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Francisco Arias Solís

Foro Libre: Homenaje a Margarita Xirgu

 

FORO  LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ

e-mail: pazylibertad@arrakis.es

URL: http://www.arrakis.es/~aarias

 

 

“Tengo paz, soy dichosa.”

Margarita Xirgu.

 

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE MARGARITA XIRGU     

 

El próximo lunes, día 27, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra de la actriz catalana Margarita Xirgu (1888-1969),  con motivo del cuarenta aniversario de su muerte.

 

Margarita Xirgu supo afrontar toda suerte de riesgos. Esos riesgos se llaman Mariana Pineda, Marianela, La corona, Divinas Palabras, El otro y El adefesio, y a sus sombras estos nombres: García Lorca, Galdós, Azaña, Valle-Inclán, Unamuno, Alberti... La actriz catalana fue además la introductora del mejor teatro europeo de su tiempo: Pirandello, D’Anunnzio, Wilde, Shaw, Rice... Y también vitaliza, junto a Rivas Cherif, los personajes de nuestra dramaturgia del Siglo de Oro. El maestro Enrique Diez Canedo tiene razón al afirmar que ha habido dos grandes momentos en el teatro español: el de María Guerrero y el de Margarita Xirgu. “Yo soy un fanático -decía Alberti- de Margarita Xirgu. Soy un religioso fanático del Arte y en el Templo del Arte, entre los muchos altares que en él se erigen encuentro siempre el de la Xirgu”.

 

El 24 de junio de 1927 se estrena en Barcelona Mariana Pineda de Federico García Lorca. La crítica reconoce que el triunfo era uno de los más legítimos que se habían registrado “en nuestros teatros desde hace mucho tiempo...” A finales de 1934, con el estreno de Yerma, Margarita vuelve a obtener un clamoroso éxito. Al año siguiente estrena Doña Rosita la soltera. El 30 de enero de 1936 Margarita y Federico García Lorca se despiden en Santander. La actriz catalana salía para Cuba. Y aquella gira por América se convirtió para Margarita Xirgu en su exilio, hasta su muerte.

 

Para Margarita Xirgu la muerte de Federico será un trauma irreparable. “No he podido -decía- creer en su muerte... Me aferro a la ilusión de que Federico vive, porque vive en mi esperanza...” El 8 de marzo de 1945 estrena la obra póstuma de Lorca La Casa de Bernarda Alba. Al caer el telón, el público del “todo Buenos Aires” que llenaba la sala Avenida, estalló delirante en aplausos y vítores emocionados al poeta y a la actriz. Margarita Xirgu fue en Uruguay durante diez años directora de escena de la Comedia Nacional y directora fundadora de la Escuela Municipal de Arte Dramático, institución, que, con justicia, lleva hoy su nombre.

 

Margarita Xirgu muere en Montevideo el 25 de abril de 1969. “La gran Margarita, actriz de inmaculada historia artística, lumbrera del teatro español y admirable creadora”, como la definió Federico, había cumplido su deber de actriz “llenando con su voz y su gesto apasionado la bella sombra desgraciada, médula y símbolo de la libertad” en el escenario y en la vida.

 

 

Francisco Arias Solís

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


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Gracias.

 

Rafael Lasso de la Vega por Francisco Arias Solis

 

 

EN EL CINCUENTENARIO DE LA MUERTE DE

RAFAEL LASSO DE LA VEGA

(1890-1959)

 

“¡Ay, una primavera

que lleva la alegría, la sonrisa y la rosa!...

¡La rosa para ti, y el amor, amor mío!

¡El beso, el sol, la rosa...

en esa casa blanca de la orilla del río!”...

 Rafael  Lasso de la Vega.

 

LA VOZ ARISTOCRATICA DEL ULTRAISMO

 

“Si bien el manifiesto ultraísta fue escrito sobre la mesa de un café de Madrid –decía Pedro Garfias-, la primera etapa del ultraísmo puede decirse que transcurre en Sevilla”. Y entre los verdaderos puntales del ultraísmo podemos citar: Rafael Cansinos-Asséns, Pedro Garfias, Adriano del Valle, Rafael Lasso de la Vega, Pedro Luis Gálvez, Jorge Luis Borges, Guillermo de Torre, Isaac del Vando-Villar, Antonio Espina, Juan Larrea, Mauricio Bacarisse y Rogelio Buendía.

