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Francisco Arias Solís

FORO LIBRE: HOMENAJE A MANUEL CURROS ENRIQUEZ

 FORO  LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA
 
Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
e-mail: pazylibertad@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias “Del mar por la orilla,la miré pasar, en la frente una estrella,en la boca un cantar.”

Manuel Curros Enriquez. 

  
HOMENAJE DE FORO LIBRE A MANUEL CURROS ENRIQUEZ 
 El próximo lunes, día 11, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta gallego Manuel Curros Enriquez (1851-1908),  con motivo del centenario de su muerte.    Curro es el príncipe de los poetas gallegos. La popularidad de Curros no cede a la de Rosalía de Castro, dentro y fuera de Galicia. Fue coronado dos veces en vida. En Galicia, en Madrid y en La Habana le rindieron multitudinarios homenajes. Ni Pondal, ni, menos Rosalía disfrutaron de semejante culto. Curros se consagró como poeta gallego con la publicación de Aires da miña terra. El número de sus ediciones coloca a este libro  a la cabeza de todos los gallegos en cuanto a popularidad. Además de los Aires, Curros no publicó más libros gallegos que O aivino sainete.  En 1871 se casa con Modesta Luisa Polonia Vázquez Rodríguez, hija de un andaluz que era magistrado de la Audiencia de Madrid. En 1872 apareció en  La Ilustración Republicana Federal  su poesía titulada “Tributo de la sangre”. Un año más tarde ingresa como redactor en la Gaceta de Madrid. En 1880 publica su famoso Aires da miña terra. El obispo de Orense firmó un edicto condenando el libro de Curros por contener “proposiciones heréticas, blasfemas, escandalosas, y algunas que merecen otra censura”. Los ejemplares en poder del editor fueron secuestrados y los moldes deshechos. Curros fue procesado.  El 27 de marzo de 1893 llega para Curros la apoteosis de la coronación que tuvo lugar en el teatro de la Comedia de Madrid. Al año siguiente embarca con destino a La Habana. Allí dirige el periódico La Terra Gallega. Curros ingresa en la redacción de El Diario de la Marina. En 1904 Curros llega a La Coruña, en cuyo teatro Principal, se celebró el solemne acto de la segunda coronación del poeta. Curros regresa a La Habana, donde muere el 7 de febrero de 1908.   No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
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 Gracias

EL SISTEMA DE OPOSICIONES POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

EL SISTEMA DE OPOSICIONES
 “Saber de verdad es saberque la ignorancia es lo únicoque no se puede aprender.”

José Bergamín.

 UN SISTEMA CALAMITOSO  

Esta tierra tiene mitos incólumes que se mantienen a través de los tiempos. La inseguridad en el juicio personal del que manda o el riesgo de que el mando se convierta en favoritismo inventó el sistema de oposiciones. Medio país, pues, agoniza tras unos “cuestionarios” que, ante el dominio de la demanda sobre la oferta, son pura y simplemente “carreras de obstáculos”. Los tribunales examinadores respiran satisfechos cuando, pasado el primer “ejercicio”, descubren que de los tres mil aspirantes que iniciaron las pruebas, para obtener quince plazas, ya han “caído” más de  dos mil quinientos. 

           

La maldad del sistema no procede de su estructura, sino de la terrible necesidad en que se halla una gran parte de la sociedad española de acudir a los escalafones del Estado. Es una verdad inconcusa que las regiones de mayor desarrollo económico proveen de menos funcionarios que aquellos cuyas parvedad económica no puede “acolchar” a sus habitantes. Con ser las oposiciones un sistema calamitoso, una mejor proporción entre el número de “plazas” y el de “aspirantes” acabaría por darles un aire humano e inteligente que permitiría, al fin, convertirlas en un aceptable instrumento de selección.

 

El sistema tiene su origen en la desconfianza. Nadie quiere creer que un organismo oficial pueda elegir sus colaboradores con la limpia eficacia con que los elige una empresa privada. Por tanto, quien aspire a un puesto, que “oposite” a él.

