía de Studs Lonigan está compuesta por El joven Lonigan, una infancia en las calles de Chicago (1932), La joven madurez de Studs Lonigan (1934) y El dia del juicio final (1935), e intenta demostrar la decisiva influencia que ejerce el ambiente sobre los individuos al tiempo que analiza las trágicas consecuencias sociales de la depresión económica estadounidense. En la tetralogía de Danny O’Neill, compuesta por Un mundo nunca realizado (1936), Ninguna estrella se ha perdido (1938), Padre e hijo (1940) y Mis días de rabia (1943), se describe el itinerario inverso de otro joven, amigo de Studs, que logra evadirse de su ambiente a fuerza de sensibilidad, voluntad y trabajo. El tercer ciclo, la trilogía de Bernard Clare, también se atiene a la intención general del autor, una especie de descripción e invectiva del llamado “sueño americano”. Además de estos ciclos, escribió otras novelas en las que pervive la misma temática: Gashouse McGinty (1933), de carácter experimental, y Una vida nueva (1968). Escribió también los ensayos Una nota sobre la crítica literaria (1936) y El rechazo del tiempo (1953), en el que rechaza el trotskismo con el que anteriormente había sintonizado. La obra del “Zola americano”, como dijo su autor está “en la tradición realista o naturalista”.

 

Francisco Arias Solis
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La peor paz es mejor que la mejor guerra.

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Gracias.

 

 

 

Aristóteles por Francisco Arias Solis

ARISTÓTELES

(384-322 a.C.)

 

“El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos

 son iguales ante la ley”.

  Aristóteles.

 

 LA VOZ DEL AMIGO DE LA VERDAD

 

Aristóteles es uno de los más grandes  filósofos de la Antigüedad  y de la historia de la filosofía occidental. Fundador del sistema filosófico más poderoso del mundo antiguo, fue también el creador de la teología natural y del monoteísmo filosófico.

 

 Aristóteles, conocido como El Estagirista,  nació en Estagira, en la región de Calcídica, perteneciente por entonces al reino de Macedonia,  en el año 384 a.C. y  falleció en Calcis, Eubea, en el 322 a.C. Hijo de Nicomáco, médico de Amintas II de Macedonia, huérfano desde muy joven, a los dieciocho años marchó a Atenas, donde por espacio de veinte años, siguió en la famosa Academia, las lecciones de Platón, del que fue discípulo predilecto. “Platón es mi amigo –decía Aristóteles-, pero más amiga es la verdad”. Fallecido su maestro (348), viajó por Asia Menor y se relacionó con  Filipo, rey de Macedonia, que le encargó la educación de su hijo, el futuro Alejandro Magno. Aceptada la proposición (342), vivió siete años en Macedonia rodeado de la máxima consideración  Elevado al trono Alejandro, no quiso acompañarle en su expedición militar a Asia y regresó a Atenas, donde abrió una escuela de filosofía cerca del templo de Apolo Liceo, en la que daba sus lecciones paseando con los discípulos, razón por la cual se denominó a su doctrina “peripatética”. Doce años duró su magisterio en Atenas, transcurrido los cuales, a raíz de la reacción antimacedónica que tuvo lugar a la muerte de su Alejandro, hubo de retirarse a Calcis, Eubea.

 

El filósofo griego escribió libros “exotéricos”, destinados al gran público (hoy desaparecidos todos) y, otros, “esotéricos”, para el círculo de los iniciados. La edición de Andrónico de Rodas (Roma, h. el 70 a.C.) es la base del Corpus aristotelicum tal como ha llegado hasta nuestros días. Este se compone de Organon, que reúne las obras de lógica, Metafísica, Física, Política, Del cielo, De la generación y corrupción, Meteorología, Historia de los animales, El alma, Moral a Nicómaco, Moral a Eudemo, que algunos consideran apócrifo, Retórica, Parva Naturalia y Poética. La obra de mayor trascendencia literaria de Aristóteles es la Poética, la más antigua de la que se tiene noticia y en la que por primera vez aparece una concepción orgánica de la obra literaria. De ella nos ha llegado solo el primero de los libros, en el que tomando a la tragedia como punto de partida, reflexiona sobre algunos conceptos literarios fundamentales, como la verosimilitud, la limitación, la catarsis y los diversos géneros, entre los que se incluye la épica y la dramática, pero no la lírica. La Poética constituye la primera reflexión honda sobre la existencia y características d e los géneros literarios. Hacia 1660 comenzó en Francia la “querella de los antiguos y los modernos” en torno a la inamovilidad de los géneros literarios frente a una posible transformación o creación; esta polémica se trasladó a Italia y posteriormente a España.

