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Francisco Arias Solís

JOSÉ LUIS CANO POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

 

 
JOSE LUIS CANO (1912-1999) “Luciente paraíso cegador, surcan mis alas tu ámbar en sosiego, y ebrio voy por tus ondas como un ciegosumido en tu imposible resplandor.”

José Luis Cano.

 LA VOZ PRODIGIOSA DE LA BAHIA DE ALGECIRAS 

La poesía española de posguerra tiene con José Luis Cano, cofundador y director de la colección de poesía Adonais, una deuda grande: la creación de la más notable colección de poesía que se haya publicado nunca. En Adonais aparecieron pronto Vicente Aleixandre, Muñoz Rojas, Pérez Clotet, José María Souviron, Rafael Montesinos, Ricardo Molina, Leopoldo Luis... y el propio José Luis Cano. Fundador en 1947 de  la revista literaria Ínsula, uno de los referentes para los amantes de la literatura en español durante la segunda mitad del pasado siglo.

 

José Luis Cano nace en Algeciras el 28 de diciembre de 1911 y se formó en el grupo malagueño de Litoral. “El primer encuentro con Emilio Prados fue en su ciudad -escribe José Luis Cano-, Málaga, en 1928. Terminaba yo mi bachillerato, y el dirigía, y componía en su imprenta Sur, con la ayuda del también poeta malagueño Manuel Altolaguirre, su compañero inseparable, la revista Litoral, que fue el órgano literario más importante de la generación del 27 en su primera época. Muy pronto fue Emilio Prados mi guía poético y el mejor amigo que tuve en Málaga... Por motivo familiares hube de abandonar Málaga y marchar a Madrid, donde llegué en 1931, año de la proclamación de la Segunda República, para seguir estudios universitarios”. En la Universidad Central estudia Derecho y Filosofía y Letras. Pronto comienza a visitar a Vicente Aleixandre, en su casa de la calle Velintonia. “Y en aquella casa, hoy mítica, de Velintonia, conocí a Cernuda, a Alberti, a Neruda, a Dámaso Alonso, y reencontré a Federico, a quien había conocido en Málaga en 1930, ya de vuelta de su viaje a Estados Unidos y a Cuba”.

 

José Luis Cano es sobre todo un poeta andaluz que canta a Andalucía en verso imaginativo y colorista: Soneto de la bahía y Otoño en Málaga. El mundo dramático de su tiempo penetra en Voz de la muerte (1945), su obra más importante: La torrentera apasionada de andaluz, que le barre con angustia el pecho, irrumpe ahora al exterior. Y si, como buen andaluz, es apasionado, también, como buen andaluz, es nostálgico, Bécquer y Aleixandre se dan la mano en este libro, tanto formal como esencialmente.

 

En 1946 publica Las alas perseguidas y, en 1962, Luz del tiempo. Escribe artículos recopilados parcialmente en El escritor y su aventura y ensayos: La poesía de la generación del 27 -premio Fastenrath 1970-, Heterodoxos y prerrománticos. También publica antologías: Poetas andaluces contemporáneos, que comprende desde Bécquer a Caballero Bonald, Nueva poesía española y Poetas del 27. José Luis Cano fallece en Madrid el 15 de febrero de 1999.

 

La poesía de José Luis Cano posee el raro encanto de iluminar suavemente el paisaje de encendidos recuerdos y dejarnos un punto en suspenso al presentar la turbadora y triste hermosura de la naturaleza. José Luis Cano infunde al soneto naturalidad, sencillez y emoción. Los Sonetos de la bahía, de 1942, poseen un soplo romántico verdaderamente cautivador.

 

Frente a tanta belleza de la Bahía de Algeciras, puede este poeta melancólico ver la inconcebible libertad. “No hay cultura sin libertad -escribe José Luis Cano-, no hay más que una cultura que merezca llamarse tal, y es la cultura libre”.