 

Las oposiciones suponen un método entre inquisitorial y taurino. Inquisitorial, porque la averiguación de los saberes toma el aire implacable de los métodos del Santo Oficio cuando intenta averiguar las cotas exactas de la sabiduría del aspirante y aún, al parecer -después de leer los recientes debates parlamentarios-, el color de que se tiñen esas sabidurías. Taurino, porque a la arena de la discusión académica desciende el bravo lidiador para sortear las acometidas del difícil toro de los cuestionarios.

 En una y otra metáfora no queda ausente un cierto concepto de lo espectacular. Hay “aficionados” a ver los toros desde la barrera del público y suelen presentarse con la apariencia docta de los enterados que saben cuando, en un momento determinado, la oposición se convierte en “trinca” -otro resabio de la España medieval y teológica- asegurando el espectador en cierne que la sesión se presenta llena de dramatismo, susurrándose, incluso, al oído del curioso, que lo más probable es que “haya cogidas”.  

En estos casos el buen opositor, a la manera de los grandes diestros, brinda su faena a los tendidos y trabaja con un ojo puesto en el tribunal y otro en el público, que, sólo por la fuerza de la inercia, habremos de denominar “respetable”.

 

A tan pintoresco ejercicio se entrega bravamente una gran parte de la juventud española, agravando por el exceso de la demanda y la escasez de la oferta un sistema que, en cualquier caso, presenta bastantes de los riesgos de los juegos de azar.

 

Esta lid permite desde hace muchos años al talentoso del pueblo más escondido sentar plaza de memorión ilustre y obtener los votos para la consecución de un puesto en la máquina del Estado. De esta manera hacemos, y esto es otra curiosa historia, sinónimos la memoria y la inteligencia. Sin que, de modo alguno, intente desvalorizar la primera, ya que lo memorístico es pieza clave para el juego de las ideas, es evidente que el empollón número uno, el que llega a obtener rápidamente el consenso y el aplauso popular es aquel que tiene la virtud, ciertamente admirable, de trasegar las papeletas de los temas y devolverlas, con sonora precisión, ante los tribunales examinadores. El memorión tiene, efectivamente, tan buen cartel que en la tabla valorativa de las gentes se le otorga mayor laurel que a la inteligencia.

 

La estimación de los valores intelectuales sufre; pues, con el sistema de las oposiciones otro evidente menoscabo. En otros países de Europa se dice habitualmente de un pintor, escultor, de un cantante, de un artista cualquiera que “tiene talento”. Es decir, que el secreto último de la importancia de esas formas expresivas se deriva del riesgo de la inteligencia que se supone rectora de toda actividad espiritual.

 

Ni la inteligencia ni la sensibilidad adquieren primacía absoluta en los ejercicios de competición de uso en nuestro país. Lo memorístico prima por la sencilla razón de que es “mensurable”. Iniciado el galope de la carrera de obstáculos lo más sencillo es utilizar como índice de valoración un sencillo reloj de arena. El opositor cubre íntegramente el tiempo que se destina o no lo cubre. Es materia juzgada. Y como dijo el poeta: “El tiempo tiene su tema / como si estuviera loco. / Si tú no le das razón, / él no te la da tampoco”.

 

Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs  La libertad no la tienen los que no tienen su sed.                                                             


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Gracias.

JULIAN ROMEA POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

JULIAN ROMEA YANGUAS(1813-1868)  “Todo acabó: la gloria y su dulzura, y el noble afán, y el entusiasmo ardiente,  y el levantar la creadora mente sobre el mísero mundo y su amargura.”Julián Romea.  LA VOZ DEL FAMOSO ACTOR ROMANTICO.  

Julián Romea colaboró en la revista literaria El Artista, de excepcional importancia para la historia del romanticismo en nuestro país. Otros colaboradores de esta revista fueron Eugenio de Ochoa, Federico y Pedro de Madrazo, Fernán Caballero, Bretón de los Herreros, Patricio de la Escosura, Nicasio Gallego, Alberto Lista, García Tassara, Espronceda, Zorrilla, Pastor Díaz, Roca de Tagores, Maury y Ventura de la Vega, es decir, muchos de los nombres que iban a componer la plana mayor del romanticismo español.

