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Francisco Arias Solís

Foro Libre: Homenaje a Luis Goytisolo

Foro Libre: Homenaje a Luis Goytisolo

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

El ser humano ha conocido tiempos más sombríos,

tan bobos, posiblemente no.”

Luis Goytisolo.

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A LUIS GOYTISOLO

 

El próximo lunes, día 22, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del escritor Luis Goytisolo, con motivo de su 75º aniversario.

 

Dentro del grupo del realismo social ha tenido destacado lugar Luis Goytisolo, aunque su obra reciente haya tomado rumbos bien distintos. Escritor comprometido con el tiempo que vive y con el tiempo en que vive.

 

Luis Goytisolo Gay nace en Barcelona el 17 de marzo de 1935, hermano de los escritores José Agustín y Juan Goytisolo. Siendo muy niño pierde a su madre, víctima de un bombardeo franquista sobre la ciudad de Barcelona en 1938. Su propensión por la lectura y escritura se inició muy pronto y comenzó a escribir dos novelas a los once años, a partir de entonces fue su tío Luis, el que le introdujo en la afición a la narrativa norteamericana. Se licenció en Derecho. Obtuvo en 1956 el premio Sésamo de cuentos. En 1994 fue elegido académico de la Real Academia Española para ocupar la vacante del poeta Luis Rosales.

 

Sus primeras novelas, Las afueras (1958), premio Biblioteca Breve, y Las mismas palabras (1962), están influidas por el objetivismo realista del momento. La complejidad estructural de su obra se agudiza en su conocida tetralogía Antagonía, para algunos una de las cumbres de la narrativa española de los últimos años, donde el lector se sumerge en una interminable maraña de reflexiones, sentimientos, anécdotas y secuencias discursivas: Recuento (1973), especie de autobiografía generacional de carácter reflexivo, Los verdes de mayo hasta el mar (1976), La cólera de Aquiles (1979) y Teoría del conocimiento (1981). En las novelas posteriores va desapareciendo cada vez más la importancia del argumento: El edicto de Milán (1979), Estela de fuego que se aleja (1984), galardonada con el premio de la Crítica, Investigaciones y conjeturas de Claudio Mendoza (1985), La paradoja del ave migratoria (1987) y Estatua con palomas (1992), premio Nacional de Narrativa en 1993.

 

Entre sus últimas novelas, citaremos: Placer licuante (1997), Escalera hacia el cielo (1999), Diario de 360º (2000), Liberación (2003) y Oído atento a los pájaros (2006).

 

Francisco Arias Solís

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

 

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Eleazar Huerta por Francisco Arias Solís

Eleazar Huerta por Francisco Arias Solís

 

ELEAZAR HUERTA VALCÁRCEL

(1903-1975)

 

Yo salí huyendo de España

en una noche sin luna.

Allí quedó mi casa

y allí quedó mi cuna.”

Eleazar Huerta.

 

 

LA VOZ DEL POETA DESTERRADO

 

Eleazar Huerta hizo en España, antes de la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco, una poesía de una gran perfección formal con una importante reminiscencia modernista en un principio y, posteriormente, con influencias de Lorca, Alberti y Miguel Hernández. Poesía que sufre un notable cambio al llegar a Chile, país donde se había exiliado, como el poeta trató de explicarnos: “Atravesar los Andes / es contemplarse muerto, con un vago zumbar en los oídos / por conciencia y recuerdo...” “Atravesé los Andes / los Andes se quedaron en mi pecho / soy un hombre callado / que ve lo que no veo / soy una consecuencia de aguas y de aves / soy un fuego secreto / soy como un nuevo Lázaro / resucitado y muerto...” “El demonio terrible de los Andes / vaga por mis desiertos...” La alegría de la poesía de Huerta en España se transmuta en dolor en su poesía del exilio, que es una poesía de soledad.

 

