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Francisco Arias Solís

Simón Otaola por Francisco Arias Solís

Simón Otaola por Francisco Arias Solís

 

EN EL TREINTA ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE

SIMÓN OTAOLA

(1907-1980)

 

Hoy al recorrer por los mismos caminos,

siento como desde cada piedra me asaltan

los recuerdos. Y una honda e inefable

melancolía me convierte el alma en un garruño.”

S. Otaola.

 

LA VOZ DEL CRONISTA DEL EXILIO

 

Otaola, uno de los mas afortunados estilistas de la literatura contemporánea, es también un agudo humorista. Toda la producción del escritor vasco está presidida por una veta humorística cuyo precedente se encuentra en Ramón Gómez de la Serna. En Otaola la vida es literatura y la literatura vida, y ambos fenómenos se plasman en el prodigioso estilo del autor. Escritor tremendamente imaginativo que paradójicamente parte siempre de la realidad. Lo imaginativo, la visión personal se impone en sus libros que son crónica, Unos hombres, La librería de Arana, y una realidad hábilmente transformada se impone en los que son ficción, especialmente en El cortejo. Si bien, es un autor difícilmente clasificable por sus pocos frecuentes procedimientos estructurales, por sus temas, es un narrador sumamente interesado por el exilio, hasta el punto que se le podría considerar como el cronista del exilio.

 

Simón Otaola Oyarzábal nace en San Sebastián el 1 de mayo de 1907 y fallece en la Ciudad de México el 15 de abril de 1980. Pronto pierde a su padre que fallece a causa de un accidente de tranvía. A los diez años se traslada con su familia a Madrid. Cursa sus estudios primarios en el Centro de Hijos de Madrid. Trabaja en la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos Sociedad Anónima (CAMPSA), siendo dirigente sindical de su empresa. En Madrid se le conoce como Otaola. “Yo odio profundamente a mi Simón -escribiría más tarde-, igual que él -se refiere a su amigo Blas López Fandos- odia con la misma pasión a su Blas”. Es asiduo asistente a las tertulias literarias anteriores a la guerra debida a la sublevación militar del general Franco. Durante la guerra es comisario político en la 27 División en los frentes de Lérida y Aragón, en la campaña del Ebro. Al finalizar la guerra emprende el camino del exilio, cruzando los Pirineos, y después de una corta estancia en el campo de concentración francés de Septfonds, marcha a México. Vive en Guanajato, Veracruz y en la capital del país. Trabaja como publicista en Películas Nacionales y fue uno de los fundadores de la revista Tertulia y de la Editorial Aquelarre. Colabora en diversos diarios y revistas, como Umbral, revista de la Universidad de Guanajato, y Las Españas, la revista más prestigiosa del exilio. Recientemente la película Otaola, o la República del Exilio (2000) del director mexicano Raúl Busteros ha rescatado la figura del escritor vasco del olvido.

 

Unos hombres (1950), es una serie de retratos de exiliados, que como dice Juanino Renau, en el prólogo, podría llamarse “galería de hombres cualesquiera”. El perfil humano de sus personajes tiene preferencia sobre el histórico. La librería Arana (1952), es una pieza fundamental para el conocimiento del exilio español en México, llena de anecdotarios de los españoles desterrados en aquel país, sus dificultades y ambiciones, sus amarguras y soledades, sus logros y fracasos aparecen tamizados por un humor suave. Cuenta Otaola en La librería Arana que dada la producción sorprendentemente abundante de Max Aub le llamaban en México “Más Aún”.

 

Desde estas obras pasamos a las propiamente de ficción, primero con Los tordos en el Pirul (1953), en la que mejor rinde tributo a Gómez de la Serna. Es la historia, desenfadada, disparatada, llena de humor y de greguerías, de un pueblo mexicano San Felipe Torresmochas. Aunque el relato tenga un protagonista individual, “El Pirata”, el auténtico tema del libro es el pueblo y sus gentes. El cortejo (1963), es su novela mayor, de nuevo una crónica del exilio español pero esta vez desde una ficción novelesca. El autor nos presenta una larga lista de personajes del exilio llena de humor y también de cierto sarcasmo. Sus personajes aparecen desde la óptica deformante del autor. Aunque este libro tenga apariencia distinta a los anteriores participa de un planteamiento común.