 

Juan Eugenio de Hartzenbusch consiguió estrenar Los amantes de Teruel el 19 de enero de 1837, en función a beneficio del primer actor Carlos Latorre y con la participación de otros igualmente famosos, como Bárbara Lamadrid y Julián Romea. La función constituyó un éxito inenarrable de público y de crítica, y colocó al autor y actores en la cima de la popularidad.

 

Julián Romea Yanguas nació en Murcia el 16 de febrero de 1813 y se dedicó desde muy joven a su afición dramática. En 1816 se trasladaban sus padres a Alcalá de Henares, pero su familia regresó  a Murcia en 1823, donde estudió humanidades en el Seminario Conciliar de San Lorenzo. Ya entonces intervino como actor en un teatrillo de aficionados.

 

A fines de 1827 volvió el padre del destierro, a donde había marchado en 1823, con motivo de la represión fernandina. En 1831 Romea se matricula en la recién creada Escuela de Música y Arte Declamatorio; desde 1832 fue actor en el Teatro del Príncipe y en 1840 su director.  Formó pareja artística con Matilde Diez con la que contrajo matrimonio en 1836, y de la que se separaría posteriormente. Las magnífica  dotes de Romea  para la escena fueron alabadas por Mesonero Romanos. Autor también de obras teatrales, entre las que destaca Ricardo, cultivó la lírica con poesías no estimadas merecidamente, quizá por apagar su labor de poeta su fama teatral. En 1846 publicó su obra  Poesías. También publicó Ideas generales sobre el Arte del Teatro (1858) y un Manual de declamación para uso de los alumnos del Real Conservatorio de Madrid (1859). Julián Romea murió en la localidad madrileña de Loeches el 13 de agosto de 1868.

 

Romea acoge en sus versos todos los temas del Romanticismo, pero posee en los momentos más felices acentos propios y motivos de inspiración preferentes y característicos, que configuran su personalidad. Y como dijo el famoso poeta y actor romántico: “Cuando de la eterna noche / en la inmensidad perdido / pase el viento del olvido / por mi esperanza y mi amor, / sólo te pido, pues fuiste / luz de mi vida, mi gloria / un suspiro a mi memoria, / y a mi sepulcro, una flor”.

 

Francisco Arias Solis
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Cuando hay libertad, todo lo demás sobra.

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PABLO IGLESIAS POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

 

PABLO IGLESIAS POSSE

(EL FERROL, 1850-MADRID, 1925) 

“La voz de Pablo Iglesias tenía para mí el timbre

inconfundible –e indefinible- de la verdad humana.”

Antonio Machado.

 

LA VOZ DE LA VERDAD HUMANA

 Hace ya ochenta y dos años que la voz de Pablo Iglesias ha enmudecido para siempre. La voz de “aquel hombre admirable que esperaba una nueva civilización”, como nos dejó dicho don Miguel de Unamuno. Aquella voz capaz de entusiasmar a Marañón: “¡Con cuánto entusiasmo oíamos aquella voz lejana, que aterró a los espíritus mezquinos de la sociedad española; pero que desde allí, lejos, se veía bien, que era la voz de la verdad”.  Iglesias vivió desde muy pequeño en Madrid. Inteligente y laborioso, pronto alcanzó un buen nivel de instrucción, dada su gran afición por la lectura y las posibilidades que en este sentido le ofrecía su oficio de tipógrafo. Durante toda su vida trabajó activamente en la difusión de las ideas socialistas, viajando incansablemente y escribiendo continuamente artículos en El Socialista, publicación dirigida por él mismo.  

Pablo Iglesias ingresó en 1869 en la Primera Internacional. La ilegalización y posterior disolución de la misma por atentar contra la familia, la moral, la patria y... sobre todo contra la propiedad –privada, naturalmente-, le alcanzó afiliado a la Asociación General del Arte de Imprimir. Como directivo de la misma, y sin solución de continuidad de las organizaciones socialistas y de su órgano de prensa, sufrió reiteradas, aunque breves, encarcelaciones, múltiples procesos y diversas sanciones administrativas. Así pues, militó ininterrumpidamente durante cincuenta y seis años de su vida.

