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Francisco Arias Solís

FORO LIBRE: HOMENAJE A LUIS FELIPE VIVANCO

 FORO  LIBREASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZe-mail: pazylibertad@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias 

“Quien pierde el tiempo en el tiempo

lo gana en la eternidad.Yo he perdido unos minutos. ¡Quiero perder muchos más!”

Luis Felipe Vivanco.

  

HOMENAJE DE FORO LIBRE A LUIS FELIPE VIVANCO

  El próximo lunes, día 11, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta escurialense  Luis Felipe Vivanco (1907-1975),  con motivo de su centenario.  Si se leen las páginas del libro de Vivanco, Lecciones para el hijo, donde un intermedio entre la prosa y el verso, con muchos escapes a lo último, evidencia intimidades, enuncia doloridos sentires, tendríamos decir que este poeta está dejado de la mano de su tiempo.  

Cantos de primavera, primer libro de Luis Felipe Vivanco, publicado en 1936 por ediciones Héroe, aparece ya impregnado de un profundo sentimiento religioso y un humanismo creado por metáforas felices que estarán constantemente en toda su obra.

 Vivanco inicia su colaboración literaria en la revista Cruz y Raya dirigida por su tío José Bergamín. Su Introducción a la poesía española contemporánea, libro que mereció el Premio Fastenrath de la Real Academia Española, constituye una de las contribuciones críticas más importantes al estudio de la poesía española del siglo XX. En 1974 obtuvo el Premio de la Crítica.  Entre los títulos más relevantes de su obra se cuentan Cantos de primavera, Continuación de la vida, El descampado, Introducción a la poesía española contemporánea, Lecciones para el hijo y Los caminos. Póstumamente, en 1976, apareció Prosas propicias.


 
 Francisco Arias Solis
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   Por esa libertad bella como la vida.

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ANGELA FIGUERA AYMERICH POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

ANGELA FIGUERA AYMERICH(1902-1984) “Ser mujer: ser la madre que engendra y la hermana que escucha;                                                   ser la novia que besa, ser el premio en la lucha,ser mujer...Ser la fuente de vida para el labio del niño, para el labio del hombre ser placer.”Ángela Figuera. 