 

Citaremos también sus cuentos El lugar ese (1957) y De acuerdo te hablaré de Petrita (1969) y una autobiografía novelada Tiempo de recordar (1978). Otaola traza en tono burlón e irónico el perfil de algunos de sus personajes: “Se llamaba don Prudencio Romeral, pero le iba mejor a su negro pesimismo el apellido Cipresal”.

 

Francisco Arias Solís

 

Paz y Libertad.

 

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Eduardo de Ontañón por Francisco Arias Solís

Eduardo de Ontañón por Francisco Arias Solís

 

EDUARDO DE ONTAÑON

(1904-1949)

 

«Ya hace algún tiempo que están saliendo los cantores

de Madrid, los poetas de la “capital de la gloria”.

Empieza a estar cantada de frente, perfil, por los cuatro

costados. Como corresponde a la ciudad del mundo democrático,

engalanada de pronto con los más enhiestos banderines

de heroísmo que ha tenido Europa.»

Eduardo de Ontañón. Hora de España (Octubre, 1938).

 

LA VOZ DEL INSPIRADO POETA BURGALÉS

Cuenta la periodista, narradora, ensayista y crítica de arte Mada Carreño que, cuando comenzó a trabajar en la redacción de Mundo Obrero conoció a su futuro marido Eduardo de Ontañón, periodista burgalés, que pronto sería destinado a Valencia para dirigir el periódico Verdad, del que ella fue reportera. En 1938 contrajeron matrimonio, en otoño de ese año colabora en Hora de España. Desde Valencia se trasladaron por vía marítima a Barcelona. En los primeros meses de 1939 emprendieron el camino del exilio, primero en Francia, después en Inglaterra y más tarde en México. Un lord laborista había acogido en su finca de Eaton Hasting, a un grupo de españoles, entre ellos a Eduardo de Ontañón y Pedro Garfias. Reclamada por su marido marchó a Inglaterra, de donde regresaron ambos nuevamente al Sur de Francia, para emprender el viaje a México en el mítico buque francés Sinaia que zarpó de Sète el 25 de mayo de 1939 y llegó a Veracruz el 13 de junio, transportando a más de 1.600 republicanos españoles. En aquella travesía se publicó el primer períódico del exilio: el Sinaia, que se repartía gratuitamente en la expedición.

 

El inspirado poeta, novelista, ensayista, periodista, editor y librero Eduardo Ontañón Lebantini nació en Burgos el 13 de febrero de 1904 y falleció en Madrid el 20 de septiembre de 1949. Hijo de un periodista, a los trece años, ya publicó poemas en el periódico que dirigía su padre. En 1920 inicia sus colaboraciones en el Diario Español de La Habana. En 1923 crea la revista vanguardista Parábola, en la que colaboraron Francisco Ayala, Gerardo Diego, César M. Arconada, Juan Chabás, Concha Méndez, Benjamín Jarnés, Pedro Salinas y Federico García Lorca, entre otros. A la muerte de su padre ha de atender la librería “Casa de Ontañón”. En 1923 comienza a colaborar en La Libertad de Madrid. En 1925 contrae matrimonio con la maestra Soledad Peña Sainz-Rozas. Poco más tarde, inicia la colaboración en La Voz de Madrid. En 1928 comenzó su colaboración en la revista gráfica y literaria Estampa en la que publicaría casi un centenar de artículos sobre la provincia de Burgos, en los ocho años en los que colaboró en la revista. También colaboró en El Sol, Crisol, Luz, Ahora y Diario de Madrid. En 1932 crea la tertulia literaria “El ciprés”. Fue vicepresidente del Ateneo Popular de Burgos. En 1935 promociona la revista Burgos gráfico y se marcha a Madrid, donde se integra en la redacción de Estampa. Fue redactor-jefe del semanario La Linterna. En su exilio en México se integró rápidamente en El Nacional, en el que publicaría más de medio centenar de artículos, bajo el título “Escritores de España”. También colabora en la revista Ábside. En 1941 funda y dirige “Ediciones Xóchitl”, en la que publicó las biografías de ilustres personajes mexicanos. En 1948 se produce la ruptura con Mada Carreño y vuelve a España enfermo de cáncer de pulmón. Sus últimos días los pasó internado en un sanatorio de Madrid.