 A lo largo de estos años, las únicas satisfacciones que obtuvo fueron sus repetidas elecciones como concejal y diputado por Madrid, el lento pero constante crecimiento de sus organizaciones y el respeto y la admiración de sus correligionarios y de otros muchos que no solamente discrepaban de sus  principios, sino que militaban en campos adversos. “Lo considero el español más eminente de su época –decía Indalecio Prieto-, aunque en política haya habido otros más sabios y tan virtuosos como él. Le superaron en sabiduría y le igualaron en virtudes Costa, Salmerón y  Pi y Margall. ¿Pero quién realizó obra más eficaz, extensa y profunda que la suya?”   

Las características más destacadas de la mayor parte de los escritos y discursos de Pablo Iglesias son la originalidad y la actualidad de su contenido. Iglesias condenó siempre la violencia por inhumana y por ineficaz. Cuando el 8 de agosto de 1897 Cánovas del Castillo cayó muerto por un disparo vengador, Iglesias dijo: “Condenamos los crímenes de abajo tanto como los de arriba, aunque algunas veces los primeros sean corolarios de los segundos”. Y añadía: “No contribuyamos a convertir esta sociedad, inarmónica ya por antagonismo de intereses, en una sangrienta lucha de fieras”.            

 

Cuando a fines de 1921 Eduardo Dato caía igualmente abatido por las balas, Iglesias expresaba con mayor claridad aún su pensamiento: “La violencia, por si sola, no resolvió nunca nada: es cosa adjetiva. En España es esencialmente reaccionaria, lo mismo si la ejercen los gobiernos que si la practica el anarquismo. La fórmula salvadora es libertad y justicia. No hay otra”.              

 

Tan sincero era su acento, que cuando en el mismo año de 1921 la Tercera Internacional de Moscú pretendía absorber los partidos socialistas que se habían adherido a la Segunda Internacional, al final del congreso “escisionista” escribió: “... la historia dirá si no hay un principio de error, al deformar la espontaneidad del movimiento de adhesión de todos los proletarios...”

 

Esto nos demuestra que Iglesias, a más de un confesor, apóstol del socialismo y mártir (probó la cárcel muchas veces), fue también profeta de buena calidad. No es extraño que Ortega y Gasset escribiera: “Pablo Iglesias es un santo”.

 

Pero quizá lo que más acredita a este santo laico, es su absoluto despegue frente al dinero y al poder. Pablo Iglesias fue siempre un hombre de pueblo: sin dinero y sin apetencias. En efecto, siendo ya un personaje importante de la política del país, el platero Inocente Calleja, que se había convertido fulminantemente a la causa del proletariado, murió dejando en su testamento unos hotelitos de El Escorial a la esposa de Iglesias, “porque de habérselos legado a Pablo, éste los hubiera vendido para emplear el dinero que le diesen en ayudar al sostenimiento del partido y del periódico”.            

 

En 1901 ocupó Canalejas el Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio, y pensó crear un Instituto de Reformas Sociales, haciendo de la secretaría el cargo fundamental, con intento de que la desempeñara Iglesias, a quien visitó. La negativa de éste fue terminante: no aceptaría jamás otros cargos que aquellos a los que lo enviara el voto de sus correligionarios.

 

Queda mucho por contar de la vida del apóstol del socialismo español. “Y es menester acentuar –decía Ortega- que Pablo Iglesias tiene derecho a que su vida sea contada –como ejemplo que solicita la imitación-, cualquiera que fuese la aquiescencia que a sus opiniones se le preste”. Finalmente, citaremos la placa que el Ayuntamiento de El Ferrol  colocó en su casa natal: “El 18 de octubre de 1850 nació en esta casa don Pablo Iglesias Posse, apóstol y fundador del socialismo en España. Falleció en Madrid el 9 de diciembre de 1925. En justo homenaje a su vida austera, al temple heroico de su voluntad y la honradez de su conducta, El Ferrol le dedicó este recuerdo en 9 de diciembre de 1927”. Y como dijo Antonio Machado: “En cuanto a la voz de Pablo Iglesias, del compañero Iglesias, o si queréis, del abuelo, yo prefiero escucharla en mi recuerdo o, mejor todavía, en labios de otros hombres no menos auténticos, no menos verdaderos, que aún nos hablan al corazón y a la inteligencia”.