 

Puede más en José Luis Cano la media voz melancólica que el grito. A veces, una angustia de amor o destrucción aleixandrina le habita. A veces, la suave tristeza becqueriana: “Y ahora que en esta noche, dulce noche del Sur, / en tus dormidas venas vivo la eternidad”. Por todo: un romántico del Sur que marcha solo por esas playas desnudas de su bahía, tendidas, constantes, que un sol sin fatiga encandece mientras sopla la mar y con sus volantes espumas las acaricia. Y como nos dice la voz prodigiosa del poeta: “Doliente vas y enamorada, oh luna / por este mar cautivo, ahogadamente, / evocando un amor, un sueño, una / vaga melancolía sin oriente.”

 Francisco Arias Solis
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 No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


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MANUEL DE FALLA POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

MANUEL DE FALLA(1876-1946) “Ocho provincias de la Andalucía, olivo al aire y a la mar los remos, cantan, Manuel de Falla, tu alegría. Con el laurel y flores que ponemos,amigos de tu casa en este día,

pura amistad sencilla te ofrecemos.”

Federico García Lorca.

 
LA VOZ MELODIOSA  DEL UNIVERSAL COMPOSITOR GADITANO
 “Hay que tomar la inspiración -decía el inolvidable maestro gaditano- directamente del pueblo, y quien no lo entienda así sólo conseguirá hacer de su obra un remedo más o menos ingenioso de lo que se proponga realizar”. El más universal de los compositores españoles nació en Cádiz el 23 de noviembre de 1876 y falleció en Alta Gracia (Argentina), el 14 de noviembre de 1946. El propio Falla observó que su vida estaba marcada por períodos de siete años distribuidos así: los dos primeros períodos de siete años los pasó en Cádiz, el tercero en Cádiz y Madrid, el cuarto ya instalado en Madrid, el quinto en París, el sexto de nuevo en Madrid, los tres siguientes en Granada y el décimo septenario transcurrió en América, faltándole solo nueve días para que se cumpliese el ciclo y haber cumplido los setenta años. 

De su etapa gaditana queda la primera formación, su andalucismo universal, sus primeros tanteos en la composición musical. En Madrid estudia el piano con Tragó y en dos cursos hizo toda la carrera. Puso música a las zarzuelas La casa de Tócame Roque, Limosna de amor y Los amores de la Inés. De esta época es también su famosa canción Tus ojillos negros.

 

En París Falla asimila el movimiento musical europeo perteneciendo al círculo de Fauré, Debussy y Albéniz. De esta época son sus “cuatros piezas españolas” (Aragonesa, Cubana, Montañesa, Andaluza), las Siete canciones españolas así como el estreno de La vida breve.

 

En 1915 compone y estrena en Madrid El amor brujo. También termina en Madrid tres obras ya iniciadas en París, como Las noches en los jardines de España. También estrena en 1917 El sombrero de tres picos. En 1919, a petición de Rubinstein, compone Falla su más importante obra para piano, la Fantasía bética.

 

La guitarra, presente en toda la obra a nivel de referencia, recibe la atención expresa del músico gaditano, que compone para ella su Homenaje a Debussy. En marzo de 1923 se estrena en Sevilla El retablo de maese Pedro.

 

Para el homenaje a Góngora, escribe un hermosísimo Soneto de Córdoba, siendo el único compositor andaluz que colabora con los poetas de la generación del 27 en este homenaje. A partir de ahí cesa su producción que no se reanuda hasta 1939, fecha en la que se estrena en Buenos Aires la suite Homenajes. Mientras tanto trabaja en la creación de un grandioso poema coral titulado La Atlántida que no llegó a terminar.

 

El andalucismo universal de Falla reside en la utilización de elementos musicales populares andaluces. “Yo me permito aconsejar -escribía Falla- a cuantos quieran hacer música estrictamente nacional, que oigan las que podríamos llamar orquestas populares (en mi tierra: las guitarras, los palillos y los panderos ) y sólo en ellas encontrarán esa anhelada tradición, imposible de hallar en otra parte”.

 Canto y cuento es la poesía, afirmaba el no menos admirado e inolvidable maestro de la poesía, Antonio Machado. Andalucía, tierra de cantos y santos, tiene en estas figuras excelsas de Antonio Machado y Manuel de Falla este altísimo significado de trascendencia universal, por la música y la poesía, por la moral y la religión: el del canto y el santo. 