El poeta, ensayista, crítico literario, filólogo, periodista, profesor universitario, jurista y político Eleazar Huerta Valcárcel nació en Tobarra, Albacete, el 22 de diciembre de 1903 y falleció en Santiago de Chile en 1975. Estudió bachiller en el Instituto General Técnico de Albacete y se doctoró en derecho en la Universidad Central de Madrid. Militante del Partido Socialista Obrero Español ejerció diversos cargos durante la República. Durante el “bienio negro” fue designado diputado provincial, aunque se negó a tomar posesión del mismo. Miembro de la Junta de Reforma Agraria. El 1 de marzo de 1936 fue elegido presidente de la Diputación Provincial de Albacete. El 16 de octubre de 1937 fue nombrado Director General de lo Contencioso. En ese año contrajo matrimonio con la joven Emilia Moreno Fernández. Durante la guerra fue decano del Colegio de Abogados de Albacete. Fue colaborador de numerosas publicaciones como El Progreso, Altozano, Ágora, República y El Eco del Pueblo. El 16 de octubre de 1935 la Asociación de la Prensa organizó los Juegos Florales de Albacete, en los que fue premiado como poeta. Al finalizar la guerra emprende el camino del exilio, marcha a Francia y desde allí a bordo del mítico Formosa, con un numeroso grupo de exiliados españoles, llegó a fines de diciembre de 1939, a Buenos Aires, desde donde siguió viaje a Chile. De su pasar por el Atlántico nos dejó este recuerdo: “Una línea de espuma / en el verde impasible / un bostezo de humo / en el tedio del día. / Y nada más. Desierto...” Fue profesor de literatura en la Universidad de Chile y en la recién creada Universidad Austral de Chile. En 1956 fundó la Facultad de Filosofía y Educación en la Universidad Austral de Chile, que le nombraría decano vitalicio, y cofundó con el profesor Guillermo Araya la revista Estudios Filológicos. Fue autor de la letra del himno de la Universidad Austral de Chile: “Porque se logre nuestro ideal / de un Chile grande y dichoso / la Juventud de esta tierra austral / da su esfuerzo generoso...” Perteneció al grupo redactor de España Libre, periódico quincenal publicado en Santiago de Chile, de febrero a diciembre de 1942, en el que ejerció la crítica de libros. Fue nombrado miembro de la Academia Chilena de la Lengua. A la mañana siguiente del pinochetazo sufrió un infarto agudo de miocardio, al comunicarle su mujer que su hijo era uno de los desaparecidos en una de las primeras redadas pinochetistas. Más tarde el hijo sería encontrado en el campo de exterminio llamado Valparaiso.

 

Entre 1921 y 1922 Eleazar Huerta publicó sus primeros poemas en el diario El Progreso. En 1934 publicó su Cancionero mozo. Su segundo poemario, Libro de Alo, fechado en 1939, no fue editado hasta 1992 por la Diputación Provincial de Albacete. En Chile publicó, entre sus obras más importantes, Poética del Mio Cid (1948), libro que dedicó a su esposa con esta dedicatoria: “Merecerías tú, como Ximena, el regalo de una Valencia, pero yo solo te puedo ofrecer este ensayo sobre el Poema de nuestro Gran Desterrrado”, y con ese mismo amor se acerca y nos acerca al héroe, Esquema de Poética (1966), Indagaciones épicas: la maravilla épica y su forma reveladora en la Ilíada y en el Poema del Cid (1968). Entre sus estudios filológicos citaremos: Cervantes, vida y creación, La ficción básica, Los géneros del decir hablado y El simbolismo de la mano en Bécquer. Y como dijo el poeta desterrado : “Pasamos frente a España / por delante de Denia / y su erguida montaña... / La nube se perdía / la patria se borraba / Adiós, hermosa mía, / mi corazón te guarda.”

 

Francisco Arias Solís

 

Donde mora la libertad, allí está mi patria.

 

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 

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Luis Alberto Quesada por Francisco Arias Solís

Luis Alberto Quesada por Francisco Arias Solís

 

LUIS ALBERTO QUESADA

 

Dadme tierra de España

para hacer versos.

Y si no hay tierra,

dadme agua.

Dadme nieve de España

para hacer coplas.

Y si no hay nieve

dadme hielo o escarcha.”

 

Dadme un obrero,

un campesino,

un intelectual.

 

Dadme un poeta.

Quitadme al general...

y haremos patria.”

Luis Alberto Quesada.

 

LA VOZ DE UN LUCHADOR POR LA LIBERTAD

 

“Soy, en fin, amigo de todos los hombres que lucharon y luchan por un mundo mejor. Los exilios existen por razones políticas y los escritores, en general, tienen que intentar despertar a quienes engañan los poderes de turno. Y cuando esos poderes toman las formas implacables de las dictaduras, tienen que obedecer a su inteligencia y luchar contra ellas sin descanso. Mis 17 años de cárcel, uno y medio de campos de concentración y mi última condena de «Extrañamiento Perpetuo», de la que fui amnistiado con la democracia, me inducen a luchar por la libertad y decir que, en este estadio concreto de la humanidad, el futuro del hombre tiene que ser poético y para que sea poético tiene, necesariamente, que ser colectivo”. Así decía el poeta argentino-español Luis Alberto Quesada, que luchó en la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco, “Caudillo de España por la Gracia de Dios”, como voluntario; pasó a Francia, donde estuvo en los campos de concentración franceses y luchó en la “Resistencia”, volvió a España para luchar en las guerrillas, fue detenido poco después, condenado a muerte, permaneció encarcelado diecisiete años y fue condenado a “Extrañamiento Perpetuo”, hasta lograr llegar a la República Argentina en 1959, donde siguió luchando para conseguir la amnistía de los presos políticos de España y Portugal.