 

Francisco Arias Solis
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs  Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.


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LA POESIA SOCIAL POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

LA POESIA SOCIAL  “Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, pregunta mi alma: ¿de quién, de quién son estos olivos?

Miguel Hernández.

 TIENE LA HERMOSURA DE LO HUMANO  

 La poesía no se hace sólo con el corazón –llamando corazón al sentimiento-; tampoco se piensa sólo con el cerebro. Piensa el sentimiento, siente el pensamiento, nos repitió don Miguel de Unamuno. El poeta en la poesía social incorpora a su obra sus preocupaciones y sentimientos tan legítimos poéticamente como cualesquiera otros: amorosos, religiosos, estéticos. Su postura ante la realidad del mundo en que vive le lleva a convertir esas experiencias, y precisamente ésas, en materia poética. Quizá es, en el fondo un moralista, porque ya hace tiempo que para muchos el fundamento de la moral es la justicia. Quiere decirse que la poesía social es protestataria, se alza contra una situación que considera injusta y es revolucionaria, porque va motivada por un deseo de que se transformen determinadas estructuras sociales.

 

La queja del poeta social es siempre frente a un estado de cosas humanas y cambiables. Y se puede hacer poesía social desde posturas ideológicas diferentes, pero sólo desde aquellas ideologías que postulan la dignidad de la persona humana sin distinción alguna y que reconocen la igualdad y la libertad como principios. Una poeta social podrá escribir desde una ideología marxista, o desde un credo cristiano, o desde cualquier otra creencia que condene la explotación del hombre por el hombre.

 

Es ya un axioma que la poesía española contemporánea parte de tres nombres ejemplares: Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno y Antonio Machado. Los tres coinciden en el Modernismo  y pueden entrar en la generación del 98.

 

El conformismo y la pereza mental de la poesía burguesa, con retórica amanerada y mediocre gusto, fueron sacudidos por lo que Juan Ramón Jiménez definió como “movimiento de entusiasmo y de libertad hacia la belleza”. Si la influencia de Unamuno ha sido grande en muchos de los aspectos de nuestra actual poesía y es un antecedente de la poesía social, mayor aún es la Antonio Machado, el cual defendió siempre, en prosa y en verso, un sentido temporal y un contenido humano para la lírica. El “piensa el sentimiento, siente el pensamiento” de Unamuno, y el “quien no habla a un hombre no habla al hombre, quien no habla al hombre no habla a nadie”, de Machado son dos postulados esenciales para la concepción de la nueva poesía.

 

Alberti abre lo que podemos llamar periodo contemporáneo de la poesía social. Su “Elegía cívica”, cuyo título completo es “Con los zapatos puestos tengo que morir”, está fechada en 1930, y editada en 1934, por la editorial de la revista Cruz y Raya, de José Bergamín. Tampoco puede faltar aquí el nombre de Lorca, uno de los representantes de la generación del 27,  sobre todo su libro Poeta en Nueva York, reacción contra un mundo mercantilizado, deshumanizado, que aplasta con el progreso industrial masificado lo primitivo y puro de la vida. Otros poetas de la misma generación  que contribuyeron con sus poemas, con su actividad literaria y con su postura personal a la incorporación de la poesía a fines sociales fueron Serrano Plaja, Aleixandre, Neruda, León Felipe, Altolaguirre, Prados, Cernuda, Bergamín, Rejano, César Vallejo, César M. Arconada, Dámaso Alonso, Garfias, Moreno Villa, Guillén, Salinas, Sánchez Vázquez.

 

Pero donde la poesía va a tomar un carácter social muy cualificado y desde donde va a ejercer notable influencia, es en la obra de Miguel Hernández, que pertenece ya  a la generación del 36.

 

Entre los poetas de postguerra de este signo citaremos a  Garciasol, Crémer, Celaya, Otero, Ángela Figuera, Hierro, Eugenio de Nora. La preocupación social continúa en la siguiente promoción de poetas, la que podría llamarse del cincuenta. Entre ellos citaremos a Carlos Sahagún, Ángel Crespo, Eladio Cabañero, José Ángel Valente, Ángel González, Gil de Biedma, Rafael Morales, María Elvira Lacaci, Félix Grande.