 

Aristóteles compendió todo el saber de su época, pero brilló especialmente en las ciencias naturales descriptivas por sus dotes de observación y sus metódico sistema de juntar datos, que, unidos, a una potente originalidad y a un sano empirismo, le convierten en el más grande naturalista de la Antigüedad, autor de la primera clasificación importante de los animales, a la vez, que en maestro de otros científicos, como el botánico Teofrasto, su sucesor en el Liceo.

 

Fue el primero en hacer una clasificación de las ciencias, que dividió en teoréticas (matemáticas, física y metafísica), prácticas (ética, política y economía) y poética (poética, retórica, etc.). En esta clasificación no se incluye la lógica, pues viene a ser el instrumento para el recto discurrir en todas. Se le atribuye la creación de las ciencias lógica y metafísica, y pese al reconocido magisterio de Platón, corrigió en aspectos fundamentales las teorías del maestro. Afirmando, como él, que la esencia de las cosas es lo universal y necesario, tales esencias entiende que solo pueden estudiarse en el mundo de lo singular y concreto. Dio solución al problema del movimiento, viendo en este el paso de la “potencia al acto”. “ Movimiento –decía El Estagirista- es el paso de la potencia al acto."  Las cosa están compuesta de materia (aquello de que algo está hecho, soporte de todas las modificaciones), ser en potencia lo que deviene  ser en acto después de recibir la forma; esta es el segundo componente, lo que determina que una cosa sea lo que es. La metafísica desemboca en el estudio del ser en sentido eminente, forma sin materia, acto puro, pensamiento del pensamiento, primer motor inmóvil postulado por la necesidad dialéctica de dar un principio a la cadena sin fin del movimiento, donde todas las cosas a la vez mueven y son movidas. Este motor inmóvil viene a identificarse con el concepto de la Divinidad. En el campo de la lógica inventó el silogismo, instrumento aún de positivo valor para el pensar occidental. Su posición ética, partiendo de un eudemonismo intelectualista, caracteriza a la virtud como justo medio entre dos extremos. En sus ideas sobre la sociedad y la cosa pública afirma al hombre como animal político. “La ciudad (polis) es una de las cosas –nos dice- que existen por naturaleza, y el hombre es, por naturaleza, un animal político”. En este campo se le debe, asimismo, la clásica división de las formas de gobierno: monarquía, aristocracia y democracia. Conceptos por él perfilados alimentan todavía la discusión filosófica: así la distinción entre “esencia” y “existencia”, caballo de batalla para la moderna filosofía.

 

Su pensamiento fue refundido en el siglo XIII por Tomás de Aquino, que conoció la obra aristotélica, especialmente, a través del filósofo hispanoárabe Averroes, dando lugar al tomismo. Y como dijo el filósofo griego: “El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice”.

 

Francisco Arias Solis
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Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.

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Joseph Addison por Francisco Arias Solis

JOSEPH ADDISON

(1672-1719)

 

“Cuando se va la libertad,

la vida se vuelve insípida y pierde su gusto.”

Joseph Addison.

 

LA VOZ DEL GRAN DIVULGADOR

 

Addison es la mayor figura del nuevo género de los ensayistas. Dice el profesor de Edimburgo Edward Albert, en cuyo buen sentido y erudición puede confiarse, que ese género empezó casi por casualidad. Publicó Sir Richard Steele en 1709 el primer número de la revista The Tattler ( El Chismoso, 1709-1711), y al verlo Addison, que había sido condiscípulo y amigo de Steele, le ofreció su colaboración que fue aceptada. Duró la publicación hasta el año 1711, en que Steele la sustituyó por otra que se proponía ser diaria: The Spectator (El Espectador 1711-1712). En esta, el espíritu de Addison fue el que predominó, al revés de lo ocurrido en la anterior, y de los ensayos que publicó el periódico, 274 eran de aquél y 236 de Steele. The Spectator obtuvo gran popularidad. Steele era inconstante y se cansó del proyecto, emprendiendo en 1713 otro, el de la publicación de The Guardian, en que también le ayudó Addison y obtuvo sólo mediano éxito. De estos trabajos han quedado cerca de cuatrocientos ensayos de Addison, sobre gran diversidad de asuntos y escritos en estilo casi siempre excelente, natural y fácil. Su autor se había convertido en censor de las costumbres de su tiempo, y desde las modas y las charlas de salón, hasta otros temas mucho más serios, todo le interesaba.