 

Rafael Lasso de la Vega, Marqués de Villanova, nace en Sevilla el 28 de febrero de 1890 y muere en esta misma ciudad en la Nochebuena de 1959, en la puerta giratoria del Ateneo de Sevilla, fulminado por un ataque al corazón En Sevilla estudia bachillerato y a los dieciocho años marcha a Madrid donde empieza a publicar poesías en Los Lunes del Imparcial y más tarde es un asiduo de la revista Grecia. Cansinos-Asséns le denomina “el poeta helénico y heráldico”. De su obra destaca el dadaísmo furibundo. Lasso de la Vega decía: “Yo soy dadaísta... Dadá es lo más moderno que existe...”

 

Lasso de la Vega es un personaje fantástico, casi de leyenda, que se pasó muchos años en el extranjero arrastrando una vida algo bohemia, sin dejar de traducir y producir. El poeta sevillano es una de las figuras más importantes de la historia del postmodernismo poético español, de la  dorada bohemia de entreguerras. En París, donde vivió gran parte de su vida, trató a Apollinaire y a otros escritores y artistas representativos del momento.

 

En sus Memorias, César González Ruano lo recuerda así: “Rafael Lasso de la Vega se decía descendiente de Don Pedro el Cruel y llevaba ya entonces una bohemia atroz de más de veinte años durmiendo donde podía, comiendo dos o tres veces al mes, pero muy estirado y muy cosmopolita, escribiendo poesías en francés y siempre con una sortija de oro, que jamás vendió (...) Muchos años más tarde, después de 1936, me lo encontré en Roma. Se había casado en Suiza con una compositora judía que se llamaba Florine. Estaba Rafael como nuevo, con dientes recién adquiridos y deslumbrantes, muy bien vestido y encantador”. También Rafael Guillén se refirió, en su poema “Prestigio” la vida irregular del poeta ultraísta: “Si noble a la antigua, bohemio, / bohemio de antaño: poeta / defensor del ocio más puro. / Entre las horas regaladas, / sintiendo en su curso la estirpe, / busca las nuevas invenciones”.

 

En 1910, Lasso de la Vega publicó un delicado libro, con el bello título, grato a Machado, de Rimas de silencio y soledad. A esta obra, becqueriana y machadiana, donde parece a veces que estamos leyendo al mejor Machado, pertenecen sus mejores poesías, luego derivó hacia el vanguardismo. En El corazón iluminado y otros poemas (1919) se recogen novísimos latidos líricos y normas que fijan un nuevo rumbo a la poesía española. Lasso de la Vega fue uno de los primeros poetas que cultivó en nuestro país el “verso libre” lleno de emotividad y de gracia moderna. Galeries de glaces 1918-1919 (1942), editado en París, tuvo una gran acogida de la crítica por su originalidad y modernidad. “Lasso de la Vega –escribía Isaac del  Vando-Villar-, es sin duda uno de los poetas más bien mentados, así como el temperamento más aristocrático y refinado existente”.

 

Lasso de la Vega es autor de otros bellos libros como los titulados: Las coronas de mirto (1914), Prestigios (1916), La natividades (1917), Presencias 1912-1918 (1942), Creacionismo (1920), Arte menor 1921-1938 (1941), Pasaje de la poesía (1931), Sagitario en la torre (1936), Oaristes (1940) y Constancias (1941),

 

Los poemas de Galerías de espejos  plenos de intensa emotividad, ensancharon el horizonte de la lírica española, merced a la amplitud del ” verso libre” en su máxima extensión de metros y rimas, y a la expresión justa y verdadera de las sensaciones por las imágenes y los conceptos ideológicos: todo ello en un conjunto de bella armonía y como una exaltación polifónica del canto. Y como decía nuestro poeta: “Todas las voces se detienen unánimes / a escuchar la canción única del silencio”.

 

Francisco Arias Solis
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El futuro se gana, ganando la libertad.

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Thomas Carlyle por Francisco Arias Solis

THOMAS CARLYLE

 (1795-1881)

 

“El pensamiento más profundo, canta.”

Carlyle. .                                

                                                                                             

 

LA VOZ DE LA LITERATURA ESTIMULANTE

 

La fama de  Carlyle reverdeció a fines del siglo XIX y comienzos del  XX. Las ideas y el estilo de Carlyle volvieron a influir en el estilo de numerosos escritores de todos los países. La actuales generaciones le tienen algo olvidado. Con todo, no cesan de publicarse libros de la llamada literatura estimulante, la cual procede toda, precisamente de Carlyle y de los voluntaristas como Nietzsche, Maeterlink, James y otros.