El poeta y narrador Luis Alberto Quesada nace en Lomas de Zamora, ciudad muy próxima a Buenos Aires, el 22 de agosto de 1919. Hijos de padres malagueños, es registrado en el Consulado Español, por lo que tiene doble nacionalidad. A la edad de tres años viene con su familia a España que fija su domicilio en Madrid. Cursa sus primeros estudios en “El Porvenir”, colegio mixto protestante. Militante de Juventudes Socialistas Unificadas, al inicio de la guerra, con dieciséis años, se alista en el Ejército Republicano, en el que llega a ser Comisario de compañía, batallón y brigada sucesivamente. Alcanza el grado de capitán, siendo Jefe de Servicios del Estado Mayor del Coronel Galán en el frente de Cataluña. Al finalizar la guerra emprende el camino del exilio, cruzando los Pirineos. En Francia, es internado en varios campos de concentración Le Tech, Barcarés, Saint Cyprien y Gours. Es trasladado para fortificar la frontera belga, al objeto de enlazar dichas defensas con la famosa Línea Maginot. Tras la ofensiva nazi contra Francia, pudo llegar a Burdeos, donde contrajo matrimonio con Asunción Allué e ingresa en la Resistencia francesa. Perseguido por la Gestapo vuelve a España donde es detenido en 1943, un año más tarde un Consejo de Guerra le condena a la pena de muerte, que le es conmutada por treinta años de cárcel, de los que cumple diecisiete, pasando por las cárceles de General Porlier, Carabanchel, Alcalá de Henares y Burgos, donde permanece trece años, desarrollando una intensa actividad cultural y reivindicativa. En 1959 es puesto en libertad y el gobierno franquista le expulsa del país al serle nuevamente conmutada la pena por la de extrañamiento perpetuo. A su llegada a Argentina, es prosecretario de la Organización para la Amnistía de los Presos Políticos de España y Portugal. Dirige la publicación La Encina Raíz de España y el Instituto de Cultura Ibero-Argentino de Buenos Aires, institución que recibió a la delegación española, presidida por el general Gutiérrez Mellado, una vez que España recuperó la democracia.

Entre sus libros de poemas destacamos: Ayer, hoy y mañana (1944), Muro y alba (1963), Poemas y papel (1968), El hombre colectivo (1979) y Espigas al viento (1986). Entre sus libros de relatos sobresalen: El bote de leche (1944), Ya no hay cocos (1945), cuento infantil, La aldaba (1948), La saca (1963), colección de impresionantes relatos de hombres que esperaban que en cualquier momento leyeran su nombre para ser sacados y conducidos al paredón de fusilamiento, Mineros (1970) y Vida, memoria y sueños (1995). Finalmente, señalaremos su último libro Hacia el sol de la Utopía (Crónicas de la vida y de la muerte) (1999), escrito en verso y prosa poética, libro en el que este incansable luchador español-argentino por la libertad, a pesar de sus muchos años, sigue manteniendo la utopía de un mundo mejor. Y es que, como nos ha dicho: “Si el lodo de una época llegara a destruir la Utopía tenemos la obligación de volver a inventarla”.

Francisco Arias Solís

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.

 

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Sentir la alergia por Francisco Arias Solís

Sentir la alergia por Francisco Arias Solís

 

SENTIR LA ALERGIA

La primavera ha venido.

Nadie sabe como ha sido.”

Antonio Machado.

LOS PROCESOS ALÉRGICOS SE VEN AGRAVADOS EN PRIMAVERA

 

Las alergias son unas de las enfermedades más comunes de nuestro tiempo. Agravadas por factores como la contaminación, un importante número de españoles sufre procesos alérgicos que resurgen con especial fuerza cada primavera. Por sus efectos, y por los de los medicamentos que las combaten, pueden suponer un riesgo al conducir.

