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Francisco Arias Solís

Marcelino Menéndez Pelayo por Francisco Arias Solis

 

MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO

(1856-1912)

 

Qué lástima tener que morir cuando

me faltaban tantas cosas por leer”.

Marcelino Menéndez Pelayo.

 

LA VOZ DE UN GRAN POETA DE LA HISTORIA

 

Menéndez Pelayo se proclamaba a cada paso “pensador independiente y ciudadano libre de la república de las letras”. Este formidable historiador de ideas nunca separó la historia de la poesía. “La historia y la poesía todo puede ser uno” –había escrito Lope-. Porque todo puede ser uno, en el tiempo, y aún por el tiempo, para el hombre. Para Menéndez Pelayo la historia es crisol de verdad, pero también manantial de poesía. Este español excepcional, fue sobre todo, un gran poeta de la historia sin dejar de ser nunca al mismo tiempo un espíritu eminentemente científico.

 

Marcelino Menéndez Pelayo, nace en Santander el 3 de noviembre de 1856. Desde sus primeros años mostró una inteligencia despejada, una memoria prodigiosa y grandes ansias de saber. Estudia bachillerato en el Instituto de segunda enseñanza de su ciudad natal. Comienza la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, pasando después a la Universidad de Madrid y termina la licenciatura en la Universidad de Valladolid, a los dieciocho años de edad. Hace el doctorado en la Universidad de Madrid.

 

Viaja a Lisboa, Roma, Sevilla, París, Lovaina, Amberes, La Haya, Ámsterdam, Coimbra, Florencia, Cambridge, Oxford, Londres... “Paso casi todo el día –escribe Menéndez Pelayo- en las bibliotecas y voy haciendo rica cosecha de datos y apuntamientos”. A los veintiún años, gana las oposiciones a la cátedra de Literatura Española de la Universidad Central. Ingresa en la Real Academia Española a los veinticinco años y un año más tarde en la de Historia.

 

Figuró en política dentro del partido conservador, con Canovas primero y con Maura más tarde. Fue diputado a Cortes por Palma de Mallorca y Zaragoza. En 1898 fue nombrado Director de la Biblioteca Nacional. Marcelino Menéndez Pelayo muere en su ciudad natal, el domingo 19 de mayo de 1912. Sólo hubo una lamentación: “Qué lástima tener que morir cuando me faltaban tantas cosas por leer”.

 

De inteligencia privilegiada, Menéndez Pelayo, era dominador de ocho lenguas antiguas y modernas y poseedor de una portentosa memoria y de una gran capacidad de trabajo lo que contribuyó a sus hondos análisis de forma y fondo de la cultura española.

 

La gran renovación científica, que fue un despertar, inspirada por el romanticismo, acaba en el mismo momento en que comienza el movimiento krausista, cultural también, pero más comprometido, dedicado e inspirado en una ética práctica más que en una teoría; al mismo tiempo que este movimiento y a veces oponiéndose al mismo, surgen hombres y obras que continúan el gran estudio de la cultura nacional, de forma erudita y crítica. El erudito santanderino fue el mejor representante de esta gran labor, que comenzó su carrera polemizando con los krausistas, sobre el problema de las relaciones entre la Iglesia y la cultura. Fruto de esta polémica fueron sus obras La ciencia española –defendiendo la tesis que había habido ciencia en España y que ni el Estado ni la Inquisición habían influido poco ni mucho en su desarrollo- y, sobre todo, Historia de los heterodoxos españoles – su tesis era demostrar que en España apenas los hubo, que los españoles por ley de raza y de historia son refractarios a toda herejía y heterodoxia-, la posición ideológica del maestro, toda cultura es ortodoxa, no invalida finalmente el caudal de erudición de sus escritos.

 

Más serenas y más importantes, son las obras de madurez: Historia de las ideas estéticas en España (acabada en 1901), Orígenes de la novela (1905-1915), Horacio en España (1877), Antología de poetas hispanoamericanos (1893-1895), etc. La obra de Menéndez Pelayo abarca virtualmente toda la Historia y toda la Literatura española, y su importancia es primordial para todo estudioso.

 

Hombre bondadoso y en el fondo abierto a la simpatía por todas las ideas aún las más dispares con las suyas, por ver en todas ellas partes integrantes del acervo común de la humanidad pensante, llega a decir estas palabras que fijan una posición intelectual: “Allí contemplé en ejercicio un modo de pensar histórico relativo y condicionado, que me llevó no al positivismo (tan temerario como el idealismo absoluto), sino a la prudente cautela del ars nesciendi”.