 

Thomas Carlyle nace en Ecclefechan (Escocia), el 4 de diciembre de 1795. Estudia en la Universidad de Edimburgo y se distingue, sobre todo, en el estudio de las matemáticas. Poco después se dedicó a la enseñanza de esta ciencia.  Y uno de sus  primeros libros fue una traducción del francés, de los Elementos de Geometría y Trigonometría de Legendre (1824). Su primer libro importante fue una Vida y obras de Schiller. Trabó conocimiento y amistad con varios escritores alemanes, y es interesantísima su correspondencia epistolar con Goethe. En 1826, se casó Carlyle con Juana Welsh. El escritor amaba intensamente a su esposa; cuando en 1861 contrajo ella una grave enfermedad mental, que estuvo a punto de hacerle perder la razón, Carlyle le cuidó con ejemplar paciencia.

 

Su Sartor  Resartus (El sastre Remendado) es, sin duda alguna, una obra fundamental del siglo XIX y una de las más importantes de todos los siglos. Sus dotes de historiador ilustre, unidas a las de original pensador y escritor genial, se asociaron brillantemente para producir en 1834 otra obra inmortal: su Revolución francesa.

 

Carlyle escribió mucho en periódicos y revistas. También pronunció varias series de conferencias. Otra de sus mejores obras es La Historia de Federico de Prusia, que le acreditó de gran historiador. Carlyle se preocupó por cuestiones sociales y la suerte de los trabajadores  y se adelantó a muchas ideas actuales en obras como Charstin (1840) y Pasado y Presente (1843). En esta última pide para los trabajadores “no caridad sino justicia”. Los Héroes es su obra más conocida. El heroísmo de Carlyle consiste en saber resistir, en saber reaccionar y reírse. Para Carlyle, toda auténtica personalidad tiene razón, es verdadera o, de lo contrario será no héroe; es decir, no sería sino ficción, simulacro; como tantos hombres, no sería nada. Y contra esta nada que finge ser algo, contra esa máscara que pretende sea rostro, es contra la que luchan valientemente sus héroes.

 

En 1866, fue elegido por los estudiantes lord rector de la Universidad de Edimburgo, donde había estudiado. Este acontecimiento fue para él motivo de profunda satisfacción.. Pero, poco después moría su esposa. Tanto le afectó esta desgracia que, a contar desde aquella fecha, puede considerarse terminada su vida de escritor. Su vida humana se prolongó hasta el 5 de febrero de 1881.

Los hermanos espirituales de Carlyle son los místicos iluminados, como Novalis y Jacobi; los líricos exaltados y declamatorios como Schiller; los filósofos postkantianos, panteístas e idealistas, líricos de la filosofía como Fichte y Schelling; los atormentados humoristas como Juan Pablo Richter. No hay duda que influyó en él, más o menos directamente, el  historicismo de Hegel y que fue profunda la impresión que le causaron las obras místico-naturalistas de Rousseau. Y con éste, todo lo que significase romanticismo, porque Carlyle era, por naturaleza, el escritor más romántico de Inglaterra.

 

El secreto del verdadero estilo de Carlyle es su música. El pensamiento mismo de Carlyle, desde luego, es más musical que discursivo y reflexivo; siente más que ve. Carlyle es un gran enamorado; sus reacciones violentas descargan contra todo lo que se opone y contradice a sus grandes amores. Carlyle, en los primeros años de su matrimonio escribió en un Diario íntimo “sin amor no hay conocimiento”.

 

Francisco Arias Solis
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Paz y libertad. 


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Gracias.
 

 

José Hierro por Francisco Arias Solís

 

 

JOSE HIERRO

(1922-2002)

 

“La noche es bella, está desnuda,    

no tiene límites ni rejas.

No es verdad que tú hayas sufrido,

 son cuentos tristes que te cuentan.

Tú eres un niño que está triste,

eres un niño que no sueña.”

José Hierro.

 

LA VOZ DEL POETA TESTIMONIAL

 

En alguna ocasión José Hierro se definió así mismo como poeta social; más frecuentemente se llamó testimonial. Afirma su creencia en una poesía-testimonio, ya que el poeta “es obra es artífice de su tiempo”. Hierro escribe que los poetas “son meros transmisores, traductores al lenguaje humano”. Por lo tanto, ·”el hombre que hay en el poeta, contará lo que tiene de común con los demás hombres, los que los hombres todos cantaría si tuvieran un poeta dentro”.

 

José Hierro del Real nace en Madrid el 3 de abril de 1922. Sus primeros recuerdos son, sin embargo, santanderinos, ya que a los dos años marcha a Santander. Acude al Colegio de los Salesianos, de donde pasa a una escuela de peritaje industrial. Pero la guerra civil acaba con los estudios de José Hierro.