Escuchemos el canto profundo, canto hondo, de la música de Manuel de Falla. “El canto de Manuel de Falla -escribía Maritain- hace brotar de la roca un agua eterna”, como el milagro bíblico. ¿Se entendió en su tiempo el mensaje musical y santo de Manuel de Falla? ¿Empezará a entenderse este mensaje, ahora o desde ahora, que conmemoramos el centenario de su marcha a París  y ha llegado a nuestros oídos la poesía y la melodía de su música?

 

Manuel de Falla en la soledad de las playas gaditanas, escuchaba el canto del mar. Falla estuvo siempre atento a la canción del agua. En Granada, frecuentaba los jardines del Generalife. para oír el llanto y la melodía de sus fuentes. Y añadía Maritain: “Desde su inquieto retiro de la Alhambra de Granada, un solitario, consumidor de amor y fe, ha, empero, enseñado el camino”.

 

Su Andalucía popular es la que canta -tierra de santos y poetas- por ser voz viva: por su música. Por eso al escucharla hacemos nuestra esa Andalucía imperecedera que verifica su mensaje, melódica y poéticamente. Y como decía Machado. “Canto y cuento es la poesía / se canta una viva historia, / contando su melodía”.

  

Francisco Arias Solis
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Donde mora la libertad, allí está mi patria.

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Gracias.

 

¡VIVA LA PEPA! POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

 ¡VIVA LA PEPA! 

“Por gritar ¡Viva la Pepa!

me metieron en la cárcel, y después que me sacaron¡viva la Pepa y su madre!”

 Copla popular.

  LA OBRA DE CÁDIZ  

En sentido moderno, la primera Constitución que se conoce fue la de Estados Unidos, en 1767, a la que sigue después la francesa de 1789. Y ocupa el tercer lugar la Constitución de 1812, votada por las Cortes de Cádiz.

 

España, que fue calificada casi durante dos siglos como “país menor de edad políticamente”, supo forjarse la tercera Constitución, en el orden mundial, y la segunda si nos referimos exclusivamente a Europa, anticipándose a la configuración política que el continente europeo iba a tener. Y resulta curioso que esta demostración de clarividencia, esta prueba de que el pueblo español sabía forjarse su propio destino en circunstancias difíciles, haya permanecido silenciada, oscurecida, ignorada, por las generaciones posteriores.

 

Tal es el confusionismo que rodea a nuestro primer intento de codificación política, que todavía, para algunos, decir, Constitución de 1812 equivale a mencionar un texto cuya finalidad es la desmembración de la patria, la desintegración del reino. Sin embargo, la Constitución de Cádiz no pretende ser más que una reglamentación de leyes y principios “para todo”, que pusiera cada cosa en su sitio y tuviera un sitio para cada cosa. El país necesitaba una escoba para barrer instituciones medievales cuyo fin lógico era el cubo de la basura. Y un plumero, hábil y enérgicamente manejado, que quitara el polvo acumulado en ciertas mentes inmovilistas.

 

¿Qué defecto tenía la Constitución para la minoría absolutista? Simplemente que a esa minoría no le hacía mucha gracia que el “papelucho de Cádiz”, como calificaban a la Constitución de 1812, no le permitiera hacer lo que le diera la real gana. Para el absolutismo lo primero, era que el rey fuera fuente de poder. Y le tenía sin cuidado la evolución de los tiempos, de las ideas de la mentalidad colectiva.

 

La obra legislativa de las Cortes de Cádiz supone la liquidación de los fundamentos económicos y jurídicos sobre los que se asentaba el Antiguo Régimen; la Constitución de 1812, con la que España se abre al constitucionalismo, aspira a levantar una nueva estructura jurídico-política del Estado. En este sentido se ha dicho que la obra de Cádiz es la primera piedra de un edificio por construir.

 

Ya desde que la Constitución fuese jurada y proclamada, las Cortes, a través de los Decretos y Ordenes, acometieron la tarea de llevar a la realidad los proyectos constitucionales, y ello hasta el momento en que fueron disueltas.