 

Ni krausismo, ni escolasticismo, ni idealismo absoluto, ni positivismo, sino pensar histórico, relativo y condicionado, y como conclusión, el ars nesciendi o arte de no saber, el leit motiv de Juan Luis Vives, y también la docta ignorancia de Nicolás de Cusa, dos exposiciones escépticas que se repiten frecuentemente. En esencia, Menéndez Pelayo, era un escéptico radical. No en vano, don Marcelino nos dejó dicho: “Queriéndolo o sin quererlo, todos somos más o menos escépticos, por supuesto en el buen sentido de la palabra”.

 

Francisco Arias Solís

 

Si quieres la paz, trabaja por la justicia.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

 

 

Foro Libre: Homenaje a Arturo Serrano Plaja en su centenario

 

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ

e-mail: pazylibertad@arrakis.es

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 


“Ahora estamos en guerra y no sentimos,

sino la brusca empresa de la espada.

Pero vendrá la paz."

Arturo Serrano Plaja.

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A ARTURO SERRANO PLAJA

 

El próximo lunes, día 15, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta Arturo Serrano Plaja (1909-1979), con motivo del centenario de su nacimiento.

 

Arturo Serrano Plaja es uno de los poetas -practicó también el ensayo y la novela- más destacados de la llamada "Generación de 1936". Colaboró, de 1936 a 1939, en revistas como El Mono Azul, Hora de España y Nueva Cultura. Fue nombrado secretario del II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas y escribe y lee la famosa "Ponencia colectiva" presentada por los escritores españoles, en la que se había escrito: “... queremos colaborar con nuestro pueblo a ganar la guerra, a conquistar por ese único hecho, sólo y sencillamente: el hombre”. Serrano Plaja es sin duda un muy representativo miembro de esa generación escindida, dispersa, truncada, en gran parte malograda, que fue la generación literaria de la guerra civil española.

 

Serrano Plaja empieza a componer el 1º de Mayo de 1935 los primeros poemas de El hombre y el trabajo, un canto al trabajo en libertad, lleno de fe y esperanza, que es probablemente el mejor libro de poesía escrito en el trienio la contienda provocada por la rebelión militar de 1936.

 

El exilio le llevó a Francia, Argentina, Chile y Estados Unidos -murió en Santa Bárbara, California, de cuya Universidad era catedrático de Literatura-. Su quehacer literario sufrió un profundo cambio. El viejo anhelo de pureza revolucionaria se fue convirtiendo con el paso del tiempo y con la dolorosa experiencia del desarraigo, en un sentimiento de alta espiritualidad.

 

La orginalidad de su expresión poética se vislumbra ya en sus primeros libros: Sombra indecisa, Destierro infinito y El hombre y el trabajo. Pero en donde estalla es en Galope de la suerte, La mano de Dios pasa por este perro y Versos de guerra y paz.

 

En su "Canto a la Libertad", el poeta escurialense nos dice que la libertad es el bien más alto que posee el hombre. Por eso no la alcanza la torpe mano de la soberbia ciega que atenta contra ella.

 

Francisco Arias Solis

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

William Somerset Maugham por Francisco Arias Solis

 

WILLIAM SOMERSET MAUGHAM

(1874-1965)

 

El dinero es como un sexto sentido; sin él

no podríamos usar completamente los otros cinco.”

William Somerset Maugham.

 

LA VOZ DE UN MAGNIFICO CUENTISTA

 

Junto con el idealismo con que se reflejan sus personajes femeninos hay en Maugham un fuerte capacidad de observación social, influjo quizá de los naturalistas franceses, así como un tratamiento poco “heroico” de sus protagonistas. Fue un magnífico constructor de relatos breves que aparecieron en la prensa. El cuentista supera al novelista y al comediógrafo, algunos críticos le han considerado como el mejor cuentista inglés del pasado siglo. Maugham se obstina en permanecer fiel a una literatura que, aunque realista, se identifica con los grandes maestros del género romántico.

 

William Somerset Maugham nació en París el 25 de enero de 1874 y falleció en Saint-Jean-Cap-Ferrat, Niza, el 16 de diciembre de 1965. Los años de nacimiento y fallecimiento coinciden con los de Winston Churchill. Hijo de un diplomático británico, Maughan nació en la embajada británica en París. Con diez años de edad había perdido a sus padres, por lo que fue enviado a Inglaterra para vivir con su tío, que era sacerdote. Estudió interno en The King’s School, en Canterbury. Posteriormente marchó a Heidelberg, para estudiar medicina, estudios que finaliza en St. Thoma’s Hospital de Londres, ejerciendo como cirujano en la capital británica, hasta que el éxito de sus primeras novelas, Liza de Lambeth (1897) y La señora Craddock (1902), le hizo abandonar la medicina para dedicarse a la literatura. Estuvo en España en varias ocasiones como nos cuenta en sus memorias, “Recapitulación”, publicadas en 1938:”... abandoné la Medicina para dedicarme definitivamente a la literatura y me fui a España”.