LA VOZ DEL EXISTENCIALISMO SOLIDARIO
 “Mi poesía de hoy -escribía Ángela Figuera- grita con el dolor de todos y denuncia con la rabia de todos. Y pretende también estar con todos los que saben su dolor y los que lo ignoran; los que buscan y los que caminan a ciegas. Y, si no puede salvarlos, al menos puede caminar con ellos. No me importa si mi poesía es, por lo circunstancial, por lo concreta e impura, perecedera. Si un solo hombre de mi tiempo se siente por ella comprendido y acompañado, consolado y estimulado ya no habrá sido todo inútil”. Ángela Figuera, una de las poetas más sobresalientes de posguerra, destaca entre los escritores de su tiempo por su fuerte personalidad humana y por su gran talento lírico. Su poesía es expresión sincera de un corazón solidario que busca un diálogo hermanador con las personas más allegadas y con los seres humanos en general. En los versos de Ángela Figuera está muy presente el ser humano histórico con sus limitaciones y con sus aspiraciones. Igualmente se encuentra el hombre humanidad con sus irresolubles problemas de inmanencia y finalidad. Por eso, es posible afirmar que los dos grandes temas de la poesía de Ángela Figuera son el humanismo existencial y el humanismo histórico. Ambas tendencias pueden ser simplificadas en el epígrafe único del existencialismo solidario. A su vez, este existencialismo solidario está sentido y tratado desde las fibras emocionales más íntimas de una mujer esencialmente emotiva, lo que confiere a toda su poesía un aire de inconfundible feminismo. La creación lírica de Ángela Figuera se caracteriza por su lirismo y su intensidad. Con un lenguaje sencillo y llano, con unas construcciones sintácticas directas y nada rebuscadas, es capaz de levantar un edificio poético de indiscutible validez lírica. Ángela Figuera Aymerich nace en Bilbao, el 30 de octubre de 1902. Realiza sus primeros estudios en un colegio de monjas francesas, el Sacre Coeur. Posteriormente se traslada al Instituto, siendo una de las primeras muchachas que realiza estudios de Bachillerato. Frente a la opinión de su padre, realizó la carrera de Filosofía y Letras, en el mismo Bilbao, debiéndose examinar en Valladolid. A la muerte de su padre se traslada a Madrid para realizar el último año de carrera. Entra a trabajar en una empresa italiana de importación de aceros especiales. En 1930 toda su familia se traslada a Madrid, donde consideran que van a tener más posibilidad de trabajo. El recuerdo de Bilbao permanecerá en la escritora, que muchos años más tarde en 1950, comentará a Blas de Otero: “¡Tengo yo unas ganas de volver por mi Bilbao, mi Bochito, que dejé hace la friolera de 20 años...! Espero que será algún día”. En 1932 se traslada al Instituto de Huelva, como profesora de Lengua y Literatura Española. Dos años más tarde se casa en la ciudad andaluza con su primo Julio Figuera. Estando en Madrid, le sorprende la sublevación militar contra la República. Su marido decide alistarse en un batallón de milicianos. El 30 de diciembre de 1936 ingresa en la Maternidad donde nace Juan Ramón, el que será su único hijo, “con salvas, como los reyes”, diría irónicamente más tarde, en referencia a los bombardeos producidos durante el parto. En febrero de 1937, Ángela Figuera y su familia son evacuados a Valencia, y poco después, ella es destinada al Instituto de Alcoy. Las dificultades del periodo de posguerra marcarían su impronta y su quehacer poético. Su primera obra publicada Mujer de barro, recoge a la perfección el ambiente. A partir de 1952 trabaja en la Biblioteca Nacional, donde realiza una importante labor en los denominados “bibliobuses”, servicio que trataba de llevar la literatura y los hábitos de lectura a los barrios marginales y periféricos de Madrid. En 1961 consigue reunirse con su esposo en Avilés, donde Julio Figuera trabajaba como ingeniero de la empresa Ensidesa. En 1966, visita la Unión Soviética, y en 1969, México. En 1971, jubilado su esposo, el matrimonio se traslada de nuevo a Madrid en donde llevarán una vida apacible, al margen de toda actividad pública. Tras una larga convalecencia, Ángela Figuera Aymerich muere en Madrid, el 2 de abril de 1984. Ángela Figuera se inició en la poesía dentro de una línea que la crítica calificó de “machadiana” por su apego a lo cotidiano y paisajístico, así como al mundo femenino, aspecto en el que cabe buscar la auténtica originalidad de esta escritora que lleva a su quehacer poético el mundo de la esposa y madre de familia que era, bien que alejándose de tópicos e idealizaciones. Sus dos primeros libros se incluyen en esta etapa y son Mujer de barro (1948) y Soria pura (1949). La fecha de publicación nos muestra a una escritora ya en su madurez vital (cuarenta y seis años tenía al publicar su primer libro). Posteriormente, el contacto con el poeta Gabriel Celaya lleva a Ángela Figuera al mundo de la poesía social, en la que se inscribirá el resto de su obra desde Las cosas como son (1950), pasando por títulos como Vencida por el ángel (1951), El grito inútil (1952), Los días duros (1953), Belleza cruel (1958), Primera Antología (1961) y Toco la tierra (1962). Su último libro, Canciones para todo el año, aparecerá póstumo en México, pocas semanas después de su fallecimiento. Dos años después de su muerte se publicaron sus Obras completas. Belleza cruel mereció un prólogo de León Felipe, mérito digno de ser señalado, dado que el poeta zamorano se había negado hasta ese momento a reconocer nada de lo que pudiera realizarse en el campo literario (ni en ningún otro) en la dictadura franquista. La frase “tampoco nos llevamos el canto”, con la que el poeta exiliado saludó a la poesía de Figuera muestra junto con la admiración su dolor por la patria perdida. Juan Ramón Jiménez sobre Soria pura escribió: “Ando por los versos de usted como por un campo de árboles, aguas, arenas, animales, matas, vientos, alguna persona natural. Y me encuentro en ese campo a gusto. Esta es mi crítica”.  “Crear belleza pura -decía Ángela Figuera-, inútil, y cruel en su exclusividad, ya no es bastante. Hay que hacer algo más con la poesía, que es mi herramienta, como cualquier hombre tiene que hacerlo con la herramienta de que disponga y pueda manejar, para salvarnos y ayudarnos unos a otros”. Su voz  sigue estando con todos los que saben su dolor y gritando con el dolor de todos: “Donde veas / que un muro con trabajo se levanta / para quitar al hombre frío y miedo / acércate y coloca unos ladrillos / calientes con el roce de tus manos”. 

Francisco Arias Solis
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs Por la convivencia frente a la crispación.


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LOS DERECHOS DEL NIÑO POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

LOS DERECHOS DEL NIÑO
 “¿Quién salvará a este chiquillo  menor que un grano de avena? ¿De dónde saldrá el martillo verdugo de esta cadena?”

Miguel Hernández.