 

Cabría destacar algunas de estas disposiciones por su trascendencia posterior. Así, el Decreto de libertad de imprenta de 10 de noviembre de 1810 consagraría la libre emisión del pensamiento y supondría el nacimiento del periodismo moderno frente al anterior, de carácter más bien literario, amordazado por la Inquisición y la Censura; el Decreto de 22 de febrero de 1813 de abolición de la Inquisición; los Decretos de abolición de la tortura, o la Orden en la que se declaran emancipados los esclavos del Rey, que aún existían en Guatemala, entre otros de similar signo. Destacan igualmente las numerosas disposiciones que modernizan el poder y la Administración, regulan el Consejo de Estado y organizan los Tribunales de Justicia, en lo civil y criminal, y el Supremo Tribunal, creado por la Constitución. Pero quizá las normas de mayor importancia para la supresión de los fundamentos de la sociedad estamental sean las de abolición de los señoríos, inicio de la desamortización eclesiástica y parcelación de los bienes de propios, realengos y baldíos, así como el establecimiento de la libertad de trabajo.

 

La obra de Cádiz fue inmensa. Los Diputados doceañistas sentaron las bases de lo que hoy se entiende por Estado de Derecho y sociedad democrática, fundada en los principios de soberanía nacional, justicia e igualdad. Cádiz fue la cuna del constitucionalismo español y su influencia perduró a lo largo de todo el siglo XIX hasta hoy no sólo en España, sino en muchas otras naciones, y muy particularmente en los países hispanoamericanos.

 

El 4 de mayo de 1814, por un decreto manifiesto firmado en Valencia por Fernando VII, se disuelven las Cortes y se anula la Constitución. ¡Aquí no ha pasado nada! Fernando VII y sus consejeros, consideran que todo debe continuar igual que antes. Cuantos estimen lo contrario serán perseguidos, y bastará decir “¡Viva la Constitución de Cádiz!” para que corten tranquilamente la cabeza al ciudadano vociferante.

 

El recibimiento de Fernando VII, previamente preparado por las minorías, que no querían límite alguno a su monopolio de poder, estuvo a tono con la “elegancia moral” de este tipo de gente. Aclamado a los gritos de “¡Vivan las cadenas! y “¡Muera la nación!” -gritos susceptibles de enrojecer a cualquier ciudadano-, los fanáticos absolutistas desengancharon los caballos del coche fernandino en algunos puntos del trayecto, sustituyendo a las bestias con notable gallardía. Pero hoy, con emocionado orgullo, recordamos a todos los que, a lo largo de estos casi  doscientos años,   han gritado: ¡Viva la Pepa!

 

Francisco Arias Solis
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Por esa libertad bella como la vida.

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FORO LIBRE: HOMENAJE A JOSÉ ECHEGARAY

 FORO  LIBREASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZe-mail: pazylibertad@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias “¡Detén el hierro homicida!¡Para el brazo!... ¡Caiga inerte!Tú no puedes dar la muertea quien te ha dado la vida.” José Echegaray.  

HOMENAJE DE FORO LIBRE A  JOSE ECHEGARAY
  
El próximo lunes, día 16, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21, Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del dramaturgo madrileño José Echegaray (1832-1916), con motivo del 175º  aniversario de su nacimiento.
 
Dos veces se ha otorgado a España el premio Nobel de Literatura en la persona de un autor dramático español. Primero en 1904, a José Echegaray, compartido con el poeta de Provenza, Federico Mistral, después en 1922, a Jacinto Benavente.
 

José Echegaray es un autor indiscutible de la generación neorromántica, que siente las primeras acometidas del realismo. Formado en el drama que continúa las pautas del romanticismo (tres actos, verso, asunto histórico o legendario en que la historia se trata con libertad y la leyenda es invención del poeta), viene a triunfar cuando las influencias del tiempo, que van desde las obras de Dumas y Sardou, traducidas y divulgadas muy pronto en nuestra escena, hasta las primeras versiones de Ibsen, Hauptmann y Sudermann, que imponen el abandono del verso por la prosa, como forma expresiva, y un  concepto radicalmente distinto del drama. Echegaray trata de adaptarse a las nuevas tendencias, pero el realismo y aun el simbolismo se cobijan bajo la antigua capa romántica, dando una extraña sensación de hibridez.