Donde volvería con bastante frecuencia: “Volví a España –nos dice- año tras año”. Fascinado por Andalucía, residió durante varios años en Sevilla: “Mis recuerdos me llevan a una taberna de Sevilla, cerca de la calle Sierpes, donde la Manzanilla era buena y el posadero conseguía sus jamones de Extremadura”. Visitó detenidamente las provincias de Granada, Córdoba, Málaga y Cádiz, sintiendo una predilección especial por Jerez y sus vinos: “Jerez la Blanca es, desde luego, el hogar del Sherry”.

 

Su experiencia como médico en los barrios bajos y como oficial de inteligencia en la primera guerra mundial, así como sus frecuentes viajes por el Extremo Oriente y el Pacífico, se reflejaron en buena parte de su obra.

 

Entre sus novelas destacan Servidumbre humana (1915), la más conocida y ambiciosa de todas las suyas, Soberbia (1919), en la que recrea la vida del pintor Paul Gauguin, La luna y seis peniques (1919), El velo pintado (1925), El agente secreto (1928), El filo de la navaja (1944) y Catalina (1948), algunas de ellas han sido llevadas a la pantalla cinematográfica. Obtuvo también gran éxito con sus comedias costumbristas, situadas en la tradición inglesa de este tipo de obras, como La tierra prometida (1913), El círculo (1921), Al este de Suez (1922) y Nuestros superiores (1923). Maugham publicó multitud de relatos que fueron reunidos en 1951 en el volumen Cuentos completos. Y como dijo el escritor británico: “Si la gente sólo hablara cuando tuviera algo que decir, el ser humano perdería muy pronto el uso del lenguaje”.

 

Francisco Arias Solís

 

Cuando hay libertad todo lo demás sobra.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

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Pedro Antonio de Alarcón por Francisco Arias Solis

 

PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN

(1833-1891)

¡Era Granada... rica y prepotente,

tal como fue... cuando Granada era!”

Pedro Antonio de Alarcón.

 

LA VOZ DEL INSIGNE NOVELISTA

 

Tres novelistas forman, con Pedro Antonio de Alarcón, el grupo de novelistas de la generación de 1868: Valera, Pereda y Galdós. Las fechas de los nacimientos de los novelistas que constituyen este grupo se distancian a veces bastante años, como ocurre con los de Valera y Galdós nacido, uno en 1824 y otro en 1843, sin embargo, sí es simultánea la producción de ellos.

 

La obra de Pedro Antonio de Alarcón, representa el paso del prerrealismo al realismo, del dualismo a la totalización significativa, si bien una buena parte de sus libros están directamente inspirados por el romanticismo. En puridad se puede sostener que Alarcón combatió toda su vida contra el realismo totalizador, aunque para hacerlo hubo de escribir como un auténtico realista.

 

Pedro Antonio de Alarcón y Ariza nace en Guadix el 10 de marzo de 1833, el mismo año que Pereda. El novelista granadino busca primero en Madrid y luego en Granada empleo a sus ambiciones literarias. En 1853 y 54 fue, en la última ciudad, socio de La Cuerda Granadina, especie de hermandad bohemio-literaria. Alarcón se inició como periodista y escritor literario con la dirección del diario El Eco de Occidente. Intervino en Granada en las revueltas políticas y fundó una revista titulada La Redención. Dirigió en Madrid el periódico satírico de orientación republicana El Látigo, donde atacó a Isabel II, lo que le arrastró a aceptar un duelo a muerte frente a un adversario técnico en los “lances de honor”.

 

En 1857, estrenó un drama El hijo pródigo que fracasó. En octubre de 1859, el gobierno del general O’Donnell declaró la guerra a Marruecos. Aquella innecesaria guerra, llevó a los campos africanos “a dos periodistas jóvenes, arriesgados, deseosos de gloria” cuyos nombres eran Pedro Antonio de Alarcón y Gaspar Núñez de Arce. Ambos, el futuro novelista y el futuro poeta, quedaron afiliados al partido político de O’Donnell.