 

Entre sus libros poéticos se cuentan: Breviario sentimental (1920), Sinfonía en azul (1921), Llar. Poemas de tierra montañesa (1923), Cuaderno de poemas (1927), en el diario ABC de esas fechas puede leerse “interesantísima obra de poesía nueva, muy elogiada por la crítica” y Siete poemas mexicanos (1940). De sus libros en prosa destacamos: Burgos. Enciclopedia gráfica (1930), Tres hermanas, tres (1931), novela corta publicada en la revista Blanco y Negro; El cura Merino. Su vida en folletín (1933), su obra más famosa, “Esta biografía -escribía el crítico de ABC-, perfectamente documentada y amenisimamente relatada, es la que ha llevado a un libro, digno del elogio y de la aceptación que seguramente alcanzará Eduardo de Ontañón, el inspirado poeta burgalés, del que antes de ahora y siempre con alabanza y respeto, ha tenido que hablar la bibliografía”; la novela Frascuelo o el toreador (1937), Desasosiegos de fray Servando, biografía y Viaje y aventura de los escritores de España (1942), sobre Azorín, Pío Baroja, Ortega y Gasset, Ramón Gómez de la Serna, Unamuno, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, D'Ors, Benjamín Jarnés. García Lorca, Miguel Hernández...

 

A su llegada a México, contaba Eduardo de Ontañón que la guerra había contribuido a que el pueblo español se entregara a la lectura de libros: “Un caso asombroso y desconocido en España. El libro fue el compañero inseparable del fusil, y al estallido rojo de las granadas subversivas, muchos campesinos españoles aprendieron a leer y muchas inteligencias dormidas despertaron en un ansia de aprender”.

 

Francisco Arias Solís

 

Sin libertad la vida vale poco.

 

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Clemente Airó por Francisco Arias Solís

 

CLEMENTE AIRÓ

(1918-1975)

 

La vida se nos presenta, constante,

pero en fragmentos, circunscrita

al momento en que vivimos.

El conjunto no se abarca.”

Clemente Airó.

 

LA VOZ DE UN FORJADOR DE
LA NOVELA MODERNA COLOMBIANA

 

El novelista y crítico de arte Clemente Airó pertenece a la generación más joven del exilio, junto a otros, como Roberto Ruiz, Francisco Fe Alvarez, Ricardo Bastid, Manuel Lamana... Sin embargo, Airó es un escritor muy especial dentro de los del exilio, pues habiendo otros tratados temas de sus países de acogidas, pocos tan plenamente arraigados como el escritor madrileño en la sociedad colombiana.

 

Clemente Airó nace en Madrid en 1918 y muere en Bogotá el 21 de junio de 1975. Al finalizar la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco emprende el camino del exilio, desde 1940 reside en Colombia, donde se gradúa en Filosofía y Letras y donde ha explicado en diversas universidades. Su labor cultural en su país de adopción ha sido notable como crítico y colaborador de periódicos y como fundador y sustentador de la revista Espiral -Revista de Letras y Arte- , que se publica desde 1944 hasta la muerte de su creador. Igualmente crea, dirige y mantiene la Editorial “Iqueima”, de Bogotá, donde aparecieron más de 150 títulos -Ediciones Espiral-, principalmente dedicados a la literatura colombiana contemporánea. Se integra completamente en el país de acogida tal como se comprueba en los temas y personajes de su obras. Airó, perteneciente al grupo de los escritores de la época de “La Violencia”, está considerado uno de los forjadores de la novela moderna colombiana.

 

Airó tiene una notable producción narrativa y, si bien, también estuvo tentado por el ensayo (Las letras y los días; 1956), publica numerosos cuentos y una importante obra novelística. Entre las colecciones de cuentos señalamos: Viento de romance (1947), Cardos como flores (1955), la segunda edición apareció con el título Nueve estampas de alucinado (1961), 5 y... 7, Cuentos de una misma historia (1967), Donde no canta el gallo y otros cuentos (1973) y Fuera de concurso (1973). En sus novelas Yugo de niebla (1948), Sombras al sol (1951), La ciudad y el viento (1961) y El campo y el fuego (1972), se observa una unidad dada por la constante temática de Airó de presentar al hombre en un marco social y geográfico que le condiciona y su lucha frente a él. En toda su obra novelística late el interés por el concepto existencial del hombre, como una constante en los problemas del mundo moderno, y sus personajes y sus temas tienen una ubicación latinoamericana. La ciudad y el viento, su novela más importante, es una fuerte denuncia social de la corrupción política de las clases dominantes y de la ascensión social mediante la picaresca, la adulación e incluso el delito, al tiempo que clama la soledad del hombre perdido entre la muchedumbre. Airó publica en 1964 un reportaje de viajes con el título Cielos y gentes y póstumamente se ha publicado su última novela Todo nunca es todo (1982). Y siempre, en su largo exilio esperando... “algún esclarecimiento, la luz que necesitaba”.