 

Según un informe de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica al menos un 15% de los españoles presenta problemas alérgicos. Se trata de un problema de salud, cada vez más frecuente en los países desarrollados, que se ve acentuado en primavera por la cantidad de agentes externos que permanecen en el aire –en nuestro país son muy comunes las alergias causadas por numerosos pólenes de diversas plantas gramíneas que tienen su etapa más activa en esta época del año- y que ven favorecidos sus efectos adversos gracias a determinadas situaciones como la contaminación ambiental de las grandes ciudades. Los síntomas más frecuentes que sufren los alérgicos en la estación primaveral suelen ser la rinitis y la conjuntivitis, que afectan al sistema respiratorio y a los ojos y que pueden suponer un trastorno importante a la hora de conducir un vehículo. Los casos más graves, sufridos por un 4 o 5% de la población alérgica, pueden deparar en asma bronquial con lo que los riesgos al volante se incrementan considerablemente.

 

La forma de vida en las grandes ciudades está aumentando el número de agentes que producen enfermedades alérgicas, a un mayor número de personas. Además de las alergias a los pólenes –que tanto pueden ser de trigo, centeno u olivo como del césped de un parque urbano-, surgen otras a los medicamentos, al pelo de los animales domésticos, a los ácaros del polvo de las viviendas, a determinados alimentos o a algunos productos utilizados en la industria y que sufren sus trabajadores.

 

Mantener al paciente lo más alejado posible de los factores que causan su alergia es una de las primeras recomendaciones que hacen los especialistas. En el caso de alergia al polen, la más común, restringir las salidas al campo y mantener cerradas las ventanas de casa o del coche el mayor tiempo posible para evitar el contacto con el alérgeno son las primeras medidas a tomar. Desde el punto de vista médico, la vacuna previa a la aparición de los síntomas se revela como un tratamiento muy eficaz.

 

Después, en “temporada alta” habrá que contar con la medicación necesaria que ayude as paliar los efectos. Los antihistamínicos, compuestos utilizados para combatir las alergias, han ido evolucionando desde que se empezó su uso hace medio siglo. Si bien los antihistamínicos “clásicos” -que se utilizan en la mayor parte de los antigripales y a veces se recetan simultáneamente con los antialérgicos propiamente dichos- pueden producir somnolencia, cefaleas, sopor o mareos, por citar algunos efectos secundarios, los nuevos productos, manteniendo la eficacia han reducido esos efectos. Sin embargo, la respuesta a los fármacos puede variar considerablemente de una paciente a otro.

 

Para evitar los efectos secundarios es fundamental respetar las indicaciones del médico en cuanto al compuesto a tomar, la dosis adecuada y no automedicarse o mezclar los medicamentos entre sí o con alcohol, pudiendo ocasionar, en estos casos, un deterioro manifiesto de la capacidad para la conducción de vehículos. Y es que, como dijo el poeta: “Yo soy como un ciego / por esos caminos... / Siempre pensando en la penita negra / que llevo conmigo”.

 

Francisco Arias Solís

 

La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.

 

Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.

 

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Julio Herrera y Reissig por Francisco Arias Solís

Julio Herrera y Reissig por Francisco Arias Solís

 

EN EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE

JULIO HERRERA Y REISSIG

(1875-1910)

 

Anoche vino a mí de terciopelo;

sangraba fuego de su herida abierta;

era su palidez de pobre muerta

y sus náufragos ojos sin consuelo.”

Julio Herrera y Reissig.

 

LA VOZ DEL MODERNISMO

 

Precisamente con una serie de Wagnerianas se estrenó hacia 1900, en su país el uruguayo Julio Herrera y Reissig, en quien algunos pretenden ver el poeta máximo de América. Que es tan original como el que más y superior a todos en algunos aspectos, más bien imaginativos, nadie lo pone en duda. Que sea el mejor poeta de habla hispánica, ni siquiera el mejor en su tiempo –un tiempo en que andaba por el mundo un lírico del rango de Rubén Darío-, es menos que probable. Para Guillermo de Torre, su prologuista y agudo intérprete, es Herrera y Reissig el poeta que “encarna quizá con significación más cabal la manera modernista”, superior al mismo Darío, el cual siendo más poeta, no representó el modernismo con tanta fidelidad. Tenía Herrera y Reissig unos trece años cuando en 1888 aparecía Azul, el primer libro modernista de Rubén Darío; y muere demasiado pronto, a los treinta y cinco años, para que pudiera desarrollar más tarde cierto tono ajeno al modernismo.