 

Alarcón relata los lances de la patriótica aventura en su Diario de un testigo de la Guerra de África, que le valió extensa popularidad y fama. En 1861, publicó De Madrid a Nápoles, con este libro dice Alarcón, “termina la primera época de mi vida literaria (...). Eligiéronme luego mis paisanos diputado a Cortes, de oposición; lo fui después ministerial: cuestiones de campanario, intereses de localidad, luchas parlamentarias, obligaciones de partido, destierros, conspiraciones, la temida Revolución..., absorbieron mi actividad y mi tiempo”. Fruto de estas actividades políticas fueron el destierro de 1866; y su presencia en septiembre de 1868, en la batalla de Alcolea; su nombramiento que rehusó, de ministro plenipotenciario en Suecia y Noruega; la gran cruz de Isabel la Católica y su entrada en la Real Academia Española.

 

Después de un paréntesis de doce años publica el libro La Alpujarra en 1873. Siguen a éste El sombrero de tres picos, El clavo, El carbonero alcalde, El escándalo, El niño de la bola, El capitán Veneno y La pródiga. Estas son las novelas publicadas en la segunda etapa de nueve años, pues después de publicar La pródiga se apoderó de su ánimo un invencible tedio hacia la vida literaria y lleno de amargura renunció al cultivo de la novela, cuando aún no contaba cincuenta años de edad. Retirado del mundo y aislado luego en su soledad de enfermo fue apagándose la vida del novelista, que murió en Madrid el 19 de julio de 1891, a los cincuenta y ocho años de edad.

 

Quejábase Alarcón de que sólo ante El sombrero de tres picos deteníase respetuosa la crítica. “Todo el mundo lo ha tratado hasta con mimo (...). A tal extremo ha llegado esta unanimidad, que muchas veces he sentido aburrimiento y desdén a la pícara obra por nadie impugnada”. La crítica y el gran público habían pronunciado el fallo acertado. En este jocoso cuento, el arte de Alarcón alcanza su cúspide. El narrador ingenioso y colorista que es Alarcón está en su ambiente y pintó maravillosamente la atmósfera erótica que suscita la vitalidad y belleza de la risueña Frasquita. El sombrero de tres picos tiene la fragancia de una danza andaluza; quizá por eso ha inspirado a Manuel de Falla páginas musicales inolvidables.

 

“El talento de Alarcón -dice Clarín-, sus envidiables dotes de novelista están a salvo, bastan las bellezas indicadas para darle el título honrosísimo de autor insigne”. La gracia, fantasía y fácil estilo de Alarcón ayudaron a arraigar el nuevo realismo de la novela española. La novela de Alarcón reflejan la riqueza ideológica y las profundas inquietudes que esta década renovadora de 1860 a 1870 aportó a España. Y como escribió Alarcón en su epitafio: “¡Todo desvanecido aquí reposa!”

 

Francisco Arias Solís

 

Donde mora la libertad, allí está mi patria.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

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Juan María Maury por Francisco Arias Solis

 

JUAN MARIA MAURY

(1772-1845)

 

Para mí ni belleza ni gala

tiene el mundo, ni luz ni color;

más la rosa del cáliz exhala,

dulce, un hálito, aroma de amor.”

Juan María Maury.

 

LA VOZ EMOTIVA DE UN POETA MALAGUEÑO

 

Poco a poco, todos los grupos del neoclasicismo van concurriendo al albor prerromántico y así nos encontramos con poetas como Alvarez de Cienfuegos, en cuya última poesía abundan los tonos melancólicos y misteriosos y en la que vemos aparecer motivos medievales y orientales; Quintana, que, pese a su enciclopedismo francés y a su conservadurismo neoclásico, termina por aceptar algunos motivos románticos; Juan Nicasio Gallego, conservador, pero que muestra en algunas ocasiones una mezcla de elementos neoclásicos y románticos; Somoza, que más que un prerromántico es un neoclásico tardío, pues empieza a escribir en 1830, fecha que, poco más o menos, marca el final del neoclasicismo; Maury, que usó la polimetría en alguna ocasión, que hizo descripciones románticas en su romance La timidez, y que presenta una ya decidida emotividad de fácil corte popular en La ramilletera ciega.

 

En cuanto a la métrica, los poetas del XVIII y principios del XIX siguieron cultivando, por lo general, las formas heredadas del siglo anterior, si bien se advierte en ellos la tendencia al uso del endecasílabo blanco en los poemas de carácter filosófico y moral.

 

Entre los mejores de Juan María Maury se halla La timidez que figura entre “Las cien mejores poesías líricas de la lengua castellana”, escogidas por Menéndez Pelayo, entre lo mejor de la literatura española antigua y moderna.