 

Francisco Arias Solís

 

El futuro se gana, ganando la libertad.

 

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Foro Libre: Homenaje a Scott Fitzgerald

Foro Libre: Homenaje a Scott Fitzgerald

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

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El amor a la vida es esencialmente

tan incomunicable como el dolor.”

Scott Fitzgerald.

 

 

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A SCOTT FITZGERALD

 

 

El próximo lunes, día 1, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del escritor estadounidense Scott Fitzgerald (1896-1940), con motivo del 70º aniversario de su muerte.

 

Francis Scott Fitzgerald, más conocido por Scott Fitzgerald, está considerado uno de los escritores estadounidenses más importantes del pasado siglo. En París entró en contacto con Ernest Hemingway, Gertrudis Stein, Ezra Pound y otros componentes de la “generación perdida”. Tal vez Fitzgerald fuese el escritor más típico de esa generación, al ser un verdadero perdedor de esa época. Sintió siempre una especial predilección por el género novelístico y siempre soñó con escribir una gran novela, sin embargo, apremiado por su necesidad de dinero, se dedicó principalmente a narraciones cortas en revistas. No obstante, se le considera como uno de los mejores novelistas de la época del jazz.

 

En 1920 contrajo matrimonio con la escritora Zelda Sayre, con la que emprendió un estilo de vida extravagante y lujoso. Zelda estuvo hospitalizada periódicamente en centros psiquiátricos desde 1930 hasta 1948 en el que murió en un incendio en el centro de atención psiquiátrica donde estaba recluida. Fitzgerald convertido en un alcohólico incurable, sufrió dos ataques cardíacos. El segundo que le provocó la muerte le sorprendió en Hollywood, en el apartamento de Sheilah Graham, columnista de chismes cinematográficos de la que se había enamorado.

 

Su primera novela, Este lado del paraíso (1920), constituye un éxito arrollador. En 1922 aparece su segunda novela, Bello y maldito, con la que confirmó su éxito anterior. Describió la sociedad de la Riviera francesa en la que sería su última gran novela, Tierna es la noche (1934). En 1925 aparece El Gran Gatsby, su más brillante éxito, y tal vez su obra más lograda por lo menos en cuanto a su estructura. El Gran Gatsby está considerado un clásico de la literatura norteamericana. Cuando Fitzgerald cae de lleno en el alcohol, el éxito le abandona, pero aún escribe guiones en Hollywood, donde empezó, en 1939, una novela sobre el ambiente cinematográfico: El último magnate, que no llegó a terminar y que algunos críticos han querido ver como su testamento, ya que narra la derrota de un hombre de gran talento.

 

Francisco Arias Solis

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

 

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Antonio Porras Márquez por Francisco Arias Solís

Antonio Porras Márquez por Francisco Arias Solís

 

EN EL 40º ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE

ANTONIO PORRAS MÁRQUEZ

(1886-1970)

 

Y era en tiempos monárquicos, cuyo espíritu revive hoy

en la facción sublevada al amparo italogermano. Y era en

mi natal Andalucía.

Le habían despedido los amos, al cabo de veintitantos

años de servicios.

Era guarda de un cortijo grande, de cuatro ricos

propietarios. Ganaba dos pesetas al día. Cada

propietario tocaba a cincuenta céntimos diarios. Pero los

tiempos estaban malos para despilfarrar dos reales cada

veinticuatro horas, en pagar a un hombre que ya no podía

trabajar como antes...”

Antonio Porras Márquez. Hora de España.

 

 

LA VOZ SILENCIADA DE UN CORDOBÉS

 

En el muy importante Boletín de la Unión de Intelectuales Españoles, revista del exilio creada en Francia, hay poesía de nombres consagrados como los de Rafael Alberti o José Moreno Villa y hallamos también la de nombres conocidos en otros campos, como la del novelista andaluz Antonio Porras Márquez.