 

Los artículos de Addison, salpicados de una refinada ironía, se ajustaron perfectamente a los nuevos intereses intelectuales, éticos y culturales de la emergente burguesía inglesa. Con un estilo claro, fluido, ameno y familiar, y un controlado moralismo, fue el “gran divulgador” de las preocupaciones literarias, sociales y filosóficas de aquel momento, y un modelo para numerosos escritores posteriores.

 

Joseph Addison nació en Milston, Wiltshire, el 1de mayo de 1672 y murió en Holland House, Kensington, el 17 de junio de 1719. Estudió en Oxford. Fue literato, moralista, teólogo, latinista y crítico; miembro de Parlamento por el partido de los whigs (1718), secretario del virrey de Irlanda (1709) y , durante unos meses Secretario de Estado (1717). Miembro del círculo político y literario Kit-Kat Club, fue una de las grandes figuras del periodismo.

 

Addison, que además de ser hombre culto y refinado, por el conocimiento de otros países y literaturas, fue hombre afortunado social y literariamente, pues casi todo cuanto emprendió le gustó a su público, si se exceptúa una ópera: Rosamond y una comedia El tamborilero (1715). Así fue poeta, primero en latín, después en inglés, con su poema La campaña (1704), composición de compromiso sobre la batalla de Blenheim; viajero, publicó un libro sobre Italia, Observaciones sobre numerosas partes de Italia (1705), en la línea de los poemas “topográficos” de moda en aquellos años; autor de una tragedia Catón (1713), que levantó un gran entusiasmo entre los espectadores y se convirtió en un éxito de taquilla, etc. De todo esto, ¿qué queda? Addison es y seguirá siendo el hombre de The Spectator, como si dijéramos un gran periodista de alto vuelo y un crítico, a quien grandes escritores no se han desdeñado de imitar. Su prosa marca el camino de la prosa moderna y una reacción contra el estilo hinchado, falso. Y como dijo el gran periodista inglés: “ La lectura es para la mente lo que el ejercicio es para el cuerpo”.

 

Francisco Arias Solis
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Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.

 


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Foro Libre: Homenaje a Nicolás Salmerón

 

FORO  LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992).

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ

e-mail: pazylibertad@arrakis.es

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“Es de rigurosa justicia emancipar la Enseñanza

de todo extraño poder, y convertirla en una función social,

sin otra ley que la libre indagación y profesión de la verdad.”

Nicolás Salmerón.

 

                               

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A NICOLÁS SALMERÓN    

 

 

El próximo lunes, día 22, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del intelectual y presidente de la I República española Nicolás Salmerón (1837-1908),  con motivo del centenario  de su muerte.

 

Discípulo directo de Sanz del Río y amigo del maestro de Ronda, Francisco Giner de los Ríos, Salmerón será uno de los puntales de la escuela krausista a pesar de una dedicación política, que le irá absorbiendo cada vez más. Fundador del Partido Centro Republicano, la trayectoria política de Salmerón le llevará a las más diversas vicisitudes biográficas, desde la cárcel en 1876 a ministro de Gracia y Justicia y presidente de la I República en 1873. Salmerón dimitió de dicha presidencia por no querer firmar la sentencia de muerte de los cantonalistas de Cartagena. Este almeriense falleció en Pau (Francia), el 20 de septiembre de 2008.

 

Salmerón alcanzó puestos eminentes de la docencia universitaria; ganó la cátedra de Historia Universal en Oviedo, aunque no llegara a tomar posesión de la misma, y fue catedrático de Metafísica en la Universidad Central de Madrid desde 1869; así como realizó una labor de estímulo y aliento a través de numerosas empresas , entre las que es obligado destacar el Colegio Internacional (1806-1874). No olvidemos que esta experiencia es un antecedente directo de la Institución Libre de Enseñanza.