 

Juan María Maury Benítez de Castañeda nació en Málaga en 1772. Se educó en Francia e Inglaterra y viajó por Italia. Partidario de Napoleón fue diputado en las Cortes de Bayona, por lo que tuvo que expatriarse cuando fueron derrotados los franceses en la guerra de la Independencia (1814). Fijó entonces su residencia en París, donde publicó L’Espagne poétique (1826-1827), que es una antología de poesía española con comentarios y notas biográficas; las traducciones en verso francés fueron hechas por él mismo. Durante su estancia en la capital francesa, que interrumpió con algunos viajes a España, trató mucho con los emigrados españoles, entre ellos al duque de Rivas, a Alcalá Galiano y a Martínez de la Rosa, quién más tarde, ministro de Estado, nombró al poeta malagueño cónsul de España en Ruán, cargo que no llegó a ocupar, pues hallándose todavía en París, murió allí en el año 1845. Perteneció a la Academia Española, era caballero de Carlos III y su nombre figura en el Catálogo de autoridades de la lengua.

 

Escribió diversos poemas extensos, en que se nos presenta como poeta narrativo, épico, didáctico... Son sus títulos La agresión británica, Eloisa y Abelardo, El Génesis pagano, Esvero y Almendora, Dido, El festín de Alejandro. Tiene mayor importancia como poeta lírico de transición al romanticismo del que aparecen claros indicios no sólo en el confuso poema de Esvero y Almendora que es ya de 1840, sino también otros, incluso polimétricos, sobre todo en el romance La timidez, que aún tiene mucho del de Rosana en los fuegos, de Meléndez Valdés, pero en el que hay pasajes descriptivos característicos de la nueva tendencia. Es curioso que el poeta gaditano Antonio Alcalá Galiano pusiera al frente del prólogo a El moro expósito del duque de Rivas, considerado el manifiesto del romanticismo español una cita de Maury. El sentimentalismo de corte popular alcanza su máxima expresión en los días de este poeta malagueño con sus versos de la poesía La ramilletera ciega: “Caballeros, compradle a la ciega / esa flor que podéis admirar; / la infeliz con su llanto la riega; / ojos hay para sólo llorar”.

 

Francisco Arias Solís

 

Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

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José María de Pereda por Francisco Arias Solís

 

JOSE MARIA DE PEREDA

(1833-1906)

Pues a este regionalismo le tengo yo por saludable,

elevado y patriótico; y no comprendo cómo se le puede

conceptuar de otra manera menos honrosa sin desconocer

y confundir lastimosamente los organismos fundamentales de los Estados”.

José María de Pereda.

 

LA VOZ DE UN LIRICO DE LA NATURALEZA

 

José María de Pereda es el novelista de la generación del 68, que puede servir de nexo explicativo entre el dualismo prerrealista de Fernán Caballero y el gran realismo de Pérez Galdós. Pereda comienza su carrera militando en las filas del costumbrismo de mediados de siglo y como un costumbrista más, escribe escenas, tipos, bocetos. Pereda pinta su montaña natal casi al modo naturalista: sin evitar ningún detalle, incluso los más desagradables, y, novedad grande en los años 64, a la pintura fiel de la realidad va unido un dramatismo antirromántico.

 

El regionalismo que Pereda defiende en todas sus novelas tiene en él una base lírica y sentimental más bien que política y filosófica, que le hace refugiarse en un tradicionalismo pasivo cuajado de bellos recuerdos, pero incapaz de realizar una obra amplia y creadora. Sería, sin embargo, injusto no reconocer la gran deuda que con Pereda tiene la novela española contemporánea. Él la alejó del dulzón sermoneo, de las embrolladas extravagancias y del convencionalismo de la escuela de los novelistas románticos; la tonificó con el vigor de su lengua y con el firme dibujo de rudas pasiones y primitivos caracteres; por último, la llevó a un rango más elevado, ensimismándose (como de él dijo Galdós) para encarnar en sí la España soñadora de lo pasado.

 

José María de Pereda y Sánchez Porrúa nace en Polanco , pueblo cántabro, el 6 de febrero de 1833, el mismo año en que nació Pedro Antonio de Alarcón. Tres novelistas forman con Pereda, el grupo de novelistas de la generación de 1868: Alarcón, Valera y Galdós.

 

Pereda fue el hijo número 21 de una familia rural, aunque acomodada, que le educó en el catolicismo estricto y en una rígida separación de clases, ideas que perduraran a lo largo de toda su obra. Cursó el bachillerato en el Instituto de Santander y en 1852 marchó a Madrid con intención de ingresar en la escuela de artillería, pero desistió para dedicarse a la literatura. De regreso a su tierra colaboró en La Abeja Montañesa y fundó El Tío Cayetano. Pereda apenas salió en toda su vida de Santander, salvo contadas excursiones a Madrid, Barcelona, Andalucía y Portugal. En 1896 ingresó como miembro de número en la Real Academia Española, versando su discurso sobre la novela regional.