 Entre los títulos más relevantes de su obra teatral se cuentan: La esposa del vengador, En el puño de la espada, O locura o santidad, En el seno de la muerte, Mar sin orillas, El gran galeoto, su mayor éxito, Conflicto entre dos deberes, Piensa mal y acertarás, Mancha que limpia, Mariana, El hijo de Don Juan y A fuerza de arrastrarse. Sus obras planteaban situaciones complicadas dentro de las fórmulas posrománticas, con personajes que se expresaban en lenguaje declamatorio altisonante sumidos en melodramáticas situaciones.  

Es natural que hoy su teatro resulte desfasado. Aquella grandilocuencia y puritanismo del honor han pasado de moda y realidad, pero es indudable que resulta el máximo representante de la alta comedia enmarcada en un teatro de transición.

 Francisco Arias Solis
 
Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

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EL PLACER DE LEER POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

  EL PLACER DE LEER. “Dejaría en este librotoda mi alma.”

 Federico García Lorca.

 

LOS NIÑOS ESPAÑOLES CADA VEZ LEEN PEOR.

 

“Yo leo muy poco a mis contemporáneos, no leo apenas libros nuevos -oí que decía un escritor a otro escritor amigo-; ¿y tú?”. “Yo menos -respondió otro-” Y es que en nuestro país ni siquiera los escritores leen a sus amigos.

 

Según un estudio publicado por el Ministerio de Cultura, más del 40% de las personas mayores de 18 años no lee una libro y más del 60% no compró ningún libro en los últimos años. El número de personas que sabe leer en nuestro país, pero no se preocupan de hacerlo es importante.

 

En los últimos veinte años se ha registrado un constante ascenso de la oferta editorial tanto en las lenguas del Estado como en el número de traducciones, hasta el punto de que se habla de un exceso de títulos.

 

En los últimos años las Asociaciones de Escritores, Distribuidores, Editores, Libreros y Bibliotecarios han puesto en marcha campañas de incitación a la lectura. Se nos anima a leer, advirtiendo que mediante la lectura conseguiremos divertirnos, multiplicar ideas, descubrir otros mundos, aumentar la capacidad de convención y mejorar las opiniones que puedan tener de nosotros o satisfacer nuestras necesidades culturales.

 

El mercado español del libro, con índices de lecturas más bajos que los de cualquier nación europea desarrollada, todavía está lejos de haber alcanzado su techo. La industria editorial española está necesitada de reestructuración y de cambios en su sistema de comercialización. Pero, además las deficiencias del soporte cultural en España siguen siendo un freno a la expansión del hábito de lectura.

 

Uno de los sectores sobre el que más influyen negativamente estas deficiencias son los niños. Tal vez por ello, y unido a otras causas, los niños españoles leen peor a medida que avanza su evolución escolar.

 

Hay señales que indican el comienzo de una movilización en el sentido adecuado. Una de las más importantes es, desde luego, la paulatina toma de conciencia del problema, visible en las actuales campañas de sensibilización y fomento de los hábitos de lectura. No hay, sin embargo que echar en saco roto la alarma que suponen los datos del Ministerio de Cultura. La lectura es un asunto que no solo afecta a los individuos, sino el conjunto de la sociedad, y por lo tanto, exige la intervención de todos y también de los poderes públicos.

 

El beneficio más evidente de la lectura es que el libro aporta conocimientos desde la primera etapa escolar. ¡Bienaventurados los que leen porque ellos descubrirán otros mundos! Y lo que resulta curioso es que antes la gente conocía y reconocía los beneficios del libro, pero no sabía leer, pero al contrario ahora que la mayor parte de la población sabe leer, son muchos los que desconocen los beneficios del libro y el placer de leer. Y como dijo el poeta: “Amigo que no me lee / amigo que no es mi amigo / porque yo no estoy en mí / más que en aquello que escribo”.

  

Francisco Arias Solis
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs Por la convivencia frente a la crispación.


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Gracias.
                         