 

Herrera y Reissig, en realidad fue un romántico –decía Luis Cernuda-, y para él, como para otros americanos, el modernismo acaso resultó una postrera encarnación del romanticismo. Su ostensible hostilidad al medio ambiente, su inadaptación al mismo, su individualismo exacerbado eran otras tantas consecuencias de un innato romanticismo. Y si recordamos las circunstancias poco afortunadas que acompañaron su vida, y cómo las conllevó, un sentimiento de simpatía y de estimación pueden despertarse ante su persona y su obra. Buscó lo mejor, lo que él creía era lo mejor; amó su trabajo, y tuvo conciencia de lo que el trabajo artístico significaba en un mundo donde el arte perdía alcance social, al mismo tiempo que su significación se hacía más grave para quien a tal trabajo y disciplina quería someterse”. Nuestro Miguel Hernández dedicó al poeta uruguayo el Epitafio desmesurado a un poeta: “Nata de polvo y su gente / y nata del cementerio, / verdaderamente serio / yace, verdaderamente”.

 

Julio Herrera y Reissig nace en Montevideo el 9 de enero de 1875, de familia criolla, de hondo arraigo en su país. Pasa su infancia y juventud en ambiente de holgura; educación burguesa en los mejores colegios. Pero a los veinte años sobreviene el hundimiento del “herrerismo”. El futuro poeta tiene que limitarse a vivir modestamente de la prensa y del desempeño de cargos secundarios: empleos en la Aduana de Montevideo, en la Inspección de Enseñanza Secundaria, etc. Un mes antes de morir había sido nombrado bibliotecario. Sólo sale de su país en 1905 para ir a Buenos Aires, donde trabajó en la Oficina del Censo durante ocho meses. Murió en Montevideo el 18 de marzo de 1910. Dos años antes se había casado con Julieta de la Fuente.

 

La obra de Herrera está ligada íntimamente a su vida, de la que es reflejo fidelísimo. Este espíritu egocéntrico se recluye en su torre de marfil y desde ella va lanzando a los cuatro puntos cardinales, con cierta indiferencia, su mensaje. Lo de la torre de marfil no es un símil, es una realidad. Esa torre de marfil, en que Herrera se recluyó voluntariamente, tuvo su existencia y su nombre: se llamaba la Torre de los Panoramas, y desempeñó un papel muy importante en la difusión y proceso del modernismo uruguayo. Se trataba de un circuito literario donde Herrera congregaba diariamente a sus amigos y admiradores, casi todos más jóvenes que él, les leía sus versos, escuchaba sus aplausos y, llegado el caso les daba el espaldarazo de poetas.

 

Empieza Herrera escribiendo cantos A España, A Castelar, A Lamartine, etc., esto ocurre en 1898. Nos hallamos naturalmente ante un romántico. Pero dos años más tarde, en unas Wagnerianas, publicadas en La Revista, que él mismo dirige, ha cambiado de tonos. Vienen inmediatamente Las Pascuas del Tiempo, incluidas en el Almanaque artístico del siglo XX, que señalan su conversión total al modernismo. Y a continuación: Los maitines de la noche, Los éxtasis de la montaña, Poemas violetas, Sonetos vascos, Ópalos, Átomos, La torre de las esfinges, Los parques abandonados y Pianos crepusculares. Y en prosa, Conferencias, El Renacimiento en España, El círculo de la muerte, etc.

 

La poesía de Herrera y Reissig es antes que nada simbolista. Un simbolismo alucinante, demencial, que cae de lleno dentro de las zonas psicopatológicas, con mucho de ilogismo y mucha extravagancia. Lo que no quiere decir que Herrera y Reissig no fuera un temperamento poético de primer orden. Lo fue; lo demostró en multitud de poemas, y muy especialmente en los Sonetos vascos, que son para nosotros lo mejor de su obra. El dominio verbal y su sentido de la música, así como el tono irónico y lúdico con que habla de lo cotidiano, le avanza un escalón dentro del modernismo y le acerca a Laforgue: de ahí que busque a veces la imagen por la imagen y sea antecedente leve de la poesía de vanguardia. Sus imágenes resultan extravagantes, chocantes, como: “Golondrinas: últimas flechas perdidas de la noche en derrota”, “las palomas: recuerdos esparcidos de los viejos muros arrugados por la edad”.

 

El sexto número de Caballo Verde –escribía Pablo Neruda, director de la revista- se quedó en la calle Viriato sin compaginar ni coser. Estaba dedicado a Julio Herrera y Reissig –segundo Lautréamont de Montevideo- y los textos que en su homenaje escribieron los poetas españoles, se plasmaron ahí con su belleza, sin gestación ni destino. La revista debía aparecer el 19 de julio de 1936, pero aquel día se llenó de pólvora la calle. Un general desconocido llamado Francisco Franco se había rebelado contra la República en su guarnición de África”.