Es evidente que Salmerón era, ante todo, un orador y quizá esto, explica que aún no tengamos unas obras completas de este pensador, a pesar de que sus escritos abarcan por completo el arco filosófico de su época. Una exposición completa del pensamiento de Salmerón está, pues, aún por hacerse. La filosofía del presidente dimisionario no podrá entenderse nunca plenamente, si no partimos del impacto que el desarrollo del positivismo tuvo en España durante los años setenta. Las obras de su primer período revelan una fuerte impregnación krausista y espiritualista, como ocurre con las siguientes: El Pontificado y la civilización moderna, Concepto de la Metafísica y plan de su parte analítica. Pero a partir de 1875, la presencia del positivismo es patente en Salmerón, como lo podemos comprobar en el positivismo, en el “Apéndice”, que firma con González Serrano, a la obra de Tiberghien, Ensayo teórico e histórico sobre la generación de los conocimientos humanos, así como en el “Prólogo” a la obra de Draper.

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


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Guicciardini por Francisco Arias Solis

FRANCESCO GUICCIARDINI 

(1483-1540)

 

“Es fuerte cosa que todos sepamos que tenemos que morir,

y que todos vivamos como si estuviéramos ciertos de vivir eternamente.”

 Francesco Guicciardini. 

 

 LA VOZ DEL EMBAJADOR DE LA SEÑORÍA DE FLORENCIA

 

Francesco Guicciardini tuvo una intensa vida política, llegando a ser embajador de la señoría de Florencia  durante un año y siete meses en España, junto a la corte de Fernando el Católico, el joven embajador florentino que no contaba más que veintinueve años, era ya célebre como hábil y elocuente abogado, y desde los veinticinco  escribía su Storia Fiorentina (primera parte de Historia de Florencia, entre 1508 y 1509,  pero inédita hasta 1859), apreciada aun hoy por su veracidad y el profundo estudio que hace de las causas y de los efectos en los acontecimientos que narra. Cualidades son éstas que han de quedar ya como típicas del futuro autor de la famosa Historia de Italia (1537-1540), quien, desde su juventud, se halló en situación de saber mejor que nadie lo que ocurría en su país y en otros, por su nacimiento y relaciones, por los altísimos cargos políticos, diplomáticos y militares que ejerció. Tal importancia tiene esta su obra maestra que, hasta quizá con excesivo elogio, dijo de ella otro célebre historiador y político, Thiers, en su Historia del Consulado y del Imperio, que “por la amplitud de la narración, por el vigor de sus pinceladas y por la profundidad de sus juicios se la coloca merecidamente entre los más bellos monumentos del ingenio humano”. Verdad que el estilo de Guicciardini no tiene la ligereza y arte de Maquiavelo, que hay exceso de verbosidad en sus interminables períodos; pero es que éstos descienden a tantos pormenores y datos, que sólo así  pueden hallar cabida, y aun no siempre con toda claridad. Lo peor es que en el fondo da aquel ambicioso y hábil político a quien domina el ardiente deseo de mandar, sea con unos o con otros, hay un escéptico que no cree en la bondad de los hombres y está convencido de que éstos solos se mueven impulsados por su propio interés. “Los ciudadanos que apetecen honores y gloria en la ciudad son útiles y dignos de alabanza –escribía Guicciardini- siempre que no busquen aquéllos y ésta por medio de conjuras y de usurpaciones, sino tratando de ser tenido por buenos y prudentes y de laborar por la patria; y ojalá Dios quisiese que nuestra república fuera la primera en esta clase de ambiciones”.

 

El historiador, filósofo  y teorizador político Francesco Guicciardini nació en Florencia el 6 de marzo de 1483 y falleció en Arcetri el 22 de mayo de 1540. Estudió  derecho en Florencia y posteriormente en Ferrara y Padua. Doctor por la Universidad de Pisa y catedrático. En 1508 contrajo matrimonio con Maria Salvatia. Protegido de los Médicis, en 1512 fue enviado como embajador de Florencia a la corte española, lo que le sirvió para su obra Redacción de España, un análisis muy completo  de la condiciones socio-políticas de  nuestro país. Fue nombrado gobernador de los Estados Pontificios de Reggio, Módena y Parma. El papa Clemente VII le nombró gobernador de Romagna  y más tarde lugarteniente de las tropas de la Santa Sede y luchó contra el Imperio en el Milanesado. Gobernó Bolonia desde 1531 hasta 1534.