 

Católico convencido, antiliberal, carlista, se autolimitará, cerrará su mundo a cualquier idea que pueda oler a liberalismo, a progreso; en esa cerrazón sólo abre las ventanas de su casona para contemplar y describir un mundo provinciano, hecho de tipos populares bien observados, de pintoresquismo, de menudas pasiones; lo cual no quiere decir que suprima la aspereza de la realidad: el mundo de sus montañeses es brusco, hecho de vigorosos arrebatos que, pese a la pauta, muy simple, llegan hasta el final.

El amor por la tradición y por la naturaleza, por el mar y la montaña se expresa con una pluma nítidamente lírica, transida por la emoción de un hombre que conocía los elementos del arte de escribir. Así es Pereda: un escritor enamorado de su región natal, perspicaz para el detalle, que delinea luego perfectamente a base de palabras; un lírico de la naturaleza, a la que consigue arrancar colores y tonalidades que alcanzan de lleno la emoción del lector.

 

“No fue Pereda –decía su íntimo amigo Menéndez Pelayo- un literato profesional, sino un hidalgo que escribía libros, donde se refleja su espíritu creyente y castizo, donde se aprende a vivir bien y a morir mejor”.

 

Limitóse al principio Pereda a escribir cuadros costumbristas en que pintaba la vida de Cantabria. Las Escenas montañesas, primer libro publicado por Pereda en 1864, le atrajo la atención y felicitaciones de la crítica. En 1863 intervino en política defendiendo en la prensa sus ideas religiosas y tradicionalistas y sus opiniones antiparlamentarias. Fue elegido diputado carlista.

 

En 1871 publicó su segundo libro Tipos y paisajes. Siguieron Bocetos al temple (1876), Tipos trashumantes (1877) y Esbozos y rasguños (1881), colecciones también de cortes campesinas en que afirma sus dotes de observador, su sentido satírico y su talento para pintar la naturaleza que le rodea.. Con El buey suelto (1878), Pereda sale de la narración corta para entrar algo más en el terreno de la novela, género que al fin abordó francamente con su primera obra larga publicada en 1879: Don Gonzalo González de la Gonzalera, donde proclama la necesidad de una doctrina política intransigente. En la heroína de la novela Del tal palo tal astilla (1880) la fe es más poderosa que el amor, dando así respuesta, a la novela Gloria de Galdós, en la que el amor triunfa de la intransigencia religiosa. Con El sabor de la tierruca (1882) vuelve Pereda a explotar su tema regional, tema que vuelve a inspirar, y con éxito siempre creciente, sus novelas Sotileza (1885), La puchera (1889), Nubes de estío (1891), Al primer vuelo (1891), Peñas arriba (1895) y Pachín González (1896).

 

Pero dentro de este período Pereda se desvía dos veces del tema regional y publica las novelas Pedro Sánchez (1883) y La Montálvez (1888). La primera escrita en forma autobiográfica, cuenta su viaje a Madrid y aventuras periodísticas y políticas en la corte. El mismo Pereda dice que al escribir La Montálvez quiso probar su capacidad para tratar de temas no regionales, saliéndose así del limitado huerto donde le había recluido la Pardo Bazán. Con esta novela quiso Pereda construir una obra más moderna pero no logró realizar esta aspiración. Esta obra resulta ser un sermón emocionado de alta y sincera moral. En 1904, Pereda viaja a Andalucía, a visitar a su hija. En Jerez sufre un ataque de apoplejía que le deja paralizado el lado izquierdo. José María de Pereda muere en Santander el 1 de marzo de 1906.

 

“Creo, con la opinión más común –decía Clarín-, que el señor Pereda sabrá siempre describir mejor que narrar; verá cuadros mejor que inventará planes; pero no por esto dejará de ser novelista”.

 

Sotileza es, con Peñas arriba, una de las dos obras maestras de Pereda. Si Sotileza es el poema del mar, Peñas arriba es el poema de la montaña. A todas las novelas regionales de Pereda puede aplicarse lo que Galdós dijo hablando de Sotileza: “Es al mismo tiempo montañesa y universal, porque los seres retratados en ella son casi los mismos que en todos los países”.