ÁNGEL GONZÁLEZ POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

 ÁNGEL GONZÁLEZ. “Tu emprendes viaje hacia adelante, haciael tiempo bien llamado porvenir. Porque ninguna tierra posees,porque ninguna patria  es ni será jamás la tuya, porque en ningún país puede arraigar tu corazón deshabitado.”

Ángel González.

 LA VOZ  COMPROMETIDA DE LA POESIA. 

Ángel González, que es un poeta social -por confesión y eficacia-, ejemplifica claramente los mejores matices y hallazgos con indudable personalidad. Naturalmente -a partir de Sin esperanza, con convencimiento-, su tono es de denuncia, de compromiso, aunque articulado según un esencialismo lírico, libre de estéticas ociosas, que, al menos, en sus resultados, le emparienta con Gil de Biedma, Carlos Barral y Caballero Bonald.

 Es innegable que Ángel González canta determinado por unos contextos intelectuales y sociales, sin duda, como reflejo de la historia que le rodea. “A la poesía social -dice Ángel González- se le oponen frecuentemente reparos en nombre de la libertad de la creación artística. Se confunde entonces al creador comprometido con el mediatizado, y a partir de esa confusión, generalmente deliberada, ya nada queda claro”. Y añade: “Pero yo me pregunto: si el artista ha de ser libre para todo, menos para comprometerse, ¿para qué le sirve la libertad? ¿No es ésa una libertad que cierra más caminos de los que abre, que inmoviliza y limita? Sinceramente, no concibo cómo puede haber alguien que se interese por esa libertad sin consecuencias. En rigor, el compromiso es un acto de libertad, un acto libre”. 

Ángel González nació, en 1925, en Oviedo, donde transcurrió su infancia y juventud, y donde cursa bachillerato y la Licenciatura de Derecho. En un diario ovetense ejerció la crítica musical bajo el seudónimo de Bercelius. Finalizado también los estudios de Magisterio, ejerció de maestro en localidades de los montes de León. En 1950 reside ya en Madrid, en cuya Escuela de Periodismo se graduó. Habiendo obtenido por oposición una plaza en un Cuerpo de la Administración Civil, vivió en Sevilla, Barcelona y, de nuevo, en Madrid. Se marcha a México y desde allí a Estados Unidos, ejerciendo de enseñante en algunas universidades mexicanas y norteamericanas. En 1990 se jubiló como profesor en la Universidad de Albuquerque (Nuevo México, Estados Unidos) -en donde impartió clases desde 1972, aunque siempre viajó periódicamente a España- fue el primer asturiano que ganó el Premio Príncipe de Asturias. Obtuvo el galardón destinado a las Letras en 1985. En 1996 fue  elegido miembro de la Real Academia Española. En 2001 obtuvo el Premio Julián Besteiro de las Artes y las Letras. Fue también el primer ganador, en 2004, del Premio de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca.

 

En 1955 obtiene un accésit del Premio Adonais por su primer libro de poemas Áspero mundo. En 1961 publica un segundo libro de poemas, titulado Sin esperanza, con convencimiento. En 1962 le fue concedido por unanimidad el Premio Antonio Machado a su libro Grado elemental. Posteriormente aparecen Palabra sobre palabra, Tratado de urbanismo, Breves acotaciones para una biografía, Procedimientos narrativos, Muestra de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan, y Prosemas y menos. Es también autor Ángel González de un estudio sobre la vida y la obra de Juan Ramón Jiménez y del ensayo Aproximaciones a Antonio Machado.

 

Ángel González es uno de los máximos representantes de la generación de los cincuenta. El poeta asturiano suele ilustrar la situación del hombre  -y su contorno colectivo- con modernos ejemplos. Parte de unos supuestos estéticos arriesgados, tales la presencia de valores y consideraciones sociales de evidente efervescencia. Y como dijo el poeta: “Habrá palabras nuevas para la nueva historia / y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde”.

 

Francisco Arias Solis
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El futuro se gana, ganando la libertad.

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LIBRO A LIBRO HACIA LA LIBERTAD POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

LIBRO A LIBRO HACIA LA LIBERTAD
 “Y he de llevar mi libertad en peso sobre los propios hombros de mi gusto.”