 

La mayor parte de su obra fue publicada en la segunda mitad del siglo XIX (Sobre el gobierno de Florencia, Consideraciones sobre los discursos de Maquiavelo, Recuerdos políticos y civiles). En su obra más importante Historia de Italia, analiza  con amargura y escepticismo la corrupción y los desastres nacionales de la Italia de los quinientos; ambiente y personajes aparecen descritos con un vigoroso y penetrante realismo. En su voluminosa correspondencia (Carteggio) hay una parte titulada Legazione di Spagna, de utilidad histórica. Y como dijo el célebre historiador florentino: “El consejo es más necesario al necio que al sabio, pero sólo éste sabe aprovecharlo”.

 

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Wordsworth por Francisco Arias Solis

WILLIAM WORDSWORTH

(1770-1850)

 

“¡El roble de Guernica! Árbol de poder santo,

más que aquel en Dodona, que encerrara,

tal lo estimaba crédula cierta fe, la voz divina

oída en lo profundo de su enramada aérea.”

William Wordsworth.

 

 

LA VOZ DEL REVOLUCIONARIO  DEL LENGUAJE POETICO 

 

En abril de 1938 se publicaron en la revista literaria Hora de España, dos sonetos de William Wordsworth, “El roble de Guernica”  y “Cólera de un español altanero”, de la serie de sonetos: Poemas en defensa de la independencia y libertad nacionales, que el  gran poeta inglés escribió en 1810. Ambos sonetos fueron traducidos por Stanley Richardson y Luis Cernuda.

 

Rechazado por la segunda generación de poetas románticos por sus posturas políticas y morales,  Wordsworth , el revolucionario del lenguaje poético inglés alcanzó en 1843 la dignidad de poeta laureado.

 

Wordsworth sabe desde los comienzos de su vida lo que se propone, y lo dice claramente en sus obras, no sin escándalo de los críticos que están acostumbrados a lo contrario. Tiene defectos y no siempre acierta, por lo que se le recibe mal, al principio, y como él insiste, imperturbable, llega a convertirse en el más impopular de los poetas ingleses,  cuyos libros son recibidos con risotadas  y se venden con extraordinaria lentitud, porque hay contra ellos una especie de conspiración. Pero Wordsworth tiene no menos extraordinaria fe en sí mismo, y en el transcurso de los años va imponiéndose y llega a convertir en honores lo que antes fueron censuras. Así en 1838 Dublín le dio un título de doctor honorario y Oxford otro en 1839; en 1842 la Corona le concedió una pensión, y en 1843 fue nombrado “Poeta Laureado”, a la  muerte de Southey. Pero el venía luchando con la incomprensión desde 1798, fecha de sus Baladas líricas. Su pecado consistía creer  que ni hay un  lenguaje especial para la poesía, ni asuntos que para ella estén reservados: de todo lo que forma parte de la conversación puede hablarse en verso, y en el mismo lenguaje que en ella se emplea. ¿El mismo? Si no lo es, quiere el poeta inglés que se acerque a serlo, y sólo a fuerza de tiempo va haciendo concesiones.

 

Wordsworth empezó su vida bajo la influencia y los entusiasmos juveniles que en él produjo la Revolución francesa, cuando le parecía “una bendición el estar vivo en aquella aurora, y un cielo el ser entonces joven”, y, como es natural, se sintió profundamente revolucionario en todo; pero los años y los ajenos errores, fueron desengañándole, hasta llevarle a ser un conservador por convencimiento que no desea más reforma que la poética que él representa. En la fe que en sí mismo tuvo siempre llevó gran ventaja a los que comenzaron riéndose de él y tuvieron que acabar reconociendo que era uno de los mayores poetas ingleses. Uno de los propósitos de Saint-Beuve fue el aclimatar en Francia la poesía íntima y familiar de Wordsworth, que también imitó Víctor Hugo, convencido, como otros, de que la lírica inglesa era la primera del mundo.