 

Francisco Arias Solís

 

Si quieres la paz, trabaja por la justicia.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

Mario Benedetti XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

 

 

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ

e-mail: pazylibertad@arrakis.es

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¿sabrán los cedros del líbano

y los caobos de corinto

que sus voraces enemigos

no son la palma de camagüey

ni el eucalipto de tasmania

sino el hacha tenaz del leñador

la sierra de las grandes madereras

el rayo como látigo de la noche?”

 

otro rostro que tal vez ignoraba

que entre tú y yo existía

había existido

un muro de Berlín que al separararnos

desesperadamente nos juntaba

ese muro que ahora es sólo escombros

más escombros y olvido.”

 

pero aquí abajo abajo

cerca de las raíces

es donde la memoria

ningún recuerdo omite

y hay quienes se desviven

y así entre todos logran

lo que era un imposible

que todo el mundo sepa

que el sur también existe.”

 

Bonjour buen giorno guten morgen

despabílate amor y toma nota

sólo en el tercer mundo

mueren cuarenta mil niños por día

en el plácido cielo despejado

flotan los bombarderos y los buitres

cuatro millones tienen sida

la codicia depila la amazonia”

 

cantamos porque llueve sobre el surco

y somos militantes de la vida

y porque no podemos ni queremos

dejar que la canción se haga ceniza.”

 

Me sirve tu futuro

que es un presente libre,

y tu lucha de siempre

sí me sirve.

Me sirve tu batalla

sin medalla .”

 

No sé hasta donde irán los pacificadores con su ruido metálico de paz

pero hay ciertos corredores de seguros que ya colocan póliza contra la pacificación

y hay quienes reclaman la pena del garrote para los que no quieren ser pacificados

cuando los pacificadores apuntan por supuesto tiran a pacificar

y a veces hasta pacifican dos pájaros de un tiro

es claro que siempre hay algún necio que se niega a ser pacificado por la espalda

o algún estúpido que resiste la pacificación a fuego lento

en realidad somos un país tan peculiar

que quien pacificique a los pacificadores un buen pacificador será.”

 

Ahora en buena hora

con cielo transparente y suave clima

el mundo conmemora

aunque el pasado oprima

estos cuarenta agostos de Hiroshima”

 

si habla de paz pero tiene

costumbre de torturar

mire que hay para ese vicio

una cura radical”

 

mordaza bárbara

mordaza ingenua

crees que no voy a hablar

pero sí hablo

solamente con ser

y con estar

 

pienso

luego insisto”

 

cómo voy a creer / dijo el fulano

que la utopía ya no existe

si vos / mengana dulce

osada / eterna

si vos / sos utopía”

 

Realmente no sabían un corno

pobrecitos creían que libertad

era tan solo una palabra aguda

que muerte era tan solo grave o llana

y cárceles por suerte una palabra esdrújula.

 

Olvidaban poner el acento en el hombre”.

 

para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo

Mario Benedetti.

 

XIII FESTIVAL POÉTICO INTERNACIONAL

POR LA PAZ Y LA LIBERTAD

 

EL PRÓXIMO FESTIVAL ESTARÁ DEDICADO A MARIO BENEDETTI

 

La Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará en el mes de mayo de 2010 su XIII Festival Poético Internacional por la Paz y la Libertad, con la finalidad de que todos los poetas del mundo pongan en el corazón de los valores universales la paz y la libertad. Este festival estará dedicado a Mario Benedetti (1920-2009), poeta del amor total y del compromiso. Toda su obra refleja su espíritu solidario y su hambre de libertad, que llevaron a este hombre de paz a “doce turbios y enturbiadores años de exilio”.

 

FORO LIBRE al convocar este XIII Festival Poético Internacional por la Paz y la Libertad lo hace en el convencimiento de que nada va a lograrse en lo porvenir por caminos de violencia y ha considerado que las páginas de Internet deben tomar la palabra, para cantar la paz y la libertad. Porque lo que es indudable es que los grandes cambios, las grandes convulsiones, las grandes transformaciones de la Historia, las sanas revoluciones, las han hecho siempre los poetas.

 

Desde cualquier parte del mundo se puede participar en el XIII Festival Poético Internacional por la Paz y la Libertad remitiendo los poemas (máximo 40 versos)) al e-mail: pazylibertad@arrakis.es

 

Los poemas seleccionados serán publicados en el portal de FORO LIBRE E INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

FORO LIBRE invita a todos los poetas a participar en este festival en memoria de Mario Benedetti y a poner su granito de arena en el camino de la paz, la libertad y la tolerancia.

 

Francisco Arias Solís

 

Paz y Libertad.