Miguel de Cervantes.

 
LA VIDA HUMANA ES LIBERTAD
 

Hay una fraternidad general y espontánea y una sentimental solidaridad en la obra entera de Cervantes que está instalada plenamente en su condición española. Y a esto se le añade lo que podríamos denominar la afirmación garbosa de la libertad, reflejada maravillosamente en estos dos versos: “Y he de llevar mi libertad en peso / sobre los propios hombros de mi gusto”.

 

Cervantes se proyecta hacia la libertad en la luz de España. Es interesante observar la coincidencia de la visión de Cervantes con lo que el pensamiento actual y muy especialmente el español, ha venido a descubrir con evidencia en las postrimerías del pasado  siglo y en los albores de una sociedad nueva: que la libertad es la condición intrínseca de la vida humana, que es irrenunciable, porque si se renuncia a ella se hace libremente, ejerciendo esa misma libertad.

 

La pasión de Cervantes por la libertad, impregna toda su obra, como un eco profundo que se oye claramente. Es “uno de los dones más preciosos que a los hombres dieron los cielos”, exclama nuestro Cervantes, y tanto ama a la libertad que, “por ella, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida...”

 

Pocas veces se ha dado en un autor, poeta, filósofo, novelista o dramaturgo una afirmación tan enérgica y constante de la libertad como en Cervantes.

 

En la luz de los pueblos de España no hay trampas ni trucos. La luz aquí lo define con nitidez y exactitud. Aquí no hay brumas. La imaginación, lo mismo que la vista, no tiene en esta luz más que dos salidas, dos puertas principales. No hay puertas falsas: o se va hacia arriba o hacia delante. O al cielo o a los horizontes. O las dos cosas juntas. El resultado fue el realismo y la exaltación juntas integrados en una obra de arte, en un libro universal: El ingenioso don Quijote de la Mancha.

 

En el Quijote se formula toda una teoría de la libertad. Recuérdese el maravilloso episodio de la pastora Marcela. En un pasaje admirable, Marcela dice cosas esenciales: “El verdadero amor no se divide, y ha de ser voluntario y no forzoso... Yo nací libre y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos”.

 

Si volvemos los ojos hacia la lejanía histórica que nos separa del autor de esa obra cumbre de la literatura universal. Veremos como Cervantes se nos aparece plenamente arraigado en el pueblo español. Toda nuestra mejor literatura es un testimonio de una voluntad única y total de ser de España. La cultura española, como decía Lope, “nos grita la verdad en libros mudos”.

 

La literatura española está en la obra de Cervantes como exponente moral de España. Interpretarla es desentrañar los destinos de esta nación nuestra. ¡Cuántos dolores se hubiera ahorrado España si hubiese sido más atenta y asidua lectora!

 

En los albores del siglo XXI, debería quedar claro que nuestra vida no será mejor que la pasada si no somos mejores nosotros, y que no podremos serlo si no conseguimos la valentía del pensamiento y la valentía de la solidaridad, y superamos el miedo a la libertad. Sin esta transformación de nuestro ser moral, no nos será posible vivir con plena dignidad histórica; a la larga no nos será posible vivir siquiera.

 Recordemos la lección clásica de nuestro Cervantes, que es como la de todos nuestros grandes poetas, como la de los griegos, la lección trágica del mundo: sólo un destino fuerte puede hacer fuerte nuestra libertad. El pueblo español, al fortalecer su espíritu en la lectura, libro a libro, hará más fuerte su destino y su libertad. Y como dijo el poeta: “¡Bienaventurados los que leen porque ellos serán libres!”.  Francisco Arias Solis
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Por esa libertad bella como la vida.