 LO MAS IMPORTANTE ES QUE REALMENTE LOS DERECHOS SE PUEDAN EJERCER 

Reconocida la existencia de derechos humanos -sobre lo cual parece existir una acuerdo básico- así como la conveniencia de que esos derechos se formulen de una forma explícita (de lo que sería un ejemplo la Declaración Universal de los Derechos del Hombre) y de que su ejercicio sea garantizado por el Estado, lo que nos podemos plantear es por qué resulta necesario hablar específicamente de los derechos de los niños. Si los niños son reconocidos como seres humanos de forma plena, entonces poseerían los mismos derechos que los individuos de cualquier edad, lo cual haría innecesario formular derechos especiales para ellos, cosa que, sin embargo se hace, por ejemplo en la Convención sobre los derechos del niño y la niña aprobada por las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989.

 

La necesidad de hablar directamente de los derechos del niño está justificada por las características específicas que presentan los humanos durante un largo período de infancia y que pueden sintetizarse en dos: inmadurez y dependencia.

 

Conviene tener presente, además, que no es suficiente hacer simples declaraciones de derechos si no se prevé la posibilidad de su ejercicio efectivo. Disponer de una declaración de derechos constituye un importante paso adelante frente a no tener ninguna. Pero es la posibilidad de ejercicio real lo que determina que una sociedad sea justa, y no simplemente la formulación abstracta de derechos. Lo más importante es que realmente los derechos se puedan ejercer.

 

Si los derechos tienen como fin garantizar que los individuos puedan alcanzar los fines que les son propios y que resultan necesarios para su desenvolvimiento como seres humanos, una lista de derechos adecuada tiene que partir entonces de las necesidades. Examinando la Convención, lo que encontramos es una enumeración de derechos donde se menciona desde el derecho a la vida, a la identidad, a la libertad de expresión, de asociación o pensamiento, a la seguridad social, hasta a “un nivel adecuado de vida para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social”. Muchos de esos derechos son comunes a niños y adultos y la única diferencia es que deben establecerse más garantías para que los niños los puedan ejercer.

 

La consideración de las características y la situación del niño ha ido cambiando de forma notoria a lo largo de los tiempos y en las distintas sociedades.

 

Desde el punto de vista que nos ocupa el niño ha pasado de ser considerado una propiedad de los padres a ser un bien social, que no puede estar sometido al trato que éstos quieran darle, sea cual fuere. Estos cambios que se han ido produciendo en la sociedad están ligados también a la disminución de la mortalidad infantil y al descenso de la natalidad en países occidentales de tal forma que los niños se van convirtiendo en un bien escaso que es necesario proteger.

 

También somos conscientes de las necesidades a su mejor desarrollo. Pero precisamente porque algunas son nuevas o deben satisfacerse de otras formas, los padres no siempre son capaces de atender a esas necesidades de los hijos.

 

Las necesidades primordiales del niño, cuya satisfacción resulta esencial para su desarrollo e incluso para su supervivencia, se refieren, en primer lugar, a sus necesidades físicas: recibir alimentación, el vestir y tener un confort mínimo, que incluye el descanso y la limpieza. Esas necesidades resultan relativamente claras, porque son muy fácilmente observables, y no es difícil ponerse de acuerdo sobre ellas. Pero, hoy sabemos también que existen otras necesidades que son igualmente importantes y que se refieren a su bienestar psicológico.

 

Las exigencias sociales son mucho mayores, y las condiciones de vida son a veces tan difíciles, a pesar de lo mucho que ha aumentado nuestro control de la realidad exterior, que tener un niño es algo que requiere una larga reflexión anterior. Evidentemente eso no se planteaba antes porque no había la posibilidad de seleccionar en qué momento se quería tener un niño. Antes que tener un niño la gente se plantea si dispone una casa conveniente, si tiene un trabajo que le permita alimentarlo, si va a encontrar un colegio, si le puede ofrecer la estabilidad necesaria, si va a ser posible que la madre continúe trabajando, si no va a alterar demasiado las costumbres de la casa, etc.

 

Los adultos desempeñan un papel determinante en el desarrollo del niño porque son ellos los que van produciendo las situaciones para que el desarrollo se produzca de una manera armoniosa, son ellos los que le atienden, los que le estimulan y los que crean las condiciones para su desarrollo físico, intelectual y social. Para aprender el niño necesita un medio favorable, enfrentarse con problemas que pueda resolver, y aprende a partir de los conflictos entre sus expectativas y lo que sucede. Pero los que le ayudan a ir más allá son los adultos que tienen a su alrededor y se ha hablado de la metáfora del “andamiaje”: los adultos ponen los andamios que favorecen o facilitan la construcción que el niño tiene que realizar por sí mismo. Y es que, como dijo el poeta: “Querrá subir hasta que el cielo tiña / de claridad el bronce de su sueño. / Pero no hay alas. Se herirá en su empeño, / y llorará sobre su frente niña.”