 

Estos poetas dan una réplica a quienes,  en una pobre idea del arte, suponen que la poesía no tiene más fin que ella misma, y parecen temer  que se evapore si sale a la calle y recibe el aire libre en pleno rostro. Estos poetas han expuesto la poesía a las más duras pruebas. Le han hecho descender a las minas, subir a los andamios, acompañar a los hambrientos –de pan y de lo otro-, pisar el lodo de los suburbios, entrar en las cárceles, mancharse en la grasa de los talleres, respirar el olor de la miseria, conocer el rostro de los que sufren persecución por la justicia... Y la poesía no sólo ha resistido, sino que se nos antoja más viva, más auténtica, más humana. Su compromiso con la verdad no le ha restado ni libertad ni hermosura. Al contrario: es la libertad misma, fuera de laberintos retóricos, y tiene la hermosura de lo humano, la hermosura de la vida –aunque sea difícil-, en cuya defensa se crece y se hermosea. Y como dijo el poeta: “... libertad, humano tesoro / primera y última / conquista de la luz, día y diadema / del mundo”.

 

Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
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Donde mora la libertad, allí está mi patria.

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FORO LIBRE: HOMENAJE A ALBERTO JIMENEZ FRAUD

 FORO  LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA
 
Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
e-mail: pazylibertad@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias 

“No puede afirmarse que uno de los dos sistemas

de educación, el humanista o el científico, sea máso menos apto que el otro para lograr la formaciónde una comunidad civilizada.”

 Alberto Jiménez Fraud.

  
HOMENAJE DE FORO LIBRE A ALBERTO JIMÉNEZ FRAUD 
 El próximo lunes, día 4, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del ensayista, editor  y traductor malagueño Alberto Jiménez Fraud  (1883-1964),  con motivo del 125º aniversario de su nacimiento.   La obra de Jiménez Fraud  fue la Residencia de Estudiantes, denominación sencilla y modesta bajo la cual se ocultaban múltiples y complejas actividades. Los estudiantes no recibían en la Residencia ninguna enseñanza regular, pero estaban sometidos, expuestos diríamos, a incitaciones ejemplares de muy variada índole. Desde su fundación  fue el primer centro cultural de España y una de las experiencias más vivas y fecundas de creación e intercambio científico y artístico de la Europa de entreguerras. “No son muchos quienes ahora tienen presentes –decía Américo Castro-  el nombre y la obra frágil y exquisita” de Alberto Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estudiantes,  desde su creación en 1910, por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, hasta 1936.   Contenido en su ademán, suave en su voz y maneras, su actitud de tolerancia, elegancia espiritual y natural modestia, correspondía a la mejor tradición liberal. Liberal en la línea de Juan Valera, a quién dedicó unos preciosos ensayos (Juan Valera y la Generación de 1868), empeñó su vida en una gran obra educativa. En 1936, Jiménez Fraud marchó a Francia y posteriormente a Inglaterra donde ejerció la docencia en Cambridge  y Oxford. La Historia de la Universidad española, recoge unas conferencias pronunciadas en la Universidad de Cambridge; expone en ellas los avatares de las universidades de España, dejando constancia del importante papel desempeñado por la Institución Libre de Enseñanza.  La Residencia de Estudiantes de Alberto Jiménez es un símbolo de la libertad, y su espíritu ha permanecido siempre vivo. Nadie puede negar el esfuerzo en pro de la mesura y amplitud de mente, llevado a cabo, sin descanso ni pesadumbre, por este malagueño de bien, durante veinte y seis largos años al frente de la Residencia de Estudiantes. Y como nos dijo su director: “Sólo en una atmósfera de amplia formación puede florecer la dignidad humana”.  No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
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CLEMENTINA ARDERIU POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

CLEMENTINA ARDERIU (1889-1976) “Clementina soy, Clementina era.”

Clementina Arderiu.