 

A los doce años recibe un premio de Santander por un cuento infantil. A principios de 1936 descubre a los poetas dela generación del 27. Antes de 1936 José Hierro había escrito ya algunos versos; pero es durante la guerra civil cuando comienza su actividad poética, en forma continua y entusiasta.

 

Durante cerca de dos años trabajó como obrero cilindrador en una fábrica de botas de goma. Fue detenido y procesado por “auxilio” o “adhesión a la rebelión”. Condenado a prisión, ingresa en la Provincial de Santander, en septiembre de 1939. Pasa por muchas otras cárceles.  Es puesto en libertad  en los primeros meses de 1944.

 

A su salida de la cárcel, tras una breve temporada en Santander se traslada a Valencia, donde desempeña oficios diversos. En 1946 vuelve a Santander y se relaciona con el grupo que da aliento a la revista Proel.

 

Tierra sin nosotros, primer libro de José Hierro se publicó en 1947. En agosto del mismo año sale Alegría, después de recibir el premio Adonais. Después aparecen Con las piedras, con el viento (1950), Quinta del 42 (1953), Estatuas yacentes (1954), Cuanto sé de mí (1957) y Libro de las alucinaciones (1964). En 1962 publicó Poesías completas (1944-1962). En 1974 se editó una nueva compilación de su obra poética con el título de uno de sus libros, Cuanto sé de mí, y posteriormente en este mismo género, Cabotaje (1989), Agenda (1991) y Cuaderno de Nueva York (1996). En prosa ha escrito Quince días de vacaciones y el ensayo Reflexiones sobre mi poesía (1984).

 

En 1953 José Hierro obtiene el Premio Nacional de Poesía, por su Antología poética, y obtuvo así mismo los premios de la Crítica (1958 y 1965) y March (1959). En 1981 se le concedió el premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1990 recibió el premio Nacional de las Letras por el conjunto de su obra. Fue elegido miembro de la Real Academia Española en abril de 1999, pero no pudo leer su discurso de ingreso, ya que al año siguiente sufrió un infarto. José Hierro muere en Madrid el 21 de diciembre de 2002.

 

A través del conjunto de la poesía de José Hierro se observa el ansia constante de vivir la vida en toda su plenitud. Poeta testimonial al que ha ido dejando en el papel la “oscura crónica” –como dice él- a morirse a sí mismo y a los hombres de su tiempo. Oscura crónica contada  en claridades de inteligencia y fraternidad del corazón.

 

“La palabra cotidiana –escribe José Hierro-, cargada de sentido, es la que prefiero”. Las palabras que el poeta encuentra y dice están cargadas de sensaciones. Y por ello las imágenes sensoriales son frecuentes en toda su poesía, en la que hallamos infinidad de palabras cotidianas al lado de otras que vienen de la tradición literaria. Con la pureza última de la palabra, con toda su riqueza expresiva, el poeta quiere llegar a la alegría, a la esperanza, aunque todo “esté roto”, o, precisamente porque todo está roto y lo sabemos. Y es que, como dijo el poeta: “Después de todo, todo ha sido nada, / a pesar de que un día lo fue todo. / Después de nada, o después de todo / supe que todo era nada”.

 

Francisco Arias Solis
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Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.


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Juan José Domenchina por Francisco Arias Solis

 

EN EL CINCUENTENARIO DE LA MUERTE DE

JUAN JOSE DOMENCHINA (1898.1959)

 

 

“...Más que muerto

estoy en pena, en suspensión, colgado

de este horrible no estar en ningún lado.”

Juan José Domenchina.

 

LA VOZ DESTERRADA

 

Juan Ramón Jiménez, que llamaba a su amigo Domenchina, Pepeimedio, nos contó como le había conocido: “Me dijeron: Ese es Domenchina. Alto, lleno, apeponado, lento, iba entre las acacias lacias en segunda flor de la calle Serrano, un libro gordo, lastre sin duda, bajo el brazo y unos niños chicos de las manos, amarras débiles de la vida (...).  Y creyendo más, más, más que se iba, temí por los niños y corrí tras él un instante ciego, con un grito de mi otra voz: ¡Domenchinaaa!”

 

Juan José Domenchina nace en Madrid, el 18 de mayo de 1898, siendo por tanto de la verdadera generación que nace el 98: García Lorca, Vicente Aleixandre, Concha Méndez, Rosa Chacel, Dámaso Alonso,  César M. Arconada, Victoria Kent y  Zubiri.