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LOS DERECHOS DEL ENFERMO POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

LOS DERECHOS DEL ENFERMO
 “Yo a ti te escuchaba  pero no te oía. Tú a mí me mirabas y no me veías.”José Bergamín.  EL ENFERMO TIENE DERECHOA QUE LO ATIENDAN COMO PERSONA 

En el contexto sociocultural del médico tradicional, no tenía sentido hablar de los derechos del enfermo. Era el médico, y no el enfermo, el responsable de su propia salud. A la actitud protectora y paternalista del médico correspondía, por parte del enfermo, una actitud confiada pero pasiva, de total sumisión. Aparte del derecho a ser atendido si pagaba la iguala a los honorarios debidos, su único derecho como enfermo era el de obedecer y seguir fielmente las instrucciones del médico.

 

Hoy, el enfermo se ha convertido en un usuario del médico, cada vez menos sumiso y pasivo, de sus servicios. La universalización, bajo una u otra forma, de la atención médica tiene detrás un largo proceso de luchas y cambios sociales, que ha cristalizado en el reconocimiento constitucional del derecho a la protección a la salud como uno de los derechos fundamentales, y ha ido haciendo a los usuarios de los servicios sanitarios cada vez más conscientes de sus derechos como usuarios.

 

El enfermo, como usuario, tiene derecho no sólo a que le asistan sino a que le atiendan como persona, a que le expliquen y le hagan comprender su situación y a que, si es posible se la resuelvan mediante una actuación científica y técnicamente correcta y siempre sobre la base del respeto a su autonomía personal. El médico ha de actuar de acuerdo con esos derechos no por paternalismo o por motivos vagamente “éticos” sino por que así lo exige el contrato entre personas libres que, de modo explícito o implícito, toda relación usuario-profesional implica.

 

Explicar y persuadir, no imponer. Respetar y fomentar la autonomía del enfermo, tratarle como a una persona y no como a una cosa. Facilitar y promover su colaboración y su participación activa en el proceso terapéutico. No es fácil encontrar una expresión tan plástica y elocuente de lo que significa el respeto de la autonomía del enfermo como la distinción que hacía Platón entre el médico de esclavos y el médico de ciudadanos libres. El primero “nunca explica nada al paciente sobre su dolencia... le dicta disposiciones extraídas de la experiencia con aire de saber infalible y a la manera brusca de un dictador... El médico libre, que es el que usualmente se cuida de los hombres libres, trata las enfermedades comentando antes ampliamente los achaques del paciente con éste y sus amigos. De este modo, averigua algo que desde las explicaciones del propio paciente y simultáneamente le instruye. Luego, el médico no dispone su medicación hasta que no ha persuadido al enfermo; el médico busca la total restauración de la salud sobre la base de persuadir al enfermo a aceptar sus disposiciones terapéuticas”.

 

Explicar y persuadir significa hacer no banal pero si asequible su lenguaje y adaptar sus explicaciones al mundo cultural del enfermo, pero significa también, y sobre todo, renunciar a la cómoda posición de “maestro” y de “taumaturgo” que el halo carismático del médico de otros tiempos hacía posible; significa poner sobre la mesa los límites de la medicina y quizá también, en algunos casos, los límites de su propio saber profesional en relación con el problema de su paciente. Nada, en realidad, que no sea razonable y lógico. Pero el médico puede tener la sensación de que los límites de la medicina, el paciente va percibirlos como límites de una competencia profesional y de que, si no muestra un aire de saber infalible, se pone en juego su prestigio y corre el riesgo de perder clientes. Por otra parte, no es fácil actuar contra corriente cuando la misma profesión médica colabora a crear la imagen de que la medicina puede arreglarlo todo.

 En otro orden de cosas, explicar y persuadir puede ser a veces problemático para el médico, porque ha de encontrar un equilibrio no siempre fácil entre exigencias que a veces se plantean como contradictorias: decirle la verdad al enfermo y, por otra parte, mostrar una actitud de consideración y simpatía con el enfermo y, al mismo tiempo, mantener un distanciamiento profesional que le permita no perder nunca el dominio de la situación y evitar un exceso de implicación afectiva que puede llevarle a una difícil situación de angustia personal. Y como dijo el poeta: “Cualquiera mejor que yo / sabe que me estoy muriendo. / Lo sabe tu corazón, / porque no quiere saberlo. / Y cuando se rompa el mío / lo sabrán hasta los muertos”.  Francisco Arias Solis
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Paz, queramos paz.

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