 

A diferencia de otros modernistas, de Rubén, de los precursores y de los seguidores, Herrera es un raro, un ser que rechaza la intimidad, el mundo exterior, e incluso el espacio que separa ambas zonas. Y como dijo la voz personalísima del poeta: “Todo suspira y ríe. La placidez remota / de la mañana sueña celestiales rutinas. / El esquilón repite siempre su misma nota / de grillo de las cándidas églogas matutinas. / Y hacia la aurora sesgan agudas golondrinas / como flechas perdidas de la noche en derrota”.

Francisco Arias Solís

 

La paz no se reduce a la ausencia de guerras

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

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Julio Just Gimeno por Francisco Arias Solís

Julio Just Gimeno por Francisco Arias Solís

 

JULIO JUST GIMENO

(1894-1976)

 

La perspectiva de una reanudación de relaciones con

México supone una noticia jubilosa y entrañable. México

era una herida abierta en nuestra historia. Los errores

han sido quizá muchos y las equivocaciones de ambas

partes demasiadas. Por eso es preciso celebrar esta

nueva etapa previsible de nuestro diálogo y de nuestra

amistad”.

El País. (Editorial del 18 de marzo de 1976).

 

LA VOZ DEL MINISTRO DE LA REPÚBLICA

 

El 18 de marzo de 1976 José Maldonado, presidente de la República Española en el exilio hizo pública la cancelación del reconocimiento de México al gobierno republicano, que tenía entonces como jefe de Gobierno, a Fernando Valera y como vicepresidente y ministro de Emigración e Interior a Julio Just.

 

El político republicano, escritor y periodista Julio Just Gimeno nació en Alboraya, Valencia, el 5 de marzo de 1894 y falleció en París el 30 de octubre de 1976. Realizó sus primeros estudios en su ciudad natal y desde muy joven estuvo vinculado al blasquismo, ideología muy arraigada, por aquel tiempo, en Valencia. Fue secretario de la Juventud Republicana Nacionalista. Cursó ingeniería en Madrid y, gracias a una beca, terminó sus estudios en París. Su trabajo se orientó al periodismo y a la traducción. Fue asiduo colaborador de El Pueblo, órgano del PURA (Partido de Unión Republicana Autonomista, de ámbito exclusivamente valenciano). Fue masón y tuvo una participación muy activa en la creación y publicación de revistas y diarios republicanos valencianos: Renovación, La Voz Valenciana, Alma Joven, València Nova, Taula de Lletres Valencianes, etc. En 1924 presidió la Casa de la Democracia, sede del republicanismo valenciano. En 1928 asistió al entierro de Vicente Blasco Ibáñez, como representante de las entidades republicanas de Valencia. El 14 de abril de 1931 proclamó la Segunda República desde el balcón del ayuntamiento de Valencia. Obtuvo el acta de diputado en las tres legislaturas de la Segunda República, en las dos primeras, elecciones de 1931 y 1933, como blasquista, y en la tercera, elecciones de 1936, después de provocar una escisión en 1934, para pedir un Estat Valenciá en una España federal, como militante de la nueva Esquerra Valenciana que se integraría después en la coalición Frente Popular. En febrero de 1936 fue nombrado director general de Obras Hidráulicas y Puertos. Entre el 15 de septiembre y el 15 de mayo de 1937 fue ministro de Obras Públicas, periodo en que se iniciaron los trabajos de fortificación de Madrid e impulsaron la construcción de refugios en Madrid y Valencia. Sus discrepancias con Juan Negrín, nuevo jefe de Gobierno, determinaron que no aceptara su entrada en el nuevo gabinete. Hasta el 27 de marzo de 1939 permaneció en Valencia, de donde emprendió camino del exilio, desembarcando en Port Vendres, Francia. En el país vecino participó activamente en los trabajos de la emigración. Al ser ocupada Francia por los nazis fue detenido en Foix, y no fue extraditado a pesar de existir una petición en este sentido, no obstante, fue internado, en condiciones infrahumanas, en el campo de concentración de Vernet d'Ariège desde el 19 de febrero hasta el 6 de diciembre de 1941. Desde 1947 ocupó diversas carteras ministeriales en los sucesivos gobiernos de la República en el exilio: Ministro de Defensa e Interior (1947), ministro de Gobernación (1947-1949), ministro de Acción en el Interior y en el Exilio (1951-1956), ministro de Justicia y Acción en el Exilio (1956-1960), vicepresidente y ministro de Emigración e Interior (1960-1962), ministro de Emigración e Interior (1962-1971) y vicepresidente y ministro de Emigración e Interior (1971-1976). Trabajó como traductor en organismos dependientes de la ONU, entre 1951 y 1956, y fue de los pocos exiliados españoles que escribieron en periódicos franceses.