 

El poeta, novelista, ensayista, periodista, biógrafo, critico literario, diplomático y jurista Antonio Porras Márquez, nació en Pozoblanco, Córdoba, en 1886 y fallecíó en su pueblo natal en 1970, a los cinco meses de su regreso después de más de treinta años de exilio en Francia. Cursó el bachillerato en el Colegio de la Asunción de Córdoba y derecho en la Universidad Hispalense. Se doctoró con la tesis Prácticas de Derecho y de Economía Popular observadas en la villa de Añora, villa situada en el corazón de los Pedroches, premiada con accésit por la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en 1916. Durante cierto tiempo se dedicó a la abogacía, y, posteriormente, a funciones administrativas y políticas. Su preocupación social motivó su nombramiento en la Sociedad de Naciones como representante de España en la IV Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra. Colaboró en numerosas revistas y diarios Los Aliados, Hora de España, Cruz y Raya, Revista de Occidente, El Sol, La Vanguardia y El Heraldo de Madrid. Fue colaborador de José Bergamín cuando este fue Director General de Acción Social en 1931. Defensor e impulsor de las ideas republicanas, se presentó como candidato independiente a las elecciones para Cortes Constituyentes. Al inicio de la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco, es uno de los primeros firmantes del manifiesto de la Alianza de Intelectuales Antifascistas en Defensa de la Cultura, junto a José Bergamín, Luis Buñuel, María Zambrano, Ramón Gómez de la Serna, Pedro Garfias, Juan Chabás, Rosa Chacel, Rafael Dieste, Antonio Sánchez Barbudo, José Fernández Montesinos, Adolfo Salazar, Rodolfo Halffter, entre otros. Tras la guerra española se exilia a Francia. Miembro de la Unión de Intelectuales Españoles (U.I.E.) colabora en su Boletín, forma parte del consejo de redacción de la revista Independencia, integrado, entre otros, por Rafael Alberti, Manuel Azcárate, J. M. Quiroga Pla, Jorge Semprún y Arturo Serrano Plaja. Prestó su colaboración como crítico literario a varias editoriales francesas, tales como, Payot, Arman, Seuil, Albin Michel y Minuit.

 

La primeras publicaciones literarias de Antonio Porras Márquez fueron los poemarios País de ensueño (1911) y Libro sin título (1912), a este último pertenecen estos versos: “Surge el crestón, verde oscuro / de la montaña, en la niebla: / como una esmeralda vigente / que de un ópalo surgiera”.

 

Su obra novelesca está compuesta por Curra (1922), El misterioso asesino de Potestad (1923), El centro de las almas (1924), novela costumbrista ambientada en la serranía de Córdoba, Azorín le llamó “el libro de la Sierra de Córdoba”, obra que fue galardonada con el Premio Fastenrath de la Real Academia Española correspondiente al quinquenio 1922-1927, Santa mujer nueva (1925), Lourdes y el aduanero (1928). Entre sus ensayos, señalamos: Quevedo. Hombre noble (1930), “El Sr. Porras ha hecho un magnífico ensayo. Una obra maestra de la literatura -escribe el crítico José López Prudencio en ABC-. La forma esquemática, ágil y elegante que ha adoptado da a las páginas de este libro un encanto de irresistible atracción”, Ideario de Donoso Cortés y El burlador de Sevilla. La invención de la Vera Vida (1937), ensayo sobre el don Juan de Tirso de Molina.

 

Este fecundo narrador destaca por el cuidado formal de su prosa y un deliberado gusto por lo humorístico. Tras décadas de espantoso silencio sobre el escritor pozaalbense, la Diputación de Córdoba prepara la edición de sus Obras completas. Y como dijo nuestro poeta y escritor: “ La razón, por delante, dicen en mi pueblo -¡Pozoblanco!-”.

 

 

Francisco Arias Solís

 

Los defensores de la justicia suben hoy el cadalso, como hace veinte siglos, recibiendo la muerte en pago a su amor a la humanidad... (Frase de Fermín Salvochea glosada en el libro: 102 razones para recordar a Salvochea)

 

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Ángel Ossorio y Gallardo por Francisco Arias Solís

Ángel Ossorio y Gallardo por Francisco Arias Solís

 

ÁNGEL OSSORIO Y GALLARDO

(1873-1946)

 

Estoy donde estoy, hago lo que hago y digo lo

que digo, porque soy lo que he sido siempre: un

conservador. Mis correligionarios no me

entendieron nunca. Tengo la esperanza de que me

comprendan mejor los actuantes de ahora... que

no fueron ni serán nunca mis correligionarios.”

Ángel Ossorio y Gallardo. Hora de España.