 

Terminó sus estudios de bachillerato a los quince años, ingresando en la Escuela Normal de Toledo, donde consiguió el título de maestro nacional, si bien nunca se dedicó a la enseñanza.  A los diecinueve años inicia su carrera literaria con la publicación de su primer libro Del poema eterno, prologado por Ramón Pérez de Ayala, en el que muestra ya las raíces intelectuales que caracterizarán a su poesía.  Más tarde inició su carrera como crítico en el diario madrileño El Sol, con el seudónimo de Gerardo Rivera.

 

En 1918 publica Las interrogaciones del silencio, a este libro le siguen: La corporeidad de lol abstracto y El tacto fervoroso. En 1932, publica Dédalo, una de sus mejores obras, y Margen. En estas obras se muestra partidario de la poesía pura al estilo de Paul Valery: “Una poesía, según Valery –escribe- debe ser una fiesta del intelecto. El intelecto en fiesta es siempre poesía”. Escribió también la novela vanguardista La túnica de Neso y la novela corta El hábito.

 

Juan José Domenchina frecuentaba la tertulia del Café Regina en la calle de Alcalá, a la que asistían Ramón del Valle-Inclán y Manuel Azaña entre otros. Cuando Manuel Azaña fue presidente del Consejo de Ministros, nombró a Domenchina su secretario. En junio de 1936 fue nombrado delegado del gobierno del Instituto del Libro Español. Poco después de la rebelión militar de julio, en noviembre de 1936, el poeta contrae matrimonio con la poetisa Ernestina de Champourcin.

 

A causa de la guerra civil, primeramente se traslada a Valencia, y, finalmente, fija su residencia en Barcelona. Colabora en la revista cultural Hora de España, en ella publica su bella canción infantil: “Hay la pena que cantan los niños / legendaria, como el amor. / La de la pájara, pájara pinta / sentadita en el verde limón. / Hay la pena de los sentidos. / Hay la pena que tengo yo”. Al final de la guerra, como tantos otros, pasó la frontera buscando refugio en Francia. En junio de 1939 llegó a México.

 

En el exilio se dedica a la traducción de obras literarias, colabora en revistas y periódicos y continuó escribiendo poesía intensamente hasta el punto que antes de su muerte ocurrida en México el 27 de octubre de 1959, había publicado diez colecciones de sus poemas. Entre ellos: Destierro, Tercera elegía jubilar, Pasión de sombra, Tres elegías jubilares, Exul umbra, Perpetuo arraigo, La sombra desterrada y El extrañado. Una selección de sus poemas con el título de Poesías escogidas (1915-1939) fue publicado por la Casa de España en México, en 1940, con un curioso retrato del autor por José Moreno Villa.

 

En un espléndido prólogo a la obra poética de Domenchina, Ernestina de Champourcin señala la existencia clarísima de dos etapas en la obra del poeta: la de antes de la guerra y la del exilio. Y dentro de la larga etapa del exilio Ernestina apunta una subdivisión;  si los primeros libros muestran “a lo vivo la angustia del que se siente arrancado de su suelo y sufre”, hay un momento que “respira dentro del mismo cuadro nostálgico y evocador una tregua de paz, de esperanza, que viene a apuntalar la fe recobrada”.

 

Periodista, crítico novelista y fino poeta .Domenchina era conocido como crítico, pero fue con la poesía como mejor supo expresar su sensibilidad humana, sus talentos artísticos y su credo estético.

 

La poesía que Domenchina escribió en el exilio manifiesta una trémula emoción humana y un conmovedor sufrimiento que le coloca entre la mejor poesía de su generación. Pocos exiliados españoles muestran en su poesía una angustia vivida con tanta intensidad y constancia. Su dolor de exiliado viene a agravarse por la angustia de la soledad.

 

Domenchina se negó a acomodarse a nuevas circunstancias y a profanar la integridad de su obra. Y nos dejó dicho: “No me pueden quitar la primavera / en que mi juventud ha florecido / ni el otoño o sazón en que me muera”.

 

Francisco Arias Solis
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Paz y libertad. 


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Gracias.

 

Luis Araquistain por Francisco Arias Solis

 

FORO  LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

 

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ

e-mail: pazylibertad@arrakis.es

URL: http://www.arrakis.es/~aarias

 

 

“No nos engañemos: cuando en nombre de la crisis piden los propietarios

la derogación de las leyes sociales y la rebaja de jornales, no buscan sólo

un negocio; al mismo tiempo procuran con ello recobrar y consolidar su

poder político… La crisis es el señuelo, que no puede embaucar a ningún

hombre inteligente.”

Luis  Araquistain

 

 

HOMENAJE DE FORO LIBRE A LUIS ARAQUISTAIN    

 

El próximo lunes, día 20, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del escritor y político español Luis Araquistain  (1886-1959), con motivo del cincuentenario de su muerte.  