 

William Wordsworth nació en Cockermouth, Cumberland, el 7 de abril de 1770 y falleció en Rydal Mount, Westmoreland, el 23 de abril de 1850. Su infancia y juventud la pasó en constante contacto con la naturaleza, circunstancia que tendría profunda influencia en su personalidad. Estudió en el John’s College de Cambridge y posteriormente, tras una estancia en Francia en la que vivió una fase revolucionaria y tuvo una hija con su amante Annette Vallon de Orleans, regresó a Inglaterra por requerimiento de su familia. Junto a la naturaleza estuvo casi siempre su hogar, que fue un modelo entre el cariño de su hermana Dorothy que ha hecho célebre, el de su esposa Mary Hutchinson y el de varios hijos. Después de sus viajes por varios países del continente europeo, se estableció al fin, de por vida ya, en el Lake District, en el distrito o comarca de los Lagos, donde murió, y que dio nombre a su mal llamada escuela, llamada en concreto de los lakistas, primera generación romántica inglesa.

 

En 1798 publicó con su amigo Samuel Taylor Coleridge, quien más tarde se distanciaría de Wordsworth debido a sus posiciones conservadoras, Baladas líricas, un volumen de poesías en verso blanco considerado como el manifiesto del romanticismo inglés. También figuran entre sus obras más importantes: Un paseo por la tarde (1793), Esbozos descriptivos (1793), Michael (1810), El preludio (1805-1850), autobiográfico y su obra maestra, Poemas en dos volúmenes (1807), que contiene algunas de sus odas más célebres; La excursión (1814), La blanca paloma de Rylstone (escrito en 1807 y publicado en 1815), Peter Bell (1919) y Sonetos eclesiásticos (1822). Este Wordsworth aumenta cada día en prestigio, como él presentía y es justo. Y terminaremos esta breve semblanza del gran poeta inglés  con el  último terceto de su soneto al roble legendario: “Deberán reunirse en el lugar debido / campesinos y señores, legisladores de alto espíritu, / guardianes de la antigua libertad de Vizcaya”.

 

 

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Paz y libertad. 


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Asimov por Francisco Arias Solis

ISAAC ASIMOV

(1920-1992)

 

“Nos acostumbramos a la violencia y esto no es bueno

 para nuestra sociedad. Una población insensible

 es una población peligrosa.”

Isaac Asimov.

 

 LA VOZ DEL DIVULGADOR DE CIENCIA-FICCIÓN 

 

Asimov es un escritor extremadamente fecundo, es autor de más de trescientos títulos. Es conocido tanto por  sus narraciones y novelas de ciencia-ficción, como por sus textos de divulgación científica, unidos a su siempre presente compromiso ético. Es también  un prestigioso representante del género de ciencia-ficción.

 

El escritor, científico y divulgador de ciencia-ficción  estadounidense de origen soviético Isaac Asimov, nació en Petrovichi el  2 de enero de 1920 y falleció en Nueva York el 6 de abril de 1992. Llegado a los Estados Unidos a la edad de tres años, creció en Brooklyn (Nueva York), donde sus padres poseían varias tiendas de golosinas. Se licenció como bioquímico por la Universidad de Columbia en 1939. Trabajó en unos laboratorios de los astilleros de la marina de guerra estadounidense, empleo que continuaría durante la segunda guerra mundial. En 1947 obtuvo el título doctoral en química accediendo a la Universidad de Boston, ese mismo año empezó a colaborar en revistas especializadas en la narrativa de ciencia-ficción. En 1942 contrajo matrimonio con Gertrudis Blugerman, de la que se divorció en 1956, para casarse con Janet O. Jeppson.  En 1985 es elegido presidente de la Asociación Humanista Americana. Fue también vicepresidente del Club Mensa.

 

En 1950 Isaac Asimov escribió su primer libro, Guijarro en el cielo, pero su obra maestra es la tetralogía conocida como Fundación, compuesta por Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Defunción (1951-1953) y Los límites de la Fundación (1983), y a la que posteriormente se añadirían dos libros más: Fundación y Tierra (1986) y Preludio a la Fundación (1988).

 

Otras novelas y colecciones de relatos son: Yo, robot  (1950), Las cavernas de acero (1954), El sol desnudo (1957), Los dioses mismos (1972), Homicidio autorizado (1976), Robots e Imperio (1985), El monstruo subatómico (1985) y Némesis (1989). 

 

Entre las obras de Asimov sobre distintos aspectos científicos, tratados siempre con lucidez y humor, figuran Los químicos de la vida (1950), Dentro del átomo (1956), El mundo de nitrógeno (1958), Vida y energía (1962), El cuerpo humano (1963), El cerebro humano (1964), Ciencia, Números I y II (1968), Los peligros de la inteligencia (1986) y Pasado, presente y futuro (1987). En 1979 apareció su autobiografía Las amenazas de nuestro mundo. Y como dijo uno de los mejores escritores de ciencia-ficción: “Sólo hay una guerra que puede permitirse el ser humano: la guerra contra su extinción”.