 Francisco Arias Solis
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs No disparar donde haya niños. Stop.En la gloria no necesitamos más ángeles.
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NARCOTICOS LITERARIOS POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

  NARCOTICOS LITERARIOS  “Voy a hablarte ingenuamente: Tu soneto, don Gonzalo, si es el primero, es muy malo; si es el último, excelente.”M. Bretón de los Herreros.  

HAY MUCHAS ESPECIES DE DROGAS

 

¿Hay aún quienes lean lo que puede hacer las veces de las novelas por entrega  como Abandonada.... en una noche de bodas, Perdida... en la flor de la juventud o Cuando florecen los almendros? O, puesto que, a todas luces, sigue habiendo productos similares a los de antaño, ¿gozan del mismo predicamento que antes?

 

En general, las damiselas delicadamente cloróticas, han pasado a la historia. La literatura que solían ingerir ha pasado también en buena parte a la historia –aunque posiblemente no a la literatura-. Lo que no parece haber pasado aún (si es que alguna vez va a pasar) a la historia son las fábricas de ensueños. Con todo sin embargo, éstas se han modernizado y lanzan al mercado productos de muy otro jaez.

 

Durante un periodo bastante dilatado –y que todavía persiste-, las fábricas de ensueños trabajaron a doble turno en dos espaciosos departamentos: uno fue (y es aún) la llamada “prensa del corazón”; el otro fue (y aún es) el comadreo sobre, a través de, en torno a, y por debajo de la tituladas “celebridades”. Las últimas son de muy varia condición, pero abundan entre ellas las estrellas de cine, los banqueros, los miembros de los grupos musicales, los grandes derrochadores de fortuna, los dueños de lujosas embarcaciones de recreo, los emperadores y emperatrices de la moda... Lo importante es ocupar el mayor espacio posible y el mayor tiempo posible en los medios de comunicación dados a divulgar la mayor cantidad de pequeñeces posibles. Los anónimos lectores,  oyentes y espectadores se lo tragan todo afanosamente aún cuando sepan, o sospechen, que les está embutiendo en la mente sartas de paparruchas. Lo que les importa no es realmente enterarse de lo que se dice, propala o rumorea que les ocurre a esos héroes y heroínas persistentemente radio-impreso-televisados; es quebrar la monotonía de sus días y la melancolía de sus noches, configuraciones y fantasías donde no queda bien claro –ni se aspira a que quede claro- quién es quién, y a quién le pasa lo que se vocea que le pasa, justamente porque todo parece ser suplantable, postizo y vicario. En el gran teatro del mundo, el espectador se relame de gusto cuando se ve así mismo con los ojos y los oídos del actor.

 

Las cosas que se suponen que pasan a tales sujetos son cosas que , en principio, podrían pasar a cualquiera, “Lo que aprendí en ...”, “Una mujer casada revela...”, “Su psiquiatra la indujo a ...”, etc., etc. Además se imagina que pasan “cosas gordas”, cuanto más “gordas”, mejor –más curiosas, fascinantes, atractivo-repulsivas, escalofriantes, estremecedoras, trepidantes-. Algo, en suma, que no quisiera uno que le pasara aunque vaya usted a saber, a lo mejor, quien lo diría...

 

Las fábricas de ensueños no cocinan ya sólo vagas y edulcorantes fantasías o entretenidos chismorreos; fabrican también, y sobre todo, narcóticos literarios, los cuales hacen las veces de estupefacientes. Hay muchas especies de drogas. Las grandes diferencias entre los productos manufacturados por tales fábricas no logran eliminar una característica común de todos los ensueños: la posibilidad (y, por descontado, el deseo) de que no haya límites precisos entre la fantasía y la realidad. Y es que, como dijo el poeta: “Lo que soy cuando estoy siendo / es lo que veo más claro / y lo que menos entiendo”.

 

Francisco Arias Solis
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs  Paz y libertad. 


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GABRIELA MISTRAL POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

   EN EL CINCUENTENARIO DE LA MUERTE DE GABRIELA MISTRAL (1889-1957) “Yo no tengo otro oficio, después del callado de amarte, que este oficio de lágrimas, duro que tú me dejaste.”

Gabriela Mistral.

 
LA VOZ DULCE DE LA TERNURA
 

Cuanto Gabriela Mistral toca lo convierte en poesía. Honda, verdadera y universal poesía es lo que esta mujer ha escrito, sin considerarlo como un fin en su vida, como una profesión, sino mero accidente en la carrera de la enseñanza a la que se dedicó. Su lírica es una serie de gritos de una alma noble, buena, que los exhala como su aroma una flor, para que después de extasiar a los hombres, o sin que ellos lo noten, suban al cielo.

 

En esta misma época hay en Hispanoamérica una floración de poetisas cuyos nombres más representativos, además de Gabriela Mistral, son: Juana de Ibarbourou, Delmira Agustini y Alfonsina Storni.