 

 

LA VOZ DE UN CONSERVADOR INCOMPRENDIDO

El prestigioso escritor y ensayista, brillante conferencista y distinguido jurisconsulto madrileño Ángel Ossorio y Gallardo, decano del Colegio de Abogados y presidente de la Academia de Jurisprudencia y del Ateneo de Madrid, con relevante trayectoria política que del conservadurismo monárquico le llevó a embajador de la República, al impresionante exilio republicano y a ser ministro sin cartera en el primer Gobierno del exilio, llamado el “Gobierno de la esperanza”, que se constituyó en México, en el otoño de 1945, bajo la presidencia de José Giral, imprimió su autobiografía La España de mi vida (1941). poco tiempo después de recibir asilo en la Argentina, libro que ha sido reeditado más tarde en Madrid con el título de Mis memorias.

 

Ángel Ossorio y Gallardo nació en Madrid el 20 de junio de 1873 y falleció en Buenos Aires el 19 de mayo de 1946. Se licenció en derecho en la Universidad Central de Madrid. Ejerció la abogacía durante más de cuarenta años. Miembro del Partido Conservador, fue diputado a Cortes por Caspe, Zaragoza, durante más de veinte años seguidos. En julio de 1909. al estallar la Semana Trágica, era gobernador de Barcelona, y dimitió al oponerse a recurrir al Ejército para poner fin a la huelga. En 1913 creó el partido maurista. En 1919 fue ministro de Fomento en el gobierno presidido por Antonio Maura. Durante la dictadura de Primo de Rivera vive alejado de la política. En 1930 pidió la abdicación de Alfonso XIII. En 1931 fue diputado por Madrid en las Constituyentes y asumió la presidencia de la Comisión Jurídica Asesora, encargada del redactar el anteproyecto de la nueva Constitución. Fue presidente de la sección española de la Unión Universal por la Paz. Colaboró con la Escuela de Estudios Sociales para la Mujer y el Comité Femenino de Mejoras Sociales. Trabajó para la inclusión del servicio doméstico en los beneficios de las leyes de retiro obrero y accidentes de trabajo. Fue defensor de la República desde 1931 hasta su muerte. Durante la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco colaboró en la revista Hora de España y fue embajador en Bélgica, Francia y Argentina. Al reconocer el Gobierno de la República Argentina a la España de Franco, a finales de febrero de 1939, abandonó la sede diplomática. Colaboró en Pensamiento Español, revista con periodicidad mensual, que apareció en Buenos Aires en 1942 y que se distinguió por su carácter independiente y por su contenido y tono intelectuales, en las que participaron los elementos más destacados del Centro Republicano Español de Buenos Aires. También prestó su colaboración a España Libre, periódico quincenal publicado en Santiago de Chile en 1942. Participó en el Homenaje a Jovellanos del Centro Asturiano de Buenos Aires en el bicentenario de su nacimiento, junto con otros destacados intelectuales del exilio, Francisco Ayala, Claudio Sánchez Albornoz y Clemente Cimorra, entre otros.

 

Entre los títulos más relevantes de su extensa obra citaremos: Julio de 1909 en Barcelona (1910), Conversación sobre el catalanismo (1910), Historia del pensamiento político catalán durante la guerra de España con la República Francesa (1793-1795) (1913), El alma de la toga (1919), Cartas a una muchacha sobre temas de derecho civil (1925), Cartas a una señora sobre temas de derecho político (1930), El sedimento de la lucha (1933), Orígenes próximos de la España actual (1940), La España de mi vida (1941), La guerra de España y los católicos (1942), Anteproyecto del Código Civil boliviano (1943), La reforma del Código Civil argentino, El mundo que yo deseo (1943), Vida y sacrificio de Campanys (1943), Los fundamentos de la democracia cristiana (1944), Nociones de Derecho internacional político (1944), libro de texto, Mujeres (1944), Diccionario político español, histórico y biográfico desde Carlos IV hasta 1936 (1945) y La gracia (1945). Póstumamente se publicaron Los derechos del hombre, del ciudadano y del estado (1946) y Diálogos femeninos (1947).

 

Y como dijo este conservador incomprendido, rara avis entre la derecha española de todos los tiempos: “Porque, en fin de cuentas, no hay libertad sin democracia ni democracia sin libertad. Y una de las libertades esenciales en la democracia es la del voto, a fin de que las leyes provengan de las autoridades legítimas, que no pueden ser otras, sino las designadas por el cuerpo social.”

 

Francisco Arias Solís

 

No se puede ser libre más que entre libres.