 

Si de los Ríos y Besteiro representaban de modo eminente el “socialismo de cátedra” que se impuso a partir de 1914, no les iba muy a la zaga Araquistain, aunque, en este caso, su formación náutica y su dedicación periodística le alejasen considerablemente de los problemas filosóficos y de las cuestiones teóricas que preocuparon a aquellos. Una vez hecha esta salvedad, debemos dejar constancia que fue un intelectual destacado, formando parte del grupo de intelectuales que entonces se acercaron al partido socialista.

 

En los años de la II República, Araquistain estuvo muy ligado a Largo Caballero, ocupando el puesto de subsecretario del ministerio de Trabajo y Previsión Social cuando aquél ocupó esa cartera. Entre febrero de 1932 y mayo de 1933, Araquistain fue embajador en Berlín, quedando muy impresionado por la ascensión del nazismo, que le llevó a radicalizar su postura en España, fundando en mayo de 1934 la revista Leviatán. Entre septiembre de 1936 y mayo del año siguiente, Araquistaín fue embajador en París; al regreso a España siguió la línea caballerista que había mantenido anteriormente.

 

La mayor parte de sus libros fueron ante colaboraciones en prensa, su firma aparecerá en publicaciones como La Mañana, El Mundo, El Liberal, El Sol, La Voz, Claridad, habiendo sido director de la revista España, durante la segunda década del siglo XX, y de Leviatán, durante la tercera. En Argentina estuvo poco tiempo; enseguida regresó a España, pero su actividad periodística le obligaba a viajar frecuentemente: pasó temporadas en Londres, París, Berlín, aunque su residencia habitual fue siempre Madrid, por lo menos hasta su marcha al exilio, durante éste permaneció en París y en Londres (donde trabajó para la BBC) y finalmente se retiró a Ginebra, desde donde continuó sus colaboraciones en periódicos hispanoamericanos. Luis Araquistaín falleció en Ginebra en 1959.

 

 La obra de Araquistain tuvo una expresión en géneros muy diferentes. Escribió novelas como Las columnas de Hércules, El archipiélago maravilloso y La vuelta del muerto; dramas como El rodeo y El coloso de arcilla; y libros de viaje como La revolución mejicana y La agonía antillana. Pero destaca su labor de ensayista político con títulos como los siguientes: Entre la guerra y la revolución, España en el crisol, El arca de Noé, El ocaso de un régimen, El pensamiento español contemporáneo.

 

La trayectoria de Araquistain  dio un giro sorprendente después de la guerra civil, cuando deja sus principios revolucionarios y evoluciona a  un socialismo liberal, siendo el pionero de un socialismo europeísta y atlantista, capaz de  instaurar en nuestro país una democracia duradera.

 

 

Francisco Arias Solís

 

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


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Carlos Arniches por Francisco Arias Solis

CARLOS ARNICHES

(1866-1943)

 

“Comprímase

pa que vean que bailamos yo y usté

en un cacahué.”

Carlos Arniches

 

LA VOZ DEL MADRID CASTIZO

 

Arniches fue un madrileño de residencia y vocación. “No soy madrileño –nos contaba Carlos Arniches-. Nací en una vieja y amada ciudad levantina, pero en esta villa insigne ha vivido mi juventud sus horas de lucha y de alegría, y ella es, por tanto, mi pueblo de adopción”. Su obra teatral puede considerarse continuadora de la de Ramón de la Cruz y Ricardo de la Vega. Arniches llega a ser indiscutiblemente el maestro de los sainetes contemporáneos e inventó un nuevo género: la tragicomedia o “tragedia grotesca”.

 

El amor del público hacia la obra de Arniches y el respeto que inspira su figura llena de honestidad, dignidad y entereza no cesan jamás. “Soy un trabajador infatigable –decía Arniches-. Presumo de esto con cierta razón. Estoy en el yunque desde los catorce años. Al principio, de dependiente de comercio; luego, de aprendiz de periodista, y, y por último, desde los dieciocho, de autor cómico”.

 

Carlos Arniches y Barrera nace en Alicante el 11 de octubre de 1866. Hijo de un modesto empleado de una fábrica de tabaco. Después  de los primeros estudios, y, muy joven todavía, marcha a Barcelona. En esta ciudad trabaja en comercios, escribe versos y hace algo de periodismo. En 1885 se traslada a Madrid, y tras unos comienzos difíciles, consigue estrenar por primera vez, en el teatro Eslava, en 1888, su obra Casa Editorial. En 1894 se casa con Pilar Moltó. Hombre de hogar su vida familiar se caracteriza por su intensa afectividad. Su última obra fue Don Verdades (1944), estrenada póstumamente. La muerte le llega a Carlos Arniches a causa de una angina de pecho, en la madrugada del 16 de abril de 1943.