 

Extraño caso el de esta mujer chilena, nacida en Vicuña el 6 de abril de 1889, que bajo el seudónimo de Gabriela Mistral destacó de forma especial en la poesía y que antes de publicar su primer libro, tiene por todos los países de su lengua mayor gloria que, incluso, algunos autores clásicos.

 

Antigua maestra rural, Lucila Godoy Alcayaga enseñaba Gramática Castellana e Historia de la Edad Media en el Liceo de los Andes. En sus principios, leía mucho a Rubén Darío y a Juan Ramón Jiménez. De los Andes pasó a Puntas Arenas, como directora del Liceo, de allí a Temuco y enseguida a Santiago.

 

En 1914 se dio a conocer en unos juegos florales de Santiago de Chile. Desde entonces su prestigio fue creciendo. Consiguió el Premio Nobel de 1945 con una breve producción lírica en la que está presente el amor y donde se produce un hecho modernista, la búsqueda pura de la belleza, una belleza que actuará como eje fundamental de la vida de Gabriela, para quien eso no es sólo simple contemplación estética: “tu belleza se llamará también misericordia y consolará el corazón de los hombres”.  Luego viaja a Nueva York, donde muere víctima del cáncer,  el 10 de enero de 1957.

 

Entre sus obras más conocidas se encuentran Sonetos de la muerte, Desolación y Ternura, libros sentimentales originados por un doloroso amor. Tala es una obra de madurez, más seria, más cerebral y abstracta, más próxima a las nuevas tendencias poéticas de vanguardia. En el poemario Desolación (1922) versifica la historia de su amor por un modesto empleado de ferrocarril que se suicidó en 1909.

 

Hebrea de corazón, tal vez de raza, Gabriela Mistral escribe: “Raza judía, carne de dolores, / raza judía, río de amargura...” Habla con ternura delicada de los niños y trata de hacerles sonreír para que no tengan temor: “Duérmete, mi niño, / duérmete sonriendo / que es la Tierra amante / quien te va meciendo”.

 

Acude a la Naturaleza en busca de apaciguamiento, y sabe traducir la armonía universal: “Pinar, tengo miedo / de pensar contigo; / miedo de acordarme, / pinar, de que vivo”.

 

Pero todo eso no es ella. La fuerza de Gabriela Mistral está en su sentimiento del amor y de la muerte. “Si te vas y mueres lejos, / tendrás la mano ahuecada / diez años bajo la tierra / para recibir más lágrimas”. Luego, loca, incendiada, pregunta si nunca, nunca más volverá a verlo, ni en el temblor de los astros, ni en la fontana trémula, ni en la gruta lóbrega y quiere “¡oh!, volverlo a ver, no importa dónde...”

 Gabriela Mistral tiene una especie de horror a la duda y no conoce la ironía, la sonrisa ambigua del escéptico. En el fondo de su poesía, como en el sentimiento de toda alma exaltada, se toca la idea religiosa y se encuentra a Dios. Ella le habla continuamente, le llama, se postra en sus presencia: “Creo en mi corazón, que cuando canta / hunde en el Dios profundo el flanco herido”. 

“Nadie olvidará tus cantos a los espinos -escribía Pablo Neruda-, a las nieves de Chile. Eres chilena. Perteneces al pueblo. Nadie olvidará tus estrofas a los pies descalzos de nuestros niños. Nadie ha olvidado tu “palabra maldita”. Eres una conmovedora partidaria de la paz. Por esas, y por otras razones, te amamos”.

 

Gabriela Mistral no fue la primera en romper las tradiciones de la poesía castellana: halló el terreno preparado por toda una evolución que inició Rubén Darío; pero ha dado a su obra un sello que la distingue y que está en el amor intenso y único, del cual derivan todos sus cantos, el cariño a los niños y el sentimiento de la Naturaleza. Su amor es el sol creador de mundos, la inmensa hoguera de donde saltan las chispas y se derraman claridades, el que llega a las cimas y baja a los abismos, calienta e incendia, ilumina y deslumbra. No en vano decía Gabriela Mistral en su Decálogo del artista: “No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso que te encienda para la acción, pues si dejas de ser hombre o mujer, dejarás de ser artista”.

 Francisco Arias Solis
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Paz, queramos paz.
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VOCACION DE LIBERTAD POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

VOCACION DE LIBERTAD
"Siempre aguardando la suprema cita, la de la libertad, santa palabra."

Miguel de Unamuno.

NO ES VERDAD QUE LA MADUREZ O LA VEJEZSIGNIFIQUEN INVOLUCION  

Desde hace mucho tiempo circula como cosa segura, casi un axioma, que los hombres, a medida que avanzan en la vida, cuando entran en la madurez o se acercan a la vejez, van perdiendo su posible liberalismo originario y se hacen conservadores.