 LA VOZ DE CLEMENTINA “Ningún poeta como ella -escribía Vicente Aleixandre- me ha dado la sensación de un clima tranquilizador, de una habitación donde la existencia es un relato de una larga experiencia entendedora”.    Clementina Arderiu i Voltas nace en Barcelona el 6 de julio de 1889, en el seno de una familia de plateros. Siguió estudios de idiomas y los de piano. Su primer poema aparece en 1911. Al año siguiente gana la flor natural en unos juegos florales, hecho que la relaciona con los poetas jóvenes catalanes; traba amistad con el gran poeta y humanista Carles Riba, con quien contrae matrimonio en 1916. En este último año publica su primer libro, Cançons i Elegies, distinguido con el premio Folguera. Viaja por casi toda Europa. Durante 1922 y 1923 residió en Alemania y de 1939 a 1942 en Francia  

La larga vida (87 años) de Clementina Arderiu hace que esta poetisa represente una parte significativa de las distintas tendencias literarias que configuran el mapa español en el período que le tocó vivir, sin embargo, tiene en común con otras poetisas de la época, su casi “pertinaz” ausencia de las muchas antologías que se han hecho en nuestro país, excepto, naturalmente, las realizadas en función del sexo como elemento diferenciador del resto de los escritores.

 

La vida de Clementina Arderiu, fecunda en aspectos diversos, es de una plenitud que se refleja en su obra, contenida y honda. En 1938 recibió el premio Joaquín Folguera y en 1959 el Ossa menor, por su libro Es a Dir. Participó en los congresos internacionales de poesía celebrados en Segovia, Salamanca y Santiago, y en las conversaciones poéticas de Formentor. La poetisa catalana muere en Barcelona el 17 de febrero de 1976.

 

  Entre los títulos más relevantes de sus publicaciones se encuentran; Cançons i Elegies (1916), L’Alta Llibertad (1920), Cant i Paraules (1936), Sempre i Ara (1946), Poesies Completes, prólogo de Salvador Espriu, (1952), Es a Dir (1958) y L’esperanza encara (1969)

 

Sus poemas han sido traducidos al castellano por J. Corredor-Matheos gran conocedor de su obra y de ella nos dice: “Su poesía -a pesar de sus muchos conocimientos de la cultura de entreguerras, de las lecturas directas que le permitía su dominio del francés y el italiano- es, sobre todo, catalán sentido muy adentro, transmitido tras una elaboración que no pretende sino hacerlo más transparente y comunicativo”. Y como dijo la poetisa Clementina: “Callada quiero la vida. / Dejadme sola, callada, / e iré con el pensamiento / donde las risas no alcanzan”.

 

Francisco Arias Solis
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La paz no se reduce a la ausencia de guerras

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JAMES JOYCE POR FRANCISCO ARIAS SOLIS

  

JAMES JOYCE
(1882-1941) “Me dan miedo esas grandes palabras que nos hacen tan infelices.”

 James Joyce.

 
LA VOZ DEL NOVELISTA MAS ORIGINAL
 

El fenómeno que plantea el autor de Retrato del artista adolescente y Ulises, es difícil de precisar. Hay quién cuenta la historia de la literatura universal hasta Joyce, y después de Joyce. Ulises está considerada como la novela más importante del siglo XX. Ni sus propios detractores niegan la profunda impronta que señaló su aparición. Tanto es así que, incluso aquellos escritores que no la han leído, vienen influenciados por su nuevo sello. Joyce es, sin discusión, el novelista más original del siglo XX. Su obra literaria, quizás más que ninguna, es el exponente más alto de la renovación narrativa operada en el pasado siglo.

 