 

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Fernando Vázquez Ocaña por Francisco Arias Solís

Fernando Vázquez Ocaña por Francisco Arias Solís

 

EN EL CENTENARIO DE

FERNANDO VÁZQUEZ OCAÑA

(1910-1966)

 

El Frente Popular se basa en la continuidad del Estado

democrático y constitucional, pero además entraña el designio -y

ello es lo más original de nuestra revolución- de que los partidos

y organismos sindicales dispongan de un margen suficiente para

experimentar sus propias concepciones, confrontándolas con la

lección de los días.”

Fernando Vázquez. Hora de España.

 

LA VOZ DEL PRIMER BIÓGRAFO DE GARCÍA LORCA

 

El día 10 de mayo de 1930, el diario La Voz de Córdoba publicaba que la policía había sorprendido a las cuatro de la madrugada a D. Joaquín García Hidalgo, D. Antonio Hidalgo Cabrera, D. Enrique Moreno Rodríguez y D. Fernando Vázquez Ocaña cuando estaban intentando destruir el rótulo de la calle José Cruz Conde. Como es sabido José Cruz Conde, fue un militar fascista, nombrado alcalde de Córdoba en la dictadura de Primo de Rivera, y uno de los principales artífices del levantamiento militar en Córdoba. Joaquín García Hidalgo, era periodista, masón y diputado socialista, asesinado a los pocos días de la rebelión militar del general Franco. Antonio Hidalgo Cabrera, abogado, fue jefe de la minoría socialista del Ayuntamiento de Córdoba y, posteriormente, concejal independiente. Enrique Moreno Rodríguez, era escultor, conocido como “El Fenómeno”, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, fue asesinado en septiembre de 1936. Fernández Vázquez, socialista, poeta y periodista, autor de la primera biografía de Federico García Lorca, murió en el exilio.

 

Fernando Vázquez Ocaña nació en Baena, Córdoba, en 1910 y falleció en México en 1966. Se trasladó a la capital cordobesa siendo muy joven y trabajó en una oficina mientras estudiaba. Colaboró en el Diario de Córdoba y al ser designado redactor-jefe de la revista Andalucía, profesionalmente se volcó en el periodismo. Fundó y dirigió las publicaciones Política y El Sur. Era miembro de la tertulia del café confitería la Perla, a la que asistían, entre otros, el destacado librero Rogelio Luque Díaz, el pintor Ángel López-Obrero Castiñeira y el escultor Enrique Moreno Rodríguez “El Fenómeno”. Fue redactor-jefe de Popular, revista quincenal en la que colaboraba Juan Rejano. En 1933 fue elegido diputado socialista por Córdoba. Fijó su residencia en Madrid donde, además de ejercer la actividad parlamentaria, fue redactor-jefe del diario El Socialista, órgano principal del Partido Socialista Obrero Español. La guerra provocada por la rebelión militar del General Franco le llevó a Valencia donde fue director del diario El Mercantil Valenciano, que mantuvo su publicación hasta los últimos días de la guerra. Colaboró en Hora de España, revista en la que escribieron los escritores más prestigiosos del momento. Fue jefe de prensa en el Ministerio de Hacienda y en la Presidencia del Gobierno con Juan Negrín. En los últimos meses de la guerra, residió en Barcelona, donde dirigió el periódico La Vanguardia. En Barcelona falleció su esposa María Jiménez y los ocho hijos del matrimonio fueron acogidos por familias belgas. Al finalizar la guerra se exilia en Francia. Su libro Pasión y muerte de la Segunda República fue impreso y encuadernado en París, en 1940, pero debido a la toma de la capital francesa por las tropas nazis, el libro no pudo salir a la venta y desapareció. Se ha recuperado recientemente. En el se detallan los problemas que encontró la Segunda República para modernizar el país, entre ellos, la clara tradición intervencionista del ejército en la política del país. Con un espíritu autocrítico se analizan los errores propios y las desavenencias que tuvieron lugar en la zona republicana durante la guerra civil.

 

Tras una breve estancia en París, el periodista cordobés, una vez que reunió a sus numerosos hijos, se trasladó a México. Allí fue el editor literario de El Socialista, y escribió biografías, guiones de cine y dio conferencias en el Centro Andaluz, en cuya creación colaboró, junto con Matilde Cantos y los poetas Pedro Garfias y Juan Rejano. Amigo de Federico García Lorca, publicó en 1957, García Lorca. Vida, cántico y muerte, que fue la primera biografía del poeta granadino.

 

El intelectual cordobés se mantuvo fiel a sus ideales socialistas y a la república democrática. Y como dijo el gran periodista: “El Frente Popular es exactamente un esfuerzo para que la política determinada por la guerra y la política que los partidos y las organizaciones determinan sean una misma cosa indivisible”.