 

Arniches gozó de una inmensa  popularidad entre el público. Fue el sainetero de la época que llevó a escena el casticismo madrileño mediante unas caricaturas que tienen por objeto la mera risa o desarrollan temas dramáticos o melodramáticos; en su imitación y reflejo de la vida popular, cuyo lenguaje emplea con maestría, hay varias “tragedias  grotescas” nacidas de una actitud crítica  respecto a la realidad, con una gran carga de ilusión humanista.

 

En 1898 logra su primer gran triunfo con El santo de la Isidra., sainete lírico de costumbres madrileñas. Vienen después los éxitos de El puñao de rosas (1902), Las estrellas, El pobre Valbuena (1904), Alma de Dios (1908) y El amigo Melquíades (1914); la comedia de costumbres tiene su mejor exponente en La señorita de Trevélez (1910); la tragedia grotesca cuenta con ¡Que viene mi marido! (1918),.Los caciques (1920),  La chica del gato, Es mi hombre (1921), El último mono (1926), El solar de Mediacapa (1928), El señor Badanas (1930),  La diosa ríe (1931), Yo quiero (1936) y El tío Miserias (1940),  y el melodrama está representado por La sobrina del cura (1914).

 

El teatro popular de Arniches, es un heredero legítimo de Galdós. En los diálogos en prosa o en verso de Arniches, encontramos lenguaje vivo popular. Este escritor, este poeta, creador del lenguaje popular, hizo todo lo contrario de lo que hace el escritor, el poeta, cuando se apropia formas del lenguaje común.

 

Su popularidad no siempre fue acompañada de la debida valoración literaria. Acaso, por ello, sorprendió más que, en cierta ocasión, Valle-Inclán, afirmase que Alma de Dios era su obra teatral preferida de aquel tiempo. Federico García Lorca decía: “Carlos Arniches es más poeta que casi todos lo que escriben teatro en verso actualmente”. “Y así, Arniches, escritor popular y popularista –decía Pedro Salinas- procedente del sector de autores teatrales puros, ha ingresado hoy en el rango de estimación literaria que antes se concedía sólo a esos otros autores de procedencia letrada  y culta, y figura  sin adjetivo alguno de origen, en la primera fila de nuestros dramáticos contemporáneos”. Y, por último, Ramón Pérez de Ayala nos dijo: “El señor Arniches ha producido verdaderos arquetipos de obras maestras”...

 

Y volvamos a Arniches: “Tan tranquilo estoy en mi modesta butaquita, que yo me permitiría decir a todos: ¡Señores, cada cual a su asiento!. Es lo justo y lo razonable, porque piensen ustedes que, al fin, cuando el espectáculo de la vida termine, hemos de ir a otro donde no hay manera de sobornar al acomodador, porque el acomodador es el Tiempo, que no tiene amigos, y que ha de colocar a cada uno, sin apelación, en el sitio que merezca”.

 

Francisco Arias Solis
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Antonio Canovas del Castillo por Francisco Arias Solís

 

ANTONIO CANOVAS DEL CASTILLO

(1828-1897)

 

“Las minorías inteligentes gobernarán siempre el mundo,

 en una u otra forma. “

 Antonio Canovas.

 

LA VOZ DE UN HOMBRE DE ESTADO

 

 

El Canovas político y el Canovas historiador confluyen ambos en su genialidad como estadista. “En Canovas –dice José María Jover-, el político y el historiador se funden en una categoría egregia que precisa de las mejores calidades de ambos oficios: el hombre de Estado”. El punto de convergencia entre ambos Canovas es precisamente la Restauración, momento en que culmina su obra de historiador y de político.

 

Antonio Canovas del Castillo nace en Málaga el 8 de febrero de 1828. Tras realizar los primeros cursos de bachillerato, muere el padre en 1843, lo que incita a la madre a enviar al joven Antonio a Madrid, bajo la protección de su primo Serafín Estébanez  Calderón (El Solitario). En Madrid, Canovas termina el bachillerato y se licencia en Derecho el año 1851. Al mismo tiempo, trabaja para ganarse la vida como oficinista y empieza a destacarse como escritor. En 1852 aparece su novela La Campana de Huesca, donde el tema de la misma delata ya su vocación de historiador. Escribió obras fundamentales entre las que es imprescindible contar las tres siguientes: Historia de la Decadencia de España, Bosquejo histórico de la Casa de Austria en España y Estudios del reinado de Felipe IV. A ellas hay que añadir otras como: Problemas contemporáneos, La dominación de los españoles en Italia, Roma y España a mediados del siglo XVI, De la mejor manera de escribir la Historia... Esta actividad de historiador fue ampliamente reconocida –incluso de manera oficial- al ingresar en la Real Academia de la Historia en 1860.