Llevo muchos años dudando de que sea así. Los primeros españoles -los doceañistas, inspiradores de las Cortes de Cádiz, que extendieron el liberalismo por media Europa y fueron los inventores de la acepción política de la palabra "liberal"- estuvieron en actitud de discrepancia frente a los constitucionales de 1820 a 1823 y a los ojos de éstos se habían vuelto conservadores o retrógrados. ¿Era efectivamente así? Pienso que no. La generación más joven, la que fue decisiva en el brevísimo periodo constitucional, la del Trágala era muy poco liberal. Era radical, extremista, "exaltada" como se decía entonces con mirífica palabra, pero de liberal tenía muy poco. Los doceañistas seguían siendo liberales, y por eso se sentían descontentos con el ambiente de intolerancia que dominó el trienio.

Ya un poco antes, Jovellanos el defensor de la libertad y la independencia sin desmayos ni excepciones, que acababa de sufrir siete años de prisión por ello, vio amargado sus últimos años por la demagogia de los irresponsables que, sin título alguno, lo encontraban "reaccionario". Moratín, que en 1818, durante la primera etapa absolutista de Fernando VII, decía: "Ha empezado ya el Santo Tribunal a sacar las uñas, y busca por todas partes masones, libertinos, blasfemos, lascivos, heréticos y sospechosos", tres años después ve con pesimismo las violencias y torpezas de los nuevos "liberales" y escribe: "Mi carácter es la moderación; no hallo ni razón ni justicia en los extremos; los tontos me cansan y los malvados me irritan".

Desde esta época, la historia se ha repetido incansablemente. Una vez y otra, los hombres que dirigen las sociedades se han cansado de la libertad, de la tolerancia, de la decisión de contar con los demás, de convivir con los que piensan de otra manera y, además, no tienen el poder. Se han cansado sobre todo de imaginar, de inventar, de innovar, de pensar en vista de las cosas, del presente y, más aún, del futuro que se acerca. Los hombres de generaciones anteriores que no han renunciado a la libertad, al pensamiento alerta, que respetan las diferencias y hasta se alegran de ellas, que prefieren la variedad a la imposición de una forma única de vida, se sienten incómodos y discrepantes. No es que se hayan vueltos "conservadores" -sí acaso, en el sentido de querer conservar la libertad y la convivencia, si se ha alcanzado-; es que no creen que la cronología sea decisiva, que lo más reciente sea forzosamente mejor.

En esta última frase está la clave, la explicación de ese tópico que nadie se atreve a discutir. La idea del progreso se ha convertido en creencia que opera automáticamente. El mundo va "hacia delante"; cada época es inferior a la siguiente. Hoy no podemos descansar en tan cómoda creencia; que hay progreso, parece indudable; que sea automático y seguro, sin posible regreso, ¿quién podrá creerlo, después de Hitler y de tantos imitadores?

No es verdad que la madurez o la vejez signifiquen involución. En personas de trayectorias presentables y mente clara, más bien lo contrario. La experiencia va depurando, intensificando la vocación de libertad, la decisión de no renunciar a ella por nada: ni por un plato de lentejas ni por el halago o la popularidad.

Son muchos los que opinan que las mayores innovaciones, los máximos pasos "hacia delante" se deben a los que, en posesión de larga experiencia, han permanecido creadoramente fieles a ciertas ilusiones juveniles, maduradas hasta la saturación, insobornablemente. Pienso en Cervantes, en Velázquez, en el antes nombrado Jovellanos; y para no dejar fuera nuestro último siglo, en Menéndez Pidal, en Unamuno, en Antonio Machado,  cuyas trayectorias son tan prodigiosamente reveladoras.

"Nunca he creído -decía Rousseau- que la libertad del hombre consista en poder hacer lo que quiere, sino en no tener que hacer lo que no quiere". A esta libertad la fueron a enterrar un día, como la popular Petenera. Y la letra más exacta y conmovedora que recuerdo con este ritmo, a este compás, es aquella que cantaban unos monjes, religiosamente, como un rezo: "La libertad se ha muerto / la llevan a enterrar / los frailes van cantando: / ¡Viva la libertad!".

 

Francisco Arias Solis
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Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

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MUJERES MALTRATADAS POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

MUJERES MALTRATADAS

“Estoy mejor que ayer hoy lloré menos.”

Gloria Fuertes.

 LA VIOLENCIA DOMESTICA CONSTITUYEUN PROBLEMA DE SALUD PUBLICA 

Las mujeres a menudo no reciben las recompensas materiales o emocionales que deberían poder esperar a cambio del cumplimiento de sus responsabilidades domésticas. Para muchas éste no es, sin embargo, el único riesgo que corren en el hogar familiar. También están expuestas al peligro de sufrir lesiones o hasta morir por obra de las misma persona de quien deberían poder esperar protección. El hogar suele considerarse como un lugar seguro, un refugio frente a las amenazas del mundo exterior. La realidad, no obstante, es con frecuencia muy distinta.