 

Francisco Arias Solís

 

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.

 

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Teresa Gracias por Francisco Arias Solís

Teresa Gracias por Francisco Arias Solís

 

TERESA GRACIA

(1932-2001)

 

Nace el poeta con la mano herida

porque a ras de la palma le han cortado

el cordón en los dedos enredado

con que a su madre musa estuvo unida.”

Teresa Gracia.

 

LA VOZ DE UNA NIÑA DE LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

 

Teresa Gracia, vivió y se educó en Francia, a donde llegó en 1939, con solo siete años de edad. Escritora desde muy joven, utilizó la lengua francesa como medio de expresión. Ya en su madurez, advirtió que el francés no le bastaba, especialmente, para escribir poesía; que el castellano -lengua que utilizaba en casa- le era imprescindible para expresar su personalidad. Su primer libro de versos con el elocuente título de Destierro y un prólogo de María Zambrano se publicó en 1982.

 

La poeta, dramaturga y periodista Teresa Gracia García nació en Barcelona el 23 de enero de 1932 y falleció en Madrid el 10 de septiembre de 2001. De padre aragonés, capitán de artillería, y madre burgalesa, siendo muy niña, estuvo unos meses en un internado de monjas teresianas y, posteriormente, pasó a otro internado. Al finalizar la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco tuvo que exiliarse a Francia Estuvo en los campos de concentración franceses de Argelès-sur-Mer y de Saint Cyprien, a los que había ido con su madre buscando a su padre. Cursa estudios en el Lycée de Jeunes Filles de Toulouse y entra en contacto con grupos republicanos y anarquistas exiliados. Siendo muy joven conoció en un café parisino al cineasta Eric Rohmer que la hizo protagonista de una de sus primeras películas Berenice. Colaboró en la revista Presente Africain en la que se trataban temas relativos a la descolonización de África y sobre la negritud. Más tarde comisionada por Naciones Unidas trabajó en la FAO en Venezuela e Italia. En Roma editó la edición española de la revista Ceres y trabó una gran amistad con María Zambrano. Hasta 1980 residió en Roma, pero regresó definitivamente a España, al jubilarse como funcionaria internacional de la FAO, aquejada de la enfermedad “Lupus eritematoso discoide” que sobrellevó con una gran entereza hasta su muerte. Fue colaboradora de ABC. Sus restos descansan en el madrileño cementerio civil de La Almudena,

 

Teresa Gracia escribió y publicó su primera novela en francés, Panama Party, que nunca se tradujó al castellano. Como dramaturga destacan sus obras Las republicanas (1984), en la que se recoge su experiencia de niña exiliada en los campos de concentración franceses, la acción de la obra se desenvuelve en un campo francés para mujeres y niños españoles, Casas Viejas (1992), en la que trata de los trágicos sucesos acaecidos en este municipio gaditano en 1933, y Una mañana, una tarde y una vida de la señorita Pura (1992). Ha publicado los siguientes libros poéticos: Destierro (1982), Meditación de la montaña (1988) y Manifiesto contra el verso libre y cuarenta y tantos sonetos al soneto (1998). María Zambrano escribe en el prólogo de Destierro: “Teresa Gracia... la abandonada-prometida que nunca podrá descansar ni hallar sosiego hasta que llegue el día señalado; la que vela desojada mientras alimenta la lámpara, la que no duerme aunque crea estar dormida. Invicta-derrotada una y otra vez mientras esta nuestra historia dure”. “Entonces comprendí que podía prestar mi voz a los que ya no la tenían. Ese poema, Destierro -nos dice la autora-, ya no es mi voz. Es la de muchos otros, los que quedaron en los campos de concentración tanto tiempo, un año, dos, o quizá sólo un día porque murieron al siguiente.”

Finalizamos esta semblanza de la escritora que vivió desde niña en el exilio, con dos de su interrogantes: “En los años setenta, empezamos muchos a preocuparnos por nuestro retorno. ¿Volveríamos todos juntos, como salimos, salvo los que se quedaron en las playas francesas, en los campos alemanes, en la lucha por la liberación de Francia y en el tiempo? ¿Daríamos abasto para recibir los abrazos de la población reunida en los andenes de las estaciones o en los muelles de los puertos para esperar a sus hermanos de allende la frontera o los mares?”

 

Francisco Arias Solís

 

Sin libertad la vida vale poco.

 

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