 

Entre los títulos más relevantes de sus obras citaremos: Blasco Ibánez i València (1929), Siembra republicana (1930), Veteranos de la República (1932), La Pluma en la barricada (1934), Ayer y hoy de los republicanos (1936) y Bajo las luces de la guerra (1936).

 

Finalizaremos esta semblanza del ministro republicano Julio Just, con un párrafo del artículo “La hora del desquite”, publicado el 2 abril de 1977, en el conocido diario Proceso de México: “Nosotros sostuvimos la República española, pero ¡cuánto nos sostuvo -y aún sostiene- su obra espiritual! Al fin, la República nos dio más de lo que recibiera”.

 

Francisco Arias Solís

 

Donde mora la libertad, allí está mi patria.

 

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Foro Libre: Homenaje a Julio Herrera y Reissig

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Anoche vino a mí de terciopelo;

sangraba fuego de su herida abierta;

era su palidez de pobre muerta

y sus náufragos ojos sin consuelo.”

Julio Herrera y Reissig

 

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A JULIO HERRERA Y REISSIG

 

El próximo lunes, día 15, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta uruguayo Julio Herrera y Reissig (1875-1910), con motivo del centenario de su muerte.

 

Precisamente con una serie de Wagnerianas se estrenó hacia 1900, en su país el uruguayo Julio Herrera y Reissig, en quien algunos pretenden ver el poeta máximo de América. Que es tan original como el que más y superior a todos en algunos aspectos, más bien imaginativos, nadie lo pone en duda. Que sea el mejor poeta de habla hispánica, ni siquiera el mejor en su tiempo –un tiempo en que andaba por el mundo un lírico del rango de Rubén Darío-, es menos que probable. Para Guillermo de Torre, su prologuista y agudo intérprete, es Herrera y Reissig el poeta que “encarna quizá con significación más cabal la manera modernista”, superior al mismo Darío, el cual siendo más poeta, no representó el modernismo con tanta fidelidad.

 

Herrera y Reissig, en realidad fue un romántico –decía Luis Cernuda-, y para él, como para otros americanos, el modernismo acaso resultó una postrera encarnación del romanticismo”. Miguel Hernández dedicó al poeta uruguayo el Epitafio desmesurado a un poeta: “Nata de polvo y su gente / y nata del cementerio, / verdaderamente serio / yace, verdaderamente”.

 

La obra de Herrera está ligada íntimamente a su vida, de la que es reflejo fidelísimo. Este espíritu egocéntrico se recluye en su torre de marfil y desde ella va lanzando a los cuatro puntos cardinales, con cierta indiferencia, su mensaje. Lo de la torre de marfil no es un símil, es una realidad. Esa torre de marfil, en que Herrera se recluyó voluntariamente, tuvo su existencia y su nombre: se llamaba la Torre de los Panoramas, y desempeñó un papel muy importante en la difusión y proceso del modernismo uruguayo. Se trataba de un circuito literario donde Herrera congregaba diariamente a sus amigos y admiradores, casi todos más jóvenes que él, les leía sus versos, escuchaba sus aplausos y, llegado el caso les daba el espaldarazo de poetas.

 

Empieza Herrera escribiendo cantos A España, A Castelar, A Lamartine, etc., esto ocurre en 1898. Nos hallamos naturalmente ante un romántico. Pero dos años más tarde, en unas Wagnerianas, publicadas en La Revista, que él mismo dirige, ha cambiado de tonos. Vienen inmediatamente Las Pascuas del Tiempo, incluidas en el Almanaque artístico del siglo XX, que señalan su conversión total al modernismo. Y a continuación: Los maitines de la noche, Los éxtasis de la montaña, Poemas violetas, Sonetos vascos, Ópalos, Átomos, La torre de las esfinges, Los parques abandonados y Pianos crepusculares. Y en prosa, Conferencias, El Renacimiento en España, El círculo de la muerte, etc.

 

Francisco Arias Solis

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

 

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Julián Zugazagoitia por Francisco Arias Solís

Julián Zugazagoitia por Francisco Arias Solís

 

JULIÁN ZUGAZAGOITIA MENDIETA

(1899-1940)

 

... una de las lecciones que he aprendido de la

guerra es que los más crueles coinciden en ser los

más cobardes cuando el deber es duro.”

Julián Zugazagoitia.

 

 

LA VOZ SILENCIADA POR EL FRANQUISMO

 

No vamos a reproducir la nómina de los novelistas que cultivaron la novela social en la primera mitad del siglo XX, baste con señalar que recientes estudios sobre el tema fijan sus inicios en 1927, año en que publican sus primeras novelas Julián Zugazagoitia y Joaquín Arderius.