 

El temor a la violencia física y también su práctica real representan una importante amenaza para la salud de millones de mujeres y esta violencia a menudo constituye un aspecto habitual de la vida familiar. Las mujeres y las niñas pueden sufrir agresiones muy diversas en su entorno doméstico, incluido el incesto, la violación, vejaciones psicológicas y agresiones físicas. Aquí nos referiremos sólo a estas últimas, esto es, a la violencia doméstica o malos tratos conyugales, como suelen denominarse a menudo; si bien, obviamente, los malos tratos aparecen asociados con gran frecuencia a agresiones emocionales, sexuales o de otro tipo.

 

La violencia física contra la pareja en las relaciones íntimas es un fenómeno frecuente y en un 90 por ciento de los casos se trata de agresiones perpetradas por un hombre contra una mujer. En los años setenta y principios de los ochenta, las investigaciones se concentraron sobre todo en los países desarrollados, donde la denuncia de la violencia contra las mujeres fue una preocupación central para el movimiento feminista. Sin embargo, en estos momentos está claro que la violencia doméstica constituye un problema de salud pública a escala mundial. Aunque la sociedad y el contexto en que ésta se ejerce pueden variar de una sociedad a otra. La violencia doméstica es más frecuente en unas sociedades que en otras, pero no parece haber ninguna en la que las mujeres puedan sentirse totalmente a salvo.

 

Resulta difícil obtener estimaciones exactas del número de mujeres que son víctimas de malos tratos cada año, puesto que muchas, por vergüenza y también por temor , prefieren no revelar sus sufrimientos privados.

 

Existen pruebas de que muchas mujeres que conviven con hombres ven afectada o incluso arruinada su salud a causa de las agresiones violentas. Más allá de las diferencias culturales, millones de mujeres comparten la experiencia de la violencia doméstica y la excusa inmediata para los malos tratos, muchas veces es su desempeño del papel de esposas o madres. El propio embarazo parece incrementar, de hecho, el riesgo. Algunos estudios señalan que la probabilidad de que una mujer sea maltratada por su pareja es dos veces más alta si está embarazada.

 

Las agresiones físicas pueden incluir golpes, patadas, tirones de pelo, golpes con objetos contundentes, apuñalamiento, disparos de arma de fuego o ataques con ácido o agua hirviendo. Además, frecuentemente culminan con alguna forma de violencia sexual. Las agresiones a menudo suelen ser habituales y las lesiones causadas pueden ser graves y en algunos casos mortales. En la mayoría de los países, una mujer tiene más probabilidades de morir por su marido o compañero que por obra de cualquier otro atacante.

 Además de causar lesiones físicas, la violencia doméstica también aparece como una importante causa de sufrimientos y traumas psicológicos. La mayor parte de las mujeres maltratadas sufren los estragos de la angustia asociada al temor a la próxima agresión y los ataques de la persona que supuestamente debería cuidar de ellas les causan desconcierto y sentimientos de ira. El suicidio puede acabar apareciendo como la única salida para algunas mujeres maltratadas. Según un análisis, alrededor de entre un 30 y un 40 por ciento de las mujeres maltratadas intentan suicidarse en algún momento de su vida en Estados Unidos. 

Debido al carácter frecuentemente privado de la vida doméstica y a su dependencia económica y a veces también cultural, muchas mujeres siguen creyendo que deben resolver ellas solas sus problemas. Sólo cuando se supere esta idea podrá promoverse el cambio social a través de la acción colectiva, transformando el hogar en un lugar más saludable . Y como dijo la poeta: “... Escapé de la línea de tu fuego, / ya no he vuelto a ser acribillada”.

 

Francisco Arias Solis
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La violencia siempre ha sido reaccionaria. 

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Gracias.

 

JOSE MANUEL CABALLERO BONALD POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

 

JOSE MANUEL CABALLERO BONALD
 “Escribo la palabra libertad,  la extiendo sobre la piel dormida de mi patria.”

José Manuel Caballero Bonald.

 
LA VOZ DEL TALANTE ANDALUZ
 

Miembro de la llamada generación del medio siglo, Caballero es uno de nuestros mejores escritores y viene haciendo desde la literatura desde hace más de cincuenta años un sostenido ejercicio de rigor conceptual y verbal, y también, de contemplación del mundo desde un ángulo moral, sin que su escritura se haya degradado nunca, ni antes ni ahora, en la prédica moralista y doctrinaria.