 

Nuevo portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre

 

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

Se ruega la difusión. Gracias.

Juan Eugenio Hartzenbusch por Francisco Arias Solis

 

JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH

(1806-1880)

 

Mi bien perdona

mi despecho fatal. Yo te adoraba.

Tuya fui, tuya soy; en pos del tuyo

mi enamorado espíritu se lanza.”

Hartzenbusch. Los amantes de Teruel.

 

 

LA VOZ DE LA AUTENTICIDAD SENTIMENTAL

 

Hartzenbusch pretendió con el teatro mejorar la sociedad y ofrecer al hombre un estado de libertdad del que carece en la tierra. Buscó nuevas fórmulas que facilitaran el efecto del cambio, mezclas estróficas, combinación de verso y prosa. Su obra supuso aire renovado en la escena de su época. Y es incuestionable que la suya fue una obrra de capital importancia para el teatro romántico español.

 

Juan Eugenio Hartzenbusch nace en Madrid el 6 de septiembre de 1806. Hijo de un humilde ebanista alemán arruinado por la guerra napoleónica, Hartzenbusch continuó a su vez el oficio paterno del que parecía haber heredado la laboriosidad y meticulosidad propias de su trabajo.

 

Cuando contaba sólo dos años, pierde a su madre, y vive con su padre y hermano, durante unos años, en Valparaíso de Abajo, pueblo conquense. En 1815 la familia Hartzenbusch regresa a Madrid; allí el padre crea un nuevo taller de ebanistería, que será el primer lugar de trabajo del poeta romántico.

 

En 1831 Hartzenbusch escribe sus dos primeros dramas, ambos de carácter histórico: Las hijas de Gracián Ramírez y El Infante Don Fernando de Antequera. Tres años más tarde comienza su trabajo sobre Los amantes de Teruel. Abandona aunque no totalmente su oficio de ebanista y consigue un puesto como taquígrafo en la Gaceta de Madrid.

 

En el Teatro del Príncipe, el 19 de enero de 1837, se estrenó Los amantes de Teruel, historia de los infortunados amores de Diego e Isabel. Diego Marsilla e Isabel de Segura son los protagonistas de un suceso acaecido en el siglo XIII; ella ama a Diego desde la niñez, pero el padre de la doncella se niega a las nupcias, alegando la parquedad económica del joven, quien tratando de remediar su estrechez, se hace a las armas para amasar fortuna dentro de un determinado plazo, fijado por el padre de Isabel.

 

Mesonero Romanos, recuerda la noche del estreno: “No bien se escucharon las primeras escenas del apasionado drama ante los ojos del público aquellas bellezas de primer orden en sus interesantes situaciones, sus simpáticos caracteres y poética alocución, el público, entusiasmado, prorrumpió en atronadores aplausos...” Pero ninguna crítica tuvo tanta fortuna para el destino literario de Hartzenbusch como la reseña publicada por Larra en El Español: “El autor ha sabido hacer interesante a todos sus personajes... La versificación y el estilo nos han parecido excelentes”.

 

En 1838 Hartzenbusch consigue una plaza temporal como taquígrafo en el Congreso. Estrena Doña Mencía y Los polvos de la madre Celestina. Posteriormente publica Honoria, Primero yo, La jura de Santa Gadea, La ley de la raza, La madre de Pelayo, La redoma encantada y los Ensayos poéticos. Pero para la Historia de la Literatura Hartzenbusch es el autor del drama romántico español Los amantes de Teruel. En 1847, Harzenbusch ingresó en la Real Academia Española, y ocupó el sillón ele minúscula, siendo el primero que ocupó esta letra, porque ese mismo año se ampliaron las plazas y se optó por adjudicar sillones a las doce primeras letras minúsculas. Un año más tarde edita las Fábulas.

 

En 1853, el “maestro ebanista” es nombrado director de la Escuela Normal de Madrid, de donde pasó a dirigir la Biblioteca Nacional, cargo que ostentará hasta su jubilación. Juan Eugenio Hartzenbusch muere en Madrid, el 2 de agosto de 1880.

 

Lo más notable de Los amantes de Teruel es la autenticidad sentimental con que la compuso el autor. Diego e Isabel, los héroes románticos, que del siglo XIII rescató Hartzenbusch, pretenden como los mitos mayores de la pasión, dar a lo conocido la dimensión de lo sobrenatural Por ello, no es extraño que al final de la obra, Isabel diga: “El cielo que en la vida nos aparta / nos unirá en la tumba”.

 

Francisco Arias Solís

 

La violencia siempre ha sido reaccionaria.

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: http://www.internautasporlapaz.org