 

La actividad política de Canovas corre paralela con dicha inquietud de historiador y no son ajenos la una a la otra. El hombre preocupado por la decadencia española intentará buscar sus causas en la historia para después ponerles remedio con la política. En este sentido, no podemos olvidar que Canovas fue un intelectual de primera línea, hondamente preocupado por las cuestiones teóricas de su tiempo. Ortega y Gasset había reconocido en el estadista malagueño “un enorme talento, tal vez el más grande de su siglo en España para cuestiones ideológicas, si hubiera podido dedicar a ella su vida”. De cualquier manera, hay en él una tendencia armónica a buscar la solución a los problemas políticos del país en actitudes conciliadoras. Así se manifiesta desde los primeros momentos de su vida política, cuando llevado de la amistad de Joaquín Francisco Pacheco –jefe de los puritanos-, inicia una conducta de prudente distanciamiento entre progresistas y moderados. Es cierto que Canovas redactó el Manifiesto de Manzanares, que dio entrada en 1854 al “bienio progresista”, pero no es menos cierto que en seguida se alejó de las consecuencias políticas del mismo, limitándose a desempeñar un puesto de diputado por Málaga en las Cortes Constituyentes de 1854-1856. En esta línea de conciliación hay que situar sus iniciativas para consolidar la “Unión Liberal”, bajo cuya inspiración mantendrá una estrecha colaboración con O’Donnelll, durante el llamado “Parlamento largo”.

 

Aunque Canovas ocupó cargos políticos de importancia –director general de Administración Local, subsecretario de Gobernación, ministro de Gobernación, ministro de Ultramar, ministro de Hacienda- siempre supo mantener una actitud de prudente equidistancia entre autoritarios y revolucionarios, lo que le permite no comprometerse decisivamente en ninguna de las situaciones que anteceden a la Restauración. Por otro lado, a partir de 1866 esas distancias se acentúan, incluso durante el periodo revolucionario atacará las soluciones políticas dadas por éstos –Amadeo I de Saboya y I República-, obteniendo la confianza de los monárquicos para encauzar y organizar la restauración a partir de 1873. En estos años realiza una amplia gestión personal del hombre público –escribe en la Prensa, diserta en el Ateneo, mantiene infinidad de contactos-, que culminarán en el golpe de Sagunto y la redacción del Manifiesto de Sandhurst, sucesos ambos que darán entrada en 1875 al reinado de Alfonso XII, y con él, el largo período de la que se ha llamado Restauración canovista, hasta la muerte del insigne malagueño en 1897, asesinado por el anarquista Miguel Angiolillo, cuando veraneaba en el balneario de Santa Águeda (Guipúzcoa), el 8 de agosto.

 

En cuanto inspirador político de la Restauración, Canovas favorece la promulgación en 1876 de una Constitución, basada en la tolerancia religiosa y en el respeto liberal hacia los discrepantes.

 

La muerte prematura de Alfonso XII en 1885, produjo una situación de preocupante expectativa, salvada con habilidad mediante el llamado pacto de El Pardo, por el cual todas las fuerzas políticas se avinieron a aceptar la regencia de Maria Cristina, llamada la reina-madre.

 

A partir de 1892 un cambio de atmósfera se percibe claramente. Los cimientos del sistema “canovista” se conmueven seriamente, y el asesinato de Canovas a manos de un anarquista italiano no es una simple anécdota biográfica. El sistema oligárquico-caciquil como sistema “canovista” de dominación va a estimular, no sólo la división clasista entre un campesinado empobrecido y mediatizado y los latifundistas y propietarios poseedores de la tierra, con su secuela de servidores –caciques de toda laya  y condición-, sino una profunda contradicción geográfico-social entre el campo y la ciudad, donde ésta explota a aquél, de acuerdo con las líneas marcadas por el liberalismo agrario español, deudor aún en esta época de la estructura arcaica proveniente de la desamortización. Conflictos sociales y conflictos regionales se superponen en una dinámica de enfrentamientos, donde las diferencias regionales actúan como factor multiplicador. Y es que,  como dijo el político malagueño: “Son españoles los que no pueden ser otra cosa”.

 

Francisco Arias Solis
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La primera víctima de la guerra es la infancia.

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