 

La generación del cincuenta es una generación de grandes estilistas: de ella forman parte Ignacio Aldecoa y Carlos Barral. No es casual la presencia de tantos poetas en esta generación. Tampoco lo es que Caballero sea, a la vez poeta y narrador; también lo fueron Aldecoa, en sus comienzos, y, de modo efímero, Barral. Caballero pertenece a esa estirpe de escritores que, sin incurrir en lirismos triviales, inyectan a la prosa el voltaje del lenguaje poemático.

 

El estilo de Caballero Bonald no se parece a ningún otro. Ha absorbido las mayores síntesis del conceptismo español, se ha apropiado de las estrategias del culteranismo, que ha cruzado con el fondo riguroso de algunos clásicos latinos, y se ha adherido, en fin, al vértigo imaginativo del mejor Juan Ramón Jiménez y las grandes figuras del 27. El resultado es una prosa magistral.

 

El talante sabio, escéptico y liberal (del Cádiz popular y doceañista) de Caballero, es andaluz, sí, pero de otra Andalucía, la que se siente pero no se ve, la que de algún modo disperso y problemático sigue alentando en algunos reductos urbanos y en los territorios para el escritor sagrados de la desembocadura del Guadalquivir. El barroquismo y el obsesivo cuidado del lenguaje caracterizan toda su producción.

 

Las historias de su niñez y de su adolescencia, referidas incluso con nombres geográficos, forman el entramado de fondo sobre el que el poeta levanta su último sentido crítico e irónico, pero sin perder de vista su trayectoria biográfica. Quienes han escrito que Caballero está desvinculado del espíritu de su tierra no lo leyeron con atención. Evidentemente “su” Andalucía ha podado los inútiles arabescos y los temas de cartel, aunque sin despojarse de una muy rica complejidad, de una constante barroca, de una adjetivación de gran riqueza. Y es que su realismo poético -cohonestado en el intimismo por una vía de misterio y soledad- no le obliga a dimitir de su personalidad moral.

 José Manuel Caballero Bonald nació en Jerez de la Frontera el 11 de noviembre de 1926, de madre francesa y de padre cubano. Estudió Náutica en Cádiz y Letras en Sevilla y Madrid. Posteriormente se dedicó por entero a la creación literaria. Se dio a conocer en la revista gaditana Platero, donde aparecieron sus primeros poemas, en los que se evidenciaba un claro influjo de Aleixandre y Cernuda. Caballero ha obtenido los mejores premios que son los nos oficiales, los premios de poesía Boscán y de la Fundación Pablo Iglesias, y los de novela Biblioteca Breve, Ateneo y Plaza & Janés. También ha recibido en tres ocasiones el Premio de la Crítica, dos como poeta y una como novelista. Sus libros de poesías se titulan: Las adivinaciones, Memorias de poco tiempo, Ateneo, Las horas muertas, El papel del coro, Pliegos del cordel, Vivir para contarlo, Nuevas situaciones, Descrédito del héroe, Selección natural, Somos el tiempo que nos queda,  entre otros. Los de narrativa: Dos días de septiembre, Ágata, ojo de gato, Toda la noche oyeron pasar pájaros, Campo de Agramante. Sus memorias, Tiempos de guerras perdidas, en el que recoge sus recuerdos de infancia, adolescencia y primeros años de adultez. Escribe además ensayos: El baile andaluz, El vino, Luces y sombras del flamenco, Luis de Góngora: poesía: Los personajes de Fajardo, José de Espronceda... Caballero Bonald ha sido profesor de Literatura Española e Hispanoamericana en la Universidad Nacional de Colombia, habiendo dictados cursos posteriormente y con regularidad en diferentes Universidades francesas y americanas. También ha sido secretario de la revista Papeles de Son Armadans. Ha realizado varios estudios sobre el cante y bailes andaluces, el vino andaluz, etc., y como experto conocedor de las esencias del folclore flamenco ha colaborado en discografías diversas. 

En un lúcido artículo sobre el poeta jerezano escrito por Aurora de Albornoz, en 1970, se señalaban unas constantes de la poesía publicada hasta entonces: “A mi entender estas constantes son: en primer lugar, dos motivos dominantes, presentes en cada uno de los “libros etapas” de Caballero Bonald: la palabra y la memoria; en segundo la presencia -en todos los libros- de dos vertientes: la individual y la colectiva; en tercer lugar, la empeñada búsqueda de una forma de contar todo lo que pueda contarse -y a veces, hasta las cosas que parecería que no deben contarse- con una voz contenida; sin perder jamás la elegancia”. Las palabras de Aurora de Albornoz tienen plena vigencia Y como dijo el poeta: ”Aquí mi sed / se sacia con mi sed. No necesito / nada: tengo bastante con vivir”.

 

Francisco Arias Solis
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Por esa libertad bella como la vida.

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 Gracias.