 

Francisco Arias Solis
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Será vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.


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Auden por Francisco Arias Solis

WYSTAN HUGH AUDEN 

(1907-1973)

 

“No hay poeta que desee ser el único de la historia,

 pero casi todos desean ser los únicos vivos,

 y muchos sinceramente creen que su deseo les ha sido concedido.”

W.H. Auden.

 

 LA VOZ DEL POETA DE LOS AÑOS TREINTA

 

Auden fue uno de los poetas más importantes de su generación y el que captó con mayor precisión el tono de su época. En su primera etapa poética está presente el caos externo como síntoma de un malestar interno que puede curarse solo por medio del psicoanálisis, derivado de Freud, o de la política, derivada de Marx. La participación en la guerra civil española en  favor  de los republicanos, fue su último acto político. Desde 1939 vivió en Estados Unidos y su vida en Nueva York, así como su posterior conversión al anglicanismo, le hacen cambiar de actitud: considera que la soledad es la verdadera condición del hombre y que los problemas del hombre en  la edad de las máquinas pueden  resolverse solo perteneciendo a una comunidad en la que todos los hombres amen a sus hermanos. Su segunda etapa poética pierde el carácter didáctico que tenía en un principio y se decanta por la búsqueda de la armonía verbal, concediendo una extraordinaria importancia a la técnica. Auden hoy día es recordado como el “poeta de los años treinta”, y, sobre todo, por sus estudios de crítica y teoría literarias.

 

El poeta estadounidense de origen inglés  Wystan Hugh Auden nació en York el 21 de febrero de 1907 y falleció en Viena el 29 de septiembre de 1973. Hijo de un médico, al año de su nacimiento, se trasladó con su familia a Birmingham. Hizo sus estudios de secundaria en la Escuela Gresham , en Norfolk, ingresando en 1925 en el Christ Church College de Oxford. Finalizados sus estudios ejerció desarrolló la labor de maestro de escuela en Inglaterra y Escocia. Al final de la década del veinte pasó algún tiempo en  Berlín. En 1935 contrajo matrimonio con Erika Mann para ayudarle a escapar de la Alemania nazi, si bien, su pareja, durante una gran parte de su vida, fue Chester Kallman. En 1937 fue uno de los numerosos brigadistas que lucharon contra los sublevados contra la República española, para defender la libertad,  prestando sus servicios como camillero en una unidad sanitaria y regresando pronto a Inglaterra. En 1939  marcha a Estados Unidos. En 1972 vuelve a Inglaterra, y el resto de su vida transcurrió entre Oxford y la casa que tenía en Kirschtetten (Austria).

 

Entre sus obras destacan:  Los oradores (1932), España (1932), poema inspirado en su experiencia como camillero en la guerra española y en el que podemos leer: “¿Qué se proponen? ¿Construir la Ciudad Ideal? Muy bien. Estoy de acuerdo. O me proponen el pacto suicida, ¿la muerte romántica? Muy bien. Lo acepto ya que soy vuestra elección, decisión: ¡sí, soy España!“,  Cartas de Islandia (1937), en colaboración con L. Mac Neice, Viaje a una guerra (1939), en colaboración con su amigo Christopher William Bradshaw Isherwood con quien había viajado a China,  Otra vez (1940), Carta del año nuevo (1941), Para el tiempo presente (1945), La edad de  la ansiedad: égloga barroca (1947), que obtuvo en 1948 el premio Pulitzer, Hora nona (1951),  El escudo de Aquiles (1955), Homenaje a Clío (1960) y Elegía para jóvenes amantes (1961). Escribió para el teatro La danza de la muerte (1933) y en colaboración con Isherwood: El perro bajo la piel (1935), La subida de FG (1936) y En la frontera (1938). Y como dijo el poeta de los años treinta: “¡Oh! Poneos, poneos junto a la ventana mientras abrasan las lágrimas y comienzan a fluir, amaréis a vuestro retorcido vecino con vuestro retorcido corazón, era tarde,  tarde anochecida, los amantes habían partido, los relojes habían dejado de sonar, y el profundo río seguía fluyendo”.

 

Francisco Arias Solis
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