 

Trágica suerte corrió el novelista, biógrafo, periodista y político vasco Julián Zugazagoitia, que al producirse la ocupación nazi de Francia fue delatado en su exilio en París, detenido por la Gestapo el 27 de julio de 1940 y entregado a la policía franquista juntamente con otros exiliados, entre los que se contaban, el periodista socialista Francisco Cruz Salido, el anarquista Joan Peiró, ministro de Industria con Largo Caballero, el director de escena Cipriano Rivas Cheriff, cuñado de Azaña, y el líder de Esquerra Republicana y presidente de la Generalidad de Cataluña Lluis Companys. Tras juicios sumarísimos todos fueron condenados a muerte y salvo Rivas que fue indultado estando en capilla, los demás fueron ejecutados. Al alba del 9 de noviembre de 1940, Julián Zugazagoitia, con otras trece personas, fue fusilado en las tapias del cementerio del Este de Madrid.

 

La obra más importante de Zugazagoitia es Historia de la guerra de España (1940), que se publicó en la Argentina, reimpreso posteriormente con el título de Guerra y vicisitudes de los españoles, testimonio extraordinariamente honesto de una de las figuras de primer plano del Partido Socialista Obrero Español y de una objetividad asombrosa por la fecha y las condiciones en que el libro fue escrito.

 

Julián Zugazagoitia Mendieta nació en Bilbao el 5 de febrero de 1899 y fue asesinado en Madrid el 9 de noviembre de 1940. Fue conocido en algunos ambientes como Zuga y utilizó los seudónimos de Fermín y Julián Mendieta. Hijo de un obrero metalúrgico socialista, creció en un ambiente socialista, y a los veinte años era presidente de Juventudes Socialistas de Bilbao. Ya en 1917 fue a la cárcel por su apoyo al movimiento huelguista bilbaíno. En 1921 asumió la dirección del semanario La Lucha de Clases, desde el que atacó a los postulados comunistas. En 1924, la dictadura de Primo de Rivera le condenó a cinco años de destierro en Santoña, donde inicia su carrera literaria. Fue elegido concejal del Ayuntamiento de Bilbao en las históricas elecciones del 12 de abril de 1931. En las elecciones de junio de ese año a Cortes Constituyentes de la Segunda República Española es elegido diputado por la provincia de Badajoz. De 1932 a 1937 fue director de El Socialista. En las últimas elecciones de la Segunda República fue elegido diputado por la provincia de Vizcaya. En el primer Gobierno de Juan Negrín, fue ministro de Gobernación desde mayo de 1937 a abril de 1938. En 1937 participó en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Tras cesar de ministro desempeñó el cargo de secretario general del Ministerio de Defensa hasta el final de la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco. Durante la contienda contribuyó al trato humano de los prisioneros de guerra y ayudó a salvar la vida de los escritores Wenceslao Fernández Flórez y Rafael Sánchez Mazas, y la del falangista Raimundo Fernández Cuesta. Terminada la guerra emprendió el camino del exilio y se estableció en París, hasta su detención por la Gestapo.

 

Zugazagoitia publicó artículos en las principales publicaciones de la época. Además de ejercer la dirección de El Socialista, órgano de expresión del PSOE, fue redactor de El Liberal de Bilbao, propiedad de Indalecio Prieto, y colaborador de La Vanguardia, El Diluvio y El Socialista de Barcelona, Estampa de Madrid, Avance de Oviedo y La Vanguardia de Buenos Aires, entre otros. En 1927 fundó en Bilbao la revista Cuadernos Socialistas de Trabajo.

Entre las obras de Zugazagoitia destacamos: Una vida heroica. Pablo Iglesias (1925), la primera biografía del fundador del PSOE y de la UGT, publicada en el mismo año de su muerte, posteriormente escribiría una segunda redacción Pablo Iglesias: De su vida y su obra (1931), y más tarde, una tercera Pablo Iglesias: Vida y trabajos de un obrero socialista (1935), Una vida humilde: Tomás Meabe (1927), Una vida anónima (1927), su primera novela social, Pedernales: Itinerario sentimental de una colonia escolar (1929), El botín (1929), El asalto (1930), Rusia al día (1932), Madrid. Carranza 22 (1940) e Historia de la guerra de España (1940), su mejor obra. Recientemente se ha publicado su novela Los trabajos clandestinos (2005). Y como dijo la voz inconfundible de este escritor socialista: “Yo no soy otra cosa que un escritor socialista. Y no quiero otro título”.

Francisco Arias Solís

 

Los socialistas no mueren: los socialistas se siembran.

 

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