James Augustine Aloysius Joyce nace en Dublín el 2 de febrero de 1882 y fallece 13 de enero de 1941en una clínica de Zurich. Miembro de una tradicional familia católica acomodada, desde muy niño permanece internado en un colegio regentado por los jesuitas, en el que recibió una esmerada educación, completada posteriormente en la Universidad de Dublín, donde cursa estudios de Filosofía. En relación con su alejamiento de la religión, Harry Levin, dice: “Que perdió su religión, pero conservó sus categorías”. En 1902, con el pretexto de estudiar medicina, se traslada a París. En 1903 vuelve a Dublín para asistir a su  madre enferma de cáncer. Empieza pronto a escribir y a colaborar en la prensa dublinés.  De 1905 a 1915 vive en Trieste, con sus compañera Nora Barnacle, donde se gana la vida enseñando inglés en la Escuela Berlitz. Durante los años de la primera guerra mundial reside en Zurich. A partir de 1920 vive en París, con penurias económicas, problemas de salud y desgracias familiares –una de sus hijas padece una aguda equizofrenia-. A lo largo de su vida errabunda y llena de penurias económicas, tuvo relación con numerosos escriores de la época (Svevo, Pound, Aragon, Eluard, Beckett, Hemingway, Eliot, Fitzgerald, Yeats, Ibsen, entre otros).  El comienzo de la Segunda Guerra Mundial con la  entrada de los nazis en París acrecentaron su crisis. Se trasladó de nuevo a Zurich, donde al poco tiempo le diagnosticaron una úlcera de duodeno. James Joyce murió durante una operación de peritonitis.

 Joyce empezó escribiendo poesía  (Música de cámara, 1907; Poemas manzanas, 1927), y escribió también una obra teatral (Exiliados, 1918)  influido por Ibsen. Su producción  narrativa se inicia con el libro de cuentos Dublineses (1914), comprendido por quince relatos en los que refleja la vida insulsa y ambiente provinciano de la capital irlandesa –la ciudad de Dublín será un motivo constante en sus escritos-; la sumisión al ambiente, la rebelión inútil y la consiguiente frustración son las notas características del libro, Retrato del artista adolescente (1916) y el fragmento Esteban, el héroe (1944) –publicado póstumamente- son relatos biográficos, en los que asistimos a los avatares de la educación del protagonista, Stephen Dedalus –trasunto del autor-, a sus inquietudes y a su crisis religiosa, que le llevan a abandonar el catolicismo, y a sus aspiraciones esteticistas. La gran obra de Joyce –y de la narrativa del siglo XX- llega con la aparición del Ulises, empezada a publicar por entregas en 1918 y completamente en 1922. La novela, cuya acción externa no llega a abarcar las veinticuatro horas del día, tiene como protagonista principales al joven Stephen Dedalus, al agente de publicidad Leopold Bloom y a la mujer de éste Molly Bloom. Se desarrolla en tres planos: la vida cotidiana de Dublín, los análisis introspectivos de los protagonistas -a los que se suman otros personajes, vistos directamente o desde las perspectiva de aquéllos- y sus disquisiciones y reflexiones sobre diferentes problemas sociales, religiosos e intelectuales. El título de la novela responde a la traslación irónica y aun paródica de la estructura de la epopeya homérica La Odisea a la novela de Joyce, con unos personajes, un escenario y una época diferentes, de suerte que Leopold Bloom, hombre frustrado socialmente y engañado por su mujer, encarna a Ulises, Molly Bloom, mujer de intensa vida erótica y ardiente en sensualidad, a Penélope y Stephen Dedalus, trasunto del autor, a Telémaco. En la aventura vital de los personajes, Joyce pone al descubierto, descarnadamente, los problemas, vicios y debilidades del hombre y del mundo contemporáneo, cayendo con frecuencia en la inmoralidad y en la irreverencia religiosa. El autor, en su aguda y laberíntica exploración, deja al desnudo el alma humana. Todo ello contribuyó a que la novela fuese prohibida durante algunos años en países de tradición puritana como Inglaterra y los Estados Unidos. El interés del asunto viene dado en gran parte por la riqueza técnica de la novela. El empleo del contrapunto, la utilización magistral del monólogo interior o “corriente de conciencia”, los diversos enfoques narrativos, la parodia literaria, el protagonismo del lenguaje –distorsiones sintácticas, neologismos, empleo de palabras extranjeras, deformaciones léxicas- hacen de esta novela compleja una obra alucinante, profunda y revolucionaria, situándose en un puesto culminante de la narrativa universal. Esta complejidad técnica y lingüística se dispara en sus última novela  Finnegans Wake (1939), obra oscura y de difícil interpretación: Y como dijo  nuestro dilecto escritor: “Los errores son los umbrales del descubrimiento”.   

Francisco Arias Solis
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